viernes, 19 de junio de 2015

Libro de la Buena Noticia del Bendecido Yehshua (11)

Según Yojanán Marcos discípulo de Kefa


La entrada triunfal en Yerushaláyim

1 Cuando se acercaban a Yerushaláyim, junto a Betfagé y a B’thanía, frente al monte de los Olivos, Yehshua envió dos de sus discípulos, 2 y les dijo: “Id a la aldea que está enfrente de vosotros, y luego que entréis en ella, hallaréis un pollino atado, en el cual ningún hombre ha montado; desatadlo y traedlo. 3 Y si alguien os dijere: ¿Por qué hacéis eso?, decid que el Señor lo necesita, y que luego lo devolverá”.  

4 Fueron, y hallaron el pollino atado afuera a la puerta, en el recodo del camino, y lo desataron. 5 Y unos de los que estaban allí les dijeron: “¿Qué hacéis desatando el pollino?” 6 Ellos entonces les dijeron como Yehshua había mandado; y los dejaron.

7 Y trajeron el pollino a Yehshua, y echaron sobre él sus mantos, y se sentó sobre él. 8 También muchos tendían sus mantos por el camino, y otros cortaban ramas de los árboles, y las tendían por el camino.

9 Y los que iban delante y los que venían detrás daban voces, diciendo: “¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! 10 ¡Bendito el reino de nuestro padre David que viene! ¡Hosanna en las alturas!” 11 Y entró Yehshua en Yerushaláyim, y en el templo; y habiendo mirado alrededor todas las cosas, como ya anochecía, se fue a B'thanía con los doce.  

Maldición de la higuera estéril


12 Al día siguiente, cuando salieron de B'thanía, tuvo hambre. 13 Y viendo de lejos una higuera que tenía hojas, fue a ver si tal vez hallaba en ella algo; pero cuando llegó a ella, nada halló sino hojas, pues no era tiempo de higos. 14 Entonces Yehshua dijo a la higuera: “Nunca jamás coma nadie fruto de ti”. Y lo oyeron sus discípulos.

La expulsión de los vendedores del Templo


15 Vinieron, pues, a Yerushaláyim; y entrando Yehshua en el templo, comenzó a echar fuera a los que vendían y compraban en el templo; y volcó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas; 16 y no consentía que nadie atravesase el templo llevando utensilio alguno. 17 Y les enseñaba, diciendo: “¿No está escrito: Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones? Mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones”.  

18 Y lo oyeron los escribas y los principales sacerdotes, y buscaban cómo matarle; porque le tenían miedo, por cuanto todo el pueblo estaba admirado de su doctrina.

La eficacia de la fe

19 Pero al llegar la noche, Yehshua salió de la ciudad. 20 Y pasando por la mañana, vieron que la higuera se había secado desde las raíces. 21 Entonces Kefa, acordándose, le dijo: “Rabbi, mira, la higuera que maldijiste se ha secado”. 22 Respondiendo Yehshua, les dijo: “Tened fe en Dios. 23 Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho.

24 Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá. 25 Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en la expansión del universo os perdone a vosotros vuestras ofensas. 26 Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en la expansión os perdonará vuestras ofensas”.

Discusión sobre la autoridad de Yehshua

27 Volvieron entonces a Yerushaláyim; y andando él por el templo, vinieron a él los principales sacerdotes, los escribas y los ancianos, 28 y le dijeron: “¿Con qué autoridad haces estas cosas, y quién te dio autoridad para hacer estas cosas?” 29 Yehshua, respondiendo, les dijo: “Os haré yo también una pregunta; respondedme, y os diré con qué autoridad hago estas cosas. 30 El bautismo de Yojanán, ¿era del cielo, o de los hombres? Respondedme”.  


31 Entonces ellos discutían entre sí, diciendo: “Si decimos, del cielo, dirá: ¿Por qué, pues, no le creísteis? 32 ¿Y si decimos, de los hombres...?” Pero temían al pueblo, pues todos tenían a Yojanán como un verdadero profeta. 33 Así que, respondiendo, dijeron a Yehshua: “No sabemos”. Entonces respondiendo Yehshua, les dijo: “Tampoco yo os digo con qué autoridad hago estas cosas”. 

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