jueves, 14 de mayo de 2015

El Camino de los Apóstoles 29


1 Tau’ma había quedado en Jerusalén en tiempos difíciles. Ardía la insurrección judía en contra de los romanos y 2 se libraba un fiero combate dentro de las murallas de la ciudad entre los grupos que dirigían la insurrección. 3 Los romanos marchaban sobre Jerusalén con Vespasiano como general.

4 Llegó por aquellos días a Jerusalén un mensajero del rey Abgaro de Edesa buscando a alguno de los seguidores de Yehshua, que según decía, tenían gran poder para hacer curaciones 5 porque el rey estaba postrado en cama sufriendo una angustiosa enfermedad. 6 Sucedió que haciendo indagaciones, algunos le hablaron de Tau’ma y le llevaron ante él.

7 Por aquellos días gobernaba en Jerusalén Shimón bar Giora después que los zelotes-Kananay habían dado muerte al Sumo Sacerdote Hananyah, 8 el mismo que había ordenado abofetear a Paulo y quien le llamó ‘”pared blanqueada”; el mismo que propició la muerte de Ya’acov, hijo de Alfeo. 9 Escondido en un acueducto fue sacado y acuchillado por los sicarios.

10 Cuando Tau’ma recibió al mensajero del rey de Edesa le dijo: “Días estos son de angustias en Jerusalén pues hay combates en el Templo entre los seguidores de Shimón y los kananay de Yojanán 11 y pronto vendrá la desolación sobre esta ciudad donde dieron muerte a nuestro Rabbi y Señor, Yehshua el Kristo”. 12 Y dijo además: “Son muchos los seguidores del Camino que están siendo perseguidos por los fariseos y por los kananay en Jerusalén, porque somos amantes de la paz y del perdón. 13 Salgamos de la ciudad antes que sea tarde y marchemos, junto con los cristianos que escapan hacia la Decápolis, a la ciudad de Pella. Luego iré contigo para ver a tu rey”.


14 Y partieron de Jerusalén viajando hasta Yériho y de ahí subieron pasando por Samaria hasta cruzar el Jordán y llegar a la Decápolis y entonces entrar en Pella. 15 Tau’ma permaneció unos día en Pella, alentando a los cristianos refugiados de Jerusalén y ayudándoles a reorganizar la comunidad.

16 Luego marchó hasta Edesa para presentarse ante el rey. Al verle, el rey Abgaro le imploró diciendo: “Llevo largo tiempo sufriendo esta enfermedad que no me curan los sabios de mi reino. 17 He conocido que tu maestro les enseñó una fuerte magia que sana toda enfermedad. Te ruego ejerzas esa magia sobre mí”.

18 Y dijo Tau’ma: “Escucha Abgaro, rey de Edesa. No es magia sino el poder de la fe y del Espíritu Santo en nombre del Rabbi Yehshua, Hijo del Dios Verdadero y Único, 19 que murió para el rescate de muchos y al tercer día de su muerte por su propia voluntad se levantó de la muerte. 20 Si crees en Yehshua serás salvado, tú y tu familia”.

21 Contestó el rey: “Duro es creer que un hombre pueda regresar de la muerte”. 22 “No dudes, rey, del poder del Padre del Universo, ─ le dijo Tau’ma ─ 23 aunque yo también dudé cuando nuestros hermanos me dijeron que habían visto al Rabbi vivo después de la muerte 24 y fui tentado por el maligno cuando dije: ‘sino introduzco mis dedos en los huecos que dejaron los clavos, ni mi mano dentro de la herida de su pecho, no creeré’; 25 pero Él se presentó ante mí y me dijo: ‘¡Ah, Tau’ma, necesitaste ver para creer! Dichosos los que creen sin ver’. 26 Así te digo: Cree en Yehshua que es el Salvador y el Kristo ungido por Dios”.

27 Entonces puso su mano sobre la frente del rey y exclamó: “Fiebre y penalidades que te agobian y debilitan desaparezcan en prueba de que Yehshua el Kristo sana y salva”. 28 Y en ese mismo momento desaparecieron los malestares del rey y pudo recobrar sus energías. 29 Y dijo el rey: “¡Bendito seas por siempre el Hijo de Dios! ¡Señor, yo creo en ti como hijo de Dios y Dios verdadero!”

30 Luego de esto pidió el rey ser bautizado y se bautizara toda su familia y todos sus servidores.

31 Tau’ma permaneció varios meses en Edesa y quiso el rey Abgaro que se quedara allí por siempre; 32 pero el apóstol había decidido ir a la tierra de los partos para predicar la Palabra y le dijo a Abgaro: 33 “Escucha, soberano de Edesa, tengo que continuar vagando por el mundo para cumplir con la palabra de Yehshua, el que por siempre vive, 34 de predicar su palabra entre todos los pueblos para hacerles súbditos del que reina sobre todo el universo”. 35 Y dijo además: “Escrito te dejo, los dichos que Yehshua, el Viviente, nos comunicó en secreto a los que éramos sus elegidos. 36 Escucha bien: Quien encuentre el sentido de estas palabras no conocerá la muerte”.

37 Tau’ma partió hacia las tierras de Partia cuando Tito, hijo de Vespasiano asentaba a la X legión llamada Fretensis en el mismo sitio donde Yehshua había sido detenido, en el Monte de los Olivos, para iniciar el sitio de Jerusalén 38 y Vespasiano había marchado a Roma para hacerse proclamar como emperador.

39 En tierras partas Tau’ma encontró a Netan’el Barptolomé que había llegado antes y había hecho un buen número de conversiones. 40 Los dos apóstoles se unieron para la predicación y juntos emprendieron camino por una ruta seguida por romanos y judíos que comerciaban con la India 41 y así llegaron hasta el Malabar.

42 Asistidos por unos judíos que habían aceptado el camino, los apóstoles iniciaron su predicación en el Malabar y en Keral. 43 Pronto su prédica tuvo frutos y muchos de los habitantes del lugar recibieron el bautizo y formaron una comunidad muy unida.

44 Luego de meses de predicación, Netan’el decidió regresar a Armenia donde había predicado y hecho muchos conversos. 45 En ese entonces reinaba en Armenia el rey Tiridates Inota y este rey adoraba a la Luz y también a dioses falsos. 


46 Y sucedió que una mujer principal de Kera de nombre Síntique había escuchado la predicación de Tau’ma y se sintió conmovida. 47 Y se presentó ante el apóstol pidiéndole que le iluminara en la nueva enseñanza 48 y luego de recibir completo el mensaje pidió ser bautizada. 49 Y Síntique era amiga de Migdonia, esposa del hombre grande Casisio, servidor y consejero del rey Misdeo Gondofares.

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