Himno de acción de gracias
1 Quiero darte gracias, Padre y
Luz del Universo, y alabarte, Dios, mi salvador. Yo doy gracias a tu Nombre, 2 porque tú has sido mi
protector y mi ayuda, y has librado mi cuerpo de la perdición, del lazo de la
lengua calumniadora y de los labios que traman mentiras. Frente a mis
adversarios, tú has sido mi ayuda y mes has librado, 3 según la grandeza de tu
misericordia y de tu Nombre, de las mordeduras de los que iban a devorarme, de
la mano de los que querían quitarme la vida, de las muchas aflicciones que
padecía, 4
del fuego sofocante que me cercaba, de las llamas que yo no había encendido, 5 de las entrañas profundas del
Abismo, de la lengua impura, de la palabra mentirosa, 6 y de las flechas de una
lengua maligna. Mi alma estaba al borde de la muerte, mi vida había descendido
cerca del Abismo.
7 Me cercaban por todas partes
y nadie me socorría, busqué el apoyo de los hombres y no lo encontré. 8 Entonces, me acordé de tu
misericordia, Yahvahé, y de tus acciones desde los tiempos remotos, porque tú
libras a los que esperan en ti y los salvas de las manos de sus enemigos.
9 Yo hice subir desde la tierra
mi oración, rogué para ser preservado de la muerte. 10 Invoqué a Dios, padre de mi
Señor: “No me abandones en el día de la aflicción, en el tiempo de los
orgullosos, cuando estoy desamparado. Alabaré tu Nombre sin cesar y te cantaré‚
en acción de gracias”.
11 Y mi plegaria fue escuchada:
tú me salvaste de la perdición y me libraste del trance difícil. 12 Por eso te daré gracias y te
alabaré, y bendeciré el nombre del Padre, Luz del Universo.
Canto de acción de gracias
Den gracias al Padre del Universo, porque es bueno, porque
es eterno su amor.
Den gracias al Dios de las alabanzas, porque es eterno su
amor.
Den gracias al Guardián de su pueblo, porque es eterno su
amor.
Den gracias al Forjador del universo, porque es eterno su
amor.
Den gracias al que congrega a los dispersos, porque es
eterno su amor.
Den gracias al Escudo de Abraham, porque es eterno su amor.
¡Aleluya!
Poema sobre la búsqueda de la
Sabiduría
13 En mi juventud, antes de
andar por el mundo, busqué abiertamente la sabiduría en la oración; 14 a la entrada del Templo, pedí
obtenerla y la seguiré buscando hasta el fin.
15 Cuando floreció como un
racimo que madura, mi corazón puso en ella su alegría; mi pie avanzó por el
camino recto y desde mi juventud seguí sus huellas.
16 Apenas le presté un poco de
atención, la recibí y adquirí una gran enseñanza.
17 Yo he progresado gracias a
ella: al que me dio la sabiduría, le daré la gloria.
18 Porque resolví ponerla en
práctica, tuve celo por el bien y no me avergonzaré de ello.
19 Mi alma luchó para alcanzarla,
fui minucioso en la práctica de la Ley, extendí mis manos hacia el cielo y
deploré lo que ignoraba de ella.
20 Hacia ella dirigí mi alma y,
conservándome puro, la encontré. Con ella adquirí inteligencia desde el
comienzo, por eso no seré abandonado.
21 Yo la busqué apasionadamente,
por eso adquirí un bien de sumo valor.
22 Dios me ha dado en recompensa
una lengua, y con ella lo alabaré.
23 Acérquense a mí los que no
están instruidos y albérguense en la casa de la instrucción.
24 ¿Por qué andan diciendo que
no la tienen a pesar de estar tan sedientos de ella?
25 Yo abrí la boca para hablar:
adquiéranla sin dinero; 26
pongan el cuello bajo su yugo, y que sus almas reciban la instrucción: ella
está tan cerca que se la puede alcanzar.
27 Vean con sus propios ojos con
qué poco esfuerzo he llegado a encontrar un descanso tan grande.
29 Alégrense en la misericordia
de la Luz del Universo, no se avergüencen de alabarle.
30 Lleven a cabo su obra antes
del tiempo fijado, y él les dará la recompensa a su debido momento.
Sabiduría de Yehshua, hijo de
Sirá.



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