Según
Yojanán Marcos discípulo de Kefa
Transfiguración
de Yehshua
1 También les dijo: De cierto os digo que
hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte hasta que hayan
visto el reino de Dios venido con poder. 2 Seis
días después, Yehshua tomó a Kefa, a Ya’acov y a Yojanán, y los llevó aparte
solos a un monte alto; y se transfiguró delante de ellos.
3 Y sus vestidos se volvieron
resplandecientes, muy blancos, como la nieve, tanto que ningún lavador en la
tierra los puede hacer tan blancos. 4 Y les
apareció Eliyahu con Moshé, que hablaban con Yehshua. 5 Entonces Kefa dijo a Yehshua: Rabbi,
bueno es para nosotros que estemos aquí; y hagamos tres enramadas, una para ti,
otra para Moshé, y otra para Eliyahu. 6 Porque no sabía lo que hablaba, pues
estaban espantados.
7 Entonces vino una nube que les hizo
sombra, y desde la nube una voz que decía: Este es mi Hijo amado; a él oíd. 8 Y luego, cuando miraron, no vieron más a
nadie consigo, sino a Yehshua solo.
9 Y descendiendo ellos del monte, les mandó
que a nadie dijesen lo que habían visto, sino cuando el Hijo del Hombre hubiese
resucitado de los muertos.
10 Y guardaron la palabra entre sí,
discutiendo qué sería aquello de resucitar de los muertos.
11 Y le preguntaron, diciendo: ¿Por qué
dicen los escribas que es necesario que Eliyahu venga primero? 12 Respondiendo él, les dijo: Eliyahu a la
verdad vendrá primero, y restaurará todas las cosas; ¿y cómo está escrito del
Hijo del Hombre, que padezca mucho y sea tenido en nada? 13 Pero os digo que Eliyahu ya vino, y le
hicieron todo lo que quisieron, como está escrito de él.
Yehshua
sana a un muchacho endemoniado
14 Cuando llegó a donde estaban los
discípulos, vio una gran multitud alrededor de ellos, y escribas que disputaban
con ellos.
15 Y en seguida toda la gente, viéndole, se asombró, y
corriendo a él, le saludaron. 16 Él les preguntó: “¿Qué disputáis con
ellos?” 17 Y respondiendo uno de la multitud, dijo: “Rabbi, traje a ti
mi hijo, que tiene un espíritu mudo, 18 el
cual, dondequiera que le toma, le sacude; y echa espumarajos, y cruje los
dientes, y se va secando; y dije a tus discípulos que lo echasen fuera, y no
pudieron”.
19 Y respondiendo él, les dijo: “¡Oh
generación incrédula! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os
he de soportar? Traédmelo”. 20 Y se lo trajeron; y cuando el espíritu
vio a Yehshua, sacudió con violencia al muchacho, quien cayendo en tierra se
revolcaba, echando espumarajos.
21 Yehshua preguntó al padre: “¿Cuánto
tiempo hace que le sucede esto?” Y él dijo: “Desde niño. 22 Y muchas veces le echa en el fuego y en
el agua, para matarle; pero si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros,
y ayúdanos”.
23 Yehshua le dijo: “Si puedes creer, al que
cree todo le es posible”. 24 E inmediatamente el padre del muchacho
clamó y dijo: “Creo; ayuda mi incredulidad”.
25 Y cuando Yehshua vio que la multitud se
agolpaba, reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: “Espíritu mudo y sordo, yo
te mando, sal de él, y no entres más en él”. 26 Entonces
el espíritu, clamando y sacudiéndole con violencia, salió; y él quedó como
muerto, de modo que muchos decían: “Está muerto”. 27 Pero Yehshua, tomándole de la mano, le
enderezó; y se levantó.
28 Cuando él entró en casa, sus discípulos
le preguntaron aparte: “¿Por qué nosotros no pudimos echarle fuera?” 29 Y les dijo: “Este género con nada puede
salir, sino con oración y ayuno”.
Yehshua
anuncia otra vez su muerte
30 Habiendo salido de allí, caminaron por
Galilea; y no quería que nadie lo supiese. 31 Porque
enseñaba a sus discípulos, y les decía: El Hijo del Hombre será entregado en
manos de hombres, y le matarán; pero después de muerto, resucitará al tercer
día. 32 Pero ellos no entendían esta palabra, y
tenían miedo de preguntarle.
¿Quién
es el mayor?
33 Y llegó a Kapurneum; y cuando estuvo en
casa, les preguntó: “¿Qué disputabais entre vosotros en el camino?” 34 Mas ellos callaron; porque en el camino
habían disputado entre sí, quién había de ser el mayor.
35 Entonces él se sentó y llamó a los doce,
y les dijo: “Si alguno quiere ser el primero, será el postrero de todos, y el
servidor de todos”. 36 Y tomó a un niño, y lo puso en medio de
ellos; y tomándole en sus brazos, les dijo: 37 “El
que reciba en mi nombre a un niño como este, me recibe a mí; y el que a mí me
recibe, no me recibe a mí sino al que me envió”.
El que
no es contra nosotros, por nosotros es
38 Yojanán le respondió diciendo: “Rabbi,
hemos visto a uno que en tu nombre echaba fuera demonios, pero él no nos sigue;
y se lo prohibimos, porque no nos seguía”. 39 Pero Yehshua
dijo: “No se lo prohibáis; porque ninguno hay que haga milagro en mi nombre,
que luego pueda decir mal de mí. 40 Porque
el que no está contra nosotros, por nosotros está. 41 Y cualquiera que os diere un vaso de agua
en mi nombre, de cierto os digo que no perderá su recompensa.
Ocasiones
de caer
42 Cualquiera que haga tropezar a uno de
estos pequeñitos que creen en mí, mejor le fuera si se le atase una piedra de
molino al cuello, y se le arrojase en el mar.
43 Si tu mano te fuere ocasión de caer,
córtala; mejor te es entrar en la vida manco, que teniendo dos manos ir al
infierno, al fuego que no puede ser apagado, 44 donde
el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga. 45 Y si tu pie te fuere ocasión de caer,
córtalo; mejor te es entrar a la vida cojo, que teniendo dos pies ser echado en
el infierno, al fuego que no puede ser apagado, 46 donde
el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga. 47 Y si tu ojo te fuere ocasión de caer,
sácalo; mejor te es entrar en el reino de Dios con un ojo, que teniendo dos
ojos ser echado al infierno, 48 donde el gusano de ellos no muere, y el
fuego nunca se apaga. 49 Porque todos serán salados con fuego, y
todo sacrificio será salado con sal. 50 Buena
es la sal; mas si la sal se hace insípida, ¿con qué la sazonaréis? Tened sal en
vosotros mismos; y tened paz los unos con los otros”.



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