jueves, 14 de mayo de 2015

Libro de la Buena Noticia del Bendecido Yehshua (9)

Según Yojanán Marcos discípulo de Kefa


Transfiguración de Yehshua

1 También les dijo: De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte hasta que hayan visto el reino de Dios venido con poder. 2 Seis días después, Yehshua tomó a Kefa, a Ya’acov y a Yojanán, y los llevó aparte solos a un monte alto; y se transfiguró delante de ellos.

3 Y sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, como la nieve, tanto que ningún lavador en la tierra los puede hacer tan blancos. 4 Y les apareció Eliyahu con Moshé, que hablaban con Yehshua. 5 Entonces Kefa dijo a Yehshua: Rabbi, bueno es para nosotros que estemos aquí; y hagamos tres enramadas, una para ti, otra para Moshé, y  otra para Eliyahu. 6 Porque no sabía lo que hablaba, pues estaban espantados.

7 Entonces vino una nube que les hizo sombra, y desde la nube una voz que decía: Este es mi Hijo amado; a él oíd. 8 Y luego, cuando miraron, no vieron más a nadie consigo, sino a Yehshua solo.

9 Y descendiendo ellos del monte, les mandó que a nadie dijesen lo que habían visto, sino cuando el Hijo del Hombre hubiese resucitado de los muertos.

10 Y guardaron la palabra entre sí, discutiendo qué sería aquello de resucitar de los muertos.

11 Y le preguntaron, diciendo: ¿Por qué dicen los escribas que es necesario que Eliyahu venga primero? 12 Respondiendo él, les dijo: Eliyahu a la verdad vendrá primero, y restaurará todas las cosas; ¿y cómo está escrito del Hijo del Hombre, que padezca mucho y sea tenido en nada? 13 Pero os digo que Eliyahu ya vino, y le hicieron todo lo que quisieron, como está escrito de él.

Yehshua sana a un muchacho endemoniado

14 Cuando llegó a donde estaban los discípulos, vio una gran multitud alrededor de ellos, y escribas que disputaban con ellos.

15 Y en seguida  toda la gente, viéndole, se asombró, y corriendo a él, le saludaron. 16 Él les preguntó: “¿Qué disputáis con ellos?” 17 Y respondiendo  uno de la multitud, dijo: “Rabbi, traje a ti mi hijo, que tiene un espíritu mudo, 18 el cual, dondequiera que le toma, le sacude; y echa espumarajos, y cruje los dientes, y se va secando; y dije a tus discípulos que lo echasen fuera, y no pudieron”.

19 Y respondiendo él, les dijo: “¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo”. 20 Y se lo trajeron; y cuando el espíritu vio a Yehshua, sacudió con violencia al muchacho, quien cayendo en tierra se revolcaba, echando espumarajos.

21 Yehshua preguntó al padre: “¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto?” Y él dijo: “Desde niño. 22 Y muchas veces le echa en el fuego y en el agua, para matarle; pero si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros, y ayúdanos”.


23 Yehshua le dijo: “Si puedes creer, al que cree todo le es posible”. 24 E inmediatamente el padre del muchacho clamó y dijo: “Creo; ayuda mi incredulidad”.

25 Y cuando Yehshua vio que la multitud se agolpaba, reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: “Espíritu mudo y sordo, yo te mando, sal de él, y no entres más en él”. 26 Entonces el espíritu, clamando y sacudiéndole con violencia, salió; y él quedó como muerto, de modo que muchos decían: “Está muerto”. 27 Pero Yehshua, tomándole de la mano, le enderezó; y se levantó.

28 Cuando él entró en casa, sus discípulos le preguntaron aparte: “¿Por qué nosotros no pudimos echarle fuera?” 29 Y les dijo: “Este género con nada puede salir, sino con oración y ayuno”.

Yehshua anuncia otra vez su muerte

30 Habiendo salido de allí, caminaron por Galilea; y no quería que nadie lo supiese. 31 Porque enseñaba a sus discípulos, y les decía: El Hijo del Hombre será entregado en manos de hombres, y le matarán; pero después de muerto, resucitará al tercer día. 32 Pero ellos no entendían esta palabra, y tenían miedo de preguntarle.

¿Quién es el mayor?

33 Y llegó a Kapurneum; y cuando estuvo en casa, les preguntó: “¿Qué disputabais entre vosotros en el camino?” 34 Mas ellos callaron; porque en el camino habían disputado entre sí, quién había de ser el mayor.


35 Entonces él se sentó y llamó a los doce, y les dijo: “Si alguno quiere ser el primero, será el postrero de todos, y el servidor de todos”. 36 Y tomó a un niño, y lo puso en medio de ellos; y tomándole en sus brazos, les dijo: 37 “El que reciba en mi nombre a un niño como este, me recibe a mí; y el que a mí me recibe, no me recibe a mí sino al que me envió”.

El que no es contra nosotros, por nosotros es

38 Yojanán le respondió diciendo: “Rabbi, hemos visto a uno que en tu nombre echaba fuera demonios, pero él no nos sigue; y se lo prohibimos, porque no nos seguía”. 39 Pero Yehshua dijo: “No se lo prohibáis; porque ninguno hay que haga milagro en mi nombre, que luego pueda decir mal de mí. 40 Porque el que no está contra nosotros, por nosotros está. 41 Y cualquiera que os diere un vaso de agua en mi nombre, de cierto os digo que no perderá su recompensa.

Ocasiones de caer

42 Cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeñitos que creen en mí, mejor le fuera si se le atase una piedra de molino al cuello, y se le arrojase en el mar.


43 Si tu mano te fuere ocasión de caer, córtala; mejor te es entrar en la vida manco, que teniendo dos manos ir al infierno, al fuego que no puede ser apagado, 44 donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga. 45 Y si tu pie te fuere ocasión de caer, córtalo; mejor te es entrar a la vida cojo, que teniendo dos pies ser echado en el infierno, al fuego que no puede ser apagado, 46 donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga. 47 Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo; mejor te es entrar en el reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado al infierno, 48 donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga. 49 Porque todos serán salados con fuego, y todo sacrificio será salado con sal. 50 Buena es la sal; mas si la sal se hace insípida, ¿con qué la sazonaréis? Tened sal en vosotros mismos; y tened paz los unos con los otros”. 

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