miércoles, 3 de diciembre de 2014

Libro del Buen Mensaje del Señor Yehshua (10)

Libro de Yojanán Apóstol

El buen pastor

1 De cierto, de cierto os digo que el que no entra al redil de las ovejas por la puerta, sino que sube por otra parte, ése es ladrón y asaltante. 2 Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es. 3 A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las saca. 4 Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. 5 Pero al extraño no seguirán, sino huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.  

6 Esta alegoría les dijo Yehshua; pero ellos no entendieron qué era lo que les decía.

7 Volvió, pues, Yehshua a decirles: De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas. 8 Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y salteadores; pero no los oyeron las ovejas. 9 Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.

10 El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.

11 Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas. 12 Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa. 13 Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no le importan las ovejas.

14 Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, 15 así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas.

16 También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.

17 Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar. 18 Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la entrego. Tengo poder para entregarla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.

19 Volvió a haber disensión entre los fariseos por estas palabras. 20 Muchos de ellos decían: “Demonio tiene, y está fuera de sí; ¿por qué le oís?” 21 Decían otros: “Estas palabras no son de endemoniado. ¿Puede acaso el demonio abrir los ojos de los ciegos?”

Yehshua y el Padre: una misma esencia

22 Celebrábase en Jerusalén la fiesta de la dedicación. Era invierno, 23 y Yehshua andaba en el templo por el pórtico de Shalomom. 24 Y le rodearon los fariseos y los escribas y le dijeron: “¿Hasta cuándo nos turbarás el alma? Si tú eres el Mashíaj, dínoslo abiertamente.

25 Yehshua les respondió: “Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí; 26 pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho. 27 Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, 28 y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. 29 Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. 30 Yo y el Padre somos una misma esencia.

Yehshua acusado de blasfemia

31 Entonces los fariseos volvieron a tomar piedras para apedrearle. 32 Yehshua les respondió: “Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre; ¿por cuál de ellas me apedreáis?” 33 Le respondieron los fariseos, diciendo: “Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; porque tú, siendo hombre, te haces Dios”.

34 Yehshua les respondió: “¿No está escrito en vuestra ley: Yo dije, dioses sois? 35 Si llamó dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios, 36 ¿al que el Padre santificó y envió al mundo, vosotros decís: Tú blasfemas, porque dije: Hijo de Dios soy? 37 Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis. 38 Pero si las hago, aunque no me creáis a mí, creed a las obras, para que conozcáis y creáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre.


39 Procuraron otra vez prenderle, pero él se escapó de sus manos. 40 Y se fue  de nuevo al otro lado del Jordán, al lugar donde primero había estado bautizando Yojanán; y se quedó allí. 41 Y muchos venían a él, y decían: “Yojanán, a la verdad, ninguna señal hizo; pero todo lo que Yojanán dijo de éste, era verdad”. 42 Y muchos creyeron en él allí.

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