martes, 2 de junio de 2015

El Camino de los Apóstoles 30


1 Todavía gobernaba Nerón sobre el mundo romano y Filíppos estaba en Heliópolis junto a su esposa y a sus dos hijas. 2 Y transmitía la Palabra con entusiasmo. Entonces unos griegos le reclamaron diciendo: “Anuncias a un solo dios y lo proclamas como la Verdad. 3 Nosotros adoramos a muchos dioses y ellos son nuestra verdad”.

4 Y les contestó Filíppos diciendo: “La Verdad es una sola, pero está representada por la Pluralidad. 5 Esto es para nuestro bien: para llevarnos al conocimiento del Uno a través del amor a la Pluralidad. 6 El Padre es el Uno y el Todo. Es la Pluralidad y es la Unidad y no hay otro Dios, sino El y solo El”. 7 Y volvió a decirles: “Yo les anuncio la Vida. Ustedes los que adoran dioses que no tienen fuerza de espíritu, 8 no mueren en absoluto, porque nunca han vivido en verdad. En cambio, quien acepta la Verdad empieza a vivir y está en peligro de morir, pues vive.

9 Ustedes, deseando salvarse, realizan sacrificios a sus dioses; pero si fueran razonables debieran comprender que los sacrificios no son necesarios y 10 que los animales no deben ser sacrificados a los dioses que ustedes adoran. 11 Esos animales sacrificados vivos, morían en el sacrificio; en cambio, cuando un hombre se sacrifica a Dios 12 estando muerto, vivirá verdaderamente; porque su cuerpo podrá morir pero no su alma que es imperecedera”.

13 Predicando sobre la resurrección, alguien le pregunta: “Dinos, cuando llegue la resurrección que nos anuncias, ¿nuestro cuerpo resucitará vestido?” 14 Filíppos le respondió diciendo: “¿Tienes vergüenza de tu desnudez y temes presentarte ante el Padre desnudo? 15 Así piensas porque deseas resucitar en tu carne. Así piensan muchos porque no entienden que quienes llevan la carne están realmente desnudos delante de los ángeles y de Dios. 16 Sin embargo, aquellos que se desnudan para estar desnudos ya no están desnudos.

17 Ni carne ni sangre pueden entrar en la Esfera universal reservada por Dios, para la gloria de los justos. Entonces, 18 ¿qué es lo que no entrará? Es lo que llevamos encima. ¿Y qué es lo que entrará? Es lo que pertenece en nosotros a Yehshua y a Su Sangre. 19 Es nuestro cuerpo espiritual quien entrará en la gloria del Universo. Por eso, Yehshua, el Kristo dijo: ‘Quien no coma mi carne y no beba mi sangre no tendrá dentro de sí la vida verdadera’. 20 Esto alarmó a muchos que no entendían el mensaje. ¿Qué es Su Carne? Es el Logos y Su Sangre es el Espíritu Santo.

21 Así pues, aquel que ha recibido esto tiene el alimento, la bebida y el vestido verdaderos. Esta es la carne que resucitará. 22 Esta carne, no la que cubre nuestro cuerpo, es nuestra alma y nuestro espíritu; 23 la Luz es esta carne y el Logos también es esta carne. 24 Así que todo lo que has nombrado es esta carne. 25 Y es necesario resucitar en esta Carne, pues todo está en Ella. De este modo habrás resucitado vestido”.

26 En una ocasión Filíppos puso un poco de sal sobre la palma de la mano de uno de sus discípulos. Este extrañado le preguntó: “¿Por qué has puesto sobre mi mano esta sal?” 27 Filíppos le contestó: “Esta sal te la presento como señal para tus enseñanzas. Estando en Jerusalén, cuando todavía no habíamos salido a tierras de goyim, los apóstoles les recomendamos a nuestros discípulos, diciéndoles: 28 ‘Que todos los regalos que hagamos a las personas contengan sal’. Yo te he regalado las enseñanzas para tu perfección espiritual y 29 por esto es la sal que te doy, porque te di la sal, es decir, la sabiduría, dentro de mis enseñanzas. 30 Sin la sal ¿de qué vale probar el manjar?”

31 Uno le dijo a Filíppos: “Yo cumplo con tus enseñanzas de dar para recibir; por eso doy limosna a los pobres; ¿con esto tengo las puertas abiertas para morar en la gloria?” 32 Él le contestó: “La fe pide. El amor da. 33 Es imposible recibir sin fe. Es imposible dar sin amor. 34 Por eso creemos para pedir y amamos para dar en verdad. 35 En cambio, si uno da sin amor, no tendrá ningún beneficio de tal acción”.

36 Ocurrió que los sacerdotes del templo conocido como Puertas de Plutón vinieron ante Filíppos y le reclamaron diciendo: “Tú ofendes a nuestros dioses y propagas la adoración de un dios extranjero. Te exigimos que vengas y te inclines ante Plutón nuestro dios. Si no lo haces pagarás por tu blasfemia”.

37 Filíppos contestó: “Solo me inclino ante el Dios verdadero y no ante una imagen de la Sombra. 38 Hay una gran diferencia entre ustedes y nosotros los que seguimos el Camino: 39 nosotros estamos en la Luz mientras ustedes permanecen en la Obscuridad. 40 Cuando un ciego y uno que ve están juntos en la oscuridad, ellos no difieren entre sí. No obstante, cuando la luz llegue, quien ve verá la luz; en cambio, el ciego permanecerá en la oscuridad”.

41 Furiosos los sacerdotes se arrojaron sobre él y le arrastraron ante las autoridades lanzando contra él furiosas acusaciones. 42 Entonces el Procurador romano le dijo a los sacerdotes: “Hagan con este judío según el proceder de ustedes”. 43 Llevaron, pues a Felipe frente al templo de la Puerta de Plutón y lo clavaron sobre una cruz. 44 Pero Filíppos les decía: “Yo les bendigo porque me entregan al sacrificio sufrido por el Hijo de la Luz”. 45 Entonces, los sacerdotes y muchos de los que acudían al templo le lanzaron piedras hasta darle muerte al apóstol de Yehshua.


46 Esto sucedía mientras las tropas de Tito intentaban penetrar las murallas de Jerusalén y se iniciaba el tiempo de las tribulaciones 47 para que se cumpliera la palabra de Mikhah hablando por la Voz: Sión será un campo arado, Jerusalén, un montón de ruinas, y la montaña del Templo, una altura boscosa. 48 Y se hiciera cierto el lamento de Yehshua: “¡Ah, Jerusalén, si supieras lo que este día representa para tu paz! Tus ojos están nublados y no puedes ver la Luz que llega a ti. 49 Vendrán días de dolor sobre ti porque no has escuchado el llamado que te hizo el Padre. La espada no dejará de herir dentro de tus muros y tus mujeres llorarán por sus hijos”.

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