viernes, 12 de diciembre de 2014

2 DAVID 12


Adoniyah pide casarse con Abisag

1 Adoniyah fue a ver a Bathsheba, la madre de Shalomom. “¿Vienes en son de paz?”, preguntó ella. “Sí”, respondió él. 2 Y añadió: “Tengo algo que decirte. Tú sabes que a mí me correspondía la realeza y que todo Yisraeil tenía los ojos puestos en mí, esperando que yo reinara. Pero la realeza se me escapó de las manos y fue a parar a mi hermano, porque mi señor David, mi padre, se la tenía destinada. 3 Ahora tengo que hacerte un solo pedido; no me lo niegues”. Ella le dijo: “Si vienes como hombre de honor, puedes hablar”.

4 Él prosiguió: “Pídele por favor al rey Shalomom que me dé por esposa a Abisag, la sunamita, servidora de mi padre David. Seguramente no te lo va a negar”.

5 “Está bien, respondió Bathsheba, yo misma le hablaré de ti al rey”.

6 Bathsheba fue a presentarse al rey Shalomom para hablarle de Adoniyah. El rey se levantó, fue a su encuentro y le hizo una inclinación. Luego se sentó en su trono, mandó poner un trono para la madre del rey, y ella se sentó a su derecha. 7 Entonces ella dijo: “Tengo que hacerte un pequeño pedido; no me lo niegues”. El rey respondió: “Pide, madre mía, porque no te lo voy a negar”. 

8 Ella le dijo: “Tu hermano Adoniyah vino a verme para decirme que le dieras como esposa a Abisag, la sunamita”. 9 Shalomom dijo entonces: “Podemos complacer a Adoniyah y darle como esposa a la sunamita. Así cumplo tu pedido”.

Bathsheba instiga contra Adoniyah y sus aliados

10 Bathsheba le respondió: “Me has entendido mal. Esa no es mi petición sino la de tu hermano. ¿Por qué piensas que Adoniyah ha pedido que le des a Abisag por esposa? 11 Hijo mío, eres muy inteligente, pero si quieres que tu reinado se fortalezca tendrás que ser muy sagaz y así evitar las tentaciones de tus servidores para echarte del trono de tu padre. 12 Abisag le servirá a Adoniyah como medio de captar las simpatías de Yisraeil. El siente que le pertenecía la realeza, como así me dijo, y me recalcó que todo Yisraeil tenía los ojos puestos en él”.

13 Al comprender lo que le decía Bathsheba, Shalomom juró por Adonai y dijo: “¡Que Dios me castigue si Adoniyah no ha hecho esta petición a costa de su propia vida! 14 Y ahora, ¡por el nombre de Yahvahé, que me ha afianzado haciéndome sentar en el trono de mi padre David, y que me ha constituido una dinastía, juro que Adoniyah morirá hoy mismo!”

15 Llamó Shalomom a uno de sus oficiales llamado Benaías y le ordenó que diera muerte a Adoniyah. Y fue Benaías y cumplió la orden atravesando el pecho de Adoniyah con una lanza.

16 Y le dijo Bathsheba al rey: “Es hora de que limpies de enemigos en Jerusalén, continúa con el sacerdote Ebhyathar, 17 luego líbrate de Joab que tiene mucho arraigo entre los hombres que guerrearon con tu padre y termina con Simei el de Bajurim que si detestó a tu padre a ti te odiará y se aliará a tus enemigos”.

Sentencia de Shalomom contra el sacerdote Ebhyathar

17 Shalomom dio orden a Benaías de que trajera ante su presencia al sacerdote Ebhyathar, y Benaías fue con dos de sus hombres y trajo atado a Ebhyathar ante la presencia de Shalomom. 18 Shalomom le dijo entonces: “Fuiste leal a Adoniyah y no viniste a prestarme reconocimiento. Ahora Adoniyah está muerto y tú estás solo. 19 Aunque mereces la muerte, hoy no te haré morir, porque has llevado el Arca del Señor delante de mi padre David, y has compartido todas sus aflicciones. Ahora vete de mi presencia; vete a tus campos de Anatot”.

20 Y Shalomom destituyó a Ebhyathar de su función de sacerdote de Adonai y puso en su lugar al sacerdote Sadoc. Y Sadoc desde ese momento fue el Sumo Sacerdote en Yisraeil.

Temor de Joab

21 La noticia llegó a oídos de Joab, y como él se había puesto de parte de Adoniyah, aunque no de Abssalón, fue a refugiarse en la Carpa que David había levantado para guardar el Arca de la Alianza.

22 Shalomom envió a Benaías para que detuviera a Joab y le llevara ante él. 23 Supo Benaías que Joab se había refugiado en la Carpa del Arca; fue donde él estaba y le preguntó: “¿Qué motivo tienes para refugiarte junto al altar?” Y dijo Joab: “Si el rey mandó a matar a su propio hermano y desterró al sacerdote Ebhyathar, ¿qué no hará conmigo?” Y replicó Benaías entrando en la Carpa, espada en mano: “El rey ordenas que vayas ante él, así, debes salir de la Carpa”. Pero Joab se mantuvo firme y dijo: “No, aquí moriré”.

Shalomom ordena la muerte de Joab

24 Benaías llevó la respuesta de Joab al rey. Shalomom le dijo: “Procede conforme a lo que él ha dicho: mátalo y luego entiérralo. Así apartarás de mí y de la casa de mi padre la amenaza que representa Joab”.

25 Entonces Benaías subió e hirió de muerte a Joab, y este fue sepultado en su casa, en el desierto. 26 En lugar de Joab, el rey puso al frente del ejército a Benaías.

La sentencia contra Simei

27 Después se esto Shalomom mandó llamar a Simei y le dijo: “Constrúyete una casa en Jerusalén y quédate allí, sin salir a ninguna parte. 28 Porque si un día sales y cruzas el torrente Cedrón, sábelo bien: morirás irremediablemente; tu sangre recaerá sobre tu cabeza”.

29 Simei dijo al rey: “Muy bien. Tu servidor obrará conforme a lo que ha dicho mi señor el rey”. Y Simei permaneció largo tiempo en Jerusalén. 30 Pero, al cabo de tres años, dos esclavos de Simei huyeron al reino de Gat. Entonces Simei salió en búsqueda de sus dos esclavos y esto fue conocido por Shalomom. 31 Cuando Simei regresó, Benaías por orden del rey fue  buscarle. Y le dijo Benaías: “¿Acaso no le juraste al rey por Adonai, advirtiéndote él expresamente que apenas salieras y fueras a cualquier parte podrías estar seguro de que morirías sin remedio? 32 Y tú estuviste de acuerdo; por eso ahora el rey te recuerda todo el daño que le hiciste a su padre David. Que tu maldad recaiga sobre ti”. Entonces Benaías hirió de muerte a Simei.


33 Así aseguraba Shalomom la tranquilidad de su reinado con la muerte de todos que habrían podido ser sus contrarios. Entre los servidores del rey se le alabó entonces por su sabiduría y todos le temieron.

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