viernes, 12 de diciembre de 2014

El Camino de los Apóstoles 13


Controversia sobre la circuncisión

1 Algunos recién conversos muy apegados a las tradiciones judías procedentes de Judea llegaron a Antioquía y comenzaron a reclamar que los goyim convertidos a la Palabra accedieran a la circuncisión, diciendo: “A menos que ustedes se circunciden, conforme a la tradición de Moshé, no podrán ser salvados”. 2 Esto provocó un altercado y un serio debate de Paulo y Bernabé con ellos. 3 Y dijo Saulo: “Judío soy, circuncidado al octavo día, del linaje de Yisra’el, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; pero la verdadera circuncisión es la que se practica en el espíritu. 4 Somos la circuncisión, los que en espíritu servimos a Dios y nos gloriamos en Yehshua, el Kristo”.

5 Entonces se decidió que Paulo y Bernabé, y algunos otros creyentes, entre ellos el griego Tito, discípulo de Paulo, subieran a Jerusalén para tratar este asunto con los apóstoles y los discípulos más avanzados en la enseñanza. 6 Cuando pasaron por Fenicia y Samaria donde hicieron un descanso contaron cómo se habían convertido los goyim. Estas noticias llenaron de alegría a todos los creyentes. 7 Al llegar a Jerusalén, fueron muy bien recibidos tanto por los apóstoles como por toda la comunidad cristiana de Jerusalén, a quienes informaron de todo lo que Dios había hecho por medio de ellos.

8 Cuando Paulo y Bernabé expusieron el tema planteado sobre la circuncisión de los goyim algunos creyentes que aún pertenecían a la secta de los fariseos afirmaron: “Es necesario circuncidar a los goyim y exigirles que obedezcan la ley de Moshé. Así está escrito y así se ha hecho desde los tiempos de Abraham”. 

La asamblea de Jerusalén

9 Los apóstoles y los discípulos más avanzados se reunieron para examinar este asunto. 10 Después de un largo debate, Kefa  tomó la palabra diciendo: “Hermanos, ustedes saben que desde un principio el Paráclito me escogió de entre ustedes para que por mi boca los goyim oyeran el mensaje del evangelio y se convirtieran. 11 Dios, que conoce el corazón humano, mostró que los aceptaba concediéndoles la luz del Espíritu Santo, lo mismo que a nosotros. 12 Sin hacer distinción alguna entre nosotros y ellos, purificó sus corazones por la fe. 13 Entonces, ¿por qué tratan ahora de contender con Dios poniendo sobre el cuello de esos discípulos un yugo que ni nosotros ni nuestros antepasados hemos podido soportar? 14 ¡No puede ser! Más bien, como ellos, creemos que somos salvos por la gracia de nuestro Señor Yehshua y no por señales externas que establecen diferencias entre israelitas y goyim”.

15 Toda la asamblea guardó silencio para escuchar a Bernabé y a Paulo, que les contaron las señales y prodigios que Dios había hecho por medio de ellos entre los goyim. 16 Cuando terminaron, Ya’acov tomó la palabra y dijo: “Hermanos, escúchenme. 17 Shimón nos ha expuesto cómo Dios desde el principio tuvo a bien escoger de entre los goyim un pueblo para honra de su nombre. 18 Acaso nuestro Rabbi no nos dijo: ‘vendrán muchos del oriente y del occidente que serán huéspedes en la casa del Padre para compartir el banquete con Abraham, Yitzchak y Ya’acov  y verán como aquellos que debían heredar el reino serán expulsados del banquete y estarán en medio de la oscuridad, donde gemirán y llorarán pidiendo rescate’. Y también nos dijo: ‘primero se llamó a un pueblo para la salvación y, sin embargo, se negó a escuchar a la Voz; pero más tarde la Voz llamó a otras naciones y siguieron el camino de salvación. Así es que los últimos serán los primeros, y los primeros serán los últimos”. Y nos enseñó sobre la circuncisión, diciéndonos: ‘Si para algo valiera, ya les engendraría su padre circuncisos en el seno de sus madres; sin embargo, la verdadera circuncisión en espíritu ha sido de gran utilidad”.
  
19 Por lo tanto, yo considero que debemos dejar de ponerles trabas a los goyim que se convierten a Dios. 20 Más bien debemos escribirles que se abstengan de lo contaminado por los ídolos, de hacer sacrificios a los ídolos y del desenfreno sexual de la lujuria y la lascivia. 21 En efecto, desde tiempos antiguos Moshé siempre ha tenido en cada ciudad quien lo predique y lo lea en las sinagogas en Sabbath”.

22 Entonces los apóstoles y los discípulos, de común acuerdo con toda la congregación, decidieron escoger a algunos de ellos y  enviarlos a Antioquía con Paulo y Bernabé. Escogieron a Yehudah, llamado Barsabás, y a Silas, que tenían buena reputación entre los hermanos. 23 Con ellos mandaron la siguiente carta: “Los apóstoles y la congregación de Jerusalén, a nuestros hermanos goyim en Antioquía, Siria y Cilicia: Saludos.

24 Nos hemos enterado de que algunos de los nuestros, sin nuestra autorización, los han inquietado a ustedes, alarmándoles con lo que les han dicho. 25 Así que de común acuerdo hemos decidido escoger a algunos hombres y enviarlos a ustedes con nuestros  queridos hermanos Paulo y Bernabé, 26 quienes han arriesgado su vida por el nombre de nuestro Señor Yehshua el Kristo. 27 Por tanto, les enviamos a Yehudah y a Silas para que les confirmen personalmente lo que les escribimos. 28 Nos pareció bien a nosotros bajo la luz del Paráclito, no imponerles a ustedes ninguna carga aparte de los siguientes requisitos: 29 abstenerse de lo sacrificado a los ídolos, de hacer adoración a los ídolos y de abstenerse del desenfreno sexual de la lujuria y la lascivia. Bien harán ustedes si  evitan estas cosas”.

30 Una vez despedidos, ellos partieron para Antioquía, donde reunieron a la congregación y entregaron la carta. 31 Los creyentes la leyeron y se alegraron por su mensaje alentador. 32 Yehudah y Silas, que también gozaban del don de profecías, hablaron extensamente para animarlos y fortalecerlos. 33 Después de pasar algún tiempo allí, los hermanos los despidieron en paz, para que regresaran a quienes los habían enviado.

34 Reconociendo la gracia que Paulo había recibido, Kefa, Ya’acov y Yojanán, que eran considerados como columnas entre los hermanos, tendieron la mano en señal de comunión a Paulo y a Bernabé: y decidieron que estos fueran a predicar entre los goyim y ellos predicarían entre los circuncisos.

35 Paulo y Bernabé permanecieron en Antioquía, enseñando y anunciando la palabra del Señor en compañía de muchos otros.

Paulo critica a Kefa

36 Algún tiempo después, Paulo le dijo a Bernabé: “Volvamos a visitar a los creyentes en todas las ciudades en donde hemos anunciado la palabra del Señor, y veamos cómo están”. 37 Bernabé quería llevar con ellos a su sobrino Yojanán Marcos, 38 pero Paulo no estuvo de acuerdo con llevarlo, alegando que los había abandonado en Pamphylia y no había seguido con ellos en el trabajo.

39 Aconteció que Kefa hizo una visita a Antioquía reuniéndose con Paulo y Bernabé. Kefa había llegado con algunos judíos de Jerusalén convertidos al Camino de Kristo. 40 Propuso Paulo un ágape de bienvenida en donde participarían los conversos goyim, que habían abandonado el culto a los dioses falsos junto con los judeo-cristianos; pero Kefa declinó la invitación al ágape compartido. 42 Esta decisión de Kefa molestó intensamente a Paulo y reclamó diciéndole a Kefa: “¿Por qué te acoges a la Ley y te niegas a compartir el plato con los goyim conversos? 43 Siendo tú judío has vivido como los goyim y no apegado a la Ley, ¿por qué obligas a los goyim a judaizar?”

44 Kefa dijo entonces: “Escuchen hermanos. Dios no hace acepción de personas y recibe en su gloria tanto a los judíos que han aceptado la palabra de Yehshua, como a los goyim que abandonando sus prácticas de culto se han unido al Camino de Nuestro Señor, Yehshua el Kristo. 45 Como Paulo ha dicho, no es la Ley la que nos justifica sino la fe en Kristo; pero por siglos el acatamiento a la Ley ha sido el vínculo de la identidad del pueblo judío como pueblo de Dios y le hacía diferente a cualquier otro pueblo. 46 Por años el pueblo ha sufrido bajo el dominio de los goyim y se han suscitado rebeliones; pero Yehshua vino a enseñarnos la Ley del amor y por el amor murió bajo el poder de los romanos. 47 Entonces hemos predicado entre los circuncisos y muchos se han unido a nosotros, mas el acatamiento a la Ley es todavía motivo de escándalo entre los judíos. 48 Si todavía son débiles en la fe no podemos escandalizarles imponiéndoles que acepten compartir la mesa con los goyim. 49 No busco motivo de rivalidades entre unas comunidades y otras ni actúo con hipocresía como ha insinuado Paulo. 50 No busco judaizar a los goyim conversos sino evitar escandalizar a los judíos recién convertidos”.

51 Sin embargo las palabras de Kefa no calmaron a Paulo y a partir de ese instante continuaría su predicación con independencia de la comunidad de Jerusalén.

Conflicto entre Paulo y Bernabé

52 Bernabé intentó calmar a Paulo y habló con él recordándole que a los apóstoles que convivieron con Yehshua se les debía acatamiento. 53 Paulo le contestó: “No me interesa lo que hayan sido antes, porque Dios no hace acepción de personas; las enseñanzas que predico no son enseñanzas de los hombres, porque 54 yo no la recibí ni aprendí de ningún hombre, sino por revelación del mismo Kristo”. 


54 Al replicarle Bernabé diciéndole: “Te dejas dominar por la soberbia, hermano Saulo; espero que el Señor no te la tenga en cuenta”, se produjo entre ellos un conflicto tan serio que acabaron por separarse. 55 Bernabé se llevó a Marcos y se embarcó rumbo a Chipre, mientras que Paulo escogió a Silas. Paulo partió entonces 56 y viajó por Siria y Cilicia, consolidando a las congregaciones cristianas.

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