martes, 9 de diciembre de 2014

El Camino de los Apóstoles 12


Los fariseos instigan contra los predicadores en Iconium

1 En Iconium Bernabé y Paulo fueron primeramente a una sinagoga donde muchos de los judíos se reunían en Sabbath y leían la Torá. Allí los dos comenzaron a predicar la Palabra con tales argumentos que hicieron que muchos de los que profesaban las enseñanzas de los fariseos fueron convencidos y aceptaron seguir el Camino. También hubo frigios que aceptaron la Palabra.

2 Sin embargo, aquellos de los judíos que no creyeron la predicación se indignaron contra los dos predicadores y comenzaron a excitar a los goyim para ponerles en contra de Bernabé y Paulo.

3 Por tanto, se detuvieron allí mucho tiempo, hablando osadamente en la defensa de la fe y confiando en la ayuda del Señor. 4 Hubo gran revuelo en Iconium, porque las opiniones se habían dividido; unos dando crédito a los argumentos de los fariseos que acusaban a los apóstoles de blasfemos y otros creyendo en la verdad de los apóstoles.

5 Pero los fariseos lograron convencer a los gobernantes de la ciudad y a gran parte de los más exaltados entre los goyim y decidieron atacarles y apedrearles. 6 Cuando, algunos de los que habían acogido la Palabra, avisaron a los apóstoles lo que se tramaba contra ellos, huyeron a Listra y Derbe ciudades de Licaonia, y a toda la región circunvecina, 7 donde comenzaron a transmitir el mensaje de la Palabra.

Paulo sana a un lisiado

8 Paulo y Bernabé fueron hospedado en la casa de Timoteo, en Listra, y eran atendidos por Loida y Eunice, la abuela y la madre de Timoteo.

9 Allí, en Listra había un hombre que tenía una deformación de sus pies desde su nacimiento y nunca había podido andar. Y así permanecía sentado ante la puerta de su vivienda.

10 Estando allí sentado, el hombre escuchó a Paulo predicando con voz potente y creyó en su mensaje. Al verle, Paulo fijó en él su mirada y vio que la fe se reflejaba en su rostro. 11 Rapha’el, ángel de la Luz, inspiró entonces a Paulo. Ante la sorpresa de todos, aun hasta de Bernabé, exclamó Paulo con voz fuerte: “¡Levántate y enderézate sobre tus pies!”. Y saltó el hombre y pudo andar.

Los goyim de Listra toman a Bernabé y Paulo por dioses


12 Todos los que habían visto aquel prodigio se llenaron de temor y comenzaron a decir: “Dioses semejando hombres han venido hasta nosotros”.

13 Y se inclinaron ante ellos, llamando a Bernabé Zeus por su barba espesa, y a Paulo, Hermes, por su juventud y porque éste era el que llevaba la palabra.

14 Y el sacerdote de Zeus, cuyo templo estaba frente a la ciudad, trajo toros y guirnaldas delante de las puertas, y juntamente con la muchedumbre quería ofrecer sacrificios.

15 Cuando lo oyeron  Bernabé y Paulo, rasgaron sus ropas, y se lanzaron entre la multitud, dando voces 16 y diciendo: “Varones, ¿por qué hacen esto? Nosotros también somos hombres semejantes a ustedes, que les exhortamos que abandonen las ideas vanas con las que viven y se conviertan al Dios vivo y verdadero, que por su impulso se formaron el universo y la tierra, el mar, y todo lo que en ellos hay. 17 En las edades pasadas él ha dejado a todas las gentes andar en sus propios caminos; 18 si bien no se dejó a sí mismo sin testimonio, haciendo bien, dándonos lluvias del cielo y tiempos fructíferos, llenando de sustento y de alegría nuestros corazones”.

19 Y diciendo estas cosas, difícilmente lograron impedir que la multitud continuara ofreciéndoles sacrificios.

20 Entonces llegaron a la ciudad unos judíos de Antioquía y de Iconium, que convencieron a la multitud de que eran unos impostores provocando la ira de la muchedumbre que entonces apedreó a Paulo, y le arrastraron fuera de la ciudad, pensando que estaba muerto.

21 Pero los conversos a la Palabra salieron a protegerle. Paulo se incorporó y acompañado por los discípulos entró en la ciudad; y al día siguiente salió con Bernabé para Derbe.

22 Y después de anunciar la Buena Noticia de la Gloria de Dios a aquella ciudad y de hacer muchos discípulos, volvieron a Listra, a Iconium y a Antioquía, 23 confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: “Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios”.

24 Y conforme a las prácticas de los fariseos que habían aprendido de ellos y las costumbres en las sinagogas, Paulo y Bernabé constituyeron ancianos presbytes para las comunidades.


25 Luego de pasar por Pisidia, y de predicar en Perge de Pamphylia se dirigieron a Atalia y embarcarse para llegar a Antioquía de Siria y allí informar a la comunidad cristiana de lo que habían alcanzado en la predicación.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Vistas de página en total