1 Tuyo, Dios del universo, es el mundo entero, con todo lo
que en él hay, con todo lo que en él vive.
2 Porque asentaste la tierra sobre los mares y las aguas del
océano.
3 ¿Quién puede subir al monte donde alumbra la Luz del
Universo? ¿Quién puede permanecer en su santo templo?
4 El que tiene las manos y la mente limpias de todo pecado; el
que no adora lo vano y falso ni hace juramentos falsos.
5 El Padre de la Vida, su Dios y Salvador, lo bendecirá y le
hará justicia.
6 Así deben ser los que buscan a Dios, los
que buscan la presencia del Dios del universo.
7 ¡Ábranse, puertas eternas! ¡Quédense abiertas de par en
par, y entrará el Grande de la gloria!
8 ¿Quién es este Grande de la gloria? ¡Es el Señor, el
fuerte y vencedor! ¡Es el Señor, vencedor y enorme en su majestad!
9 ¡Ábranse, puertas
eternas! ¡Quédense abiertas de par en par, y entrará el Magnífico de la gloria!
10 ¿Quién es este Magnífico
de la gloria? ¡Es el Señor todopoderoso! ¡Él es el Grande y Magnífico de la
gloria!
11 La Luz que bajó a la
tierra y habitó en cuerpo humano; es el Redentor, el Salvador, el Regenerador:
¡Inclinémonos ante él!

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