Kristo
el Elegido del Padre
1 Dios,
el Padre del Universo nos hizo conocer el misterio de su voluntad, conforme al
designio misericordioso que estableció de antemano en su Hijo Yehshua, 2
para
que se cumpliera en la plenitud de los tiempos: reunir todas las cosas, las del
universo y las de la tierra, bajo el mando del Elegido, el Ungido del Universo.
3 Él
nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien
asimismo formó el universo; 4 el
cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y
quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado
la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, está en la gloria de
la Majestad.
5 En él
hemos sido constituidos herederos, y destinados ya — según el previo designio
del que realiza todas las cosas conforme a su voluntad — 6
a
ser aquellos que han puesto su esperanza en Kristo, para alabanza de su gloria.
7 Él es la imagen del Dios que no se puede
ver, y para toda criatura es el Primogénito, 6
porque en él fueron formadas todas las cosas, en el universo y en la tierra, el
universo visible y el invisible, Tronos, Gobiernos, Autoridades, Poderes. Todo
fue hecho por medio de él y para él.
8 El
existía antes que todos, y todo se mantiene en él. 9 El,
que era de condición divina, no
consideró esta igualdad con Dios como
algo que debía guardar celosamente: 10 al
contrario, se anonadó a sí mismo,
tomando la condición de servidor
y haciéndose semejante a los hombres.
Y presentándose con aspecto humano, 11 se
humilló hasta aceptar por obediencia la muerte
y muerte de cruz.
12 Por eso, Dios lo exaltó y le dio el Nombre
(ὄνομα
- Hashem – יהוה) que está sobre todo nombre, 13 para que ante su nombre, se doble toda rodilla en medio del universo, en
la tierra y en los abismos, 14 y toda lengua proclame para gloria de
Dios Padre: “Yehshua, el Ungido, es el Señor”.
15 El Padre todo lo sometió a la gloria del
Hijo, Kristo y lo constituyó como cabeza de todos los creyentes, 6 pues todo ese conjunto de creyente es el
cuerpo de Kristo que de él recibe su plenitud, porque Yehshua es quien lleva
todas las cosas a la plenitud
16 Gracias a Yehshua, también los que oyeron
el mensaje de la verdad, la buena noticia de su salvación, y abrazaron la fe,
fueron sellados como propiedad de la Luz con el Paráclito que él había
prometido.
16 Hemos recibido al Kristo Yehshua como el
Señor; tomemos, pues, su camino.
17 Cuídense
de que nadie los engañe con sabidurías o con cualquier teoría hueca, que no son
más que doctrinas humanas; pues este es el camino del mundo, y no el de Yehshua
el Kristo. 18 En él
permanece toda la plenitud de Dios en forma corporal.
19 Recuerden que hay muchos que se portan
como enemigos de la cruz de Yehshua. 20 Su
fin es la predicción, su dios es el vientre, su gloria está en aquello que los
cubre de vergüenza, y no aprecian sino las cosas de la tierra. 21 Pero Yehshua transformará nuestro pobre
cuerpo mortal, haciéndolo semejante a su cuerpo glorioso, con el poder que
tiene para poner todas las cosas bajo su dominio.
22 Ayer como hoy, Yehshua, el Kristo, es el
mismo, y lo será siempre. 23 No se dejen seducir por doctrinas varias
y extrañas.
24 ¿A
qué ángel dijo el Padre del Universo alguna vez: “Hijo mío eres tú; yo te he
engendrado hoy”; y también: “Yo seré para él Padre, y él será para mi Hijo”? 25 Y nuevamente al introducir a su
Primogénito en el mundo dice: “Y adórenle todos los ángeles de Dios”.
26
Ciertamente, Moshé fue fiel en toda su casa, como servidor, para atestiguar
cuanto había de anunciarse, 27 pero Kristo lo fue como hijo,
al frente de su propia casa, que somos nosotros, si es que mantenemos la
entereza y la gozosa satisfacción de la esperanza.

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