viernes, 4 de septiembre de 2015

Desde el vientre de mi madre Tú me conoces


1 Padre y Dios de la Vida, tú me examinas y me conoces.

2 Tú sabes cuándo me siento y cuándo me levanto; desde la distancia conoces mi pensamiento.

3 Si camino o si descanso, tú lo conoces; todos mis caminos te son familiares.

4 Antes de que diga una palabra, tú ya sabes lo qué diré.

5 Tu protección me envuelve por completo; me cubres con la palma de tu mano.

6 Tu sabiduría está más allá de ni comprensión, tan admirable que no puedo alcanzarla.

7 ¿A dónde podría alejarme de tu Espíritu? ¿A dónde podría huir de tu presencia?

8 Si subiera al cielo, allí estás tú; si bajara a lo profundo, también estás allí.

9 Si me elevara sobre las alas del alba, o me estableciera en los extremos del mar,

10 también allí me conduciría tu mano y tu derecha me sostendría.

11 Y si dijera: “¡Que las tinieblas me oculten; que la luz se haga noche en torno mío!,

12 ni las tinieblas serían oscuras para ti, y hasta la noche sería clara como el día.

¡Lo mismo son para ti las tinieblas que la luz!

13 Tú fuiste quien me formó en el vientre de mi madre. Tú fuiste quien formó cada parte de mi cuerpo.

14 Te doy gracias porque fui formado  de manera tan admirable. ¡Cuán extraordinarias son tus obras!

15   Tú conocías hasta el fondo de mi alma y nada de mi ser se te ocultaba cuando fui formado en lo secreto, como si hubiera sido tejido en lo profundo de la tierra.

16 Tus ojos ya veían mis acciones, desde que era solo un embrión, todas ellas estaban ya ante tu mirada. ¡Aún no había vivido un solo día, cuando tú ya habías decidido cuánto tiempo viviría!

17 ¡Cuán preciosos, oh Dios, me son tus pensamientos! ¡Cuán inmensa es la suma de ellos!

18 Si me propusiera contarlos ¡Serían más que la arena del mar! ¡Y aun si pudiera contarlos, me dormiría, y al despertar, todavía estarías conmigo!

19 ¿Por qué no desechas a los malvados? Aparta de mí a la gente sanguinaria; 20 esos que tu nombre difaman y que inicuamente se rebelan contra ti.

21 Nada quiero compartir con ellos; mi alma no los soporta.

22 Examíname, Luz del Universo, y sondea mi corazón; ponme a prueba y sondea mis pensamientos.


23 Fíjate si voy por mal camino, y guíame por el camino de la perfección.

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