domingo, 21 de diciembre de 2014

Libro de la Sabiduría de Yehshua ben Sirac II


La constancia en medio de la prueba

1 Hijo, si te decides a servir al Padre de la Vida, prepara tu alma para la prueba. 2 Endereza tu corazón, sé firme, y no te inquietes en el momento de la desgracia. 3 Únete a Yahvahé  y no te separes, para que al final de tus días seas enaltecido. 4 Acepta de buen grado todo lo que te suceda, y sé paciente en las vicisitudes de tu humillación. 5 Porque el oro se purifica en el fuego, y los que agradan a Dios, en el crisol de la humillación. 6 Confía en él, y él vendrá en tu ayuda, endereza tus caminos y espera en él.  

La confianza en Dios

7 Los que respetan y veneran al Dios que es Luz, esperen su misericordia, y no se desvíen, para no caer. 8 Los que respetan y veneran al Dios que es Luz, tengan confianza en él, y no les faltará su recompensa. 9 Los que respetan y veneran al Dios que es Luz, esperen sus beneficios, el gozo duradero y la misericordia.

10 Fíjense en las generaciones pasadas y vean: ¿Quién confió en Yahvahé, el Padre del Universo y quedó confundido? ¿Quién perseveró en su respeto y veneración y fue abandonado? ¿Quién lo invocó y no fue tenido en cuenta?

11 Porque el Padre de la Vida es misericordioso y compasivo, perdona los pecados y salva en el momento de la aflicción.

12 ¡Ay de los corazones cobardes y de las manos que desfallecen, y del pecador que va por dos caminos!

13 ¡Ay del corazón que desfallece, porque no tiene confianza! A causa de eso no será protegido.

14 ¡Ay de ustedes, los que perdieron la constancia! ¿Qué van a hacer cuando el ángel de Dios los visite?


15 Los que respetan y veneran al Dios de Luz no desobedecen sus palabras y los que lo aman siguen fielmente sus caminos. 16 Los que respetan y veneran al Dios de Luz tratan de complacerlo y los que lo aman se sacian de su Pacto. 17 Los que respetan y veneran al Dios de Luz tienen el corazón bien dispuesto y se humillan delante de él: 18 “Abandonémonos en las manos del Dios de Luz y no en las manos de los hombres, porque así como es su grandeza es también su misericordia”.

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