Preocupación
de Hannah
1 Mariam fue y habló con Hannah, su madre y
le dijo: “Madre, algo maravilloso ha venido sobre mí; tuve una extraña visión
donde un hombre de Dios se me apareció y me dijo que yo sería madre de un gran
santo que sería conocido como hijo de Dios. 2
Siento que estoy embarazada, mas yo no he conocido hombre alguno para haber
concebido”.
3 Hannah quedó maravillada con las palabras
de su hija y tuvo temor. ¿Cuántos males podrían caer sobre su hija y sobre
ella, si Joseph la repudiara por estar embarazada? Se preguntaba angustiada. 4 Pero Mariam le insistió: “Soy pura.
Ningún hombre ha yacido conmigo; mas, ciertamente he concebido en mi vientre”.
5 Hannah no sabía qué hacer, ni que decir.
Entonces lloró e imploró al Todopoderoso que las protegiera, y pensó que lo mejor
para las dos fuera abandonar la aldea e irse a un lugar distante.
El ángel
le habla a Hannah
6 Llegó la noche y Hannah no podía
conciliar el sueño, cuando de pronto se apareció una luz ante ella y escuchó
una voz que le hablaba directamente, diciéndole: “Hannah, ¿por qué dudas en tu
espíritu y te acongojas? 7 Mariam, tu hija, es la bendecida del
Padre de la Vida, y es pura porque 8 el
fruto que lleva en su vientre es obra del poder de la Luz del Espíritu Santo. 9 ¿Qué es imposible para el creador de la
vida?”
10 Entonces Hannah se levantó y fue y abrazó
a su hija y llorando le pidió perdón por haber dudado de ella y alabó al
Todopoderoso 11 y dijo: “¡Grande es Adonai, que bendice a
los humildes y les levanta hasta su gloria! 12 Y tú,
hija, serás bendita de Dios por todas las generaciones”.
Mariam
visita a su parienta Elisheva
13 Mariam habló con Hannah diciéndole:
“Madre, el hombre de Dios que se me apareció me dijo que nuestra parienta
Elisheva, a la que todos consideraban estéril, ha concebido y ya está en su
sexto mes. Te ruego me permitas ir a visitarla y alegrarme con ella por su
gozo”.
14 Y Mariam, muy gozosa, partió hacia la
región montañosa a una aldea de Judá que quedaba a medio día de camino donde
habitaba Elisheva. 15 Al llegar frente a la puerta de la casa,
Elisheva le escuchó llegar y sintió que la criatura que engendraba saltó de
alegría en su vientre, 16 y recibiendo a Mariam, exclamó Elisheva:
“¡Mariam, bendita eres tú entre todas las mujeres y bendito es el fruto que
llevas en tu vientre! 17 ¿Cómo es posible que yo merezca la visita
de la madre de mi Señor? Porque tan pronto escuche que tú habías llegado, saltó
de gozo el niño que llevo en mi seno.
La
exaltación de Mariam
18 Mariam, inspirada por el Espíritu Santo,
respondió al saludo de Elisheva diciendo: “Mi alma canta la grandeza del Señor,
y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador, 19 porque
él miró con bondad la pequeñez de su servidora. Dichosa me hizo, porque en
adelante todas las generaciones me llamarán bendita. 20 Glorificado sea el Todopoderoso porque ha
hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo! 21 Su
misericordia se extiende de generación en generación sobre aquellos que lo
adoran. 22
Desplegó la fuerza de su
brazo, dispersó a los soberbios de corazón. 23 Derribó a los potentados de sus tronos
y exaltó a los humildes hasta su gloria. 24 Colmó
de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías. 25
Socorrió a su pueblo enviándole la Luz de redención. Grande es su misericordia
y su piedad, infinita”.
26 Mariam permaneció por tres meses junto a
su parienta y cuando esta dio a luz, regresó a Natzeret.
Las
dudas de Joseph
27 Cuando faltaba poco tiempo para celebrar
sus bodas, Joseph comprendió que Mariam estaba embarazada. 28 Guardó silencio pero en lo interior de su
casa se dio golpes y se echó a tierra sobre un saco, y lloró amargamente, 29 diciendo: “¿Cómo podré elevar mí vista
hacia Adonai mi Dios? ¿Qué plegaria le dirigiré con relación a esta jovencita? 30 Porque la recibí pura de su madre, y no
he sabido guardarla. 31 ¿Quién ha cometido tan mala acción, y ha
mancillado a esta virgen?”
32 Decidió entonces repudiar a Mariam en
secreto, porque era un hombre de buen corazón y no quería que cayera la
maldición y el escándalo sobre ella. 33
Meditando en esto, quiso estar solo y salió a caminar. Sucedió que estando en
sus razonamientos vino ante él Gavri’el asumiendo la figura de un peregrino 34 y le dijo: “¿Qué amarga tu corazón,
Joseph de la estirpe de David, y qué te llena de dudas? La mujer con la que te
has desposado ha sido cubierta por la Luz para traer al mundo al hijo del Dios
de la Vida, 35 así es que no te angusties y recibe a
Mariam como tu esposa porque ella es virgen, pura y bendecida por el Altísimo. 36 Ella dará a luz a un niño que será hijo
de Dios y Luz sobre la tierra. 37 Se llamará Yehshua porque él será
redentor de los hombres para el perdón de los pecados”. 38 Entonces Gavri’el desapareció ante su
vista y Joseph comprendió que quien le hablara sería un ángel del Todopoderoso.
39 Entonces Joseph, tomó a Mariam y la
recibió en su casa.


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