Paulo
llevado ante el procónsul Lucio Junio Anneo Galión
1 Cuando Paulo abandonó Atenas se dirigió a Corinto
en Acaya en donde permaneció durante un año y seis meses, predicando la palabra
a los griegos, pues los judíos se negaban escuchar su prédica por considerarla
blasfema.
2 En ese entonces Lucio Junio Anneo Galión
era procónsul de Acaya, y los miembros de la sinagoga del lugar se levantaron
de común acuerdo contra Paulo, y le llevaron al tribunal, 3 diciendo: “Este hombre induce a los
hombres a honrar a Dios de una manera que es contraria a la ley”.
4 Galión sentía gran desprecio por los de
raza judía, así que hizo callar a Paulo cuando este intentaba alegar a su favor
y dijo a los judíos: “¿De qué hablan ustedes? Cada cual honra al logos según su
entender porque el aliento que todo anima está presente en todas las formas y
en todos los cuerpos. ¿De qué acusan a este hombre? Si fuera algún agravio o algún crimen enorme,
oh judíos, conforme a derecho yo les toleraría. 5 Pero
si son cuestiones de palabras, y de nombres, y de las creencias de ustedes y de
sus leyes, véanlo ustedes mismos; porque yo no quiero ser juez de estas cosas”.
6 Y a todos los echó del tribunal. 7 Entonces todos los griegos, apoderándose
de Sóstenes, principal de la sinagoga, le golpeaban delante del tribunal; pero
a Galión aquello nada le importó.
Paulo
partidario del celibato
8 Cuando los corintios comprendieron que
Paulo se mantenía célibe llegaron ante él preguntándole si para seguir el
Camino sería mejor mantenerse soltero. Paulo entonces les dijo: 9 “Yo les digo: ¿Por qué se preocupan por
las relaciones sexuales? Han de saber que el cuerpo no es para el sexo; el
cuerpo es para entregarlo al Señor. 10 El no
casado se preocupa de las cosas del Señor, de cómo agradar al Señor. El casado
se preocupa de las cosas del mundo, de agradar a su mujer; está por lo tanto
dividido. 11 No están obligados a mantenerse célibes,
pero si me piden que les diga que es mejor si casarse o mantenerse célibe, les
digo: bien les está quedarse como yo”. 12 Esto
lo decía Paulo porque creía que el Tiempo de los tiempos era ya inminente y
según su error, así hablaba aconsejando el celibato.
Nuevos
viajes de Paulo
13 Varios días después Paulo se despidió de
los hermanos y navegó a Siria, y 14 llegó a Ephesos; de inmediato se dirigió a
la sinagoga que allí había y comenzó a predicarles la doctrina que él enseñaba,
causando tanto interés en ellos por conocer más sobre el Hijo de la Luz 15 que le rogaron que se quedase con ellos
por más tiempo; pero él no aceptó, 16 sino
que se despidió de ellos, diciéndoles: “Es necesario que en todo caso yo
celebre en Jerusalén la festividad que viene; pero otra vez regresaré a donde
ustedes, si Dios quiere”. Y zarpó de Ephesos.
17 Cuando llegó a Cesárea, subió para saludar
a la congregación, y luego se dirigió a Antioquía. 18 Y después de estar allí algún tiempo,
salió, recorriendo por orden la región de Galacia y de Frigia, confirmando a
todos los discípulos.
Priscila
y Aquila
19 Por esos días llegó a Ephesos un judío
alejandrino llamado Apolos, hombre muy elocuente y de oratoria convincente, 20 que siendo seguidor de Yojanán, el
bautista comenzó a predicar el bautismo y la figura del Señor; 21 sin embargo a pesar de su entusiasmo se
apreciaba que no tenía toda la luz de la enseñanza, lo que fue advertido por Priscila
y Aquila, un matrimonio procedente del Ponto recién llegados a Ephesos cuando
el emperador Claudio mandara que todos los judíos saliesen de Roma. Ambos
habían conocido a Paulo estando él en Corinto.
22 Priscila y Aquila convencidos de la buena
fe del alejandrino, le llamaron aparte y comenzaron a instruirle con exactitud
el camino de Yehshua. Y Apolos se instruía con Priscila y Aquila y con su gran
elocuencia conquistaba almas en la sinagoga.
23 Cuando Apolos decidió ir a Acaya, los
hermanos le animaron, y escribieron a los discípulos que le recibiesen; y con
su llegada hubo un gran provecho entre los seguidores debido a su erudición y 24 porque con gran vehemencia refutaba
públicamente a los judíos, demostrando que, por lo anunciado por los profetas,
Yehshua era el Mashíaj el Kristo.
No
hemos oído hablar del Paráclito
25 Estando Apolos en Corinto, llegó Paulo a
Ephesos y comenzó a indagar sobre el conocimiento que de la doctrina tenían los
conversos allí, preguntándoles a algunos: 26
“¿Recibieron la Luz del Paráclito cuando creyeron en Yehshua el Kristo?” Y
ellos le respondieron: “Ni siquiera hemos oído hablar de un Paráclito”.
27 Entonces les hizo otra pregunta: “¿Cuál
fue el bautizo que ustedes recibieron?” Ellos contestaron: “El bautismo de
Yojanán”.
28 Dijo Paulo: “Yojanán empleó el bautismo de
arrepentimiento, diciendo al pueblo que se convirtieran y siguieran la senda
del Dios del Universo y que creyesen en aquel que vendría después de él, que
les bautizaría con fuego y Espíritu Santo, que es el Paráclito, y les explicaba
que ese hombre, que vendría tras de él, sería el cordero sagrado liberador del
pecado: Yehshua el Mashíaj, el Kristo”.
29 Entonces aquellos conversos aceptaron ser
bautizados en el nombre del Padre, y en el nombre de Yehshua, el Kristo, y en
el nombre del Espíritu Santo, el Paráclito, Luz de la Sabiduría y el amor del
Dios Eterno y uno.

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