Adoniyah
pide casarse con Abisag
1 Adoniyah fue a ver a Bathsheba, la madre
de Shalomom. “¿Vienes en son de paz?”, preguntó ella. “Sí”, respondió él. 2 Y añadió: “Tengo algo que decirte. Tú
sabes que a mí me correspondía la realeza y que todo Yisraeil tenía los ojos
puestos en mí, esperando que yo reinara. Pero la realeza se me escapó de las
manos y fue a parar a mi hermano, porque mi señor David, mi padre, se la tenía
destinada. 3
Ahora tengo que hacerte un
solo pedido; no me lo niegues”. Ella le dijo: “Si vienes como hombre de honor,
puedes hablar”.
4 Él prosiguió: “Pídele por favor al rey
Shalomom que me dé por esposa a Abisag, la sunamita, servidora de mi padre
David. Seguramente no te lo va a negar”.
5 “Está bien, respondió Bathsheba, yo misma
le hablaré de ti al rey”.
6 Bathsheba fue a presentarse al rey
Shalomom para hablarle de Adoniyah. El rey se levantó, fue a su encuentro y le
hizo una inclinación. Luego se sentó en su trono, mandó poner un trono para la
madre del rey, y ella se sentó a su derecha. 7 Entonces
ella dijo: “Tengo que hacerte un pequeño pedido; no me lo niegues”. El rey
respondió: “Pide, madre mía, porque no te lo voy a negar”.
8 Ella le dijo: “Tu hermano Adoniyah vino a
verme para decirme que le dieras como esposa a Abisag, la sunamita”. 9 Shalomom dijo entonces: “Podemos
complacer a Adoniyah y darle como esposa a la sunamita. Así cumplo tu pedido”.
Bathsheba
instiga contra Adoniyah y sus aliados
10 Bathsheba le respondió: “Me has entendido
mal. Esa no es mi petición sino la de tu hermano. ¿Por qué piensas que Adoniyah
ha pedido que le des a Abisag por esposa? 11 Hijo
mío, eres muy inteligente, pero si quieres que tu reinado se fortalezca tendrás
que ser muy sagaz y así evitar las tentaciones de tus servidores para echarte
del trono de tu padre. 12 Abisag le servirá a Adoniyah como medio
de captar las simpatías de Yisraeil. El siente que le pertenecía la realeza,
como así me dijo, y me recalcó que todo Yisraeil tenía los ojos puestos en él”.
13 Al comprender lo que le decía Bathsheba, Shalomom
juró por Adonai y dijo: “¡Que Dios me castigue si Adoniyah no ha hecho esta petición
a costa de su propia vida! 14
Y ahora, ¡por el nombre de
Yahvahé, que me ha afianzado haciéndome sentar en el trono de mi padre David, y
que me ha constituido una dinastía, juro que Adoniyah morirá hoy mismo!”
15 Llamó Shalomom a uno de sus oficiales
llamado Benaías y le ordenó que diera muerte a Adoniyah. Y fue Benaías y
cumplió la orden atravesando el pecho de Adoniyah con una lanza.
16 Y le dijo Bathsheba al rey: “Es hora de
que limpies de enemigos en Jerusalén, continúa con el sacerdote Ebhyathar, 17 luego líbrate de Joab que tiene mucho
arraigo entre los hombres que guerrearon con tu padre y termina con Simei el de
Bajurim que si detestó a tu padre a ti te odiará y se aliará a tus enemigos”.
Sentencia
de Shalomom contra el sacerdote Ebhyathar
17 Shalomom dio orden a Benaías de que
trajera ante su presencia al sacerdote Ebhyathar, y Benaías fue con dos de sus
hombres y trajo atado a Ebhyathar ante la presencia de Shalomom. 18 Shalomom le dijo entonces: “Fuiste leal a
Adoniyah y no viniste a prestarme reconocimiento. Ahora Adoniyah está muerto y
tú estás solo. 19 Aunque mereces la muerte, hoy no te haré
morir, porque has llevado el Arca del Señor delante de mi padre David, y has
compartido todas sus aflicciones. Ahora vete de mi presencia; vete a tus campos
de Anatot”.
20 Y Shalomom destituyó a Ebhyathar de su
función de sacerdote de Adonai y puso en su lugar al sacerdote Sadoc. Y Sadoc
desde ese momento fue el Sumo Sacerdote en Yisraeil.
Temor
de Joab
21 La noticia llegó a oídos de Joab, y como
él se había puesto de parte de Adoniyah, aunque no de Abssalón, fue a refugiarse
en la Carpa que David había levantado para guardar el Arca de la Alianza.
22 Shalomom envió a Benaías para que
detuviera a Joab y le llevara ante él. 23 Supo
Benaías que Joab se había refugiado en la Carpa del Arca; fue donde él estaba y
le preguntó: “¿Qué motivo tienes para refugiarte junto al altar?” Y dijo Joab:
“Si el rey mandó a matar a su propio hermano y desterró al sacerdote Ebhyathar,
¿qué no hará conmigo?” Y replicó Benaías entrando en la Carpa, espada en mano:
“El rey ordenas que vayas ante él, así, debes salir de la Carpa”. Pero Joab se
mantuvo firme y dijo: “No, aquí moriré”.
Shalomom
ordena la muerte de Joab
24 Benaías llevó la respuesta de Joab al
rey. Shalomom le dijo: “Procede conforme a lo que él ha dicho: mátalo y luego
entiérralo. Así apartarás de mí y de la casa de mi padre la amenaza que
representa Joab”.
25 Entonces Benaías subió e hirió de muerte a
Joab, y este fue sepultado en su casa, en el desierto. 26 En lugar de Joab, el rey puso al frente
del ejército a Benaías.
La
sentencia contra Simei
27 Después se esto Shalomom mandó llamar a Simei
y le dijo: “Constrúyete una casa en Jerusalén y quédate allí, sin salir a
ninguna parte. 28
Porque si un día sales y
cruzas el torrente Cedrón, sábelo bien: morirás irremediablemente; tu sangre
recaerá sobre tu cabeza”.
29 Simei dijo al rey: “Muy bien. Tu servidor
obrará conforme a lo que ha dicho mi señor el rey”. Y Simei permaneció largo
tiempo en Jerusalén. 30
Pero, al cabo de tres años,
dos esclavos de Simei huyeron al reino de Gat. Entonces Simei salió en búsqueda
de sus dos esclavos y esto fue conocido por Shalomom. 31 Cuando Simei regresó, Benaías por orden
del rey fue buscarle. Y le dijo Benaías:
“¿Acaso no le juraste al rey por Adonai, advirtiéndote él expresamente que
apenas salieras y fueras a cualquier parte podrías estar seguro de que morirías
sin remedio? 32 Y tú estuviste de acuerdo; por eso ahora
el rey te recuerda todo el daño que le hiciste a su padre David. Que tu maldad
recaiga sobre ti”. Entonces Benaías hirió de muerte a Simei.
33 Así aseguraba Shalomom la tranquilidad de
su reinado con la muerte de todos que habrían podido ser sus contrarios. Entre
los servidores del rey se le alabó entonces por su sabiduría y todos le
temieron.

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