Según Dídimo Yehudah Tau’ma
Estas
son las palabras secretas que pronunció Yehshua el Viviente y que Dídimo Yehudah
Tau’ma consignó por escrito.
1 Y
dijo: “Quien encuentre el sentido de estas palabras no gustará la muerte”.
2 Dijo Yehshua:
“El que busca no debe dejar de buscar hasta tanto que encuentre. Y cuando
encuentre se estremecerá, y tras su estremecimiento se llenará de admiración y
reinará sobre el universo”.
3 Dijo Yehshua:
“Si aquellos que os guían os dijeren: Ved, el Reino está en el cielo,
entonces las aves del cielo os tomarán la delantera. Y si os dicen: Está en
la mar, entonces los peces os tomarán la delantera. Mas el Reino está
dentro de vosotros y fuera de vosotros. Cuando lleguéis a conoceros a vosotros
mismos, entonces seréis conocidos y caeréis en la cuenta de que sois hijos del
Padre Viviente. Pero si no os conocéis a vosotros mismos, estáis sumidos en la pobreza
y sois la pobreza misma”.
4 Dijo Yehshua:
“No vacilará un anciano a su edad en preguntar a un niño de siete días por el
lugar de la vida, y vivirá; pues muchos primeros vendrán a ser últimos y
terminarán siendo uno solo”.
5 Dijo Yehshua:
“Reconoce lo que tienes ante tu vista y se te manifestará lo que te está
oculto, pues nada hay escondido que no llegue a ser manifiesto”.
6 Le
preguntaron sus discípulos diciéndole: “¿Quieres que ayunemos? ¿Y de qué forma
hemos de orar y dar limosna, y qué hemos de observar respecto a la
comida?” Yehshua dijo: “No mintáis ni hagáis lo que aborrecéis, pues ante el
cielo todo está patente, ya que nada hay oculto que no termine por quedar
manifiesto y nada escondido que pueda mantenerse sin ser revelado”.
7 Yehshua
dijo: “Dichoso el león que al ser ingerido por un hombre se hace hombre;
abominable el hombre que se deja devorar por un león y éste se hace hombre”.
8 Y
dijo: “El Reino se parece a un pescador inteligente que echó su red al mar y la
sacó de él llena de peces pequeños. Al encontrar entre ellos un pez grande y
bueno, aquel pescador inteligente arrojó todos los peces pequeños al mar y
escogió sin vacilar el pez grande”.
9 Dijo
Yehshua: “He aquí que el sembrador salió, llenó su mano con granos y desparramó.
Algunos granos de simiente cayeron en el camino y vinieron los pájaros y se los
llevaron. Otros cayeron sobre piedra y no arraigaron en la tierra ni hicieron
germinar espigas hacia el cielo. Otros cayeron entre espinas — éstas ahogaron
la simiente — y el gusano se los comió. Otros cayeron en tierra buena y ésta
dio una buena cosecha, produciendo 60 y 120 veces por medida”.
10 Dijo Yehshua:
“He arrojado fuego sobre el mundo y ved que lo mantengo hasta que arda”.
11 Dijo Yehshua:
“Pasará este cielo y pasará asimismo el que está encima de él. Y los muertos no
viven ya, y los que están vivos no morirán. Cuando comíais lo que estaba
muerto, lo hacíais revivir; ¿qué vais a hacer cuando estéis en la luz? El día
en que erais una misma cosa, os hicisteis dos; después de haberos hecho dos,
¿qué vais a hacer?”
12 Los
discípulos dijeron a Yehshua: “Sabemos que tú te irás de nuestro lado; ¿quién
va a ser el mayor entre nosotros?” Díjoles Yehshua: “Dondequiera que os hayáis
reunido, os dirigiréis a Ya’acov el Justo, por quien el universo y la tierra
fueron formados”.
13 Dijo Yehshua
a sus discípulos: “Haced una comparación y decidme a quién me parezco”. Díjole
Shimón Kefa: “Te pareces a un ángel justo”. Díjole Mattai: “Te pareces a un
filósofo, a un hombre sabio”. Díjole Tau’ma: “Maestro, mi boca es absolutamente
incapaz de decir a quién te pareces”. Respondió Yehshua: “Yo ya no soy tu rabbi,
puesto que has bebido y te has emborrachado del manantial que yo mismo he
medido”. Luego le tomó consigo, se retiró y le dijo tres palabras. Cuando Tau’ma
se volvió al lado de sus compañeros, le preguntaron éstos: “¿Qué es lo que te
ha dicho Yehshua?” Tau’ma respondió: “Si yo os revelara una sola palabra de las
que me ha dicho, cogeríais piedras y las arrojaríais sobre mí: entonces saldría
fuego de ellas y os abrasaría”.
14
Díjoles Yehshua: “Si ayunáis, os engendraréis pecados; y si hacéis oración, se
os condenará; y si dais limosnas, haréis mal a vuestros espíritus. Cuando
vayáis a un país cualquiera y caminéis por las regiones, si se os recibe, comed
lo que os presenten y curad a los enfermos entre ellos. Pues lo que entra
en vuestra boca no os manchará, mas lo que sale de vuestra boca, eso sí que os
manchará”.
15 Dijo
Yehshua: “Cuando veáis al que no nació de mujer, postraos sobre vuestro rostro y
adoradle: Él es vuestro padre”.
16 Dijo Yehshua:
“Quizá piensan los hombres que he venido a traer paz al mundo, y no saben que
he venido a traer disensiones sobre la tierra: fuego, espada, guerra. Pues
cinco habrá en casa: tres estarán contra dos y dos contra tres, el padre contra
el hijo y el hijo contra el padre. Y todos ellos se encontrarán en soledad”.
17 Dijo Yehshua:
“Yo os daré lo que ningún ojo ha visto y ningún oído ha escuchado y ninguna
mano ha tocado y en ningún corazón humano ha penetrado”.
18
Dijeron los discípulos a Yehshua: “Dinos cómo va a ser nuestro fin”. Respondió Yehshua:
“¿Es que habéis descubierto ya el principio para que preguntéis por el fin?
Sabed que donde está el principio, allí estará también el fin. Dichoso aquel
que se encuentra en el principio: él conocerá el fin y no gustará la muerte”.
19 Dijo Yehshua:
“Dichoso aquel que ya existía antes de llegar a ser. Si os hacéis mis
discípulos y escucháis mis palabras, estas piedras se pondrán a vuestro
servicio. Cinco árboles tenéis en el paraíso que ni en verano ni en invierno se
mueven y cuyo follaje no cae: quien los conoce no gustará la muerte”.
20
Dijeron los discípulos a Yehshua: “Dinos a qué se parece el reino del Padre”.
Díjoles: “Se parece a un grano de mostaza, que es en verdad la más exigua de
todas las semillas, pero cuando cae en tierra de labor hace brotar un tallo y
se convierte en cobijo para los pájaros del cielo”.
21 Dijo
Mariam a Yehshua: “¿A qué se parecen tus discípulos?” Él respondió: “Se parecen
a unos muchachos que se han acomodado en una parcela ajena. Cuando se presenten
los dueños del terreno les dirán: Devolvednos nuestra finca. Ellos se
sienten desnudos en su presencia al tener que dejarla y devolvérsela. Por eso
os digo: Si el dueño de la casa se entera de que va a venir el ladrón, se
pondrá a vigilar antes de que llegue y no permitirá que éste penetre en la casa
de su propiedad y se lleve su ajuar. Así, pues, vosotros estad también alerta
ante el mundo, ceñid vuestros lomos con fortaleza para que los ladrones
encuentren cerrado el paso hasta vosotros; pues si no darán con la
recompensa que vosotros esperáis. ¡Ojalá surja de entre vosotros un
hombre sabio que — cuando la cosecha hubiere madurado — venga rápidamente con
la hoz en la mano y la siegue! El que tenga oídos para oír, que oiga”.
22 Yehshua
vio unas criaturas que estaban siendo amamantadas y dijo a sus discípulos: “Estas
criaturas a las que están dando el pecho se parecen a quienes entran en el
Reino”. Ellos le dijeron: “¿Podremos nosotros — haciéndonos pequeños — entrar
en el Reino?” Yehshua les dijo: “Cuando seáis capaces de hacer de dos cosas
una, y de configurar lo interior con lo exterior, y lo exterior con lo
interior, y lo de arriba con lo de abajo, y de reducir a la unidad lo masculino
y lo femenino, de manera que el macho deje de ser macho y la hembra deje de ser
hembra; cuando hagáis ojos de un solo ojo y una mano en lugar de una mano y un
pie en lugar de un pie y una imagen en lugar de una imagen, entonces
podréis entrar la Gloria del Padre”.
23 Dijo Yehshua:
“Yo os escogeré uno entre mil y dos entre diez mil; y resultará que ellos
quedarán como uno solo”.
24
Dijeron sus discípulos: “Instrúyenos acerca del lugar donde moras, pues sentimos
la necesidad de indagarlo”. Díjoles: “El que tenga oídos, que escuche: en el
interior de un hombre de luz hay siempre luz y él ilumina todo el universo; sin
su luz reinan las tinieblas”.
25 Dijo Yehshua:
“Ama a tu hermano como a tu alma; cuídalo como la pupila de tu ojo”.
26 Dijo Yehshua:
“La paja en el ojo de tu hermano, sí que la ves; pero la viga en el tuyo
propio, no la ves. Cuando hayas sacado la viga de tu ojo, entonces verás de
quitar la paja del ojo de tu hermano”.
27 Dijo Yehshua:
“Si no os abstenéis del mundo, no encontraréis el Reino; si no hacéis que el sabbath
sea sabbath, no veréis al Padre”.
28 Dijo Yehshua:
“Yo estuve en medio del mundo y me manifesté a ellos en carne. Los hallé a
todos ebrios y no encontré entre ellos uno siquiera con sed. Y mi alma sintió
dolor por los hijos de los hombres, porque son ciegos en su corazón y no se
percatan de que han venido vacíos al mundo y vacíos intentan otra vez salir de
él. Ahora bien: por el momento están ebrios, pero cuando hayan expulsado su
vino, entonces se arrepentirán”.
29 Dijo Yehshua:
“El que la carne haya llegado a ser gracias al espíritu es un prodigio; pero el
que el espíritu haya llegado a ser gracias al cuerpo, es prodigio de prodigios.
Y yo me maravillo cómo esta gran riqueza ha venido a alojarse en esta pobreza”.
30 Dijo Yehshua:
“Dondequiera que hubiese tres dioses, dioses son; dondequiera que haya dos o
uno, con él estoy yo”.
31 Dijo Yehshua:
“Ningún profeta es aceptado en su aldea; ningún médico cura a aquellos que le
conocen”.
32 Dijo Yehshua:
“Una ciudad que está construida y fortificada sobre una alta montaña no puede
caer ni pasar inadvertida”.
33 Dijo Yehshua:
“Lo que escuchas con uno y otro oído, pregónalo desde la cima de vuestros
tejados; pues nadie enciende una lámpara y la coloca bajo el celemín o en otro
lugar escondido, sino que la pone sobre el candelero para que todos los que entran
y salen vean su resplandor”.
34 Dijo Yehshua:
“Si un ciego guía a otro ciego, ambos caen en el hoyo”.
35 Dijo Yehshua:
“No es posible que uno entre en la casa del fuerte y se apodere de ella sin que
logre atarle las manos a éste: entonces sí que saqueará su casa”
36 Dijo Yehshua:
“No estéis preocupados desde la mañana hasta la noche y desde la noche hasta la
mañana pensando qué vais a poneros”.
37 Sus
discípulos dijeron: “¿Cuándo te nos vas a manifestar y cuándo te vamos a ver?»
Dijo Yehshua: “Cuando perdáis el sentido de la vergüenza y — cogiendo vuestros
vestidos — los pongáis bajo los talones como niños pequeños y los pisoteéis,
entonces veréis manifestarse al Hijo del Viviente y no tendréis miedo”.
38 Dijo Yehshua:
“Muchas veces deseasteis escuchar estas palabras que os estoy diciendo sin
tener a vuestra disposición alguien a quien oírselas. Días llegarán en que me
buscaréis y no me encontraréis”.

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