viernes, 19 de junio de 2015

Libro de la Sabiduría de Yehshua ben Sirac XII y XIII

XII



1 El que venera a Dios hace todo esto y el que se aferra a sus enseñanzas logrará la sabiduría. 2 Ella le saldrá al encuentro como una madre y lo recibirá como una joven esposa, 3 lo alimentará con el pan de la inteligencia y le hará beber el agua de la sabiduría. 4 Él se apoyará en ella, y no vacilará, se unirá a ella, y no quedará confundido. 5 Ella lo exaltará por encima de sus compañeros y le abrirá la boca en medio de la asamblea. 6 Él encontrará el gozo y la corona de la alegría y recibirá en herencia un nombre perdurable. 7 Nunca la poseerán los que carecen de inteligencia, ni los hombres pecadores la verán jamás. 8 Ella se mantiene alejada del orgullo, y los mentirosos no piensan en ella.

9 No cabe la alabanza en labios del pecador, porque Dios no se la envía: 10 sin sabiduría no hay alabanza, y es Dios el que la inspira.

La libertad del hombre

11 No digas: “Fue Dios el que me hizo claudicar”, porque él no hace nunca lo que detesta. 12 No digas: “El me hizo extraviar”, porque él no necesita de un hombre pecador.

13 Yahvahé detesta toda abominación, y nada abominable es amado por los que le respetan. 14 Él formó al hombre en el principio y lo dejó librado a su propio albedrío. 15 Si quieres, puedes observar los mandamientos y cumplir fielmente lo que le agrada. 16 Él puso ante ti el fuego y el agua: hacia lo que quieras extenderás tu mano. 17 Ante los hombres están la vida y la muerte: a cada uno se le dará lo que prefiera.

18 Porque grande es la sabiduría del Dios de Luz, él es fuerte y poderoso, y ve todas las cosas. 19 El observa a aquellos que lo veneran y él conoce todas las obras del hombre. 20 A nadie le ordenó ser impío ni dio a nadie autorización para pecar.

XIII



Los hijos impíos

1 No desees un gran número de hijos inútiles ni te alegres de los hijos impíos. 2 Por muchos que sean, no te alegres de ellos, si les falta el amor y la devoción al Que es y Siempre ha Sido. 3 No esperes que vivan mucho tiempo ni te sientas seguro porque son numerosos: vale más uno solo que mil y es mejor morir sin hijos que tenerlos impíos. 4 Con uno solo inteligente se puebla una ciudad, pero la estirpe de los hombres sin ley es arrasada.

El castigo de los pecadores

5 Mis ojos han visto muchas cosas semejantes y cosas peores aún escucharon mis oídos. 6 En la reunión de los pecadores arde el fuego y contra la nación rebelde se enciende la ira.

7 El Padre no perdonó a los antiguos grigoris que se rebelaron con toda su fuerza.

8 Aunque fuera uno solo el hombre obstinado, sería un milagro que quedara impune, porque en él está la misericordia, pero también la justicia, es tan fuerte para el perdón como pródigo para hacer juicio. 9 Tan grande como su misericordia es su reprobación: él juzga a cada uno según sus obras. 10 El pecador no escapará con su presa ni será defraudada la constancia de los buenos. 11 Él tiene en cuenta cada limosna y cada uno recibirá conforme a sus obras.

La omnipresencia de Dios

12 No digas: “Me ocultaré de la presencia de Dios, y allá en lo alto, ¿quién se acordará de mí? Entre tanta gente pasaré inadvertido: ¿quién soy yo en la inmensa expansión?”.

13 Mira: el cielo y lo más alto del cielo, el Universo y la tierra se conmueven cuando él los visita: 14 las montañas junto con los cimientos de la tierra tiemblan de espanto bajo su mirada. 15 Pero no se reflexiona en estas cosas ¿y quién presta atención a sus designios? 16 Como una tempestad que se desata sin que el hombre se dé cuenta, así la mayoría de sus obras permanecen ocultas.

17 “¿Quién anuncia las obras de justicia? ¿Quién las espera? Porque la alianza está lejos”: 18 así razona el que no tiene entendimiento; el insensato, el extraviado, sólo piensa necedades.

El orden del universo

19 Escucha, hijo mío, e instrúyete, presta mucha atención a mis palabras.

20 Revelaré mi enseñanza con mesura y expondré la ciencia con exactitud. 21 Por decisión del Supremo Saber existen sus obras desde el principio: desde que fueron hechas, él fijó sus límites. 22 Él ordenó sus obras para siempre, y su gobierno por todas las generaciones. Ellas no sufren hambre ni se fatigan y nunca interrumpen su actividad. 23 No se chocan unas contra otras y jamás desobedecen a su palabra.


24 Luego Yahvahé el Padre Vivificador se fijó en la tierra y la colmó de sus bienes. 25 La cubrió con toda clase de vivientes y todos volverán a ella. 

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