Bathsheba
exalta a su hijo Shalomom
1 Y quiso Bathsheba que su hijo fuera
reconocido como sabio, porque de ese modo se ganaba la simpatía de la gente del
pueblo y el respeto de todos sus servidores. 2
Entonces comenzó a propalar una historia entre la gente que rodeaba al rey; y
les decía: “Esto quede guardado en tu corazón, porque solo a mí me lo relató el
rey”.
3 Así Bathsheba relató aquella historia: “¿Recuerdan
ustedes cuando el rey fue a Gabaón para ofrecer sacrificios? 4 Allí tuvo un sueño durante la noche y
soñó que la Suprema Inteligencia se le presentaba. Y el Gran Saber le dijo que
le pidiera lo que quisiera. 5 Y dijo Shalomom a Adonai: ‘Dios mío, has
permitido que reine a tu servidos en lugar de mi padre David, a mí, que soy
apenas un muchacho y no sé valerme por mí mismo. 6 Tu servidor está en medio de tu pueblo, el
que tú has elegido, un pueblo tan numeroso que no se puede contar ni calcular. 7 Concede entonces a tu servidor un corazón
comprensivo, para juzgar a tu pueblo, para discernir entre el bien y el mal. De
lo contrario, ¿quién sería capaz de juzgar a un pueblo tan grande como el
tuyo?’
8 A Yahvahé le agradó que le hiciera este
pedido, 9
y le dijo: ‘Porque tú has
pedido esto, y no has pedido para ti una larga vida, ni riqueza, ni la vida de
tus enemigos, sino que has pedido el discernimiento necesario para juzgar con
rectitud, 10
yo voy a obrar conforme a lo
que dices: Te doy un corazón sabio y prudente, de manera que no ha habido nadie
como tú antes de ti, ni habrá nadie como tú después de ti. 11 Y también te doy aquello que no has
pedido: tanta riqueza y gloria que no habrá nadie como tú entre los reyes,
durante toda tu vida’.
12 Entonces Shalomom, mi hijo el rey, se
despertó, y comprendió que había tenido un sueño. Luego regresó a Jerusalén y
se presentó ante el Arca de la Alianza del Señor; ofreció holocaustos y
sacrificios de comunión, e hizo un banquete para todos sus servidores”.
13 Así lo contaba a todos Bathsheba y de
esta manera creció la fama de sabiduría de Shalomom y así ha llegado hasta
nuestros días.
Construcción
del Templo
14 Pero Shalomom no fue fiel a los caminos
de la Suprema Inteligencia. 15 Con sangre inició su reinado, luego se
emparentó con el nesu rey de Egipto tomando como esposa a su hija, y la llevó a
la Ciudad de David hasta que terminó de construir su propia casa, 16 el templo dedicado a Adonai a la
semejanza de los templos construidos en Egipto adoradores de ídolos y dedicado
como casa de Adonai, 17 cuando el Dios de la Vida no quiere
templo por mano de hombre edificado.
18 Shalomom hizo alianza con Hiram, como
antes hiciera su padre David. Hiram había edificado un templo a su dios Melkart,
baal adorado en Fenicia. 19 Y Shalomom dijo a Hiram: “Yo quiero
edificar una casa al nombre de Yahvahé mi Dios; un templo donde sea adorado. 20 Por tanto deseo que tú ordenes me corten
cedros del Líbano; y mis siervos estarán con los tuyos, y yo te daré por tus
siervos el salario que tú dijeres; porque tú sabes bien que ninguno hay entre
nosotros que sepa labrar madera como los sidonios.
21 Y mucho se alegró Hiram con aquel pedido
pues ahora podría, con la alianza con Yisraeil podría comerciar con Egipto y
abrir ruta hasta el reino de Sabá y el reino de Ofir. 22 Y díjole a Shalomom: “Haré todo lo que te
plazca acerca de la madera de cedro y la madera de ciprés. 23 Mis siervos la llevarán desde el Líbano al
mar, y la enviaré en balsas por mar hasta el lugar que tú me señales, y allí se
desatará, y tú la tomarás”.
23 Shalomom, en pago por las maderas finas,
le envió a Hiram veinte mil cargas de trigo y veinte mil medidas de aceite; 24 y los siervos de Shalomom y los siervos
de Hiram trabajaron juntos trabajaron juntos, extrayendo la madera y cortando y
preparando la cantería que Shalomom había pedido de piedras grandes, piedras
costosas, para los cimientos del Templo, y piedras labradas.
25 Entonces, en el año cuatrocientos ochenta
después que los hijos de Yisra’el salieron de Egipto, el cuarto año del
principio del reino de Shalomom sobre Yisraeil, en el mes de Zif, que es el mes
segundo, inició la construcción del Templo dedicado a Yahvahé; edificado al
estilo de Egipto y al estilo del templo de Melkart en Tiro. 26 Y construyó el Kodesh Ha-Kodashím, esto
es, el Lugar Santo, en lo interior del Templo y lo cubrió de oro purísimo. Allí
colocaría el Arca de la Alianza y solo el Sumo Sacerdote tendría acceso a ese
lugar santo. 27 Y el Lugar Santo fue similar al recinto
sagrado de los templos egipcios.
28 Todo el tiempo que tomó la construcción
del Templo fue de siete años.
29 Y Shalomom dijo al pueblo cuando ya
estaba levantado el Templo: “Así me ha hablado
Yahvahé: ‘Yo, el Dios de Yisraeil, habitaré en la casa que me edificaste
en medio de los hijos de Yisraeil, y siempre estaré con mi pueblo. Yo he santificado esta casa que tú has
edificado, para poner mi nombre en ella para siempre; y en ella estarán mis ojos
y mi corazón todos los días’”. 30 Y todos los que le oían le creyeron y
tomaron por verdad lo dicho por Shalomom aquel día.
Yarobham
conspira contra Shalomom
31 Y se empeñó Shalomom en hacer muchas y
grandiosas obras y para ello impuso fuertes tributo entre la población, y
mientras más rico él se hacía, más pobres había en Jerusalén. 32 El peso del oro que Salomón recibía en
tributos anuales, era seiscientos sesenta y seis talentos de oro, 33 sin contar lo que recibía de los
mercaderes, y lo de la contratación de especias, y lo de todos los reyes de
Arabia, y de los principales de la tierra.
34 Cuando decidió construir el Terraplén y
cubrir el desnivel que había en la Ciudad de David, su padre, conoció a un joven
efrayimita de grandes talentos de nombre Yarobham empleado en la labores y al
ver su desempeño le puso al frente de las obras.
35 Pero Yarobham estaba descontento con los
tributos y las cargas que el rey imponía y buscaba en su mente qué hacer para
que el rey no continuara ahogando al pueblo. 36
Estando en sus cavilaciones, Yarobham salió un día de Jerusalén y se encontró
en el camino con el vidente Ahías, de Silo; este iba cubierto con un manto
nuevo, y los dos estaban solos en el campo.
37 Ahías tomó el manto que llevaba encima y,
delante de Yarobham, lo desgarró en doce pedazos. Entonces le dijo a Yarobham: “Tal
y como yo he desgarrado este manto, así harás tú con el reino de Shalomom; para
ti tomarás diez pedazos y solo un pedazo, la tribu de Judá, quedará para él. 38 La Suprema Inteligencia ha visto el karma
negativo de Shalomom y no obstaculizará lo que intentes hacer, 39 porque el hijo de David ha oprimido al
pueblo y se ha inclinado frente a los ídolos. Alístate y actúa, porque ahora te
sobrevendrán dificultades, pero al final tú reinarás sobre Yisraeil”.
40 Animado por las palabras del vidente, Yarobham
comenzó a conspirar contra Shalomom; pero el rey se enteró de sus planes y
ordenó su captura. 41 Yarobham entonces huyó y se refugió en
Egipto, junto Sheshonk, nesu de Egipto, donde permaneció hasta la muerte de
Shalomom.


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