Los
fariseos instigan contra los predicadores en Iconium
1 En Iconium Bernabé y Paulo fueron
primeramente a una sinagoga donde muchos de los judíos se reunían en Sabbath y
leían la Torá. Allí los dos comenzaron a predicar la Palabra con tales
argumentos que hicieron que muchos de los que profesaban las enseñanzas de los
fariseos fueron convencidos y aceptaron seguir el Camino. También hubo frigios
que aceptaron la Palabra.
2 Sin embargo, aquellos de los judíos que no
creyeron la predicación se indignaron contra los dos predicadores y comenzaron
a excitar a los goyim para ponerles en contra de Bernabé y Paulo.
3 Por tanto, se detuvieron allí mucho
tiempo, hablando osadamente en la defensa de la fe y confiando en la ayuda del
Señor. 4 Hubo gran revuelo en Iconium, porque las
opiniones se habían dividido; unos dando crédito a los argumentos de los
fariseos que acusaban a los apóstoles de blasfemos y otros creyendo en la
verdad de los apóstoles.
5 Pero los fariseos lograron convencer a los
gobernantes de la ciudad y a gran parte de los más exaltados entre los goyim y
decidieron atacarles y apedrearles. 6
Cuando, algunos de los que habían acogido la Palabra, avisaron a los apóstoles
lo que se tramaba contra ellos, huyeron a Listra y Derbe ciudades de Licaonia,
y a toda la región circunvecina, 7 donde
comenzaron a transmitir el mensaje de la Palabra.
Paulo
sana a un lisiado
8 Paulo y Bernabé fueron hospedado en la
casa de Timoteo, en Listra, y eran atendidos por Loida y Eunice, la abuela y la
madre de Timoteo.
9 Allí, en Listra había un hombre que tenía
una deformación de sus pies desde su nacimiento y nunca había podido andar. Y
así permanecía sentado ante la puerta de su vivienda.
10 Estando allí sentado, el hombre escuchó a
Paulo predicando con voz potente y creyó en su mensaje. Al verle, Paulo fijó en
él su mirada y vio que la fe se reflejaba en su rostro. 11 Rapha’el, ángel de la Luz, inspiró
entonces a Paulo. Ante la sorpresa de todos, aun hasta de Bernabé, exclamó Paulo
con voz fuerte: “¡Levántate y enderézate sobre tus pies!”. Y saltó el hombre y
pudo andar.
Los
goyim de Listra toman a Bernabé y Paulo por dioses
12 Todos los que habían visto aquel prodigio
se llenaron de temor y comenzaron a decir: “Dioses semejando hombres han venido
hasta nosotros”.
13 Y se inclinaron ante ellos, llamando a
Bernabé Zeus por su barba espesa, y a Paulo, Hermes, por su juventud y porque
éste era el que llevaba la palabra.
14 Y el sacerdote de Zeus, cuyo templo estaba
frente a la ciudad, trajo toros y guirnaldas delante de las puertas, y
juntamente con la muchedumbre quería ofrecer sacrificios.
15 Cuando lo oyeron Bernabé y
Paulo, rasgaron sus ropas, y se lanzaron entre la multitud, dando voces 16 y diciendo: “Varones, ¿por qué hacen esto?
Nosotros también somos hombres semejantes a ustedes, que les exhortamos que
abandonen las ideas vanas con las que viven y se conviertan al Dios vivo y
verdadero, que por su impulso se formaron el universo y la tierra, el mar, y
todo lo que en ellos hay. 17
En las edades pasadas él ha
dejado a todas las gentes andar en sus propios caminos; 18 si bien no se dejó a sí mismo sin
testimonio, haciendo bien, dándonos lluvias del cielo y tiempos fructíferos,
llenando de sustento y de alegría nuestros corazones”.
19 Y diciendo estas cosas, difícilmente
lograron impedir que la multitud continuara ofreciéndoles sacrificios.
20 Entonces llegaron a la ciudad unos judíos
de Antioquía y de Iconium, que convencieron a la multitud de que eran unos
impostores provocando la ira de la muchedumbre que entonces apedreó a Paulo, y
le arrastraron fuera de la ciudad, pensando que estaba muerto.
21 Pero los conversos a la Palabra salieron a
protegerle. Paulo se incorporó y acompañado por los discípulos entró en la
ciudad; y al día siguiente salió con Bernabé para Derbe.
22 Y después de anunciar la Buena Noticia de
la Gloria de Dios a aquella ciudad y de hacer muchos discípulos, volvieron a
Listra, a Iconium y a Antioquía, 23 confirmando
los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y
diciéndoles: “Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el
reino de Dios”.
24 Y conforme a las prácticas de los fariseos
que habían aprendido de ellos y las costumbres en las sinagogas, Paulo y
Bernabé constituyeron ancianos presbytes para las comunidades.
25 Luego de pasar por Pisidia, y de predicar
en Perge de Pamphylia se dirigieron a Atalia y embarcarse para llegar a
Antioquía de Siria y allí informar a la comunidad cristiana de lo que habían
alcanzado en la predicación.

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