viernes, 5 de diciembre de 2014

Mariam de Natzeret I


1 Así habló la Suprema Inteligencia a sus ángeles mayores: “Yo escogí al hombre entre todas las bestias para hacerle cumbre de mi plan de vida. 2 Doté al hombre de alma, junto con su espíritu aliento de vida. Le di inteligencia y capacidad de entendimiento y razón, y le concedí libertad de elección. 3 El hombre en su espíritu era virgen como los animales surgidos de mi plan de vida; y quise dotarle de vida perpetua sobre la tierra; 4 pero Ahrimán, torciendo las intenciones de los ángeles vigilantes, los grigori, que creé para proteger a los humanos, 5 ellos corrompieron el alma de los hombres y la envolvieron de sombra.

6 Sin embargo en la parte luminosa de su alma, el hombre me buscaba a tientas y adoró a los astros, a los montes y al águila y al león sin conocerme. 7 Y se hizo dioses de los ángeles perversos y ante los ídolos se inclinaron. 8 Mas yo tracé mi plan de rescate y busqué presentarme a los hombres; 9 y transmití mi inspiración a maestros de todas las tierras para que conocieran que Yo Soy.

10 Iluminé la mente de mi servidor Zarathushtra y él me divisó como Suprema Inteligencia y me llamó Ahuramazda, el Primero y el Último; 11 sin embargo su conocimiento de mí era incompleto. 12 Entonces escogí a un hombre de Ur que seguía las enseñanzas de Zarathushtra, de nombre Abram y era confiado en la verdad de un Dios verdadero y viviente.

13 Abram que sería llamado Abraham no era perfecto pues aunque en su alma había mucha luz también había sombras, pero él me buscaba con afán y de la esterilidad de su mujer le di herencia para que diera origen a un pueblo que me tuviera como su Dios único y verdadero.

14 Pero aquel pueblo se hizo rebelde y me adoraba solo de palabra forjando dioses menores, dioses falsos junto a mi Divinidad. 15 Y ellos forjaron su propio karma y vivieron en vasallaje en Egipto. 16 De Egipto llamé a mi pueblo y le di como guía a un hombre recto de nombre Moshé.

17 E hice pacto con Moshé por medio de Yaho’el, el mensajero de la Luz que habita en medio de la Luz. Moshé, aunque fiel a la palabra que mi ángel le transmitía cedió a las costumbres egipcias 18 y me consagró una casta sacerdotal que no necesito; creyó que por medio de la fuerza conquistaría la tierra en mi nombre 19 y derramó sangre y no tuvo piedad con los derrotados como hiciera también su oficial Yehoshúa.

20 Torcieron después mi Pacto y formularon leyes crueles como si fueran mandatos míos. 21 Hicieron de mí un Dios cruel y rencoroso, que premiaba y castigaba los actos durante la vida. 22 La piedad la sustituyeron por ritos y tradiciones y proclamaron como virtud el temor hacia mi grandeza.

23 Crecieron y se dieron reyes. Los reyes fueron crueles y ambiciosos y se inclinaron ante los ídolos cananeos, filisteos y egipcios, corrompiendo así mis enseñanzas. 24 Yo elegí profetas para alertarles de sus errores, pero esos profetas fueron perseguidos y a unos apedrearon y a otros asesinaron. 25 No escucharon mis advertencias y formaron su propio destino, pues, por sus muchos errores, fueron oprimidos por naciones enemigas y su gente dispersada.

26 No les prometí vida eterna sino les condené al She’ol, porque sus crímenes llegaban hasta mí. 27 Sin embargo ellos sería la fuente para que mi pueblo se extendiera por todo el mundo y se cumpliera mi plan de salvación. 28 Y me propuse que la Luz surgida de mi propia Luz habitara entre los hombres y cargara sobre sí la culpa de los hombres, para abrir camino a la derrota del perverso Sama’el, soberano sobre la tierra, y del espíritu del mal, de Ahrimán la Sombra.

29 Así susurré en la mente de mi profeta Ieshaiá diciéndole: Yo haré lo que no es concebido por la lógica humana. Yo puedo hacer fértil a la que antes era estéril y concebir a una doncella sin perder su virginidad; 30 así una doncella concebirá y parirá un hijo que será Hijo de Dios y todos le conocerán y dirán: ‘la Luz, Dios, está con nosotros’.

31 Yo escogí a una doncella y la hice bienaventurada porque ella concebiría por la gracia del Espíritu Santo al Rescatador, al portador de mis enseñanzas, al cordero inmolado para rescate de muchos y la esperanza de la vida eterna.


32 Así escogí a una joven doncella de Natzeret, que era piadosa y pura en su alma: la virgen concebiría y daría a luz al que antes de los tiempos yo había engendrado. Su nombre: Mariam”.

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