El agua, líquido maravilloso y componente
esencial del cuerpo humano, representando una media del 60% del peso corporal
en los hombres adultos, y el 50-55% en las mujeres. En la composición de los
órganos y tejidos, el agua se distribuye en proporciones particulares, como se
muestra en la figura tomada de la página http://www.h4hinitiative.com/es/academia-h4h/laboratorio-de-hidratacion/hidratacion-para-los-adultos/agua-en-el-cuerpo.
Composición en agua de los
tejidos y órganos por peso.
Adaptado
de Pivarnik y Palmer 1994.
En el agua de los océanos primitivos
durante las fases de formación geológica de la Tierra, tuvo origen la vida y el
inicio del largo, continuo y permanente proceso de la evolución de las especies
animales y vegetales. En aquellos océanos sopló su aliento la Suprema
Inteligencia para que la materia inerte se organizara y diera inicio a la vida.
El agua, como elemento
nutricional básico y por su poder limpiador, fue vista por los humanos
primitivos con una especial consideración que poco a poco se convirtió en un
rito de purificación y medio de acercamiento a los poderes divinos.
El teólogo católico Salvador
Verges, (citado por Maudiel Arévalo Espinoza: “Hacia un concepto adecuado del Bautismo”. Guatemala, 24 de junio de
2004) al hacer un enfoque sobre la
historicidad de las prácticas bautismales, dice: “Observemos la presencia de ritos purificadores en Egipto, en Babilonia,
entre las religiones mistéricas del helenismo; y para citar algo muy conocido,
la práctica actual de la India con sus piscinas sagradas, en donde deben
sumergirse para purificarse varias veces al año”.
Estos ritos de purificación
por medio del agua no fueron extraños dentro de la teología judaica; así los
judíos acostumbraban a hacer lavatorios en todas las ocasiones. Es conocida el
reclamo que los fariseos le hicieran a Yehshua cuando observaron a algunos de
los discípulos comiendo sin antes observar el rito de enjuagarse las manos: “¿Por qué tus discípulos no siguen la
tradición de los ancianos, pues comen sin antes cumplir con el rito de lavarse
las manos?” (Libro del Bendecido Yehshua. 14: 14)
Los esenios (hasidei),
quienes guardaban ciertos rasgos similares con las doctrinas de Yojanán el
Bautista y de Yehshua de Natzeret, practicaban ampliamente el empleo del agua
como medio de purificación. De acuerdo con Pedro Gringoire ("Los Manuscritos de Qumrán".
(México: Casa Unida de Publicaciones 1971) refiriéndose a las costumbres
hasidei, dice: “Sus dos ritos principales
eran la ablución lustral, o bautismo, y la comida común. La primera por
inmersión en uno de los estanques, debía ir precedida por el arrepentimiento y
la purificación espiritual. Era el símbolo de una purificación que ya había
tenido lugar antes, y no un medio o símbolo de una purificación simultánea o
futura (…) Las abluciones se repetían de tiempo en tiempo. Y según parece no
intervenían en ella un oficiante, sino que cada quién se las administraba a sí
mismo”.
El
Bautista inició su predicación sobre la base del arrepentimiento y de la
purificación por medio de la inmersión en agua y Yehshua ratifica el bautismo
al someterse él mismo a la inmersión en agua pero dándole, posteriormente, una
mayor dimensión: El bautismo para el arrepentimiento y el bautismo para
alcanzar la espiritualidad por medio del fuego del Espíritu Santo.
En las
Enseñanzas del Maestro del libro La Suprema Inteligencia, Dios nos dice: “Como el agua Yo Soy el nutriente de toda la
vida. El suelo fértil contiene el agua, el desierto es estéril porque carece de
humedad. Quien reciba mi esencia recibirá fuentes eternas de agua viva y gozará
de la vida, quien me rechace será alma estéril”.
Como el agua que fluye y da vida así es la esencia de
Dios. El agua limpia y sana como el espíritu de Dios limpia, purifica y sana.
Como manantiales perpetuos de agua así brotan las enseñanzas de vida de la
Suprema Inteligencia del Que Es y Siempre ha Sido.
(Enseñanzas del Maestro. 5: 5-6, 10-11).
Los
profetas hacen referencias al agua como poder purificador. Así Yejezquel cita,
inspirado por la Suprema Inteligencia, las palabras del Altísimo diciendo: “Derramaré sobre ustedes agua limpia, y
serán limpiados de todas sus inmundicias; y de todos sus ídolos les limpiaré… Y
pondré dentro de ustedes mi Espíritu, y haré que actúen según mi Pacto,
guardando mis preceptos, y poniéndolos por obra” (Los
Portadores de la Voz. 7: 8-10) (Ez
36, 25-27)
Yehshua
se refiere a la espiritualidad asemejándola a un manantial de “aguas vivas”;
así en su encuentro con la samaritana en el pozo de Ya’acov, le dice a la
mujer: “Si
conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías,
y él te daría agua viva (…) Cualquiera
que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que
yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una
fuente de agua que salte para vida eterna”. (Yojanán. 4:10-14) (Libro del
Bendecido Yehshua. 11:6-8)
El uso del agua como elemento purificador
por Yehshua se aprecia cuando le da la vista al ciego de nacimiento en
Jerusalén. Entonces, Yehshua “escupió
en la tierra, hizo barro con la saliva y untó con el barro los ojos del ciego,
y le dijo: “Vete, lávate en la piscina
de Siloé", que quiere decir "Enviado". El ciego fue, se lavó y
cuando regresó, ya veía”. (Yojanán. 9: 6-8)
De igual
modo, Yehshua da carácter purificador al agua cuando en vísperas de su detención tomó un
recipiente con agua y una toalla y lavó los pies de sus discípulos; al negar
Kefa que Yehshua le lavara los pies, le respondió: “Si yo no te lavo, no podrás compartir mi suerte”. (Yojanán. 13: 8)
Muchos credos cristianos reconocen la
bendición del agua mezclada con sal como poder, concedido por Dios, para
rechazar a las potencias diabólicas y protección contra las acechanzas del
enemigo. Para estos credos, el empleo de agua bendecida no es un sacramento,
sino una costumbre, un medio de fe que no choca con la enseñanza de Yehshua y
se diferencia de cualquier otra agua por el hecho de que el agua bendecida ha
recibido sobre ella una bendición pedida al Espíritu Universal, Padre, Hijo y
Paráclito Espíritu Santo.
Estos credos que usan y respetan el agua
bendecida son el católico, el ortodoxo, el católico antiguo y el
anglicanismo-católico; por otra parte la inmensa mayoría de los credos
protestantes, evangelistas y fundamentalistas rechazan el uso del agua
bendecida como expresión de bendición.
Un comentarista de un foro cristiano por
internet da un enfoque bien acertado sobre el agua bendecida cuando apunta que “el agua bendita hay que entenderla más bien
en el contexto de una práctica ritual o liturgia, es decir, como un medio
material que busca simbolizar o plasmar materialmente una realidad espiritual
(…) El
agua bendita en cambio aunque no forma parte de ningún sacramento si puede
tener un significado cristiano aceptable si con ella queremos simbolizar un
hecho real como es la purificación que Dios obra en nosotros por la Gracia de
su perdón, o si quiere simbolizar otros dones o gracias”.
El empleo ritual del agua bendecida se
remonta al siglo II de nuestra era cuando el Papa Alejandro I lo instituyó para
purificar las casas cristianas añadiendo sal al agua. La sal es incorruptible y
representa, además, al cristianismo, según las palabras de Yehshua cuando dijo:
“Ustedes los humildes, los despreciados
por los poderosos son la sal de la tierra, sin ustedes ninguna riqueza puede
haber porque si la sal pierde su sabor ¿cómo pueden los alimentos ser gratos al
paladar?” (Libro del Bendecido Yehshua. 9: 37 y 38)
Agua
Bendecida
Para
su preparación se mezcla un poco de sal, previamente bendecida, con el agua y
se procede al rito de bendición por un miembro de la casa creyente en la gloria
de Kristo Nuestro Señor, como Dios y Luz del Universo.
RITO PREVIO DE BENDICION DE LA SAL
En el nombre del Padre y del Hijo y del
Espíritu Santo.
Amén.
La bendición del Padre Todopoderoso, de
Kristo Bendito y del Paráclito Espíritu Santo sea con esta sal que presentamos
como símbolo de purificación; permitiendo que toda maldad e impedimento sea
echado fuera de ahora en adelante y permitiendo que todo bien entre aquí, ya
que sin Ti, Dios del Universo, el hombre no puede vivir, por lo cual te bendecimos y clamamos a Ti para que esta
sustancia de purificación sea bendecida.
Que este elemento que bendecimos nos
recuerde que todos los cristianos debemos ser Sal de la Tierra, sin corrupción,
como la sal que siempre es incorruptible.
Amén.
RITO DE LA BENDICION DEL AGUA
En el
nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
R.
Amén.
Que se
mezcle esta sal, símbolo de pureza y sanación, con esta agua; en el nombre del
Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
1 Dios,
que por agua y espíritu, nos haces nacer de nuevo en Kristo, escucha con
bondad, nuestra oración e infunde el poder de tu bendición sobre ésta agua
(hacer la señal de la cruz sobre el agua) para que tenga el poder de espantar a
espíritus demoníacos y expulsar las dolencias, y así, al ser rociados, tus fieles
sean liberados de todo daño; que en el sitio que sea asperjado con ésta agua no
residan los espíritus del mal y se alejen todas las insidias del oculto
enemigo.
2 Dios
todopoderoso, fuente y origen de la vida del alma y del cuerpo bendice ésta
agua (hacer la señal de la cruz sobre el agua) que vamos a usar con fe para
implorar el perdón de nuestros pecados y alcanzar la ayuda de tu gracia contra
toda enfermedad y asechanza del enemigo.
Con
esta bendición del agua, recordamos a Kristo, manantial de agua viva, así como
el bautismo, por el cual, por medio del agua y de la iluminación del Paráclito
Espíritu Santo, nos preparamos para la regeneración espiritual.
Yehshua
es la fuente del agua de la vida y él nos dijo: “El que tenga sed, venga a mí; el que crea en mí, beba”. Sea por el
poder de su santo nombre bendecida esta agua que elevamos hasta la Luz del
Padre, Luz del Universo.
Oración de bendición
Invocamos
sobre esta agua el Nombre de Aquél que sufrió, que fue crucificado, que
resucitó de entre los muertos y que está en la gloria del Padre. Tú, Suprema
Inteligencia, que estableciste los misterios más maravillosos en el agua para
dar origen a la vida y para bienestar del hombre, Concede a este líquido el
poder de sanar; que todas las fiebres, todos los malos espíritus y todas las
dolencias huyan de quien sea ungido con él, y que sea un remedio en el Nombre
de Kristo, tu único Hijo.
Bendito
seas, Luz del Universo, Suprema Inteligencia y Dios todopoderoso, que te has
dignado bendecirnos y transformarnos interiormente en Kristo, agua viva de
nuestra salvación; haz, te pedimos, que los que nos protegemos con la aspersión
o el uso de esta agua, sintamos, por la fuerza del Espíritu Santo, renovada la
juventud de nuestra alma y andemos siempre en una vida nueva. Por Yehshua Luz
Hijo de la Luz, nuestro Señor.
R.
Amén.
Sea pues bendecida esta agua con la bendición de
la Luz del Padre y la Luz del Redentor y la Luz del Paráclito, para que, por su
fuerza, domine sobre toda potestad diabólica. Que la cruz liberadora de
Yehshua, sea el símbolo de esta bendecida agua (hacer la señal de la cruz sobre
el agua). Que el poder de los ángeles benditos que derrotaron a los mensajeros
de la Sombra se recoja en este líquido, fuente de vida, para rechazar las
agresiones de las huestes demoníacas.
Que este líquido bendecido sea medio para alejar
a los demonios, sanar las enfermedades; para que al ser derramada sobre las
casas y los hogares de los fieles, éstos queden libres de toda inmundicia y de
todo mal; que se alejen todas las insidias del enemigo y, si hay algo que
perjudique a los que habiten en ella o a su tranquilidad, por la aspersión de
esta agua huyan, para que el bienestar que te pedimos por invocación de tu
Nombre quede defendida de toda impugnación del maligno, por Kristo, nuestro
Señor.
Amén
Por siempre sea la gloria del Padre, y del Hijo y
del Espíritu Santo, como era desde el principio de los tiempos, ahora y
siempre, por los siglos de los siglos y hasta la llegada del Tiempo de los
Tiempos.
Amén