lunes, 29 de diciembre de 2014

El Camino de los Apóstoles 16


Paulo llevado ante el procónsul Lucio Junio Anneo Galión

1 Cuando Paulo abandonó Atenas se dirigió a Corinto en Acaya en donde permaneció durante un año y seis meses, predicando la palabra a los griegos, pues los judíos se negaban escuchar su prédica por considerarla blasfema.

2 En ese entonces Lucio Junio Anneo Galión era procónsul de Acaya, y los miembros de la sinagoga del lugar se levantaron de común acuerdo contra Paulo, y le llevaron al tribunal, 3 diciendo: “Este hombre induce a los hombres a honrar a Dios de una manera que es contraria a la ley”.

4 Galión sentía gran desprecio por los de raza judía, así que hizo callar a Paulo cuando este intentaba alegar a su favor y dijo a los judíos: “¿De qué hablan ustedes? Cada cual honra al logos según su entender porque el aliento que todo anima está presente en todas las formas y en todos los cuerpos. ¿De qué acusan a este hombre?  Si fuera algún agravio o algún crimen enorme, oh judíos, conforme a derecho yo les toleraría. 5 Pero si son cuestiones de palabras, y de nombres, y de las creencias de ustedes y de sus leyes, véanlo ustedes mismos; porque yo no quiero ser juez de estas cosas”.

6 Y a todos los echó del tribunal. 7 Entonces todos los griegos, apoderándose de Sóstenes, principal de la sinagoga, le golpeaban delante del tribunal; pero a Galión aquello nada le importó.

Paulo partidario del celibato

8 Cuando los corintios comprendieron que Paulo se mantenía célibe llegaron ante él preguntándole si para seguir el Camino sería mejor mantenerse soltero. Paulo entonces les dijo: 9 “Yo les digo: ¿Por qué se preocupan por las relaciones sexuales? Han de saber que el cuerpo no es para el sexo; el cuerpo es para entregarlo al Señor. 10 El no casado se preocupa de las cosas del Señor, de cómo agradar al Señor. El casado se preocupa de las cosas del mundo, de agradar a su mujer; está por lo tanto dividido. 11 No están obligados a mantenerse célibes, pero si me piden que les diga que es mejor si casarse o mantenerse célibe, les digo: bien les está quedarse como yo”. 12 Esto lo decía Paulo porque creía que el Tiempo de los tiempos era ya inminente y según su error, así hablaba aconsejando el celibato.

Nuevos viajes de Paulo

13 Varios días después Paulo se despidió de los hermanos y navegó a Siria, y 14  llegó a Ephesos; de inmediato se dirigió a la sinagoga que allí había y comenzó a predicarles la doctrina que él enseñaba, causando tanto interés en ellos por conocer más sobre el Hijo de la Luz 15 que le rogaron que se quedase con ellos por más tiempo; pero él no aceptó, 16 sino que se despidió de ellos, diciéndoles: “Es necesario que en todo caso yo celebre en Jerusalén la festividad que viene; pero otra vez regresaré a donde ustedes, si Dios quiere”. Y zarpó de Ephesos.

17 Cuando llegó a Cesárea, subió para saludar a la congregación, y luego se dirigió a Antioquía. 18 Y después de estar allí algún tiempo, salió, recorriendo por orden la región de Galacia y de Frigia, confirmando a todos los discípulos.

Priscila y Aquila

19 Por esos días llegó a Ephesos un judío alejandrino llamado Apolos, hombre muy elocuente y de oratoria convincente, 20 que siendo seguidor de Yojanán, el bautista comenzó a predicar el bautismo y la figura del Señor; 21 sin embargo a pesar de su entusiasmo se apreciaba que no tenía toda la luz de la enseñanza, lo que fue advertido por Priscila y Aquila, un matrimonio procedente del Ponto recién llegados a Ephesos cuando el emperador Claudio mandara que todos los judíos saliesen de Roma. Ambos habían conocido a Paulo estando él en Corinto.

22 Priscila y Aquila convencidos de la buena fe del alejandrino, le llamaron aparte y comenzaron a instruirle con exactitud el camino de Yehshua. Y Apolos se instruía con Priscila y Aquila y con su gran elocuencia conquistaba almas en la sinagoga.

23 Cuando Apolos decidió ir a Acaya, los hermanos le animaron, y escribieron a los discípulos que le recibiesen; y con su llegada hubo un gran provecho entre los seguidores debido a su erudición y 24 porque con gran vehemencia refutaba públicamente a los judíos, demostrando que, por lo anunciado por los profetas, Yehshua era el Mashíaj el Kristo.

No hemos oído hablar del Paráclito

25 Estando Apolos en Corinto, llegó Paulo a Ephesos y comenzó a indagar sobre el conocimiento que de la doctrina tenían los conversos allí, preguntándoles a algunos: 26 “¿Recibieron la Luz del Paráclito cuando creyeron en Yehshua el Kristo?” Y ellos le respondieron: “Ni siquiera hemos oído hablar de un Paráclito”.

27 Entonces les hizo otra pregunta: “¿Cuál fue el bautizo que ustedes recibieron?” Ellos contestaron: “El bautismo de Yojanán”.

28 Dijo Paulo: “Yojanán empleó el bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que se convirtieran y siguieran la senda del Dios del Universo y que creyesen en aquel que vendría después de él, que les bautizaría con fuego y Espíritu Santo, que es el Paráclito, y les explicaba que ese hombre, que vendría tras de él, sería el cordero sagrado liberador del pecado: Yehshua el Mashíaj, el Kristo”.


29 Entonces aquellos conversos aceptaron ser bautizados en el nombre del Padre, y en el nombre de Yehshua, el Kristo, y en el nombre del Espíritu Santo, el Paráclito, Luz de la Sabiduría y el amor del Dios Eterno y uno.

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