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| Adorar al Dios de la Gloria en espíritu y verdad |
1 Inspirado por el Espíritu Santo, Filíppos
emprendió viaje hacia Ephesos para unirse con Yojanán en la predicación del
Nombre. 2 Cuando los dos apóstoles se encontraron,
Yojanán le dijo a Filíppos: “Hermano mío en el Señor, mucho trabajo hay que
hacer, pero es bueno extender la Palabra más allá de estas tierras. 3 En Lidia estuvo Kefa y los hermanos allá
nos piden ayuda para fortalecer el Camino”.
4 Decidió entonces Filíppos partir hacia
Lidia. Navegando por el Euxeinos Pontos llegó a Escitia, donde había una
pequeña comunidad judía. 5 Ellos recibieron al apóstol con muestras
de afecto y le invitaron a la sinagoga.
6 Alguno de los judíos de Lidia le dijeron
a Filíppos: “Hermano, guardamos en nuestros corazones el anhelo de visitar
algún día el Templo de Jerusalén para honrar a Yah, pero cada día nos resulta
más difícil lograr este anhelo”. 7
Entonces Filíppos les dijo: “Escuchen, hermanos. No se angustien por no poder
ir a Jerusalén, porque ha llegado el día cuando no es necesario adorar al Dios
de la Gloria en Jerusalén 8 y los fieles pueden adorar al Padre en
espíritu y verdad y no en edificio levantado por manos de hombres.
9 El Dios del Universo, nuestro Dios, envió
a su hijo para vivir como hombre entre los hombres y enseñarnos la nueva Ley,
cargando sobre sus lomos el pecado de todos. 10 Su
nombre es Yehshua, bendito sobre todos los seres humanos, nuestro Rabbi y el
Mashíaj que se esperaba, como anunciaron los portadores de la Voz. 11 Él es la Luz que había de venir, tal como
anunciara Ieshaiá cuando dijo: ‘El pueblo
que vagaba en la oscuridad verá la gran luz, la Luz habrá brillado para
alumbrar a los que vivían bajo la Sombra’.
12 Vino primero aquel de quien se dijo: ‘Una voz se alzará en el desierto
proclamando: Preparen el camino de la Luz del Universo y abran calzadas rectas
en la región estéril’. 13 Este era Yojanán, varón consagrado a
Dios, que por medio del agua preparaba a los hombres para recibir al que
vendría después 14 para liberación de muchos y extender la
gracia de Dios a todos los pueblos incluidos los goyim.
15 Ese fue Yehshua que vino como pastor que cuida de su rebaño, y en sus brazos levanta a los
corderillos, los abraza contra su pecho y los cuida con amor. 16 Por ser fiel y constante en la palabra
del Padre, los sumos sacerdotes, sadoqueos que niegan la resurrección de los
muertos, 17 por celo y por envidia, le pusieron en
manos de los goyim para ser muerto con muerte indigna sobre una cruz; 18 pero Él, por la gracia del Padre, se
levantó de la muerte con gloria 19 y nosotros sus discípulos fuimos testigos
de su resurrección y de su arrebato hacia las alturas en medio de una
portentosa luz”.
20 Muchos de los que escucharon a Filíppos
creyeron en la Palabra y dieron gloria al Hijo de la Luz.
21 Y Filíppos estuvo con ellos durante
muchos meses y conoció a una mujer judía conversa al Camino y con ella se casó
y tuvo tres hijas.
22 Algunos de los judíos de Lidia que no
aceptaron el Camino le dijeron a Filíppos: “Nosotros somos hijos de Abraham y
nos acogemos a la Ley de Moshé venerándola como veneramos a nuestra madre”.
23 A ellos les dijo Filíppos: “Cuando
vivíamos bajo la ley de los hebreos, cada uno tenía sólo madre, es decir la Ley
de Moshé. 24 No obstante, desde que nos hemos
convertido en cristianos tenemos ambos: el Padre y la madre. 25 Pues los seguidores del Rabbi Yehshua han
encontrado al Padre de la Vida”.
26 Y tuvo un sueño Filíppos y vio en aquel
sueño a un hombre con vestiduras frigias que le extendía las manos como
implorando. 27 Y aquel hombre le dijo: “Filíppos,
apóstol de Yehshua, ven a traerme la Palabra y a encontrarte con el Rabbi, tu
Señor y nuestro Señor, 28 porque en Frigia Él te aguarda”.
29 Y tomando a su mujer y a sus hijas partió
Filíppos para la ciudad de Heliópolis.
30 Llegado a Heliópolis, Filíppos fue
acogido con agrado por los judíos del lugar. Comenzó a predicar el nombre de
Yehshua diciendo: “Él es la resurrección y la vida”, 31 así, días después se presentó en la
sinagoga una mujer que llevaba en sus brazos a un niño muerto e imploraba ver a
Filíppos diciendo: “¿Acaso mi niño puede recuperar la vida?”
32 Se conmovió Filíppos al escuchar a la
mujer y extendió su mano colocándola sobre la frente del niño. Alzó la vista
hacia las alturas y dijo: “Despierta, pequeño, porque así lo ordena Yehshua, el
Kristo, a quien yo anuncio”.
33 Al instante el niño regresó a la vida. La
madre, viendo a su hijo con vida y bueno, se llenó de júbilo y se puso a los
pies del apóstol, expresándole su gratitud por haber éste resucitado a su hijo.
34 Y creyó ella y muchos de los que judíos
que estaban presentes y daban alabanzas a Dios. 35 Pero
hubo otros que recelaron y dijeron: “Hechicero es este hombre y obra por
intermedio de Shaitán”. 36 Y uno de los más coléricos le gritó a
Filíppos: “Conozco la secta a la que perteneces y solo dices mentiras, porque
ese que tú anuncias fue crucificado en Jerusalén por blasfemo y enemigo de la
Ley de Moshé y falsamente predicas su resurrección”.
37 Filíppos le contestó: “¡Injustamente amas
la vanidad y dices falsedades! ¿Cómo es que tu corazón es duro y por qué no
quieres confesar la verdad y solo repites lo que oíste decir a los sacerdotes
en Jerusalén? 38 Ellos pusieron sellos sobre la tumba del
Rabbi bendito y colocaron una guardia enfrente 39 y cuando
el Señor se levantó de entre los muertos sin romper el sello de la tumba, ¿acaso
no le dieron dinero a la guardia para que se culpen a sí mismos, diciendo que
mientras ellos dormían los discípulos habían robado el cuerpo de Él? 40 Esos sellos de la tumba serán los que
evidenciarán el pecado de ustedes cuando los ángeles inicien el juicio de
Dios”.
41 El hombre, furioso, intentó arrojarse
sobre el apóstol, pero este le esquivó y exclamó: “¡Quede de manifiesto tu
ceguera!, 42 porque ciego eres negándote a escuchar la
verdad que viene del Padre de la Vida”. 43 Al
Instante el hombre quedó ciego y daba tropiezos sin poder ver nada.

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