XIV
La
selección del hombre
1 De entre todas las especies la Luz escogió al
hombre y lo hace volver al polvo de la tierra. 2 Le señaló un número de días y un tiempo
determinado, y puso bajo su dominio todo lo que en la tierra existe. 3 Lo revistió de una fuerza semejante a la suya
y lo formó según su propia imagen. 4 Hizo que todos los vivientes le temieran,
para que él dominara las fieras y las aves. 6 Le dio una lengua, ojos y oídos, el poder de
discernir y un cerebro para pensar.
7 Él colmó a los hombres de saber y
entendimiento, y les mostró el bien y el mal. 8 Les infundió su propia luz, para manifestarles
la grandeza de sus obras, 9 y les
permitió gloriarse eternamente de sus maravillas: 10 así alabarán su Nombre santo, proclamando la
grandeza de sus obras. 11 Él les
dijo: “Apártense de la injusticia”, y dio a cada uno preceptos acerca del
prójimo. 12
Los caminos
de los hombres están siempre ante él y no pueden ocultarse a sus ojos.
Exhortación
al arrepentimiento
13 Vuelve a Adonai y deja de pecar, suplica ante
su rostro y deja de ofenderlo. 14 Vuelve al Altísimo, apártate de la injusticia
y aborrece profundamente toda abominación.
15 ¿Quién alabará al Altísimo en la extensión
del Universo, si los vivientes no le rinden homenaje?, 16 el muerto, el que ya no existe, deja de
alabarlo: el que está vivo y sano debe alabar al Padre de la Vida, a Yahvahé.
17 ¡Qué grande es la generosidad del Dios de Luz
y su perdón para los que vuelven a él!
18 Un hombre no puede tenerlo todo, porque el
ser humano no es inmortal.
19 ¿Hay algo más luminoso que el sol? ¡Y sin
embargo, también él se eclipsa! ¡Cuánto más la carne y la sangre, que sólo
conciben el mal!
20 Yahvahé pasa revista al ejército de sus
ángeles, ¡cuánto más a los hombres, que son tierra, agua y ceniza!
XV
La
grandeza y la misericordia de Dios
1 El que vive para siempre creó todas las cosas
por igual; 2 sólo el Dios del Universo será hallado justo
y no hay otro fuera de él. 3 Él
gobierna el mundo con la palma de la mano y todo obedece a su voluntad, ya que
él, por su poder, es el Grande entre todas las cosas y separa las sagradas de
las profanas.
4 ¿Quién podrá medir la magnitud de su fuerza y
quién pretenderá narrar sus misericordias? 5 No hay nada que quitar, nada que añadir, y es
imposible rastrear las maravillas del Padre Eterno.
6 Cuando el hombre llega al fin, está sólo al
comienzo; cuando se detiene, no sale de su estupor.
7 ¿Qué es el hombre? ¿Para qué sirve? ¿Cuál es
su bien y cuál es su mal? 8 La vida
de un hombre dura cien años a lo más: 9 como una gota del mar y como un grano de
arena, son sus pocos años frente a la eternidad. 10 Por eso Adonai es paciente con ellos y
derrama sobre ellos su misericordia. 11 Él ve y conoce qué miserable es su fin, y por
eso multiplica su perdón.
12 El hombre sólo tiene misericordia de su
prójimo, pero Yahvahé es misericordioso con todos los vivientes. Él reprende,
corrige y enseña, y los hace volver como el pastor a su rebaño. 13 Él tiene misericordia con los que aceptan la
instrucción y están siempre dispuestos a cumplir sus decretos.
El
arte de hacer el bien
14 Hijo mío, no eches en cara los beneficios que
haces ni acompañes tus dones con palabras ofensivas. 15 ¿No calma el rocío el calor ardiente? Así,
una buena palabra puede más que un regalo. 16 ¿Acaso no vale más una palabra que un
obsequio? Pero el hombre caritativo sabe unir las dos cosas.
17 El necio reprende sin ningún miramiento y el
don del avaro hace correr las lágrimas.
La
preocupación en el obrar
18 Antes de hablar, instrúyete, y cuídate antes
de caer enfermo. 19 Antes
de juzgar, examínate a ti mismo, y hallarás perdón cuando el Ángel de Dios te
visite. 20 Humíllate antes de caer enfermo y
arrepiéntete apenas hayas pecado.
21 Que nada te impida cumplir tus votos en el
momento debido, y no esperes hasta la muerte para estar en regla. 22 Antes de hacer un voto, prepárate a
cumplirlo, y no seas como un hombre que pretende tentar a Dios.
23 En tiempo de abundancia, recuerda el tiempo
de hambre, y en los días de riqueza, la pobreza y la penuria.
24 De la mañana a la tarde, el tiempo cambia, y
todo pasa rápidamente delante del Señor.
25 El hombre sabio está siempre alerta, y en la
ocasión de pecado, se cuida para no faltar.
26 Todo hombre prudente conoce la sabiduría y
rinde homenaje al que la encuentra.
27 Los que hablan con sensatez son sabios ellos
mismos y derraman como lluvia proverbios acertados.
El
dominio de sí mismo
28 No te dejes guiar por tus pasiones, sino
refrena tus deseos. 29 Si
cedes a los impulsos de la pasión, ella hará de ti la burla de tus enemigos.
30 Que tu alegría no consista en darte todos los
gustos ni te endeudes para pagar lo que ellos cuestan.

No hay comentarios:
Publicar un comentario