jueves, 11 de diciembre de 2014

Confianza en Dios


1 En ti, Dios de mi vida, he confiado; no sea yo confundido jamás; líbrame en tu justicia. 2 Inclina a mí tu oído, líbrame pronto; sé tú mi roca fuerte, y fortaleza para salvarme.

3 Porque tú eres mi roca y mi castillo; por tu nombre me guiarás y me encaminarás. 4 Sácame de la red que me han tendido,  porque tú eres mi refugio.

5 En tu mano encomiendo mi alma; tú me has redimido, oh Yah, Dios de verdad.

6 Yo detesto a los que veneran ídolos vanos mas en ti Luz del Universo pongo mi confianza.

7 Me gozaré y alegraré en tu misericordia, porque has visto mi aflicción; has conocido mi alma en las angustias.

8 No me entregaste al poder del enemigo, pusiste mis pies en lugar espacioso.

9 Ten piedad de mí, Dios de la Vida, porque estoy angustiado: mis ojos, mi garganta y mis entrañas se han consumido de tristeza.

10 Mi vida se consume de tristeza, y mis años de suspirar. Se agotan mis fuerzas a causa de mi iniquidad, y mis huesos se han consumido.

11 Soy la burla de todos mis enemigos y la irrisión de mis propios vecinos; para mis amigos soy motivo de espanto, los que me ven por la calle huyen de mí. 12 He sido olvidado de su corazón como un muerto; he venido a ser como un vaso quebrado.

13 Oigo la calumnia de muchos; el miedo me asalta por todas partes, mientras se confabulan contra mí y traman quitarme la vida.

14 Pero yo confío en ti, Dios de la Vida, y te digo: “Tú eres mi Dios, 15 mi destino está en tus manos”. Líbrame del poder de mis enemigos y de aquellos que me persiguen. 16 Haz resplandecer tu luz sobre tu humilde hijo; sálvame por tu misericordia.

17 Dios clemente, que no sea yo avergonzado por haberte invocado. Que se avergüencen los impíos y bajen mudos al She’ol; 18 que enmudezcan los labios mentirosos, los que profieren insolencias contra el justo con soberbia y menosprecio.

19 ¡Qué grande es tu bondad, Dios, Luz del Universo! Tú la reservas para tus fieles; y la brindas a los que se refugian en ti, en la presencia de todos.

20 En lo secreto de tu presencia los esconderás de la conspiración del hombre; los pondrás en un refugio a cubierto de contención de lenguas

21 ¡Bendito seas, Suprema Inteligencia! Porque me mostraste las maravillas de tu amor  en los momentos del peligro. 22 En mi turbación llegué a decir: “Me apartaste de tu presencia”. Pero tú escuchaste la voz de mis ruegos cuando a ti clamaba.


23 Amen al Dios del Universo, todos sus fieles, porque él protege a los que son leales y paga con su desprecio al que procede con soberbia. 24 Sean fuertes y valerosos, todos los que confían en la Luz del Universo.

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