1 Y Rapha’el, el mensajero de la Luz, se
mostró delante de mí como el ángel del arrepentimiento y extendiendo su mano me
mostró muchos árboles que no tenían hojas, sino que me parecía a mí como si
estuvieran secos; porque todos parecían lo mismo. Y me dijo: “¿Ves esos
árboles?”
2 Le contesté: “Sí, señor, les veo y se me
parecen todos, idénticos y secos”.
3 Él me contestó y me dijo: “Estos árboles
que te muestro y puedes ver son todos los habitantes de este mundo”. Le
repliqué diciendo: “Todos son iguales; ¿por qué es así? Todos se muestran
secos”.
4 Rapha’el me dijo entonces: “Piensa en mis
palabras y comprende la visión de los árboles, porque en este mundo, ni el
justo es distinguible ni el pecador; todos son iguales. 5 Porque este mundo es invierno para el
justo, y no son distinguibles, pues residen junto con los pecadores. 6 Así como en el invierno los árboles,
después que sus hojas caen, son semejantes, y a simple vista no se puede
distinguir cuáles se han secado y cuáles están vivos, 7 así también en este mundo, ni el justo ni
los pecadores son distinguibles, sino que todos son iguales. Entre todos los
seres humanos 8 ¿cómo puedes ser capaz de distinguir con
solo verles al justo del pecador? Ahora observa con cuidado lo que voy a
mostrarte”.
9 Extendió el ángel su brazo y me mostró
muchos árboles; vi algunos de aquellos árboles que estaban brotando y otros que
estaban completamente secos; entonces me dijo: “Los árboles que están brotando
como renuevos verdes son los justos; esos que residirán en la esfera del mundo
renovado, donde no hay tristeza, ni dolor, ni enfermedad, ni muerte. 10 En ese mundo que será nuevo siempre es
primavera y verano para los justos pero para los pecadores solo les queda la
esfera del desconsuelo, y se secan como los árboles enfermos se secan en el
invierno.
11 Cuando resplandezca la misericordia de
Kristo, el Señor, los que han sido fieles a las enseñanzas de la Suprema
Inteligencia serán manifestados. 12
Porque como en verano los frutos de cada árbol son manifestados, y son
reconocidos y se distingue de qué clase son, así también los frutos de los
justos serán manifestados, y todos, incluso el más pequeño, se verá que
florecen en la gran dimensión de la eterna vida.
13 Pero aquellos que no aceptaron a Kristo
como Dios y no cumplieron con el Pacto de Dios, tal como viste los árboles que
estaban secos, así se hallarán también, secos y sin fruto, en la esfera de la
vida, y como el leño seco es quemado como combustible, así serán desechados
como si nunca hubieran existido, y serán puestos de manifiesto, porque su
conducta cuando vivían había sido mala. 14 Ellos
serán repudiados, como quemados en horno hirviente; porque pecaron y no se
arrepintieron ni en nuevos ciclos de vida o cometieron homicidio o violaciones
o mataron con vicios almas inocentes. 15 Tú,
en cambio, esfuérzate por producir frutos espirituales de justicia y amor, para
que cuando llegue el verano pueda ser conocido tu fruto. 16 Abstente de toda ambición, del ansia
desmedida por las riquezas; porque aquellos que se afanan por estas cosas,
también pecan mucho, siendo distraídos de sus ocupaciones, y en modo alguno
sirven a la obra de la Luz del Universo.
17 ¿Piensas acaso, que tales hombres puedan
pedir algo al Padre de la Vida y recibirlo, cuando no contribuyen a la obra de
la Suprema Inteligencia? 18 Los que actúan haciendo camino a la obra
del Dios de Vida, estos recibirán las bendiciones de Dios. 19 Por consiguiente, si haces estas cosas,
amar a tus semejantes, actuar con justicia, proteger la naturaleza
manifestación en el mundo de la Suprema Inteligencia, afianzar tu fe y respetar
y venerar a tu Dios que te bendice, podrás dar fruto para el mundo venidero; 20 sí, y todo el que hace estas cosas dará
fruto”.

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