1
Líbrame, Oh, Luz del Universo, de los impíos, protégeme de los violentos,
2 de
los que urden en su corazón planes malvados y todos los días fomentan la
guerra.
3
Ellos afilan su lengua como serpientes, en sus labios hay veneno de víboras.
4
Defiéndeme, Señor, del poder del impío, protégeme de los hombres violentos, de
los que pretenden hacerme caer y han tendido una red ante mis pies: 5 los
prepotentes me han colocado trampas y celadas, me han puesto un lazo al borde
del camino.
6
Pero yo le digo al Padre de la Vida: "Tú eres mi Dios: Atiende, Dios mío,
a mi voz suplicante”.
7 Luz
del Universo, mi Dios, mi salvador poderoso que me protege en el combate.
8 No
satisfagas los caprichos del perverso ni permitas que se cumplan sus proyectos;
9 para que no se enorgullezcan, y su maledicencia los
envuelva.
10 Que
lluevan brasas sobre ellos; que sean echados en el fuego, que caigan en lo
profundo y no puedan levantarse.
11 Que
los difamadores no estén seguros en la tierra; que la calamidad persiga y
destruya a la gente que practica la violencia.
12 Yo
sé que el Padre de la Vida hace justicia a los humildes y defiende los derechos
de los pobres.
13 Ciertamente
los justos alabarán tu nombre y los íntegros vivirán en tu presencia.

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