1 Yo estaba sentado en mi casa y daba
gloria al Padre de la Vida por todas las cosas que me había mostrado el ángel
del arrepentimiento, y considerando, respecto a los mandatos recibidos de él,
que eran hermosos y poderosos y gozosos y gloriosos y capaces de salvar el
alma, 2 me dije: “Seré feliz si cumplo con todas
estas enseñanzas; sí, y todo aquel que las cumpla también será dichoso”. 3 Mientras meditaba en estos asuntos, de
pronto vi que el Pastor estaba sentado junto a mí.
Cumplir
los mandatos es beneficioso
4 Y me habló Rapha’el: “¿Por qué te
muestras indeciso con respecto a las enseñanzas que te he transmitido? Son
hermosas. 5 No dudes en absoluto, sino, revístete con
la fe de Kristo, el Señor, y cumplirás con ellas. 6 Estas enseñanzas que te presento como
mandatos son de beneficio para los que intentan arrepentirse de sus pasadas
necedades; porque si no las siguen, su arrepentimiento es vano. 7 Los que os arrepentís, arrojad de
vosotros todas las maldades y todos los errores que os oprimen, 8 y revistiéndoos de toda excelencia de
justicia, podréis cumplir estos mandatos y no añadir más a vuestros pecados. 9 Solo podrán apartarse de vuestros pecados
anteriores, si son capaces de no añadir otros nuevos. Andad en estas enseñanzas
que os doy y viviréis recibiendo el favor de Dios. Y a estas cosas te las he
dicho”.
La parábola
de los pastores
10 Después de haberme dicho esto, me tomó de
la mano y me dijo: “Vayamos al campo, porque quiero mostrarte a unos pastores
de ovejas”. Me condujo a una llanura donde me mostró a un joven, un pastor
vestido con un leve manto de color azafrán que estaba apacentando un gran
número de ovejas. 11 Las ovejas se veían bien alimentadas y
eran muy retozonas y daban saltos de un lado a otro alegremente, y el mismo
pastor se mostraba muy contento con su rebaño, y su mirada era en extremo
alegre y corría entre las ovejas.
12 Entonces el mensajero de la Luz me dijo:
“¿Ves este pastor; sabes quién es?” Contesté: “No tengo ni idea, señor”. 13 “Su nombre es Auto indulgencia y Engaño”,
me dijo. “Destruye las almas de los hijos de Dios, y las aparta de la verdad, 14 descarriándolas con malos deseos, en los
cuales perecen, porque se apartan de las enseñanzas del Dios vivo 15 y andan en engaños vanos y actos de auto
complacencia a los que este falso pastor les induce y les lleva a la
destrucción, a la muerte y a la corrupción”.
16 Dije entonces: “No comprendo los que esto
significa: ‘a la muerte’ y ‘a la corrupción’”.
17 Me dijo el ángel de Dios: “Te explicaré:
“Las ovejas que viste contentas y juguetonas, son aquellos que se complacen y
entregan a sus propios deleites y pasiones, son los que se han apartado de
Dios. 18 No conocen el arrepentimiento porque
ellos se justifican a sí mismos y, entre ellos, el nombre de Dios es
blasfemado. 19 La vida de estas personas es muerte. 20 Observa, además, que en el rebaño que te
muestro, otras ovejas no dan saltos, sino que pacen tranquilamente. 21 Estas son las que se han entregado a la
auto indulgencia de sus pasiones y al engaño, pero no han pronunciado ninguna
blasfemia contra el santo nombre del Todopoderoso. 22 En estas hay esperanza de
arrepentimiento, por el cual pueden vivir. 23 La
corrupción, por tanto, tiene esperanza de una renovación posible, pero la
muerte tiene destrucción eterna”.
Las
ovejas maltratadas
24 Y seguimos un poco más adelante, y me
mostró un gran pastor, como un hombre tosco en apariencia, con una gran piel de
cabra, blanca, echada sobre su cuerpo; y tenía una especie de zurrón sobre los
hombros, y un cayado muy duro, con nudos en él, y un gran látigo. 25 Y su mirada era muy agria, de modo que tuve
miedo de él a causa de su mirada.
26 Este pastor, entonces, fue recibiendo del
pastor joven aquellas ovejas juguetonas y bien alimentadas, pero que no
saltaban, 27 y las ponía en cierto lugar que era muy
abrupto y cubierto de espinos y zarzas, de modo que las ovejas no podían
desenredarse de los espinos y zarzas, sino que se enmarañaban entre los espinos
y zarzas. 28 Y así estas ovejas pacían enmarañadas en
los espinos y zarzas, y su estado era en extremo desgraciado, pues él las
azotaba; y las hacía avanzar de un lado a otro, sin darles descanso, y en
conjunto aquellas ovejas lo pasaban muy mal.
29 Cuando las vi tan maltratadas por el
látigo y desgraciadas, me dio pena su situación, porque eran atormentadas y no
tenían reposo alguno. 30 Y dije al pastor que estaba hablando
conmigo: “Señor, ¿quién es este pastor, que es tan cruel y severo, y no tiene
la menor compasión de estas ovejas?” 31 Me
contestó: “Este es Uri’el, el ángel de la corrección, y es uno de los ángeles
justos, 32 el ángel del karma que labran para sí los
que se apartan de Dios y van en pos de sus apetitos desordenados de placeres
deshonestos y engaños en esta vida, por lo que reciben las penas que merecen,
algunas espantosas y variadas”.
Las
penas de corrección
33 Le dije entonces al Pastor: “Me gustaría
conocer de qué clase son estas penas diversas”. Me respondió el ángel de la
Luz: “Presta atención a lo que te explico. 34 Las
penas diversas son los efectos que se producen en la vida presente; 35 unos son castigados con pérdidas, y otros
con necesidades, y otros con las variadas enfermedades que por su vida
desordenada se han provocado, y otros con toda clase de perturbaciones, y otros
recibiendo insultos de personas dignas y con sufrimientos en muchos otros
aspectos. 36 Así, muchos al ver que sus planes son
perturbados y en los que se empeñan no encuentran prosperidad, sin reconocer
que sus penas son consecuencias de sus propios actos, culpan a Dios de sus
trastornos.
El
karma de la auto indulgencia
37 Cuando experimentan las consecuencias de
sus actos, entonces yo les recibo, porque se arrepienten de sus errores y yo
les instruyo y se reafirman en la fe de Kristo y de la Suprema Inteligencia. 38 Cuando sienten sinceramente el
arrepentimiento de los actos malvados que han realizado, se levantan en su
propio espíritu y entonces glorifican al Padre de la Vida, 39 diciendo que Él es un Juez Justo y que
sufren justamente lo que el karma de sus acciones les impuso. 40 A partir de entonces se empeñan en seguir
las enseñanzas y los mandatos de la Divinidad y reciben de Dios todas las cosas
que piden. Entonces dan alabanzas al Señor porque le ha entregado a mí y ya no
sufren mal alguno”.
41 Como tenía cierta duda sobre el karma de
la auto indulgencia y el engaño, le pedí que me explicara aún más el asunto:
“Por favor, dime si los que viven en la auto indulgencia y son engañados sufren
su karma de castigo durante el mismo periodo de tiempo en que han vivido en la
auto indulgencia y son engañados”. 42 Él me
contestó: “Sufren su karma negativo durante el mismo periodo de tiempo”.
43 Y le dije yo: “Entonces, señor, sufren un
karma muy leve; porque los que viven así en auto indulgencia y se olvidan de
Dios deberían padecer a razón de siete por uno”. 44 Él me dijo: “Tú eres un necio, y no
comprendes la ley del karma”. “Es verdad”, le respondí, “porque si lo hubiera
comprendido, no te habría pedido que me lo declararas”.
45 Me respondió diciendo: “Escucha y
entiende el poder de la auto indulgencia y del karma. El tiempo de la auto
indulgencia y del engaño es una hora. 46 Pero
una hora de penas tiene el poder de treinta días. Si uno vive en la auto
indulgencia y es engañado durante un día, y sufre penas un día, su pena es
equivalente a todo un año. 47 Porque un hombre debe sufrir su karma
negativo durante tantos años como días ha vivido en la auto indulgencia. 48 Mira entonces que el tiempo de los
errores, la auto indulgencia y el engaño es muy corto, pero el tiempo del karma
es largo, tanto que a veces no alcanza esta vida y se arrastra por nuevos
ciclos de vida”.
49 Le dije nuevamente: “No comprendo del
todo lo que hace referencia al tiempo del engaño, del error y la auto
indulgencia y el tiempo del karma. Muéstramelo de manera más clara”.
50 Él me respondió y me dijo: “La necedad
está apegada a ti, porque no quieres limpiar tu mente y seguir las enseñanzas.
Vigila que el tiempo no se cumpla y seas hallado en tu necedad, Escucha
entonces según quieres, para poder comprender esto. 51 El que vive en la auto indulgencia y es
engañado durante un día, y hace lo que quiere, está revestido de mucha locura y
no comprende lo que está haciendo; porque el día de mañana olvida lo que hizo
el día anterior. 52 Porque la auto indulgencia y el engaño,
por razón de su locura, no tienen recuerdos con los cuales revestirse; 53 pero cuando las penas y los sufrimientos
que genera su propio karma están unidos al hombre durante un solo día, este
hombre sufre su karma durante todo un año 54
porque los males que se sufren tienen recuerdos prolongados. 55 Así cuando un hombre sufre las consecuencias
de su karma durante todo un año, puede llegar a comprender que sus penalidades
se derivan de sus pasados errores y de su auto indulgencia 56 y que aunque poseía vida se había
entregado a sí mismo a la muerte. 57 Pero
aquellos que cometieron los crímenes y pecados más detestables ya forjaron su
karma de destrucción y no hay penas que le salven 58 y son condenados a permanecer en la
dimensión de la angustia hasta la llegada del Tiempo de los Tiempos, cuando ya
no tendrán redención”.
La
auto indulgencia perjudicial y la conveniente
59 Pregunté luego: ¿Qué clase de auto
indulgencia es perjudicial, señor?” Me contestó: “Toda acción que hace con
placer es auto indulgencia para el hombre; 60 para
el hombre irascible, cuando da rienda suelta a su pasión, es auto indulgencia;
y el adúltero y el borracho y el calumniador y el mentiroso y el avaro y el
defraudador y el que hace cosas semejantes a éstas, da las riendas a su pasión
peculiar, por lo que es autoindulgente en su acción. 61 Todos estos hábitos de auto indulgencia
son perjudiciales en los hijos de Dios; 62 a
causa de estos engaños sufren su karma negativo cargado de amarguras y penas. 63 Pero hay hábitos de auto indulgencia,
también, que salvan a los hombres; porque muchos son autoindulgentes en hacer
bien, siendo arrastrados por el placer que les produce. 64 Esta auto indulgencia, por consiguiente,
es conveniente para los que siguen el camino de la Luz, y trae vida a un hombre
de esta disposición; 65 pero las auto indulgencias perjudiciales
antes mencionadas producen a los hombres penas y angustias; y si continúan, aún
en otros ciclos de vida, en ellas y no se arrepienten, les acarrean la muerte”.

No hay comentarios:
Publicar un comentario