1 Quise dar gracias al Padre de la Vida por
todos los favores que me había concedido y me dirigí a un monte solitario
donde, mientras daba gracias, comencé un ayuno. 2
Estando en esto vi que el Pastor estaba sentado junto a mí. Mirándome directo a
la cara me preguntó: “¿Por qué has venido tan temprano en la mañana a este
monte solitario?”
3 Le contesté entonces: “¡Ah, señor, estoy
guardando una temporada!” Me preguntó entonces: “¿A qué llamas tú ‘una
temporada’?” Le dije: “Es un tiempo de abstinencia de carne y pan. Estoy
ayunando como muestra de acatamiento a la voluntad de nuestro Dios”.
4 Me dijo entonces: “No sabes cómo ayunar
ante el Padre de la Vida. ¿Acaso crees que mortificar el cuerpo es agradable a la Suprema Inteligencia? Este ayuno que estás
haciendo no tiene ningún valor ante Dios”. Le pregunté asombrado: “¿Por qué,
señor, piensas que no es del agrado de Dios abstenerme de carne y pan por una
temporada?”
5 “Escucha y presta atención a mis
palabras”, me dijo, “Dios no desea un ayuno tan vano; porque al ayunar así ante
Dios no haces nada por la justicia, ni por tu perfección espiritual. 6 Quizá me digas que el divino Yehshua
ayunó por cuarenta días en un monte como este donde nos encontramos. 7 Te contestaré: Solo en momentos de
profunda meditación de encuentro espiritual con la Divinidad, el alma se
sobrepone al cuerpo y no se requiere de alimentos. 8 Yehshua poseía el espíritu de la
divinidad y se fundía en espíritu con el Padre; pero ayunando, hasta él mismo
sufrió la tentación, 9 ¡cuánto más un simple mortal que no tiene
el poder del Espíritu Santo!
10 El ayuno que te pide Dios es que te
abstengas de todo aquello que desvía la perfección de tu alma: 11 No hagas maldad en tu vida, y sigue el
camino de Kristo, el Señor; mantente firme en sus enseñanzas; 12 aférrate a la justicia sin que algún mal
deseo se aloje en tu interior. 13 Si haces esto y te abstiene de todo mal,
guardarás un gran ayuno, un ayuno aceptable a Dios”.
14 Ahora presta atención a este relato que
te haré para que puedas comprender lo que es el ayuno verdadero: 15 Cierto hombre tenía una gran haciendo y
muchos jornaleros trabajaban para él; una porción de su hacienda la había
plantado de viñas. Escogió a uno de los jornaleros que era de su confianza y
considerado como hombre de palabra y buen trabajador, y fue y le dijo:
‘Encárgate de esta viña que he plantado y ponle una cerca a su alrededor hasta
que yo regrese del viaje que haré, pero no hagas más a la viña. Si cumples con
este mandato que te doy te concederé una paga mejor’.
16 Luego de esto, el hacendado se fue de
viaje al extranjero. Tan pronto hubo partido, el jornalero plantó el cercado
alrededor de la viña. 17 Cuando hubo completado el trabajo notó
que la viña estaba llena de malas hierbas. Así que razonó dentro de sí: ‘Ya he
cumplido con lo encargado por el Señor. 18 Ahora
voy a labrar esta viña y eliminar toda la mala hierba; cuando termine estará
más limpia y rendirá más fruto porque no estará ahogada por las hierbas’.
19 Dicho esto labró la viña y arrancó las
raíces de las malas hierbas. La viña se vio entonces limpia y floreciente.
20 Después de cierto tiempo regresó el dueño
de la hacienda y fue a ver la viña. Cuando vio que la cerca se había levantado
en torno de la viña y que esta estaba libre de malas hierbas, y floreciendo las
vides, se sintió muy regocijado con el trabajo del jornalero. 21 Así que llamó a su querido hijo, que era
su heredero, y los amigos que eran sus consejeros, diciéndoles lo que había
encargado al jornalero y todas las mejoras que había encontrado al regresar.
22 Todos se alegraron por lo que relatara el
dueño de la hacienda sobre el trabajo del jornalero. El hacendado les dijo: ‘Yo
le prometí a este jornalero que si cumplía con mi encargo le daría una paga
mejor; 23 pero él no solo cumplió mi encargo sino
que hizo además una buena obra en bien de mi viña. Esto me ha agradado mucho.
Ahora por su gran fidelidad y trabajo, le colocaré por encima del resto de los
jornaleros y le daré parte en mi herencia’. 24 El
hijo del hacendado estuvo de acuerdo con lo decidido por el padre de beneficiar
al jornalero.
25 Después de algunos días, el hacendado
hizo una fiesta, y le envió al jornalero muchos manjares exquisitos de la
fiesta. 26 Cuando el jornalero recibió los manjares
que le enviaba el hacendado, tomó solo lo que era suficiente para él y
distribuyó el resto entre los otros jornaleros. 27 Los
otros jornaleros se sintieron muy agradecidos y oraron a favor del buen
jornalero para que por su piedad pudiera hallas mayor favor ante el dueño de la
hacienda.
28 Cuando el hacendado se enteró de lo hecho
por su jornalero se sintió muy contento por lo que este había hecho. 29 Así que llamó de nuevo a su hijo y a sus
amigos relatándoles lo que el jornalero había hecho de compartir con sus
compañeros los manjares que había recibido. Ellos aprobaron más lo que había
decidido el hacendado con respecto al jornalero”.
30 Cuando concluyó su relato le pregunté,
porque no podía entender el mensaje; así le dije: “Divino ángel de la Luz, no
comprendo el mensaje de tu relato, ni me es posible captarle, a no ser que te
dignes a explicarme lo que debo entender”.
31 Vi la agradable expresión de su rostro
cuando comenzó a hablar: “Te explicaré todo el significado de esta parábola y
te mostraré todo lo que te diga. 32 Si
cumples con los mandatos y las enseñanzas transmitidas por Kristo, el Señor,
serás reconocido por la Suprema Inteligencia y reconocido en medio de los que
se ajustan a las enseñanzas. 33 Pero si, como hiciera el jornalero,
agregas algo bueno y útil a los mandatos de la Divinidad, ganarás para ti una
gloria más excelente, 34 y serás más glorioso y bendecido por la
Luz del Universo, nuestro Dios, que si solo te conformaras con cumplir un
mandato. 35 Así pues, si mientras cumples con un
mandato de la Suprema Inteligencia añades de ti mismo otros servicios, te
regocijarás si sigues esta enseñanza que te comunico”.
36 Le dije entonces: “Glorioso Rapha’el,
todos los mandatos que me diste los guardaré en mi mente y en mi alma, porque
sé que tú siempre me acompañarás”.
37 Rapha’el me contestó; “Yo estaré contigo
porque tienes empeño en hacer lo correcto; y sí, yo acompañaré a todos los que
tienen el mismo anhelo que tú, porque así me lo ha indicado la Suprema
Inteligencia; 38 pero las revelaciones solo son
transmitidas por el divino Gavri’el según la inspiración del Paráclito. 39 Ahora te digo, esta abstinencia que estas
practicando, será aceptable solo si cumples con el Pacto Divino y te adhieres a
las enseñanzas con toda tu alma, con toda tu inteligencia, con toda tu fe.
40 Si te abstienes del hablar irresponsable,
si resistes cualquier mal deseo y rechazas en tu alma todas las vanidades de
este mundo habrás hecho el ayuno que agrada el Padre de la Vida.
41 Si en tus alacenas hay alimentos y
manjares de más, compártelo con un desamparado, y así pondrás en humildad tu
alma, 42 para que aquel que reciba tu generosidad
pueda satisfacer su propia alma y pueda bendecirte en oración.
43 Si cumples con este ayuno que te he
mostrado, tu generosidad será aceptable por la Luz del Universo; 44 no quedará en olvido tu buena obra, y el
bien ese que hagas es hermoso y gozoso y aceptable al Señor. 45 Dios entonces escuchará tus plegarias.
46 Le rogué a continuación al mensajero de
la Luz que se presentaba ante mí como un pastor, sobre todos los símbolos
presentes en la parábola que me había expuesto, como la hacienda, el hacendado,
la viña, el jornalero que había levantado el cercado de la viña, así como el
cercado y las malas hierbas, también que me explicara quien era el hijo del
hacendado y los amigos consejeros; 47
porque era claro para mí que todos eran símbolos de la parábola.
48 Pero él me contestó y dijo: “Eres
excesivamente importuno con tus preguntas. No deberías hacer tantas preguntas;
porque si es justo que se te explique una cosa, se te explicará”.
49 Y le dije: “Señor, todas las cosas que me
muestres y no me las expliques las habré visto en vano”.
50 El Pastor ─ Rapha’el ─ me replicó:
“Escucha, todo el que sigue las enseñanzas de la Luz y lleva a Kristo en su
alma, cuando le pide que ilumine su entendimiento, lo recibirá 51 y podrá interpretar cada símbolo y cada
palabra recogida en los escritos sagrados. 52 Pero
los descuidados, los que se quedan en la superficie, vacilan en indagar la
verdad y en pedir la luz de la sabiduría.
53 Pero tú, que has sido vigorizado por el
santo ángel y has recibido estos poderes de comunicación con la Divinidad y no
eres descuidado, 54 ¿por qué, pues, no pides entendimiento al
Señor, y lo obtienes de Él?”
55 Le respondí diciéndole: “¡Ah, bendito
mensajero de la Luz! Ya que te has presentado ante mí como mensajero de
enseñanzas, a ti he de preguntar y de ti inquirir; porque tú me muestras todo
lo que debo conocer y me hablas; pero si yo hubiera recibido aparte de ti,
buscaría la iluminación del Padre de Sabiduría para conocer el significado de
los símbolos esbozados”.
56 Y Rapha’el me dijo: “Ciertamente eres
importuno al inquirir las interpretaciones de las parábolas; pero valga tu
obstinación. Te interpretaré la parábola de la hacienda y todo lo que de
símbolos hay en ella, así tú mismo podrás explicarla y darla a conocer a todos.
57 Escucha ahora y presta atención a mis
palabras. La hacienda es este mundo, y el hacendado es el que formó el mundo y
dio desarrollo a la vida; el jornalero es el Hijo de Dios. 58 Las vides representan a este pueblo al
que Él mismo plantó; 59 las cercas son los ángeles mensajeros de
la Luz que guardan juntamente al pueblo de Dios. 60 Las malas hierbas arrancadas de la viña,
son las transgresiones de los hombres. 61 Los
manjares que Él envió de la fiesta son las enseñanzas que le dio a su pueblo
por medio de su Hijo bendito; 62 los amigos y consejeros son los ángeles
que están en la gloria de Dios, Yaho’el, Uri’el, Mija’el, Gavri’el y Rapha’el, 63 el hijo del hacendado es el Espíritu
Santo preexistente antes de todos los tiempos. 64 La
ausencia del hacendado representa el tiempo que queda hasta la venida del Hijo
de Dios en el Tiempo de los Tiempos”.
65 Yo le dije: “Señor, grandes y
maravillosas son todas las cosas, y todas las cosas son gloriosas; ¿había
alguna probabilidad, pues, de que yo pudiera haberlas captado?” “No, ni ningún otro
hombre, aunque estuviera lleno de entendimiento, podría haberlas captado”, me
contestó.
66 Me sentía intrigado por uno de los
símbolos de la parábola, el que mostraba al Hijo de Dios como un simple
jornalero, así que le pregunté al ángel al respecto, y él me contestó:
“Entiende lo que voy a decirte. El Hijo de Dios no está representado como un
simple jornalero, sino con poder y gloria”.
67 Volví a preguntarle: “¿Cómo es eso? No lo
comprendo”.
68 El ángel me respondió: “Es muy sencillo,
Dios plantó la viña, esto es, fundó a su pueblo y lo entregó a su Hijo.
Entonces, el Hijo colocó la cerca, los ángeles a cargo de la protección del
pueblo; 69 y ese Hijo de Dios, limpió los pecados de
su pueblo, trabajando mucho y soportando muchas labores. 70 Limpiando los pecados del pueblo, porque
tenía poder para perdonar los pecados, le mostró a los hombres los caminos de
vida, dándoles las enseñanzas provenientes de la Suprema Inteligencia. 71 Entiende entonces que Él es el mismo
Señor del pueblo, porque había recibido todo el Poder del Padre.
72 Ahora escucha en qué forma el hacendado
tomó a su hijo y sus gloriosos ángeles como consejeros respecto a la herencia
del jornalero. 73 La Suprema Inteligencia hizo que el
Espíritu Santo morara en la carne del Hijo de Dios; y esa carne fue sometida a
las pruebas sin contaminarse con ninguna impureza. 74 Cuando cumplió su labor osada y valerosamente,
le elevó sobre todos y le dio la gloria y la dignidad del heredero. 75 El sería copartícipe de la gloria junto
con el Espíritu Santo en unidad; y el camino para que la carne alcanzara el
poder del Espíritu Santo; 76 porque toda carne que es hallada sin
contaminación ni mancha, en que reside el Espíritu Santo, recibirá una
recompensa. Ahora tienes la interpretación de esta parábola también”.
77 Dije entonces: “Feliz estoy con esta tu
explicación u guardaré la enseñanza que me has transmitido”. Me dijo él a
continuación: 78 “Guarda tu carne, que es tu cuerpo, pura
y sin contaminación, sin entregarte a los vicios que devoran al alma y enferman
al cuerpo y cumpliendo con tu trabajo sin dedicarte al ocio, sin entregarte a
las vanidades; 79 así, el Espíritu que se aloja en tu alma
puede dar testimonio de ella y tu carne, tu existencia, pueda ser justificada. 80 Procura que nunca entre en tu mente y en
tu conciencia que tu cuerpo es perecedero y que nada hay después de esta vida,
y con ello, abuses de tu carne con los excesos. 81 Si
contaminas tu cuerpo, contaminas también al Paráclito que debe iluminarte y se
apartará de ti, entonces tus caminos solo te conducirán a la no existencia”.
82 Dije yo: “Pero, ángel bendito, si en
tiempos pasados, antes de conocer estas palabras tuyas, ¿cómo podrá salvarse el
hombre que ha contaminado su carne tal como tú lo has explicado?”
83 “Sólo Dios tiene poder para sanar los antiguos
hechos de ignorancia, porque todo el poder y la autoridad a Él le pertenecen”,
me contestó y agregó: 84 “Desde ahora guárdate, así el
Todopoderoso, que está lleno de compasión, dará cura a los errores cometidos
por ignorancia, y 85 si a partir de ahora no contaminas ni a tu
cuerpo ni a tu alma, porque ambos comparten en común y el uno no puede ser
contaminado sin el otro, alcanzarás el perdón y el favor de la Luz del Universo”.

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