viernes, 19 de diciembre de 2014

2 DAVID 14


1 Y en sus tiempos últimos, Shalomom, levantó templos a Astoret, diosa de los sidonios, y a Milcom, ídolo abominable de los amonitas. 2 Luego entregó su espíritu y Uri’el le condujo a la dimensión de la angustia donde permaneció hasta que el Hijo de la Luz llegara para el rescate de las almas desesperadas.

Roboam viaja a Siquem para su proclamación

3 Luego del entierro de Shalomom, su hijo Roboam, se apresuró para ser declarado rey sobre todo el reino de David. Roboam era joven y díscolo, dado a las celebraciones con sus amigos. 4 Partió entonces para Siquem porque los sacerdotes, los ancianos y los principales de Yisraeil habían ido allí para proclamarle rey.

5 Los notables de Yisraeil le dijeron entonces: “Escucha, rey Roboam, hijo de Shalomom, hijo de David, nuestra petición. Tu padre hizo muy penoso nuestro yugo. 6 Alivia tú ahora la dura servidumbre a la que nos sometió y el penoso yugo que él nos impuso, y te serviremos a ti, y siempre te seremos fieles”.

7 Roboam decidió consultar el asunto con los ancianos en consejo privado; así que le dijo a los notables: “Váyanse y vuelvan a verme dentro de tres días”. 8 Luego Roboam fue a consultar a los ancianos que habían asistido a su padre Shalomom, cuando este aún vivía, y les preguntó: “Los notables del reino se han quejado ante mí, de las cargas impuestas por mi padre y me han pedido que alivie esas cargas ¿Qué respuesta me aconsejan ustedes que deba dar a estos hombres?”

9 Ellos le aconsejaron así: “Recibe a esos hombres sin arrogancia en tu semblante y compórtate como servidor de este pueblo, si te muestras dispuesto a atender sus peticiones y les respondes con buenas palabras, serán siempre tus servidores”.

Roboam pide consejo a sus amigos

10 Sin embargo dudando del consejo recibido de los ancianos decidió consultar a los jóvenes que se habían criado con él y con los que siempre compartió sus festejos y lo servían como asistentes. 11 Les preguntó: “Y ustedes, ¿qué me aconsejan? ¿Qué debemos responder a los notables de Yisraeil que me han pedido: ‘Alivia el yugo que nos impuso tu padre’?”

12 Ellos le contestaron: “Ahora tú eres el rey y todos te deben obediencia; así es que no prestes atención a lo que esos quejosos te piden, despídelos diciéndoles: ‘¡Mi dedo meñique es más grueso que la cintura de mi padre! 13 Si mi padre los cargó con un yugo pesado, yo lo haré más pesado aún; si él los castigó con látigos, yo usaré lonjas con puntas de hierro’”.

14 Cuando Yarobham supo en Egipto de la muerte de Shalomom y de que Roboam sería proclamado como rey, se dirigió a Siquem y estuvo presente con los notables que le hicieran su petición al nuevo rey. Al terminar el plazo dado por Roboam, se presentaron ante él los notables y con ellos estaba Yarobham.

La arrogancia de Roboam

15 Roboam se presentó ante ellos con gran arrogancia y les dijo tal como le habían aconsejado sus jóvenes servidores: “Ya he tomado consejo y esta es mi respuesta: Si mi padre les impuso un yugo pesado, yo lo haré más pesado aún; mi padre los castigó con látigos, y yo usaré lonjas con puntas de hierro y ante mí deben inclinarse”.

16 Los notables decepcionados por las palabras de Roboam le dijeron: “Si esta es tu palabra, nosotros nos apartamos de ti y nada, desde ahora, tenemos como herencia común con el hijo de Isaí! ¡Ahora, ocúpate de tu casa, hijo de David!”

17 Roboam regresó a Jerusalén y, dispuesto a reprimir la protesta de los notables, envió a Siquem al encargado del reclutamiento llamado Adoram y él le acompañaba; 18 pero el pueblo enfurecido mató a pedradas al reclutador. Y el mismo rey Roboam tuvo que subir precipitadamente a su carro y huir a Jerusalén.

Yarobham proclamado rey de Yisraeil

19 Cuando todo Yisraeil se enteró de que había vuelto Yarobham, lo mandaron llamar a la asamblea y lo proclamaron rey de todo Yisraeil. No hubo nadie que siguiera a la casa de David, fuera de la tribu de Judá.

20 Mientras tanto, Roboam llegó a Jerusalén y convocó a toda la casa de Judá y a la tribu de Benjamín — ciento ochenta mil guerreros adiestrados — para ir a combatir contra la casa de Yisra’el y restituir el reino a Roboam, hijo de Shalomom. 21 En estos preparativos se encontraba Roboam cuando se presentó ante él Shemayá, un hombre de Dios, que le dijo: “Mantente en Judá y no salgas a combatir a Yisraeil, no derrames la sangre de tus parientes. 22 Si hay descontento, fuiste tú quien lo provocó. No tientes a tu Dios porque quizá ello ha sido decisión de Yah”.


23 Los jefes de Judá y de Benjamín escucharon la palabra de Shemayá, que era un vidente muy conocido de todos, y tomó cada uno el camino de regreso, porque creyeron que el vidente había hablado en nombre de Yahvahé. 24 Yarobham, por su parte, fortificó Siquem, en la montaña de Efrayim, y se estableció en ella. Luego salió de allí y fortificó Penuel.

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