No se conoce la fecha de su nacimiento.
Esto se dejó al misterio. Unos hacen cálculos y se enredan en sus conclusiones.
Nació en verano, dicen unos; nació en otoño, dicen otros. Los evangelistas
omitieron la fecha del natalicio del hombre más extraordinario que jamás haya
nacido.
Sin embargo, el cristianismo le arrebató a
los paganos una festividad suya y la cristianizó. Le arrebató a Mitra sus
fiestas y la convirtió en fiesta cristiana. Triunfaba Kristo sobre los dioses
falsos y se hizo fiesta el 25 de diciembre para conmemorar su nacimiento.
Qué importa si Yehshua, el hombre, naciera
en verano o en otoño o en invierno. Kristo, Dios, nace todos los días, en cada
esperanza renovada; en cada nacimiento que se produce; en cada intento de
alcanzar paz en el mundo. Kristo nace en cada primavera cuando en las tierras
templadas renacen las flores y los árboles recobran su follaje. Kristo nace en
el amor de la pareja humana. Kristo está celebrando su nacimiento cuando la
familia se reúne, se reencuentra, se consolida.
No importa que se haya elegido una fecha
arbitraria para celebrar el cumpleaños de Yehshua el Kristo, si esa fecha se ha
convertido en mensaje de paz y de amor.
¡FELIZ NAVIDAD PARA TODOS LOS QUE AMAN LA
PAZ!
¡FELIZ NAVIDAD PARA TODOS LOS QUE AMAN Y
PROTEGEN LA NATURALEZA!
¡FELIZ NAVIDAD PARA TODOS LOS QUE DAN
ABRIGO A UN NIÑO DESVALIDO, A UN ANCIANO ABANDONADO, A UN POBRE QUE HA PERDIDO
SU CASA!
¡FELIZ NAVIDAD PARA TODOS LOS CRISTIANOS!

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