Controversia
sobre la circuncisión
1 Algunos recién conversos muy apegados a
las tradiciones judías procedentes de Judea llegaron a Antioquía y comenzaron a
reclamar que los goyim convertidos a la Palabra accedieran a la circuncisión,
diciendo: “A menos que ustedes se circunciden, conforme a la tradición de
Moshé, no podrán ser salvados”. 2 Esto provocó un altercado y un serio
debate de Paulo y Bernabé con ellos. 3 Y
dijo Saulo: “Judío soy, circuncidado al octavo día, del linaje de Yisra’el, de
la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; pero la
verdadera circuncisión es la que se practica en el espíritu. 4 Somos la circuncisión, los que en
espíritu servimos a Dios y nos gloriamos en Yehshua, el Kristo”.
5 Entonces se decidió que Paulo y Bernabé,
y algunos otros creyentes, entre ellos el griego Tito, discípulo de Paulo,
subieran a Jerusalén para tratar este asunto con los apóstoles y los discípulos
más avanzados en la enseñanza. 6 Cuando pasaron por Fenicia y Samaria
donde hicieron un descanso contaron cómo se habían convertido los goyim. Estas
noticias llenaron de alegría a todos los creyentes. 7 Al llegar a Jerusalén, fueron muy bien
recibidos tanto por los apóstoles como por toda la comunidad cristiana de
Jerusalén, a quienes informaron de todo lo que Dios había hecho por medio de
ellos.
8 Cuando Paulo y Bernabé expusieron el tema
planteado sobre la circuncisión de los goyim algunos creyentes que aún
pertenecían a la secta de los fariseos afirmaron: “Es necesario circuncidar a
los goyim y exigirles que obedezcan la ley de Moshé. Así está escrito y así se
ha hecho desde los tiempos de Abraham”.
La
asamblea de Jerusalén
9 Los apóstoles y los discípulos más
avanzados se reunieron para examinar este asunto. 10 Después de un largo debate, Kefa tomó la palabra diciendo: “Hermanos, ustedes
saben que desde un principio el Paráclito me escogió de entre ustedes para que
por mi boca los goyim oyeran el mensaje del evangelio y se convirtieran. 11 Dios, que conoce el corazón humano,
mostró que los aceptaba concediéndoles la luz del Espíritu Santo, lo mismo que
a nosotros. 12 Sin hacer distinción alguna entre
nosotros y ellos, purificó sus corazones por la fe. 13 Entonces, ¿por qué tratan ahora de
contender con Dios poniendo sobre el cuello de esos discípulos un yugo que ni
nosotros ni nuestros antepasados hemos podido soportar? 14 ¡No puede ser! Más bien, como ellos,
creemos que somos salvos por la gracia de nuestro Señor Yehshua y no por
señales externas que establecen diferencias entre israelitas y goyim”.
15 Toda la asamblea guardó silencio para
escuchar a Bernabé y a Paulo, que les contaron las señales y prodigios que Dios
había hecho por medio de ellos entre los goyim. 16
Cuando terminaron, Ya’acov tomó la palabra y dijo: “Hermanos, escúchenme. 17 Shimón nos ha expuesto cómo Dios desde el
principio tuvo a bien escoger de entre los goyim un pueblo para honra de su
nombre. 18 Acaso nuestro Rabbi no nos dijo: ‘vendrán muchos del oriente y del occidente
que serán huéspedes en la casa del Padre para compartir el banquete con
Abraham, Yitzchak y Ya’acov y verán como
aquellos que debían heredar el reino serán expulsados del banquete y estarán en
medio de la oscuridad, donde gemirán y llorarán pidiendo rescate’. Y
también nos dijo: ‘primero se llamó a un
pueblo para la salvación y, sin embargo, se negó a escuchar a la Voz; pero más
tarde la Voz llamó a otras naciones y siguieron el camino de salvación. Así es
que los últimos serán los primeros, y los primeros serán los últimos”. Y
nos enseñó sobre la circuncisión, diciéndonos: ‘Si para algo valiera, ya les engendraría su padre circuncisos en el
seno de sus madres; sin embargo, la verdadera circuncisión en espíritu ha sido
de gran utilidad”.
19 Por lo tanto, yo considero que debemos
dejar de ponerles trabas a los goyim que se convierten a Dios. 20 Más bien debemos escribirles que se
abstengan de lo contaminado por los ídolos, de hacer sacrificios a los ídolos y
del desenfreno sexual de la lujuria y la lascivia. 21 En efecto, desde tiempos antiguos Moshé
siempre ha tenido en cada ciudad quien lo predique y lo lea en las sinagogas en
Sabbath”.
22 Entonces los apóstoles y los discípulos,
de común acuerdo con toda la congregación, decidieron escoger a algunos de
ellos y enviarlos a Antioquía con Paulo
y Bernabé. Escogieron a Yehudah, llamado Barsabás, y a Silas, que tenían buena
reputación entre los hermanos. 23 Con ellos mandaron la siguiente carta:
“Los apóstoles y la congregación de Jerusalén, a nuestros hermanos goyim en
Antioquía, Siria y Cilicia: Saludos.
24 Nos hemos enterado de que algunos de los
nuestros, sin nuestra autorización, los han inquietado a ustedes, alarmándoles
con lo que les han dicho. 25 Así que de común acuerdo hemos decidido
escoger a algunos hombres y enviarlos a ustedes con nuestros queridos hermanos Paulo y Bernabé, 26 quienes han arriesgado su vida por el
nombre de nuestro Señor Yehshua el Kristo. 27 Por
tanto, les enviamos a Yehudah y a Silas para que les confirmen personalmente lo
que les escribimos. 28 Nos pareció bien a nosotros bajo la luz
del Paráclito, no imponerles a ustedes ninguna carga aparte de los siguientes
requisitos: 29
abstenerse de lo sacrificado a los ídolos, de hacer adoración a los ídolos y de
abstenerse del desenfreno sexual de la lujuria y la lascivia. Bien harán
ustedes si evitan estas cosas”.
30 Una vez despedidos, ellos partieron para
Antioquía, donde reunieron a la congregación y entregaron la carta. 31 Los creyentes la leyeron y se alegraron
por su mensaje alentador. 32 Yehudah y Silas, que también gozaban del
don de profecías, hablaron extensamente para animarlos y fortalecerlos. 33 Después de pasar algún tiempo allí, los
hermanos los despidieron en paz, para que regresaran a quienes los habían
enviado.
34 Reconociendo la gracia que Paulo había
recibido, Kefa, Ya’acov y Yojanán, que eran considerados como columnas entre
los hermanos, tendieron la mano en señal de comunión a Paulo y a Bernabé: y
decidieron que estos fueran a predicar entre los goyim y ellos predicarían
entre los circuncisos.
35 Paulo y Bernabé permanecieron en
Antioquía, enseñando y anunciando la palabra del Señor en compañía de muchos
otros.
Paulo
critica a Kefa
36 Algún tiempo después, Paulo le dijo a
Bernabé: “Volvamos a visitar a los creyentes en todas las ciudades en donde
hemos anunciado la palabra del Señor, y veamos cómo están”. 37 Bernabé quería llevar con ellos a su
sobrino Yojanán Marcos, 38 pero Paulo no estuvo de acuerdo con
llevarlo, alegando que los había abandonado en Pamphylia y no había seguido con
ellos en el trabajo.
39 Aconteció que Kefa hizo una visita a
Antioquía reuniéndose con Paulo y Bernabé. Kefa había llegado con algunos judíos
de Jerusalén convertidos al Camino de Kristo. 40
Propuso Paulo un ágape de bienvenida en donde participarían los conversos goyim,
que habían abandonado el culto a los dioses falsos junto con los
judeo-cristianos; pero Kefa declinó la invitación al ágape compartido. 42 Esta decisión de Kefa molestó
intensamente a Paulo y reclamó diciéndole a Kefa: “¿Por qué te acoges a la Ley
y te niegas a compartir el plato con los goyim conversos? 43 Siendo tú judío has vivido como los goyim
y no apegado a la Ley, ¿por qué obligas a los goyim a judaizar?”
44 Kefa dijo entonces: “Escuchen hermanos.
Dios no hace acepción de personas y recibe en su gloria tanto a los judíos que
han aceptado la palabra de Yehshua, como a los goyim que abandonando sus
prácticas de culto se han unido al Camino de Nuestro Señor, Yehshua el Kristo. 45 Como Paulo ha dicho, no es la Ley la que
nos justifica sino la fe en Kristo; pero por siglos el acatamiento a la Ley ha
sido el vínculo de la identidad del pueblo judío como pueblo de Dios y le hacía
diferente a cualquier otro pueblo. 46 Por
años el pueblo ha sufrido bajo el dominio de los goyim y se han suscitado
rebeliones; pero Yehshua vino a enseñarnos la Ley del amor y por el amor murió
bajo el poder de los romanos. 47 Entonces hemos predicado entre los
circuncisos y muchos se han unido a nosotros, mas el acatamiento a la Ley es
todavía motivo de escándalo entre los judíos. 48 Si
todavía son débiles en la fe no podemos escandalizarles imponiéndoles que
acepten compartir la mesa con los goyim. 49 No
busco motivo de rivalidades entre unas comunidades y otras ni actúo con
hipocresía como ha insinuado Paulo. 50 No
busco judaizar a los goyim conversos sino evitar escandalizar a los judíos
recién convertidos”.
51 Sin embargo las palabras de Kefa no calmaron
a Paulo y a partir de ese instante continuaría su predicación con independencia
de la comunidad de Jerusalén.
Conflicto
entre Paulo y Bernabé
52 Bernabé intentó calmar a Paulo y habló
con él recordándole que a los apóstoles que convivieron con Yehshua se les
debía acatamiento. 53 Paulo le contestó: “No me interesa lo que
hayan sido antes, porque Dios no hace acepción de personas; las enseñanzas que
predico no son enseñanzas de los hombres, porque 54 yo no la recibí ni aprendí de ningún
hombre, sino por revelación del mismo Kristo”.
54 Al replicarle Bernabé diciéndole: “Te
dejas dominar por la soberbia, hermano Saulo; espero que el Señor no te la
tenga en cuenta”, se produjo entre ellos un conflicto tan serio que acabaron
por separarse. 55 Bernabé se llevó a Marcos y se embarcó
rumbo a Chipre, mientras que Paulo escogió a Silas. Paulo partió entonces 56 y viajó por Siria y Cilicia, consolidando
a las congregaciones cristianas.

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