Según Dídimo Yehudah Tau’ma
39. Dijo Yehshua:
“Los fariseos y los escribas recibieron las llaves del conocimiento y las han
escondido: ni ellos entraron, ni dejaron entrar a los que querían. Pero
vosotros sed cautos como las serpientes y sencillos como las palomas”.
40. Dijo Yehshua:
“Una cepa ha sido plantada al margen del Padre y — como no está firmemente
arraigada — será arrancada de cuajo y se malogrará”.
41. Yehshua
dijo: “A quien tiene en su mano se le dará; y a quien nada tiene — aun aquello
poco que tiene — se le quitará”.
42. Dijo Yehshua:
“Haceos pasajeros”.
43. Le
dijeron sus discípulos: “¿Quién eres tú para decirnos estas cosas?” Yehshua les
respondió: “Basándoos en lo que os estoy diciendo, no sois capaces de entender
quién soy yo; os habéis vuelto como los fariseos, ya que éstos aman el árbol y
odian su fruto, aman el fruto y odian el árbol”.
44. Dijo Yehshua:
“A quien insulte al Padre, se le perdonará; y a quien insulte al Hijo, también
se le perdonará. Pero quien insulte al Espíritu Santo no encontrará perdón ni
en la tierra ni en las alturas”.
45. Dijo Yehshua:
“No se cosechan uvas de los zarzales ni se cogen higos de los espinos, pues
éstos no dan fruto alguno. Un hombre bueno saca cosas buenas de su tesoro; un
hombre malo saca cosas malas del mal tesoro que tiene en su corazón y habla
maldades, pues de la abundancia del corazón saca él la maldad”.
46. Dijo Yehshua:
“Desde los primeros hombres hasta Yojanán el Bautista no hay entre los nacidos
de mujer nadie que esté más alto que Yojanán el Bautista, de manera que sus
ojos no se quiebren. Pero yo he dicho: Cualquiera de entre vosotros que se
haga pequeño, vendrá en conocimiento del Reino y llegará a ser encumbrado por
encima de Yojanán”.
47. Dijo Yehshua:
“No es posible que un hombre monte dos caballos y tense dos arcos; no es
posible que un esclavo sirva a dos señores, porque más bien honrará a uno y
despreciará al otro. A ningún hombre le apetece — después de haber bebido vino
añejo — tomar vino nuevo; no se echa vino nuevo en odres viejos, no sea que
éstos se rompan, y no se echa vino añejo en odre nuevo para que éste no le eche
a perder. No se pone un remiendo viejo en un vestido nuevo, pues se produciría
un rasgón”.
48. Dijo Yehshua:
“Si dos personas hacen la paz entre sí en esta misma casa, dirán a la montaña: ¡Desaparece
de aquí! Y ésta desaparecerá”.
49. Dijo Yehshua:
“Bienaventurados los solitarios y los elegidos: vosotros encontraréis el Reino,
ya que de él procedéis y a él tornaréis”.
50. Dijo Yehshua:
“Si os preguntan: ¿De dónde habéis venido?, decidles: Nosotros
procedemos de la luz, del lugar donde la luz tuvo su origen por sí misma;
(allí) estaba afincada y se manifestó en su imagen. Si os preguntan: ¿Quién
sois vosotros?, decid: Somos sus hijos y somos los elegidos del Padre
Viviente. Si se os pregunta: ¿Cuál es la señal de vuestro Padre que
lleváis en vosotros mismos?, decidles: Es el movimiento y a la vez el
reposo”.
51. Le
dijeron sus discípulos: “¿Cuándo sobrevendrá el reposo de los difuntos y cuándo
llegará el mundo nuevo?” Él les dijo: “Ya ha llegado el reposo que esperáis,
pero vosotros no caéis en la cuenta”.
52. Sus
discípulos le dijeron: “Veinticuatro profetas alzaron su voz en Yisraeil y
todos hablaron de ti”. Él les dijo: “Habéis dejado a un lado al Viviente que
está ante vosotros ¡y habláis de los muertos!”
53. Sus
discípulos le dijeron: “¿Es de alguna utilidad la circuncisión o no?” Y él les
dijo: “Si para algo valiera, ya les engendraría su padre circuncisos en el seno
de sus madres; sin embargo, la verdadera circuncisión en espíritu ha sido de
gran utilidad”.
54. Dijo Yehshua:
“Bienaventurados los pobres, pues vuestro es el reino de los cielos”.
55. Dijo Yehshua:
Quien no desprecie a su padre y a su madre, no podrá ser discípulo mío. Y quien
no desprecie a sus hermanos y hermanas y no cargue con su cruz como yo, no será
digno de mí”.
56. Dijo Yehshua:
“Quien haya comprendido lo que es el mundo, ha dado con un cadáver. Y quien
haya encontrado un cadáver, de él no es digno el mundo”.
57. Dijo Yehshua:
“El Reino del Padre se parece a un hombre que tenía una buena semilla. Vino de
noche su enemigo y sembró cizaña entre la buena semilla. Este hombre no
consintió que los jornaleros arrancasen la cizaña, sino que les dijo: No sea
que vayáis a escardar la cizaña y con ella arranquéis el trigo; ya aparecerán
las matas de cizaña el día de la siega, entonces se las arrancará y se las
quemará”.
58. Dijo Yehshua:
“Bienaventurado el hombre que ha sufrido: ha encontrado la vida”.
59. Dijo Yehshua:
“Fijad vuestra mirada en el Viviente mientras estáis vivos, no sea que luego
muráis e intentéis contemplarlo y no podáis”.
60. Vieron
a un samaritano que llevaba un cordero camino de Judea y dijo a sus discípulos:
“¿Qué hace éste con el cordero?” Ellos le dijeron: “Irá a sacrificarlo para
comérselo” Y les dijo: “Mientras esté vivo no se lo comerá, sino sólo después
de haberlo degollado, cuando el cordero se haya convertido en un cadáver”.
Ellos dijeron: “No podrá obrar de otro modo”. Él dijo: “Vosotros aseguraos un
lugar de reposo para que no os convirtáis en cadáveres y seáis devorados”.
61. Dijo Yehshua:
“Dos reposarán en un mismo lecho: el uno morirá, el otro vivirá”. Dijo Salomé:
“¿Quién eres tú, hombre, y de quién? Te has subido a mi lecho y has comido de
mi mesa”. Díjole Yehshua: “Yo soy el que procede de quien me es idéntico; he
sido hecho partícipe de los atributos de mi Padre”. Salomé dijo: “Yo soy tu discípula”.
Yehshua le dijo: “Por eso es por lo que digo que si uno ha llegado a ser
idéntico, se llenará de luz; mas en cuanto se desintegre, se inundará de
tinieblas”.
62. Dijo Yehshua:
“Yo comunico mis secretos a los que son dignos de ellos. Lo que hace tu
derecha, no debe averiguar tu izquierda lo que haga”.
63. Dijo Yehshua:
“Había un hombre rico que poseía una gran fortuna, y dijo: Voy a emplear mis
riquezas en sembrar, cosechar, plantar y llenar mis graneros de frutos de
manera que no me falte de nada. Esto es lo que él pensaba en su corazón; y
aquella noche se murió. El que tenga oídos, que oiga”.
64. Dijo Yehshua:
“Un hombre tenía invitados. Y cuando hubo preparado la cena, envió a su criado
a avisar a los huéspedes. Fue éste al primero y le dijo: Mi amo te invita.
Él respondió: Tengo asuntos de dinero con unos mercaderes; éstos vendrán a
mí por la tarde y yo habré de ir y darles instrucciones; pido excusas por la
cena. Fuese a otro y le dijo: Estás invitado por mi amo. Él le dijo:
He comprado una casa y me requieren por un día; no tengo tiempo. Y fue a
otro y le dijo: Mi amo te invita. Y él le dijo: Un amigo mío se va a
casar y tendré que organizar el festín. No voy a poder ir; me excuso por lo de
la cena. Fuese a otro y le dijo: Mi amo te invita. Éste replicó: Acabo
de comprar una hacienda y me voy a cobrar la renta; no podré ir, presento mis
excusas. Fuese el criado y dijo a su amo: Los que invitaste a la cena se
han excusado. Dijo el amo a su criado: Sal a la calle y tráete a todos los que
encuentres para que participen en mi festín; los mercaderes y hombres de
negocios no entrarán en los lugares de mi Padre”.
65. Él
dijo: “Un hombre de bien poseía un majuelo y se lo arrendó a unos viñadores
para que lo trabajaran y así poder percibir de ellos el fruto. Envió, pues, a
un criado para que éstos le entregaran la cosecha del majuelo. Ellos prendieron
al criado y le golpearon hasta casi matarlo. Éste fue y se lo contó a su amo,
quien dijo: Tal vez no les reconoció; y envió otro criado. También éste
fue maltratado por los viñadores. Entonces envió a su propio hijo, diciendo ¡A
ver si respetan por lo menos a mi hijo! Los viñadores — a quienes no se les
ocultaba que éste era el heredero del majuelo — le prendieron y le mataron. El
que tenga oídos, que oiga”.
66. Dijo Yehshua:
“Mostradme la piedra que los albañiles han rechazado; ésta es la piedra
angular”.
67. Dijo Yehshua:
“Quien sea conocedor de todo, pero falle en lo tocante a sí mismo, falla en
todo”.
68. Dijo Yehshua:
“Dichosos vosotros cuando se os odie y se os persiga, mientras que ellos no
encontrarán un lugar allí donde se os ha perseguido a vosotros”.
69. Dijo Yehshua:
“Dichosos los que han sufrido persecución en su corazón: éstos son los que han
reconocido al Padre de verdad”. Y volvió a decir: “Dichosos los hambrientos,
pues el estómago de aquellos que hambrean se saciará”.
70. Dijo Yehshua:
“Cuando realicéis esto en vosotros mismos, aquello que tenéis os salvará; pero
si no lo tenéis dentro, aquello que no tenéis en vosotros mismos os matará”.
71. Dijo Yehshua:
«Voy a destruir esta casa y nadie podrá reedificarla”.
72. Un
hombre le pidió: “Di a mis hermanos que repartan conmigo los bienes de mi
padre”. El replicó: “¡Hombre! ¿Quién ha hecho de mí un repartidor?” Y se
dirigió a sus discípulos, diciéndoles: “¿Es que soy por ventura un repartidor?”
73. Dijo Yehshua:
“La cosecha es en verdad abundante, pero los obreros son pocos. Rogad, pues, al
Señor que envíe obreros para la recolección”.
74. Él
dijo: “Señor, hay muchos alrededor del aljibe, pero no hay nadie dentro del
aljibe”.
75. Dijo Yehshua:
“Muchos están ante la puerta, pero son los solitarios los que entrarán en la
cámara nupcial”.

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