1 Tau’ma había quedado en Jerusalén en
tiempos difíciles. Ardía la insurrección judía en contra de los romanos y 2 se libraba un fiero combate dentro de las
murallas de la ciudad entre los grupos que dirigían la insurrección. 3 Los romanos marchaban sobre Jerusalén con
Vespasiano como general.
4 Llegó por aquellos días a Jerusalén un
mensajero del rey Abgaro de Edesa buscando a alguno de los seguidores de
Yehshua, que según decía, tenían gran poder para hacer curaciones 5 porque el rey estaba postrado en cama
sufriendo una angustiosa enfermedad. 6 Sucedió
que haciendo indagaciones, algunos le hablaron de Tau’ma y le llevaron ante él.
7 Por aquellos días gobernaba en Jerusalén
Shimón bar Giora después que los zelotes-Kananay habían dado muerte al Sumo
Sacerdote Hananyah, 8 el mismo que había ordenado abofetear a
Paulo y quien le llamó ‘”pared blanqueada”; el mismo que propició la muerte de
Ya’acov, hijo de Alfeo. 9 Escondido en un acueducto fue sacado y
acuchillado por los sicarios.
10 Cuando Tau’ma recibió al mensajero del
rey de Edesa le dijo: “Días estos son de angustias en Jerusalén pues hay
combates en el Templo entre los seguidores de Shimón y los kananay de Yojanán 11 y pronto vendrá la desolación sobre esta
ciudad donde dieron muerte a nuestro Rabbi y Señor, Yehshua el Kristo”. 12 Y dijo además: “Son muchos los seguidores
del Camino que están siendo perseguidos por los fariseos y por los kananay en
Jerusalén, porque somos amantes de la paz y del perdón. 13 Salgamos de la ciudad antes que sea tarde
y marchemos, junto con los cristianos que escapan hacia la Decápolis, a la
ciudad de Pella. Luego iré contigo para ver a tu rey”.
14 Y partieron de Jerusalén viajando hasta
Yériho y de ahí subieron pasando por Samaria hasta cruzar el Jordán y llegar a
la Decápolis y entonces entrar en Pella. 15
Tau’ma permaneció unos día en Pella, alentando a los cristianos refugiados de
Jerusalén y ayudándoles a reorganizar la comunidad.
16 Luego marchó hasta Edesa para presentarse
ante el rey. Al verle, el rey Abgaro le imploró diciendo: “Llevo largo tiempo
sufriendo esta enfermedad que no me curan los sabios de mi reino. 17 He conocido que tu maestro les enseñó una
fuerte magia que sana toda enfermedad. Te ruego ejerzas esa magia sobre mí”.
18 Y dijo Tau’ma: “Escucha Abgaro, rey de
Edesa. No es magia sino el poder de la fe y del Espíritu Santo en nombre del
Rabbi Yehshua, Hijo del Dios Verdadero y Único, 19 que
murió para el rescate de muchos y al tercer día de su muerte por su propia
voluntad se levantó de la muerte. 20 Si
crees en Yehshua serás salvado, tú y tu familia”.
21 Contestó el rey: “Duro es creer que un
hombre pueda regresar de la muerte”. 22 “No
dudes, rey, del poder del Padre del Universo, ─ le dijo Tau’ma ─ 23 aunque yo también dudé cuando nuestros
hermanos me dijeron que habían visto al Rabbi vivo después de la muerte 24 y fui tentado por el maligno cuando dije:
‘sino introduzco mis dedos en los huecos que dejaron los clavos, ni mi mano
dentro de la herida de su pecho, no creeré’; 25 pero
Él se presentó ante mí y me dijo: ‘¡Ah, Tau’ma, necesitaste ver para creer!
Dichosos los que creen sin ver’. 26 Así
te digo: Cree en Yehshua que es el Salvador y el Kristo ungido por Dios”.
27 Entonces puso su mano sobre la frente del
rey y exclamó: “Fiebre y penalidades que te agobian y debilitan desaparezcan en
prueba de que Yehshua el Kristo sana y salva”. 28 Y en
ese mismo momento desaparecieron los malestares del rey y pudo recobrar sus
energías. 29 Y dijo el rey: “¡Bendito seas por siempre
el Hijo de Dios! ¡Señor, yo creo en ti como hijo de Dios y Dios verdadero!”
30 Luego de esto pidió el rey ser bautizado
y se bautizara toda su familia y todos sus servidores.
31 Tau’ma permaneció varios meses en Edesa y
quiso el rey Abgaro que se quedara allí por siempre; 32 pero el apóstol había decidido ir a la
tierra de los partos para predicar la Palabra y le dijo a Abgaro: 33 “Escucha, soberano de Edesa, tengo que
continuar vagando por el mundo para cumplir con la palabra de Yehshua, el que
por siempre vive, 34 de predicar su palabra entre todos los
pueblos para hacerles súbditos del que reina sobre todo el universo”. 35 Y dijo además: “Escrito te dejo, los
dichos que Yehshua, el Viviente, nos comunicó en secreto a los que éramos sus
elegidos. 36 Escucha bien: Quien encuentre el sentido
de estas palabras no conocerá la muerte”.
37 Tau’ma partió hacia las tierras de Partia
cuando Tito, hijo de Vespasiano asentaba a la X legión llamada Fretensis en el
mismo sitio donde Yehshua había sido detenido, en el Monte de los Olivos, para
iniciar el sitio de Jerusalén 38 y Vespasiano había marchado a Roma para
hacerse proclamar como emperador.
39 En tierras partas Tau’ma encontró a Netan’el
Barptolomé que había llegado antes y había hecho un buen número de
conversiones. 40 Los dos apóstoles se unieron para la
predicación y juntos emprendieron camino por una ruta seguida por romanos y
judíos que comerciaban con la India 41 y así
llegaron hasta el Malabar.
42 Asistidos por unos judíos que habían
aceptado el camino, los apóstoles iniciaron su predicación en el Malabar y en
Keral. 43 Pronto su prédica tuvo frutos y muchos de
los habitantes del lugar recibieron el bautizo y formaron una comunidad muy
unida.
44 Luego de meses de predicación, Netan’el
decidió regresar a Armenia donde había predicado y hecho muchos conversos. 45 En ese entonces reinaba en Armenia el rey
Tiridates Inota y este rey adoraba a la Luz y también a dioses falsos.
46 Y sucedió que una mujer principal de Kera
de nombre Síntique había escuchado la predicación de Tau’ma y se sintió
conmovida. 47 Y se presentó ante el apóstol pidiéndole
que le iluminara en la nueva enseñanza 48 y
luego de recibir completo el mensaje pidió ser bautizada. 49 Y Síntique era amiga de Migdonia, esposa
del hombre grande Casisio, servidor y consejero del rey Misdeo Gondofares.


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