La
recogida de las varas
1 Algunos días después, el Pastor, el
mensajero divino de la Luz, Rapha’el, me llevó a donde habíamos plantado y
regado aquellas varas que no eran perfectas. Entonces me ordenó: “Llama a cada
uno según la hilera en que se plantaron sus varas”. Salí entonces a la llanura
y llamé a todos. 2 Ellos se colocaron de pie delante de cada
hilera de varas plantadas.
3 Y dijo el Pastor: “Cada uno de ustedes,
arranque su propia vara, y me la traiga”.
4 Aquellos cuyas varas estaban secas y
agrietadas cuando fueron plantadas y regadas con abundante agua, seguían igual:
secas y agrietadas. A esos el Pastor les puso aparte.
5 Luego las entregaron los que habían tenido
varas secas pero no agrietadas; y algunos sus varas habían reverdecido, pero otros sus varas
seguían secas y como roídas por larvas. 6 A los
primeros los colocó a su derecha y a los otros los puso juntos con los que
antes había apartado. 7 Vinieron después aquellos que habían
tenido varas medio secas y con grietas. En muchos de ellos, sus varas eran
ahora verdes y sin grietas y las de otros eran ahora verdes, con retoños y
fruto en los retoños, 8 como los de aquellos que el ángel había
coronado y enviados a la gran torre.
9 Sin embargo, otros presentaron sus varas
secas y roídas; algunos, sus varas estaban secas pero no roídas; los restantes
sus varas seguían sin cambio, medio secas y con grietas. 10 A unos puso a un lado, algunos que se
mantuvieran ante sus hileras y a otros los apartó.
11 Luego le tocó el turno a aquellos que sus
varas se habían plantado verdes pero con grietas. Estos las entregaron todos
verdes y no fueron echados a un lado. 12 Y el
Pastor se regocijó con éstos, porque estaban todos cambiados y habían eliminado
las grietas.
13 Y también entregaron sus varas los que
antes tenían la mitad de su vara verde y la otra mitad seca. Las varas de unos se
encontraron verdes del todo, las de otros medio secas y roídas, y las de
algunos verdes y con retoños.
14 Luego entregaron sus varas los que tenían
dos partes verdes y la otra seca; muchos de ellos las entregaban verdes, y
muchos medio secas, y otros secas y roídas. 15 Todos
éstos quedaron apartados.
16 Le tocó luego el turno a los que antes
tenían dos partes secas y la tercera parte de sus varas, verde. Muchos de ellos
las entregaban medio secas, algunos, secas y roídas, y otros medio secas y con
grietas, y unos pocos, verdes. 17 Todos quedaron aparte.
18 Los que habían tenido sus varas verdes
con solo una pequeña porción de las mismas, seca y con grietas, ahora las
devolvían al Pastor, unos con sus varas verdes, otros sus varas eran verdes y
con retoños y fueron colocados a la derecha.
19 Pero se presentaron otros que antes sus
varas tenían una pequeña parte verde y las otras partes secas y ahora sus varas
eran verdes en su mayor parte y con retoños y frutos en los retoños 20 y algunos de ellos mostraron sus varas
verdes del todo. Ante estas varas el Pastor se sintió muy alegre porque fueron
presentadas así. 21 Y éstos fueron colocados también a la
derecha.
22 Cuando todas las varas fueron examinadas
me dijo Rapha’el: “¿Has podido ver como muchos se arrepintieron y sus varas
reverdecieron y algunas dieron retoños y frutos? 23 Así queda evidenciada que la compasión
del Padre de la Vida es grande y es gloriosa y ha dado su bendición y
recompensa a los que fueron dignos del arrepentimiento”.
Los
arrepentidos
24 Entonces repliqué: “Pero, señor, no todos
se arrepintieron y sus varas continuaron secas, agrietadas y roídas por
gusanos”. 25 Dijo el Pastor en respuesta: “Aquellos
cuya alma y su mente viera la Suprema Inteligencia y que estaban a punto de
volverse puros y de seguirle en sus enseñanzas, 26 Él
les dio fuerza en sus ánimos y les concedió perdón por el arrepentimiento de
ellos. 27 A Dios no se le escapa la astucia y la
maldad de aquellos que hipócritamente se muestran arrepentidos, no les concedió
su gracia, sino que les colocó aparte”.
28 Le pedí entonces: “Para enseñanza de los
que reciban esta parábola, explícame, pues, el significado de las varas
devueltas”.
El
significado de las varas
29 Me respondió el Pastor: “Aquellos cuyas
varas continuaron secas y aun comidas de larvas, éstos son los renegados, los
que rechazan las enseñanzas y maldicen el Santo Nombre del Dios de la Vida y de
su divino Hijo. 30 Estos, pues, estarán olvidados del todo por
Dios. Pero tú ves también que ninguno de ellos se arrepintió, 31 aunque escucharon las enseñanzas del Hijo
de la Luz, de Kristo cuyo nombre por siempre sea glorificado, y no quisieron
acatar los mandatos que tú les transmitiste como yo te había mandado. 32 Los mandatos son los surcos de tierra
fértil donde se trasplantaron las varas y el agua abundante conque fueron
regadas, la palabra de Kristo. 33 De estos necios ha partido la vida. Y
secos se han quedado.
34 Escucha bien, Hermas, Hijo de la tierra,
los que entregaron sus varas verdes, pero en partes marchitas, éstos están
también cerca de ellos; 35 porque eran hipócritas y trajeron
doctrinas confusas, palabras del profeta falso y confundieron a los hijos de
Dios, 36 especialmente a los indecisos y a los que
buscaban el camino de la Sabiduría, no permitiéndoles abrirse al
arrepentimiento sino que los encerraron en la confusión, persuadiéndoles con
sus doctrinas insensatas, introduciendo
divisiones en la comunidad de Kristo bajo la influencia de sus delirios 37 Estos todavía están a tiempo para el
arrepentimiento porque aun en sus doctrinas existe una porción de la verdad.
38 Muchos los que estaban en error y
confusión se arrepintieron verdaderamente desde que tú les hablaste de los
mandatos que te expliqué; 39 y aun otros más se arrepentirán de sus
errores cuando reciban el agua de riego de la Palabra de Kristo. 40 Los que no quieran corregir sus caminos
por medio del arrepentimiento ya han perdido la vida; pero los que llegaron al
arrepentimiento y se apegaron al Pacto de Dios y a las enseñanzas del Hijo de
la Luz 41 serán colocados a la derecha con gloria,
y algunos de ellos, incluso, recibirán la vida eterna sin tener que reemprender
nuevos ciclos de vida.
42 En cuanto a los que entregaron sus varas
medio secas y con grietas en ellas, oye respecto a los mismos. Aquellos cuyas
varas estaban medio marchitas del todo, eran los indecisos; porque ni viven ni
están muertos. 43 Pero los que tienen sus varas medio secas
y con grietas, éstos son los indecisos y calumniadores, y nunca están en paz
entre sí, sino que siempre causan disensiones. 44 Con
todo, ellos pueden alcanzar arrepentimiento atravesando nuevos ciclos de vida
para lograr que sus varas reverdezcan, retoñen y den frutos.
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