sábado, 28 de marzo de 2015

La arrogancia y la prepotencia de los malvados


1 ¿Por qué, Luz del Universo, te mantienes distante? ¿Por qué te escondes en momentos de angustia?

2 Con arrogancia persigue el malvado al indefenso, pero se enredará en sus propias artimañas.

3 El malvado hace alarde de su propia codicia; alaba al ambicioso y menosprecia al Dios de la Vida. 4 El malvado levanta insolente la nariz, y no da lugar a Dios en sus pensamientos.

5 Todas sus empresas son siempre exitosas; tan altos y alejados de él están tus juicios que se burla de todos sus enemigos. 6 Y se dice a sí mismo: “Nada me hará caer. Siempre seré feliz. Nunca tendré problemas”.

7 Llena está su boca de maldiciones, de mentiras y amenazas; bajo su lengua esconde maldad y violencia.

8 Se pone al acecho en las aldeas, se esconde en espera de sus víctimas, y asesina a mansalva al inocente. 9 Cual león en su guarida se agazapa, listo para atrapar al indefenso;  le cae encima y lo arrastra en su red.

10 Bajo el peso de su poder,  sus víctimas caen por tierra. 11 Se dice a sí mismo: “Dios se ha olvidado. Se cubre el rostro. Nunca ve nada”.

12 ¡Levántate, Adonai! ¡Levanta, oh Dios, tu brazo! ¡No te olvides de los indefensos!

13 ¿Por qué te ha de menospreciar el malvado  ¿Por qué ha de pensar que tus ángeles no lo llamarán a cuentas?

14 Pero tú ves la opresión y la violencia, las tomas en cuenta y te harás cargo de ellas. Las víctimas confían en ti; tú eres la ayuda de los huérfanos.


15 Quebranta tú el brazo del inicuo,  ¡Pídeles a los tiranos cuentas de su maldad,  y haz que desaparezcan por completo!

16 Tú, Adonai, escuchas la petición de los indefensos,  les infundes aliento y atiendes a su clamor. 17 Tú defiendes al huérfano y al oprimido,  para que el hombre, que tú formaste,  no siga ya sembrando el terror; para que no siga corriendo la sangre del inocente.

18 Vengan tus ángeles envueltos en llamas de justicia para cobrar restitución por la violencia de los prepotentes, de los tiranos, que 19 abren su boca para pronunciar palabras de muerte; 20 que abren sus bocas para maldecir y predicar odio.


21 Pero Tú, Padre de la Vida, harás brillar tu justicia y te alabaremos en medio de las multitudes.

viernes, 27 de marzo de 2015

Libro de la Sabiduría de Yehshua ben Sirac VIII y IX

VIII

La prudencia en las relaciones con los demás

1 No disputes con un charlatán, no eches más leña a su fuego. 2 No reproches al pecador que se arrepiente: recuerda que todo somos culpables. 3 No desprecies a un hombre en su vejez porque también nosotros envejecemos. 4 No te alegres por la muerte de nadie: recuerda que todos tenemos un fin.

5 No menosprecies la conversación de los sabios: vuelve sobre sus máximas una y otra vez, porque de ellos recibirás la instrucción. 6 No te apartes de la conversación de los ancianos, porque ellos mismos aprendieron de sus padres: de ellos aprenderás a ser inteligente y a dar una respuesta en el momento justo.

7 No remuevas las brasas del pecador, no sea que te quemes con sus llamas.

8 No cedas en presencia de un insolente, porque él sería como una trampa tendida ante tu boca.

IX

Contra el orgullo

1 No guardes rencor a tu prójimo por ninguna injuria ni hagas nada en un arrebato de violencia.

2 La soberbia es odiosa a Dios y a los hombres y la injusticia es ofensiva para ambos.

3 ¿De qué se ensoberbece el que es polvo y ceniza, si aún en vida sus entrañas están llenas de podredumbre?

4 Una larga enfermedad desconcierta al médico, y el que hoy es poderoso, mañana morirá. 5 Cuando un hombre muere, recibe como herencia larvas, fieras y gusanos.

5 El orgullo comienza cuando el hombre se aparta de Dios y su corazón se aleja de aquel que lo formó. 6 Porque el comienzo del orgullo es el pecado y el que persiste en él, hace llover la abominación7 El orgullo no fue creado para el hombre ni el arrebato de la ira para los nacidos de mujer.

Gente digna de honor y gente despreciable


8 ¿Qué raza es digna de honor? La raza humana. ¿Qué raza es digna de honor? Los que respetan y veneran a Yahvahé. ¿Qué raza es despreciable? La raza humana. ¿Qué raza es despreciable? Los que no cumplen la enseñanza de la Suprema Inteligencia.

9 Entre los hermanos se honra al que es el mayor, pero Dios honra a los que lo respetan y veneran.

10 Tanto  para el rico como para el ilustre o el pobre la única gloria es honrar y venerar al Dios de Luz.

11 No es justo despreciar a un pobre inteligente ni está bien glorificar a un hombre pecador.

12 El grande, el magistrado y el poderoso exigen que les honren, pero el que respeta y venera a Yahvahé Padre del Universo es superior a todos ellos.

La humildad en la verdad

13 No te hagas el sabio cuando realizas tu tarea ni te gloríes en el momento de la penuria.

14 Más vale el que trabaja y vive en la abundancia que el que anda gloriándose y no tiene qué comer.

15 Hijo mío, gloríate con la debida modestia y estímate según tu justo valor.


16 ¿Quién justificará al que se daña a sí mismo y quién glorificará al que se desprecia?

Libro de la Buena Noticia del Bendecido Yehshua (6)

Según Yojanán Marcos discípulo de Kefa


Yehshua en Natzeret

1 Salió Yehshua de allí y vino a su tierra, y le seguían sus discípulos. 2 Y llegado el día de reposo, comenzó a enseñar en la sinagoga; y muchos, oyéndole, se admiraban, y decían: ¿De dónde tiene éste estas cosas? ¿Y qué sabiduría es esta que le es dada, y estos milagros que por sus manos son hechos? 3 ¿No es éste el carpintero, hijo de Mariam, hermano de Ya’acov, de Joseph, de Yehudah y de Shimón? ¿No están también aquí con nosotros sus hermanas? Y se escandalizaban de él.

4 Mas Yehshua les decía: No hay profeta sin honra sino en su propia tierra, y entre sus parientes, y en su casa. 5 Y no pudo hacer allí ningún milagro, salvo que sanó a  unos pocos enfermos, poniendo sobre ellos las manos. 6 Y estaba asombrado de la incredulidad de ellos. Y recorría las aldeas de alrededor, enseñando.

Misión de los doce discípulos

7 Después llamó a los doce, y comenzó a enviarlos de dos en dos; y les dio autoridad sobre los espíritus inmundos. 8 Y les mandó que no llevasen nada para el camino, sino solamente bordón; ni alforja, ni pan, ni dinero en el cinto, 9 sino que calzasen sandalias, y no vistiesen dos túnicas.

10 Y les dijo: Dondequiera que entréis en una casa, posad en ella hasta que salgáis de aquel lugar. 11 Y si en algún lugar no os recibieren ni os oyeren, salid de allí, y sacudid el polvo que está debajo de vuestros pies, para testimonio a ellos. De cierto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para los de Sadom y Gomorah, que para aquella ciudad.

12 Y saliendo, predicaban que los hombres se arrepintiesen. 13 Y echaban fuera muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos, y los sanaban.

Muerte de Yojanán el Bautista

14 Oyó el rey Herodes la fama de Yehshua, porque su nombre se había hecho notorio; y dijo: Yojanán el Bautista ha resucitado de los muertos, y por eso actúan en él estos poderes. 15 Otros decían: Es Eliyahu. Y otros decían: Es un profeta, o alguno de los profetas. 16 Al oír esto Herodes, dijo: Este es Yojanán, el que yo decapité, que ha resucitado de los muertos. 17 Porque el mismo Herodes había enviado y prendido a Yojanán, y le había encadenado en la cárcel por causa de Herodías, mujer de Filipo su hermano; pues la había tomado por mujer. 18 Porque Yojanán decía a Herodes: No te es lícito tener la mujer de tu hermano.

19 Pero Herodías le acechaba, y deseaba matarle, y no podía; 20 porque Herodes temía a Yojanán, sabiendo que era varón justo y santo, y le guardaba a salvo; y oyéndole, se quedaba muy perplejo, pero le escuchaba de buena gana. 21 Pero venido un día oportuno, en que Herodes, en la fiesta de su cumpleaños, daba una cena a sus príncipes y tribunos y a los principales de Galilea,  22 entrando la hija de Herodías, danzó, y agradó a Herodes y a los que estaban con él a la mesa; y el rey dijo a la muchacha: Pídeme lo que quieras, y yo te lo daré.

23 Y le juró: Todo lo que me pidas te daré, hasta la mitad de mi reino. 24 Saliendo ella, dijo a su madre: ¿Qué pediré? Y ella le dijo: La cabeza de Yojanán el Bautista.

25 Entonces ella entró prontamente al rey, y pidió diciendo: Quiero que ahora mismo me des en un plato la cabeza de Yojanán el Bautista. 26 Y el rey se entristeció mucho; pero a causa del juramento, y de los que estaban con él a la mesa, no quiso desecharla.

27 Y en seguida el rey, enviando a uno de la guardia, mandó que fuese traída la cabeza de Yojanán. 28 El guarda fue, le decapitó en la cárcel, y trajo su cabeza en un plato y la dio a la muchacha, y la muchacha la dio a su madre. 29 Cuando oyeron esto sus discípulos, vinieron y tomaron su cuerpo, y lo pusieron en un sepulcro.

Alimentación de los cinco mil

30 Entonces los apóstoles se juntaron con Yehshua, y le contaron todo lo que habían hecho, y lo que habían enseñado. 31 Él les dijo: “Venid vosotros aparte a un lugar desierto, y descansad un poco”. Porque eran muchos los que iban y venían, de manera que ni aun tenían tiempo para comer.

32 Y se fueron solos en una barca a un lugar desierto. 33 Pero muchos los vieron ir, y le reconocieron; y muchos fueron allá a pie desde las ciudades, y llegaron antes que ellos, y se juntaron a él. 34 Y salió Yehshua y vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor; y comenzó a enseñarles muchas cosas.

35 Cuando ya era muy avanzada la hora, sus discípulos se acercaron a él, diciendo: El lugar es desierto, y la hora ya muy avanzada. 36 Despídelos para que vayan a los campos y aldeas de alrededor, y compren pan, pues no tienen qué comer. 37 Respondiendo él, les dijo: Dadles vosotros de comer. Ellos le dijeron: ¿Que vayamos y compremos pan por doscientos denarios, y les demos de comer?


38 Él les dijo: ¿Cuántos panes tenéis? Id y vedlo. Y al saberlo, dijeron: Cinco, y dos peces. 39 Y les mandó que hiciesen recostar a todos por grupos sobre la hierba verde. 40 Y se recostaron por grupos, de ciento en ciento, y de cincuenta en cincuenta.

41 Entonces tomó los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, bendijo, y partió los panes, y dio a sus discípulos para que los pusiesen delante; y repartió los dos peces entre todos. 42 Y comieron todos, y se saciaron. 43 Y recogieron de los pedazos doce cestas llenas, y de lo que sobró de los peces. 44 Y los que comieron eran cinco mil hombres.

Yehshua anda sobre el mar

45 En seguida hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a Betseda, en la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud. 46 Y después que los hubo despedido, se fue al monte a orar; 47 y al venir la noche, la barca estaba en medio del mar, y él solo en tierra.

48 Y viéndoles remar con gran fatiga, porque el viento les era contrario, cerca de la cuarta vigilia de la noche vino a ellos andando sobre el mar, y quería adelantárseles. 49 Viéndole ellos andar sobre el mar, pensaron que era un fantasma, y gritaron; 50 porque todos le veían, y se turbaron. Pero en seguida habló con ellos, y les dijo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!


51 Y subió a ellos en la barca, y se calmó el viento; y ellos se asombraron en gran manera, y se maravillaban. 52 Porque aún no habían entendido lo de los panes, por cuanto estaban endurecidos sus corazones.

Yehshua sana a los enfermos en Kinéret

53 Terminada la travesía, vinieron a tierra de Kinéret, y arribaron a la orilla. 54 Y saliendo ellos de la barca, en seguida la gente le conoció.


55 Y recorriendo toda la tierra de alrededor, comenzaron a traer de todas partes enfermos en lechos, a donde oían que estaba. 56 Y dondequiera que entraba, en aldeas, ciudades o campos, ponían en las calles a los que estaban enfermos, y le rogaban que les dejase tocar siquiera el borde de su manto; y todos los que le tocaban quedaban sanos.  

miércoles, 25 de marzo de 2015

El Camino de los Apóstoles 26

Adorar al Dios de la Gloria en espíritu y verdad

1 Inspirado por el Espíritu Santo, Filíppos emprendió viaje hacia Ephesos para unirse con Yojanán en la predicación del Nombre. 2 Cuando los dos apóstoles se encontraron, Yojanán le dijo a Filíppos: “Hermano mío en el Señor, mucho trabajo hay que hacer, pero es bueno extender la Palabra más allá de estas tierras. 3 En Lidia estuvo Kefa y los hermanos allá nos piden ayuda para fortalecer el Camino”.

4 Decidió entonces Filíppos partir hacia Lidia. Navegando por el Euxeinos Pontos llegó a Escitia, donde había una pequeña comunidad judía. 5 Ellos recibieron al apóstol con muestras de afecto y le invitaron a la sinagoga.

6 Alguno de los judíos de Lidia le dijeron a Filíppos: “Hermano, guardamos en nuestros corazones el anhelo de visitar algún día el Templo de Jerusalén para honrar a Yah, pero cada día nos resulta más difícil lograr este anhelo”. 7 Entonces Filíppos les dijo: “Escuchen, hermanos. No se angustien por no poder ir a Jerusalén, porque ha llegado el día cuando no es necesario adorar al Dios de la Gloria en Jerusalén 8 y los fieles pueden adorar al Padre en espíritu y verdad y no en edificio levantado por manos de hombres.

9 El Dios del Universo, nuestro Dios, envió a su hijo para vivir como hombre entre los hombres y enseñarnos la nueva Ley, cargando sobre sus lomos el pecado de todos. 10 Su nombre es Yehshua, bendito sobre todos los seres humanos, nuestro Rabbi y el Mashíaj que se esperaba, como anunciaron los portadores de la Voz. 11 Él es la Luz que había de venir, tal como anunciara Ieshaiá cuando dijo: ‘El pueblo que vagaba en la oscuridad verá la gran luz, la Luz habrá brillado para alumbrar a los que vivían bajo la Sombra’.

12 Vino primero aquel de quien se dijo: ‘Una voz se alzará en el desierto proclamando: Preparen el camino de la Luz del Universo y abran calzadas rectas en la región estéril’. 13 Este era Yojanán, varón consagrado a Dios, que por medio del agua preparaba a los hombres para recibir al que vendría después 14 para liberación de muchos y extender la gracia de Dios a todos los pueblos incluidos los goyim.

15 Ese fue Yehshua que vino como pastor que cuida de su rebaño, y en sus brazos levanta a los corderillos, los abraza contra su pecho y los cuida con amor. 16 Por ser fiel y constante en la palabra del Padre, los sumos sacerdotes, sadoqueos que niegan la resurrección de los muertos, 17 por celo y por envidia, le pusieron en manos de los goyim para ser muerto con muerte indigna sobre una cruz; 18 pero Él, por la gracia del Padre, se levantó de la muerte con gloria 19 y nosotros sus discípulos fuimos testigos de su resurrección y de su arrebato hacia las alturas en medio de una portentosa luz”.

20 Muchos de los que escucharon a Filíppos creyeron en la Palabra y dieron gloria al Hijo de la Luz.

21 Y Filíppos estuvo con ellos durante muchos meses y conoció a una mujer judía conversa al Camino y con ella se casó y tuvo tres hijas.

22 Algunos de los judíos de Lidia que no aceptaron el Camino le dijeron a Filíppos: “Nosotros somos hijos de Abraham y nos acogemos a la Ley de Moshé venerándola como veneramos a nuestra madre”.

23 A ellos les dijo Filíppos: “Cuando vivíamos bajo la ley de los hebreos, cada uno tenía sólo madre, es decir la Ley de Moshé. 24 No obstante, desde que nos hemos convertido en cristianos tenemos ambos: el Padre y la madre. 25 Pues los seguidores del Rabbi Yehshua han encontrado al Padre de la Vida”.

26 Y tuvo un sueño Filíppos y vio en aquel sueño a un hombre con vestiduras frigias que le extendía las manos como implorando. 27 Y aquel hombre le dijo: “Filíppos, apóstol de Yehshua, ven a traerme la Palabra y a encontrarte con el Rabbi, tu Señor y nuestro Señor, 28 porque en Frigia Él te aguarda”.

29 Y tomando a su mujer y a sus hijas partió Filíppos para la ciudad de Heliópolis.

30 Llegado a Heliópolis, Filíppos fue acogido con agrado por los judíos del lugar. Comenzó a predicar el nombre de Yehshua diciendo: “Él es la resurrección y la vida”, 31 así, días después se presentó en la sinagoga una mujer que llevaba en sus brazos a un niño muerto e imploraba ver a Filíppos diciendo: “¿Acaso mi niño puede recuperar la vida?”

32 Se conmovió Filíppos al escuchar a la mujer y extendió su mano colocándola sobre la frente del niño. Alzó la vista hacia las alturas y dijo: “Despierta, pequeño, porque así lo ordena Yehshua, el Kristo, a quien yo anuncio”.

33 Al instante el niño regresó a la vida. La madre, viendo a su hijo con vida y bueno, se llenó de júbilo y se puso a los pies del apóstol, expresándole su gratitud por haber éste resucitado a su hijo. 34 Y creyó ella y muchos de los que judíos que estaban presentes y daban alabanzas a Dios. 35 Pero hubo otros que recelaron y dijeron: “Hechicero es este hombre y obra por intermedio de Shaitán”. 36 Y uno de los más coléricos le gritó a Filíppos: “Conozco la secta a la que perteneces y solo dices mentiras, porque ese que tú anuncias fue crucificado en Jerusalén por blasfemo y enemigo de la Ley de Moshé y falsamente predicas su resurrección”.

37 Filíppos le contestó: “¡Injustamente amas la vanidad y dices falsedades! ¿Cómo es que tu corazón es duro y por qué no quieres confesar la verdad y solo repites lo que oíste decir a los sacerdotes en Jerusalén? 38 Ellos pusieron sellos sobre la tumba del Rabbi bendito y colocaron una guardia enfrente 39 y cuando el Señor se levantó de entre los muertos sin romper el sello de la tumba, ¿acaso no le dieron dinero a la guardia para que se culpen a sí mismos, diciendo que mientras ellos dormían los discípulos habían robado el cuerpo de Él? 40 Esos sellos de la tumba serán los que evidenciarán el pecado de ustedes cuando los ángeles inicien el juicio de Dios”.


41 El hombre, furioso, intentó arrojarse sobre el apóstol, pero este le esquivó y exclamó: “¡Quede de manifiesto tu ceguera!, 42 porque ciego eres negándote a escuchar la verdad que viene del Padre de la Vida”. 43 Al Instante el hombre quedó ciego y daba tropiezos sin poder ver nada.

Agua Bendecida


El agua, líquido maravilloso y componente esencial del cuerpo humano, representando una media del 60% del peso corporal en los hombres adultos, y el 50-55% en las mujeres. En la composición de los órganos y tejidos, el agua se distribuye en proporciones particulares, como se muestra en la figura tomada de la página http://www.h4hinitiative.com/es/academia-h4h/laboratorio-de-hidratacion/hidratacion-para-los-adultos/agua-en-el-cuerpo.

Composición en agua de los tejidos y órganos por peso.

Adaptado de Pivarnik y Palmer 1994.

En el agua de los océanos primitivos durante las fases de formación geológica de la Tierra, tuvo origen la vida y el inicio del largo, continuo y permanente proceso de la evolución de las especies animales y vegetales. En aquellos océanos sopló su aliento la Suprema Inteligencia para que la materia inerte se organizara y diera inicio a la vida.

El agua, como elemento nutricional básico y por su poder limpiador, fue vista por los humanos primitivos con una especial consideración que poco a poco se convirtió en un rito de purificación y medio de acercamiento a los poderes divinos.

El teólogo católico Salvador Verges, (citado por Maudiel Arévalo Espinoza: “Hacia un concepto adecuado del Bautismo”. Guatemala, 24 de junio de 2004)   al hacer un enfoque sobre la historicidad de las prácticas bautismales, dice: “Observemos la presencia de ritos purificadores en Egipto, en Babilonia, entre las religiones mistéricas del helenismo; y para citar algo muy conocido, la práctica actual de la India con sus piscinas sagradas, en donde deben sumergirse para purificarse varias veces al año”.

Estos ritos de purificación por medio del agua no fueron extraños dentro de la teología judaica; así los judíos acostumbraban a hacer lavatorios en todas las ocasiones. Es conocida el reclamo que los fariseos le hicieran a Yehshua cuando observaron a algunos de los discípulos comiendo sin antes observar el rito de enjuagarse las manos: “¿Por qué tus discípulos no siguen la tradición de los ancianos, pues comen sin antes cumplir con el rito de lavarse las manos?” (Libro del Bendecido Yehshua. 14: 14)

Los esenios (hasidei), quienes guardaban ciertos rasgos similares con las doctrinas de Yojanán el Bautista y de Yehshua de Natzeret, practicaban ampliamente el empleo del agua como medio de purificación. De acuerdo con Pedro Gringoire ("Los Manuscritos de Qumrán". (México: Casa Unida de Publicaciones 1971) refiriéndose a las costumbres hasidei, dice: “Sus dos ritos principales eran la ablución lustral, o bautismo, y la comida común. La primera por inmersión en uno de los estanques, debía ir precedida por el arrepentimiento y la purificación espiritual. Era el símbolo de una purificación que ya había tenido lugar antes, y no un medio o símbolo de una purificación simultánea o futura (…)  Las abluciones se repetían de tiempo en tiempo. Y según parece no intervenían en ella un oficiante, sino que cada quién se las administraba a sí mismo”.

El Bautista inició su predicación sobre la base del arrepentimiento y de la purificación por medio de la inmersión en agua y Yehshua ratifica el bautismo al someterse él mismo a la inmersión en agua pero dándole, posteriormente, una mayor dimensión: El bautismo para el arrepentimiento y el bautismo para alcanzar la espiritualidad por medio del fuego del Espíritu Santo.

En las Enseñanzas del Maestro del libro La Suprema Inteligencia, Dios nos dice: “Como el agua Yo Soy el nutriente de toda la vida. El suelo fértil contiene el agua, el desierto es estéril porque carece de humedad. Quien reciba mi esencia recibirá fuentes eternas de agua viva y gozará de la vida, quien me rechace será alma estéril”.

Como el agua que fluye y da vida así es la esencia de Dios. El agua limpia y sana como el espíritu de Dios limpia, purifica y sana. Como manantiales perpetuos de agua así brotan las enseñanzas de vida de la Suprema Inteligencia del Que Es y Siempre ha Sido. (Enseñanzas del Maestro. 5: 5-6, 10-11).

Los profetas hacen referencias al agua como poder purificador. Así Yejezquel cita, inspirado por la Suprema Inteligencia, las palabras del Altísimo diciendo: “Derramaré sobre ustedes agua limpia, y serán limpiados de todas sus inmundicias; y de todos sus ídolos les limpiaré… Y pondré dentro de ustedes mi Espíritu, y haré que actúen según mi Pacto, guardando mis preceptos, y poniéndolos por obra” (Los Portadores de la Voz. 7: 8-10)    (Ez 36, 25-27)

Yehshua se refiere a la espiritualidad asemejándola a un manantial de “aguas vivas”; así en su encuentro con la samaritana en el pozo de Ya’acov, le dice a la mujer: “Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva (…)  Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna”. (Yojanán. 4:10-14) (Libro del Bendecido Yehshua. 11:6-8)

El uso del agua como elemento purificador por Yehshua se aprecia cuando le da la vista al ciego de nacimiento en Jerusalén. Entonces, Yehshua escupió en la tierra, hizo barro con la saliva y untó con el barro los ojos del ciego, y le dijo: “Vete,  lávate en la piscina de Siloé", que quiere decir "Enviado". El ciego fue, se lavó y cuando regresó, ya veía”. (Yojanán. 9: 6-8)

De igual modo, Yehshua da carácter purificador al agua cuando en vísperas de su detención tomó un recipiente con agua y una toalla y lavó los pies de sus discípulos; al negar Kefa que Yehshua le lavara los pies, le respondió: “Si yo no te lavo, no podrás compartir mi suerte”. (Yojanán. 13: 8)

Muchos credos cristianos reconocen la bendición del agua mezclada con sal como poder, concedido por Dios, para rechazar a las potencias diabólicas y protección contra las acechanzas del enemigo. Para estos credos, el empleo de agua bendecida no es un sacramento, sino una costumbre, un medio de fe que no choca con la enseñanza de Yehshua y se diferencia de cualquier otra agua por el hecho de que el agua bendecida ha recibido sobre ella una bendición pedida al Espíritu Universal, Padre, Hijo y Paráclito Espíritu Santo.

Estos credos que usan y respetan el agua bendecida son el católico, el ortodoxo, el católico antiguo y el anglicanismo-católico; por otra parte la inmensa mayoría de los credos protestantes, evangelistas y fundamentalistas rechazan el uso del agua bendecida como expresión de bendición.

Un comentarista de un foro cristiano por internet da un enfoque bien acertado sobre el agua bendecida cuando apunta que “el agua bendita hay que entenderla más bien en el contexto de una práctica ritual o liturgia, es decir, como un medio material que busca simbolizar o plasmar materialmente una realidad espiritual (…)  El agua bendita en cambio aunque no forma parte de ningún sacramento si puede tener un significado cristiano aceptable si con ella queremos simbolizar un hecho real como es la purificación que Dios obra en nosotros por la Gracia de su perdón, o si quiere simbolizar otros dones o gracias”.

El empleo ritual del agua bendecida se remonta al siglo II de nuestra era cuando el Papa Alejandro I lo instituyó para purificar las casas cristianas añadiendo sal al agua. La sal es incorruptible y representa, además, al cristianismo, según las palabras de Yehshua cuando dijo: “Ustedes los humildes, los despreciados por los poderosos son la sal de la tierra, sin ustedes ninguna riqueza puede haber porque si la sal pierde su sabor ¿cómo pueden los alimentos ser gratos al paladar?” (Libro del Bendecido Yehshua. 9: 37 y 38)

Agua Bendecida

Para su preparación se mezcla un poco de sal, previamente bendecida, con el agua y se procede al rito de bendición por un miembro de la casa creyente en la gloria de Kristo Nuestro Señor, como Dios y Luz del Universo.


RITO PREVIO DE BENDICION DE LA SAL

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Amén.

La bendición del Padre Todopoderoso, de Kristo Bendito y del Paráclito Espíritu Santo sea con esta sal que presentamos como símbolo de purificación; permitiendo que toda maldad e impedimento sea echado fuera de ahora en adelante y permitiendo que todo bien entre aquí, ya que sin Ti, Dios del Universo, el hombre no puede vivir, por lo cual  te bendecimos y clamamos a Ti para que esta sustancia de purificación sea bendecida.

Que este elemento que bendecimos nos recuerde que todos los cristianos debemos ser Sal de la Tierra, sin corrupción, como la sal que siempre es incorruptible.

Amén.

RITO DE LA BENDICION DEL AGUA

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

R. Amén.

Que se mezcle esta sal, símbolo de pureza y sanación, con esta agua; en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

1 Dios, que por agua y espíritu, nos haces nacer de nuevo en Kristo, escucha con bondad, nuestra oración e infunde el poder de tu bendición sobre ésta agua (hacer la señal de la cruz sobre el agua) para que tenga el poder de espantar a espíritus demoníacos y expulsar las dolencias, y así, al ser rociados, tus fieles sean liberados de todo daño; que en el sitio que sea asperjado con ésta agua no residan los espíritus del mal y se alejen todas las insidias del oculto enemigo.

2 Dios todopoderoso, fuente y origen de la vida del alma y del cuerpo bendice ésta agua (hacer la señal de la cruz sobre el agua) que vamos a usar con fe para implorar el perdón de nuestros pecados y alcanzar la ayuda de tu gracia contra toda enfermedad y asechanza del enemigo.

Con esta bendición del agua, recordamos a Kristo, manantial de agua viva, así como el bautismo, por el cual, por medio del agua y de la iluminación del Paráclito Espíritu Santo, nos preparamos para la regeneración espiritual.

Yehshua es la fuente del agua de la vida y él nos dijo: “El que tenga sed, venga a mí; el que crea en mí, beba”. Sea por el poder de su santo nombre bendecida esta agua que elevamos hasta la Luz del Padre, Luz del Universo.

Oración de bendición

Invocamos sobre esta agua el Nombre de Aquél que sufrió, que fue crucificado, que resucitó de entre los muertos y que está en la gloria del Padre. Tú, Suprema Inteligencia, que estableciste los misterios más maravillosos en el agua para dar origen a la vida y para bienestar del hombre, Concede a este líquido el poder de sanar; que todas las fiebres, todos los malos espíritus y todas las dolencias huyan de quien sea ungido con él, y que sea un remedio en el Nombre de Kristo, tu único Hijo.

Bendito seas, Luz del Universo, Suprema Inteligencia y Dios todopoderoso, que te has dignado bendecirnos y transformarnos interiormente en Kristo, agua viva de nuestra salvación; haz, te pedimos, que los que nos protegemos con la aspersión o el uso de esta agua, sintamos, por la fuerza del Espíritu Santo, renovada la juventud de nuestra alma y andemos siempre en una vida nueva. Por Yehshua Luz Hijo de la Luz, nuestro Señor.

R. Amén.

Sea pues bendecida esta agua con la bendición de la Luz del Padre y la Luz del Redentor y la Luz del Paráclito, para que, por su fuerza, domine sobre toda potestad diabólica. Que la cruz liberadora de Yehshua, sea el símbolo de esta bendecida agua (hacer la señal de la cruz sobre el agua). Que el poder de los ángeles benditos que derrotaron a los mensajeros de la Sombra se recoja en este líquido, fuente de vida, para rechazar las agresiones de las huestes demoníacas.

Que este líquido bendecido sea medio para alejar a los demonios, sanar las enfermedades; para que al ser derramada sobre las casas y los hogares de los fieles, éstos queden libres de toda inmundicia y de todo mal; que se alejen todas las insidias del enemigo y, si hay algo que perjudique a los que habiten en ella o a su tranquilidad, por la aspersión de esta agua huyan, para que el bienestar que te pedimos por invocación de tu Nombre quede defendida de toda impugnación del maligno, por Kristo, nuestro Señor.

Amén

Por siempre sea la gloria del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, como era desde el principio de los tiempos, ahora y siempre, por los siglos de los siglos y hasta la llegada del Tiempo de los Tiempos.

Amén

Vistas de página en total