lunes, 8 de diciembre de 2014

Mariam de Natzeret 2


1 Había en Natzeret una mujer que ya en su edad madura no había concebido y era considerada por sus vecinos como mujer estéril. Su nombre era Hannah y estaba casada con un hombre mayor que ella llamado Yehoyakim. 2 Y Hannah sufría por no haber podido darle descendencia a su esposo y se lamentaba y clamaba al Altísimo para que le permitiera concebir en su vientre.

3 Sucedió que una noche Yehoyakim conoció a su esposa y disfrutaron su amor, teniendo momentos felices. Hannah quedó dormida y tuvo un sueño. 4 En su sueño, Hannah vio a un hombre con apariencia de ángel que se acercaba a ella y le decía: “Hannah, Hannah, no estés triste porque no eres mujer estéril sino que no se ha cumplido en ti lo que es voluntad del Altísimo. 5 Esta misma noche has quedado embarazada y parirás, y se hablará de tu progenitura con veneración en toda la tierra”.

6 Al despertar pensaba esperanzada: “¿Será esta una visión divina, un mensaje que el Todopoderoso me envía, o será un engaño de mi ansiedad por concebir?” 7 Y habló con Yehoyakim su esposo y le contó su sueño.

8 Entonces exclamó Yehoyakim: “¡Glorificado sea el Dios de Yisraeil, porque quizá sea cierta la visión que tuviste! Mira que llegué cansado y sin embargo, a pesar de que ya no tengo los fulgores de la juventud, me solacé contigo y disfruté de nuestro amor como nunca antes”.

9 Y Hannah dijo: “Tan cierto como Adonai, nuestro Dios, vive, si yo concibo, sea varón o sea hembra, le consagraré a Dios”.

10 Y los meses de Hannah se cumplieron, y, al noveno, dio a luz. Y preguntó a la partera: “¿Qué he parido?” La partera contestó: “Una niña”. 11 Y Hannah repuso: “Mi alma se ha glorificado en este día. Ya nadie podrá burlarse de mí diciéndome estéril, porque he parido a mi edad madura cuando ya a las mujeres se les suspenden sus días”. 12 Y acostó a la niña en su cama. Y, transcurridos los días legales, Hannah se lavó, dio el pecho a la niña, y le puso por nombre Mariam.

13 Y Mariam fue creciendo llena de salud y bajo el cuidado y el amor de sus padres. Y era aplicada a las labores que Hannah le enseñaba 14 y recibía las enseñanzas, escuchando con devoción las lecturas que se hacían en la sinagoga.  

15 Sucedió que cuando cumplió los trece años, su padre Yehoyakim cayó enfermo y sintiendo él que se terminaban sus días, llamó a Mariam y dándole su bendición le dijo: 15 “Mariam, no sufras pensando que mis días llegan a su fin, pues el Dios de Yisraeil ha dictado su sentencia y he de acogerme al She’ol. No tuve hijo varón que transmitiera mi descendencia pero Dios me ha bendecido con tu amor y mi nombre no será borrado por causa tuya. 16 Tú serás bendecida porque eres merecedora de la gracia del Todopoderoso”.

17 Y murió Yehoyakim y fue enterrado en la tumba de sus padres.

18 Por esos mismos día, un hombre de oficio carpintero llamado Joseph había enviudado. Joseph era un hombre piadoso y ya de avanzada edad y con su oficio atendía al cuidado de sus hijos. 19 Era él un hombre muy respetado en Natzeret y conocido de Hannah.

20 Mucha era la angustia de Hannah pensando en qué sería de su vida ahora, siendo viuda y sin hijos varones que pudieran cuidar de ella y de la joven Mariam. 21 Entonces el principal de la sinagoga habló con ella y le dijo: “Hannah, tú necesitas que un hombre atienda tu casa, así que debes dar en desposorio a Mariam. 22 Ella es hermosa, dispuesta y muy piadosa; cualquier hombre estaría feliz de recibirla”. Le contestó Hannah: “Ah, señor, Natzeret es una aldea muy pequeña y no hay joven soltero que pueda aspirar a mi hija; así es que 23 tendré que conformarme a vivir como viuda sin la protección y el cuidado de un esposo o de un hijo varón que vele por nosotras”.

24 A esto replicó el principal de la sinagoga: “Escucha, Joseph, el carpintero  ha enviudado y es un hombre de gran piedad, muy laborioso, serio y muy querido de todos. 25 Quizá Adonai dispusiera que él quedara viudo cuando también quedaras tú viuda, para que su vida se uniera a la de Mariam. Si tú me lo permites yo hablaré con el carpintero y le pediré que pida a tu hija en desposorio”.

26 Hannah se resistía diciendo: “No, Mariam es muy joven aún, en tanto que el carpintero ya es hombre mayor y con hijos”. “Debes pensarlo”, le replicó el principal de la sinagoga. 27 Entonces Hannah dijo: “Solo si el Todopoderoso consiente con esa unión le daré a Mariam en desposorio. Cuando Adonai me dé señal de aceptación”.

27 Sin embargo, el principal fue donde Joseph y le dijo: “Joseph, acabas de enviudar y no tienes ahora mujer que cuide de tu casa, te haría bien tomar a una mujer joven como esposa tuya. Mariam, la hija de la viuda Hannah es una hermosa doncella y es piadosa y hacendosa. Bueno sería que la pidieras en desposorio. Recuerda que solo tienes hijos varones”. 28 Así mismo, los amigos y parientes de Joseph le proponían que tomara a Mariam en desposorio.

29 Pero Joseph se negaba a tomar a Mariam en desposorio, diciendo: “Soy viejo, y tengo hijos, al paso que ella es una niña. No quisiera servir de irrisión a los hijos de Yisraeil”.

30 Sucedió que tanto le insistieran Joseph decidió ir donde Hannah acompañado del principal de la sinagoga como amigo para pedirle a Mariam en desposorio. 31 Estando Joseph ante la puerta apoyado en su vara una paloma llegó y se posó sobre la vara. 32 Al verlo, Hannah exclamó: “¡Bendito seas, Joseph, que Adonai te ha elegido para esposo de mi hija Mariam!”


33 Y firmaron el kidushin (esto es, el desposorio). Entonces Mariam dijo: “Soy obediente a lo que decide el Todopoderoso”. 34 Y permaneció Mariam en su casa según la costumbre, y Joseph, desde ese momento, cuidó y atendió a Hannah y Mariam. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Vistas de página en total