miércoles, 25 de marzo de 2015

Agua Bendecida


El agua, líquido maravilloso y componente esencial del cuerpo humano, representando una media del 60% del peso corporal en los hombres adultos, y el 50-55% en las mujeres. En la composición de los órganos y tejidos, el agua se distribuye en proporciones particulares, como se muestra en la figura tomada de la página http://www.h4hinitiative.com/es/academia-h4h/laboratorio-de-hidratacion/hidratacion-para-los-adultos/agua-en-el-cuerpo.

Composición en agua de los tejidos y órganos por peso.

Adaptado de Pivarnik y Palmer 1994.

En el agua de los océanos primitivos durante las fases de formación geológica de la Tierra, tuvo origen la vida y el inicio del largo, continuo y permanente proceso de la evolución de las especies animales y vegetales. En aquellos océanos sopló su aliento la Suprema Inteligencia para que la materia inerte se organizara y diera inicio a la vida.

El agua, como elemento nutricional básico y por su poder limpiador, fue vista por los humanos primitivos con una especial consideración que poco a poco se convirtió en un rito de purificación y medio de acercamiento a los poderes divinos.

El teólogo católico Salvador Verges, (citado por Maudiel Arévalo Espinoza: “Hacia un concepto adecuado del Bautismo”. Guatemala, 24 de junio de 2004)   al hacer un enfoque sobre la historicidad de las prácticas bautismales, dice: “Observemos la presencia de ritos purificadores en Egipto, en Babilonia, entre las religiones mistéricas del helenismo; y para citar algo muy conocido, la práctica actual de la India con sus piscinas sagradas, en donde deben sumergirse para purificarse varias veces al año”.

Estos ritos de purificación por medio del agua no fueron extraños dentro de la teología judaica; así los judíos acostumbraban a hacer lavatorios en todas las ocasiones. Es conocida el reclamo que los fariseos le hicieran a Yehshua cuando observaron a algunos de los discípulos comiendo sin antes observar el rito de enjuagarse las manos: “¿Por qué tus discípulos no siguen la tradición de los ancianos, pues comen sin antes cumplir con el rito de lavarse las manos?” (Libro del Bendecido Yehshua. 14: 14)

Los esenios (hasidei), quienes guardaban ciertos rasgos similares con las doctrinas de Yojanán el Bautista y de Yehshua de Natzeret, practicaban ampliamente el empleo del agua como medio de purificación. De acuerdo con Pedro Gringoire ("Los Manuscritos de Qumrán". (México: Casa Unida de Publicaciones 1971) refiriéndose a las costumbres hasidei, dice: “Sus dos ritos principales eran la ablución lustral, o bautismo, y la comida común. La primera por inmersión en uno de los estanques, debía ir precedida por el arrepentimiento y la purificación espiritual. Era el símbolo de una purificación que ya había tenido lugar antes, y no un medio o símbolo de una purificación simultánea o futura (…)  Las abluciones se repetían de tiempo en tiempo. Y según parece no intervenían en ella un oficiante, sino que cada quién se las administraba a sí mismo”.

El Bautista inició su predicación sobre la base del arrepentimiento y de la purificación por medio de la inmersión en agua y Yehshua ratifica el bautismo al someterse él mismo a la inmersión en agua pero dándole, posteriormente, una mayor dimensión: El bautismo para el arrepentimiento y el bautismo para alcanzar la espiritualidad por medio del fuego del Espíritu Santo.

En las Enseñanzas del Maestro del libro La Suprema Inteligencia, Dios nos dice: “Como el agua Yo Soy el nutriente de toda la vida. El suelo fértil contiene el agua, el desierto es estéril porque carece de humedad. Quien reciba mi esencia recibirá fuentes eternas de agua viva y gozará de la vida, quien me rechace será alma estéril”.

Como el agua que fluye y da vida así es la esencia de Dios. El agua limpia y sana como el espíritu de Dios limpia, purifica y sana. Como manantiales perpetuos de agua así brotan las enseñanzas de vida de la Suprema Inteligencia del Que Es y Siempre ha Sido. (Enseñanzas del Maestro. 5: 5-6, 10-11).

Los profetas hacen referencias al agua como poder purificador. Así Yejezquel cita, inspirado por la Suprema Inteligencia, las palabras del Altísimo diciendo: “Derramaré sobre ustedes agua limpia, y serán limpiados de todas sus inmundicias; y de todos sus ídolos les limpiaré… Y pondré dentro de ustedes mi Espíritu, y haré que actúen según mi Pacto, guardando mis preceptos, y poniéndolos por obra” (Los Portadores de la Voz. 7: 8-10)    (Ez 36, 25-27)

Yehshua se refiere a la espiritualidad asemejándola a un manantial de “aguas vivas”; así en su encuentro con la samaritana en el pozo de Ya’acov, le dice a la mujer: “Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva (…)  Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna”. (Yojanán. 4:10-14) (Libro del Bendecido Yehshua. 11:6-8)

El uso del agua como elemento purificador por Yehshua se aprecia cuando le da la vista al ciego de nacimiento en Jerusalén. Entonces, Yehshua escupió en la tierra, hizo barro con la saliva y untó con el barro los ojos del ciego, y le dijo: “Vete,  lávate en la piscina de Siloé", que quiere decir "Enviado". El ciego fue, se lavó y cuando regresó, ya veía”. (Yojanán. 9: 6-8)

De igual modo, Yehshua da carácter purificador al agua cuando en vísperas de su detención tomó un recipiente con agua y una toalla y lavó los pies de sus discípulos; al negar Kefa que Yehshua le lavara los pies, le respondió: “Si yo no te lavo, no podrás compartir mi suerte”. (Yojanán. 13: 8)

Muchos credos cristianos reconocen la bendición del agua mezclada con sal como poder, concedido por Dios, para rechazar a las potencias diabólicas y protección contra las acechanzas del enemigo. Para estos credos, el empleo de agua bendecida no es un sacramento, sino una costumbre, un medio de fe que no choca con la enseñanza de Yehshua y se diferencia de cualquier otra agua por el hecho de que el agua bendecida ha recibido sobre ella una bendición pedida al Espíritu Universal, Padre, Hijo y Paráclito Espíritu Santo.

Estos credos que usan y respetan el agua bendecida son el católico, el ortodoxo, el católico antiguo y el anglicanismo-católico; por otra parte la inmensa mayoría de los credos protestantes, evangelistas y fundamentalistas rechazan el uso del agua bendecida como expresión de bendición.

Un comentarista de un foro cristiano por internet da un enfoque bien acertado sobre el agua bendecida cuando apunta que “el agua bendita hay que entenderla más bien en el contexto de una práctica ritual o liturgia, es decir, como un medio material que busca simbolizar o plasmar materialmente una realidad espiritual (…)  El agua bendita en cambio aunque no forma parte de ningún sacramento si puede tener un significado cristiano aceptable si con ella queremos simbolizar un hecho real como es la purificación que Dios obra en nosotros por la Gracia de su perdón, o si quiere simbolizar otros dones o gracias”.

El empleo ritual del agua bendecida se remonta al siglo II de nuestra era cuando el Papa Alejandro I lo instituyó para purificar las casas cristianas añadiendo sal al agua. La sal es incorruptible y representa, además, al cristianismo, según las palabras de Yehshua cuando dijo: “Ustedes los humildes, los despreciados por los poderosos son la sal de la tierra, sin ustedes ninguna riqueza puede haber porque si la sal pierde su sabor ¿cómo pueden los alimentos ser gratos al paladar?” (Libro del Bendecido Yehshua. 9: 37 y 38)

Agua Bendecida

Para su preparación se mezcla un poco de sal, previamente bendecida, con el agua y se procede al rito de bendición por un miembro de la casa creyente en la gloria de Kristo Nuestro Señor, como Dios y Luz del Universo.


RITO PREVIO DE BENDICION DE LA SAL

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Amén.

La bendición del Padre Todopoderoso, de Kristo Bendito y del Paráclito Espíritu Santo sea con esta sal que presentamos como símbolo de purificación; permitiendo que toda maldad e impedimento sea echado fuera de ahora en adelante y permitiendo que todo bien entre aquí, ya que sin Ti, Dios del Universo, el hombre no puede vivir, por lo cual  te bendecimos y clamamos a Ti para que esta sustancia de purificación sea bendecida.

Que este elemento que bendecimos nos recuerde que todos los cristianos debemos ser Sal de la Tierra, sin corrupción, como la sal que siempre es incorruptible.

Amén.

RITO DE LA BENDICION DEL AGUA

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

R. Amén.

Que se mezcle esta sal, símbolo de pureza y sanación, con esta agua; en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

1 Dios, que por agua y espíritu, nos haces nacer de nuevo en Kristo, escucha con bondad, nuestra oración e infunde el poder de tu bendición sobre ésta agua (hacer la señal de la cruz sobre el agua) para que tenga el poder de espantar a espíritus demoníacos y expulsar las dolencias, y así, al ser rociados, tus fieles sean liberados de todo daño; que en el sitio que sea asperjado con ésta agua no residan los espíritus del mal y se alejen todas las insidias del oculto enemigo.

2 Dios todopoderoso, fuente y origen de la vida del alma y del cuerpo bendice ésta agua (hacer la señal de la cruz sobre el agua) que vamos a usar con fe para implorar el perdón de nuestros pecados y alcanzar la ayuda de tu gracia contra toda enfermedad y asechanza del enemigo.

Con esta bendición del agua, recordamos a Kristo, manantial de agua viva, así como el bautismo, por el cual, por medio del agua y de la iluminación del Paráclito Espíritu Santo, nos preparamos para la regeneración espiritual.

Yehshua es la fuente del agua de la vida y él nos dijo: “El que tenga sed, venga a mí; el que crea en mí, beba”. Sea por el poder de su santo nombre bendecida esta agua que elevamos hasta la Luz del Padre, Luz del Universo.

Oración de bendición

Invocamos sobre esta agua el Nombre de Aquél que sufrió, que fue crucificado, que resucitó de entre los muertos y que está en la gloria del Padre. Tú, Suprema Inteligencia, que estableciste los misterios más maravillosos en el agua para dar origen a la vida y para bienestar del hombre, Concede a este líquido el poder de sanar; que todas las fiebres, todos los malos espíritus y todas las dolencias huyan de quien sea ungido con él, y que sea un remedio en el Nombre de Kristo, tu único Hijo.

Bendito seas, Luz del Universo, Suprema Inteligencia y Dios todopoderoso, que te has dignado bendecirnos y transformarnos interiormente en Kristo, agua viva de nuestra salvación; haz, te pedimos, que los que nos protegemos con la aspersión o el uso de esta agua, sintamos, por la fuerza del Espíritu Santo, renovada la juventud de nuestra alma y andemos siempre en una vida nueva. Por Yehshua Luz Hijo de la Luz, nuestro Señor.

R. Amén.

Sea pues bendecida esta agua con la bendición de la Luz del Padre y la Luz del Redentor y la Luz del Paráclito, para que, por su fuerza, domine sobre toda potestad diabólica. Que la cruz liberadora de Yehshua, sea el símbolo de esta bendecida agua (hacer la señal de la cruz sobre el agua). Que el poder de los ángeles benditos que derrotaron a los mensajeros de la Sombra se recoja en este líquido, fuente de vida, para rechazar las agresiones de las huestes demoníacas.

Que este líquido bendecido sea medio para alejar a los demonios, sanar las enfermedades; para que al ser derramada sobre las casas y los hogares de los fieles, éstos queden libres de toda inmundicia y de todo mal; que se alejen todas las insidias del enemigo y, si hay algo que perjudique a los que habiten en ella o a su tranquilidad, por la aspersión de esta agua huyan, para que el bienestar que te pedimos por invocación de tu Nombre quede defendida de toda impugnación del maligno, por Kristo, nuestro Señor.

Amén

Por siempre sea la gloria del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, como era desde el principio de los tiempos, ahora y siempre, por los siglos de los siglos y hasta la llegada del Tiempo de los Tiempos.

Amén

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