Libro de Yojanán Apóstol
Mariam
unge a Yehshua con perfume
1 Seis días antes del Pesaj, Yehshua volvió
a B'thanía, donde estaba Eleazar, al que había resucitado. 2 Allí le prepararon una cena: Martha servía
y Eleazar era uno de los comensales.
3 Mariam, tomando una libra de perfume de
nardo puro, de mucho precio, ungió con él los pies de Yehshua y los secó con
sus cabellos. La casa se impregnó con la fragancia del perfume.
4 Yehudah Iskaryyot, uno de sus discípulos,
el que lo iba a entregar, dijo: 5
“¿Por qué no se vendió este
perfume en trescientos denarios para dárselos a los pobres?” 6 Dijo esto, no porque se interesaba por los
pobres, sino porque era ladrón y, como estaba encargado de la bolsa común,
robaba lo que se ponía en ella.
7 Yehshua le respondió: “Déjala. Ella tenía
reservado este perfume para el día de mi sepultura. 8 A los pobres los tienen siempre con
ustedes, pero a mí no me tendrán siempre”.
Entrada
triunfal de Yehshua en Jerusalén
9 Entre tanto, una gran multitud de judíos
se enteró de que Yehshua estaba allí, y fueron, no sólo por Yehshua, sino
también para ver a Eleazar, al que había resucitado. 10 Entonces los sumos sacerdotes resolvieron
matar también a Eleazar, 11
porque muchos judíos se
apartaban de ellos y creían en Yehshua, a causa de él.
12 Al día siguiente, la gran multitud que
había venido para la fiesta, se enteró de que Yehshua se dirigía a Jerusalén. 13 Y, tomando hojas de palmera, salieron a su
encuentro y lo aclamaban diciendo: “¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en nombre
del Señor, el rey de Yisraeil!”.
14 Al encontrar un asno, Yehshua montó sobre
él, conforme a lo que está escrito: 15 No temas, hija de Sión; ya viene tu rey, montado sobre la cría de un asna.
16 Al comienzo, sus discípulos no
comprendieron esto. Pero cuando Yehshua fue glorificado, recordaron que todo lo
que le había sucedido era lo que estaba escrito acerca de él.
17 La multitud que había estado con Yehshua
cuando ordenó a Eleazar que saliera del sepulcro y lo resucitó, daba testimonio
de él. 18
Por eso la gente salió a su
encuentro, porque se enteraron del signo que había realizado. 19 Los fariseos se dijeron unos a otros: “¿Ven
que no adelantamos nada? Todo el mundo lo sigue”.
Unos
griegos quieren conocer a Yehshua
20 Entre los que habían subido para adorar
durante la fiesta, había unos griegos 21 que se
acercaron a Filíppos, el de Betseda de Galilea, y le dijeron: “Señor, queremos
ver a Yehshua”.
22 Filíppos fue a decírselo a Andras, y ambos
se lo dijeron a Yehshua. 23
Él les respondió: “Ha llegado
la hora en que el Hijo del hombre va a ser glorificado. 24 Les aseguro que si el grano de trigo que
cae en la tierra no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto. 25 El que tiene apego a su vida la perderá;
y el que no está apegado a su vida en este mundo, la conservará para la Vida
eterna.
26 El que quiera servirme, que me siga, y
donde yo esté, estará también mi servidor. El que quiera servirme, será honrado
por mi Padre.
El
Padre glorifica a Yehshua
27 Mi alma ahora está turbada. ¿Y qué diré:
Padre, líbrame de esta hora? ¡Si para eso he llegado a esta hora! 28 ¡Padre, glorifica tu Nombre!” Entonces se
oyó una voz desde las alturas: “Ya lo he glorificado y lo volveré a glorificar”.
29 La multitud que estaba presente y oyó
estas palabras, pensaba que era un trueno. Otros decían: “Le ha hablado un
ángel”.
30 Yehshua respondió: “Esta voz no se oyó por
mí, sino por ustedes. 31
Ahora ha llegado el juicio de
este mundo, ahora el Príncipe de este mundo será arrojado afuera; 32 y cuando yo sea levantado en alto sobre la
tierra, atraeré a todos hacia mí”. 33 Yehshua
decía esto para indicar cómo iba a morir.
34 La multitud le respondió: “Sabemos por la
Ley que el Mashíaj permanecerá para siempre. ¿Cómo puedes decir: Es necesario
que el Hijo del hombre sea levantado en alto? ¿Quién es ese Hijo del hombre?”
Yehshua
es la Luz
35 Yehshua les respondió: “La luz está
todavía entre ustedes, pero por poco tiempo. Caminen mientras tengan la luz, no
sea que las tinieblas los sorprendan: porque el que camina en tinieblas no sabe
a dónde va. 36
Mientras tengan luz, crean en
la luz y serán hijos de la luz”. Después de hablarles así, Yehshua se fue y se
ocultó de ellos.
37 A pesar de los muchos signos que hizo en
su presencia, ellos no creyeron en él. 38 Así
debía cumplirse el aviso del profeta Ieshaiá, cuando dijo: “Señor, ¿quién ha creído en nuestra palabra? ¿A
quién fue revelado el poder del Señor?”
39 Ellos no podían creer, porque como dijo
también Ieshaiá: 40
Él
ha cegado sus ojos y ha endurecido su corazón, para que sus ojos no vean y su
corazón no comprenda, para que no se conviertan ni yo los cure. 41 Ieshaiá
dijo esto, porque vio la gloria de Yehshua y habló acerca de él.
42 Sin embargo, muchos creyeron en él, aun entre
las autoridades, pero a causa de los fariseos no lo manifestaban, para no ser
expulsados de la sinagoga. 43
Preferían la gloria de los
hombres a la gloria de Dios.
44 Yehshua exclamó: “El que cree en mí, en
realidad no cree en mí, sino en aquel que me envió. 45 Y el que me ve, ve al que me envió. 46 Yo soy la luz, y he venido al mundo para
que todo el que crea en mí no permanezca en las tinieblas.
47 Al que escucha mis palabras y no las
cumple, yo no lo juzgo, porque no vine a juzgar al mundo, sino a salvarlo. 48 El que me rechaza y no recibe mis
palabras, ya tiene quien lo juzgue: la palabra que yo he anunciado es la que lo
juzgará en el último día. 49
Porque yo no hablé por mí
mismo: el Padre que me ha enviado me ordenó lo que debía decir y anunciar; 50 y yo sé que su mandato es Vida eterna. Las
palabras que digo, las digo como el Padre me lo ordenó”.

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