martes, 9 de diciembre de 2014

Revelaciones de Hermas 16


1 Quise dar gracias al Padre de la Vida por todos los favores que me había concedido y me dirigí a un monte solitario donde, mientras daba gracias, comencé un ayuno. 2 Estando en esto vi que el Pastor estaba sentado junto a mí. Mirándome directo a la cara me preguntó: “¿Por qué has venido tan temprano en la mañana a este monte solitario?”

3 Le contesté entonces: “¡Ah, señor, estoy guardando una temporada!” Me preguntó entonces: “¿A qué llamas tú ‘una temporada’?” Le dije: “Es un tiempo de abstinencia de carne y pan. Estoy ayunando como muestra de acatamiento a la voluntad de nuestro Dios”.

4 Me dijo entonces: “No sabes cómo ayunar ante el Padre de la Vida. ¿Acaso crees que mortificar el cuerpo es agradable a  la Suprema Inteligencia? Este ayuno que estás haciendo no tiene ningún valor ante Dios”. Le pregunté asombrado: “¿Por qué, señor, piensas que no es del agrado de Dios abstenerme de carne y pan por una temporada?”

5 “Escucha y presta atención a mis palabras”, me dijo, “Dios no desea un ayuno tan vano; porque al ayunar así ante Dios no haces nada por la justicia, ni por tu perfección espiritual. 6 Quizá me digas que el divino Yehshua ayunó por cuarenta días en un monte como este donde nos encontramos. 7 Te contestaré: Solo en momentos de profunda meditación de encuentro espiritual con la Divinidad, el alma se sobrepone al cuerpo y no se requiere de alimentos. 8 Yehshua poseía el espíritu de la divinidad y se fundía en espíritu con el Padre; pero ayunando, hasta él mismo sufrió la tentación, 9 ¡cuánto más un simple mortal que no tiene el poder del Espíritu Santo!

10 El ayuno que te pide Dios es que te abstengas de todo aquello que desvía la perfección de tu alma: 11 No hagas maldad en tu vida, y sigue el camino de Kristo, el Señor; mantente firme en sus enseñanzas; 12 aférrate a la justicia sin que algún mal deseo se aloje en tu interior. 13 Si haces esto y te abstiene de todo mal, guardarás un gran ayuno, un ayuno aceptable a Dios”.

14 Ahora presta atención a este relato que te haré para que puedas comprender lo que es el ayuno verdadero: 15 Cierto hombre tenía una gran haciendo y muchos jornaleros trabajaban para él; una porción de su hacienda la había plantado de viñas. Escogió a uno de los jornaleros que era de su confianza y considerado como hombre de palabra y buen trabajador, y fue y le dijo: ‘Encárgate de esta viña que he plantado y ponle una cerca a su alrededor hasta que yo regrese del viaje que haré, pero no hagas más a la viña. Si cumples con este mandato que te doy te concederé una paga mejor’.

16 Luego de esto, el hacendado se fue de viaje al extranjero. Tan pronto hubo partido, el jornalero plantó el cercado alrededor de la viña. 17 Cuando hubo completado el trabajo notó que la viña estaba llena de malas hierbas. Así que razonó dentro de sí: ‘Ya he cumplido con lo encargado por el Señor. 18 Ahora voy a labrar esta viña y eliminar toda la mala hierba; cuando termine estará más limpia y rendirá más fruto porque no estará ahogada por las hierbas’.

19 Dicho esto labró la viña y arrancó las raíces de las malas hierbas. La viña se vio entonces limpia y floreciente.

20 Después de cierto tiempo regresó el dueño de la hacienda y fue a ver la viña. Cuando vio que la cerca se había levantado en torno de la viña y que esta estaba libre de malas hierbas, y floreciendo las vides, se sintió muy regocijado con el trabajo del jornalero. 21 Así que llamó a su querido hijo, que era su heredero, y los amigos que eran sus consejeros, diciéndoles lo que había encargado al jornalero y todas las mejoras que había encontrado al regresar.

22 Todos se alegraron por lo que relatara el dueño de la hacienda sobre el trabajo del jornalero. El hacendado les dijo: ‘Yo le prometí a este jornalero que si cumplía con mi encargo le daría una paga mejor; 23 pero él no solo cumplió mi encargo sino que hizo además una buena obra en bien de mi viña. Esto me ha agradado mucho. Ahora por su gran fidelidad y trabajo, le colocaré por encima del resto de los jornaleros y le daré parte en mi herencia’. 24 El hijo del hacendado estuvo de acuerdo con lo decidido por el padre de beneficiar al jornalero.

25 Después de algunos días, el hacendado hizo una fiesta, y le envió al jornalero muchos manjares exquisitos de la fiesta. 26 Cuando el jornalero recibió los manjares que le enviaba el hacendado, tomó solo lo que era suficiente para él y distribuyó el resto entre los otros jornaleros. 27 Los otros jornaleros se sintieron muy agradecidos y oraron a favor del buen jornalero para que por su piedad pudiera hallas mayor favor ante el dueño de la hacienda.

28 Cuando el hacendado se enteró de lo hecho por su jornalero se sintió muy contento por lo que este había hecho. 29 Así que llamó de nuevo a su hijo y a sus amigos relatándoles lo que el jornalero había hecho de compartir con sus compañeros los manjares que había recibido. Ellos aprobaron más lo que había decidido el hacendado con respecto al jornalero”.

30 Cuando concluyó su relato le pregunté, porque no podía entender el mensaje; así le dije: “Divino ángel de la Luz, no comprendo el mensaje de tu relato, ni me es posible captarle, a no ser que te dignes a explicarme lo que debo entender”.

31 Vi la agradable expresión de su rostro cuando comenzó a hablar: “Te explicaré todo el significado de esta parábola y te mostraré todo lo que te diga. 32 Si cumples con los mandatos y las enseñanzas transmitidas por Kristo, el Señor, serás reconocido por la Suprema Inteligencia y reconocido en medio de los que se ajustan a las enseñanzas. 33 Pero si, como hiciera el jornalero, agregas algo bueno y útil a los mandatos de la Divinidad, ganarás para ti una gloria más excelente, 34 y serás más glorioso y bendecido por la Luz del Universo, nuestro Dios, que si solo te conformaras con cumplir un mandato. 35 Así pues, si mientras cumples con un mandato de la Suprema Inteligencia añades de ti mismo otros servicios, te regocijarás si sigues esta enseñanza que te comunico”.

36 Le dije entonces: “Glorioso Rapha’el, todos los mandatos que me diste los guardaré en mi mente y en mi alma, porque sé que tú siempre me acompañarás”.

37 Rapha’el me contestó; “Yo estaré contigo porque tienes empeño en hacer lo correcto; y sí, yo acompañaré a todos los que tienen el mismo anhelo que tú, porque así me lo ha indicado la Suprema Inteligencia; 38 pero las revelaciones solo son transmitidas por el divino Gavri’el según la inspiración del Paráclito. 39 Ahora te digo, esta abstinencia que estas practicando, será aceptable solo si cumples con el Pacto Divino y te adhieres a las enseñanzas con toda tu alma, con toda tu inteligencia, con toda tu fe.

40 Si te abstienes del hablar irresponsable, si resistes cualquier mal deseo y rechazas en tu alma todas las vanidades de este mundo habrás hecho el ayuno que agrada el Padre de la Vida.

41 Si en tus alacenas hay alimentos y manjares de más, compártelo con un desamparado, y así pondrás en humildad tu alma, 42 para que aquel que reciba tu generosidad pueda satisfacer su propia alma y pueda bendecirte en oración.

43 Si cumples con este ayuno que te he mostrado, tu generosidad será aceptable por la Luz del Universo; 44 no quedará en olvido tu buena obra, y el bien ese que hagas es hermoso y gozoso y aceptable al Señor. 45 Dios entonces escuchará tus plegarias.

46 Le rogué a continuación al mensajero de la Luz que se presentaba ante mí como un pastor, sobre todos los símbolos presentes en la parábola que me había expuesto, como la hacienda, el hacendado, la viña, el jornalero que había levantado el cercado de la viña, así como el cercado y las malas hierbas, también que me explicara quien era el hijo del hacendado y los amigos consejeros; 47 porque era claro para mí que todos eran símbolos de la parábola.

48 Pero él me contestó y dijo: “Eres excesivamente importuno con tus preguntas. No deberías hacer tantas preguntas; porque si es justo que se te explique una cosa, se te explicará”.  

49 Y le dije: “Señor, todas las cosas que me muestres y no me las expliques las habré visto en vano”.

50 El Pastor ─ Rapha’el ─ me replicó: “Escucha, todo el que sigue las enseñanzas de la Luz y lleva a Kristo en su alma, cuando le pide que ilumine su entendimiento, lo recibirá 51 y podrá interpretar cada símbolo y cada palabra recogida en los escritos sagrados. 52 Pero los descuidados, los que se quedan en la superficie, vacilan en indagar la verdad y en pedir la luz de la sabiduría.

53 Pero tú, que has sido vigorizado por el santo ángel y has recibido estos poderes de comunicación con la Divinidad y no eres descuidado, 54 ¿por qué, pues, no pides entendimiento al Señor, y lo obtienes de Él?”

55 Le respondí diciéndole: “¡Ah, bendito mensajero de la Luz! Ya que te has presentado ante mí como mensajero de enseñanzas, a ti he de preguntar y de ti inquirir; porque tú me muestras todo lo que debo conocer y me hablas; pero si yo hubiera recibido aparte de ti, buscaría la iluminación del Padre de Sabiduría para conocer el significado de los símbolos esbozados”.

56 Y Rapha’el me dijo: “Ciertamente eres importuno al inquirir las interpretaciones de las parábolas; pero valga tu obstinación. Te interpretaré la parábola de la hacienda y todo lo que de símbolos hay en ella, así tú mismo podrás explicarla y darla a conocer a todos.

57 Escucha ahora y presta atención a mis palabras. La hacienda es este mundo, y el hacendado es el que formó el mundo y dio desarrollo a la vida; el jornalero es el Hijo de Dios. 58 Las vides representan a este pueblo al que Él mismo plantó; 59 las cercas son los ángeles mensajeros de la Luz que guardan juntamente al pueblo de Dios. 60 Las malas hierbas arrancadas de la viña, son las transgresiones de los hombres. 61 Los manjares que Él envió de la fiesta son las enseñanzas que le dio a su pueblo por medio de su Hijo bendito; 62 los amigos y consejeros son los ángeles que están en la gloria de Dios, Yaho’el, Uri’el, Mija’el, Gavri’el y Rapha’el, 63 el hijo del hacendado es el Espíritu Santo preexistente antes de todos los tiempos. 64 La ausencia del hacendado representa el tiempo que queda hasta la venida del Hijo de Dios en el Tiempo de los Tiempos”.

65 Yo le dije: “Señor, grandes y maravillosas son todas las cosas, y todas las cosas son gloriosas; ¿había alguna probabilidad, pues, de que yo pudiera haberlas captado?” “No, ni ningún otro hombre, aunque estuviera lleno de entendimiento, podría haberlas captado”, me contestó.

66 Me sentía intrigado por uno de los símbolos de la parábola, el que mostraba al Hijo de Dios como un simple jornalero, así que le pregunté al ángel al respecto, y él me contestó: “Entiende lo que voy a decirte. El Hijo de Dios no está representado como un simple jornalero, sino con poder y gloria”.

67 Volví a preguntarle: “¿Cómo es eso? No lo comprendo”.

68 El ángel me respondió: “Es muy sencillo, Dios plantó la viña, esto es, fundó a su pueblo y lo entregó a su Hijo. Entonces, el Hijo colocó la cerca, los ángeles a cargo de la protección del pueblo; 69 y ese Hijo de Dios, limpió los pecados de su pueblo, trabajando mucho y soportando muchas labores. 70 Limpiando los pecados del pueblo, porque tenía poder para perdonar los pecados, le mostró a los hombres los caminos de vida, dándoles las enseñanzas provenientes de la Suprema Inteligencia. 71 Entiende entonces que Él es el mismo Señor del pueblo, porque había recibido todo el Poder del Padre.

72 Ahora escucha en qué forma el hacendado tomó a su hijo y sus gloriosos ángeles como consejeros respecto a la herencia del jornalero. 73 La Suprema Inteligencia hizo que el Espíritu Santo morara en la carne del Hijo de Dios; y esa carne fue sometida a las pruebas sin contaminarse con ninguna impureza. 74 Cuando cumplió su labor osada y valerosamente, le elevó sobre todos y le dio la gloria y la dignidad del heredero. 75 El sería copartícipe de la gloria junto con el Espíritu Santo en unidad; y el camino para que la carne alcanzara el poder del Espíritu Santo; 76 porque toda carne que es hallada sin contaminación ni mancha, en que reside el Espíritu Santo, recibirá una recompensa. Ahora tienes la interpretación de esta parábola también”.

77 Dije entonces: “Feliz estoy con esta tu explicación u guardaré la enseñanza que me has transmitido”. Me dijo él a continuación: 78 “Guarda tu carne, que es tu cuerpo, pura y sin contaminación, sin entregarte a los vicios que devoran al alma y enferman al cuerpo y cumpliendo con tu trabajo sin dedicarte al ocio, sin entregarte a las vanidades; 79 así, el Espíritu que se aloja en tu alma puede dar testimonio de ella y tu carne, tu existencia, pueda ser justificada. 80 Procura que nunca entre en tu mente y en tu conciencia que tu cuerpo es perecedero y que nada hay después de esta vida, y con ello, abuses de tu carne con los excesos. 81 Si contaminas tu cuerpo, contaminas también al Paráclito que debe iluminarte y se apartará de ti, entonces tus caminos solo te conducirán a la no existencia”.

82 Dije yo: “Pero, ángel bendito, si en tiempos pasados, antes de conocer estas palabras tuyas, ¿cómo podrá salvarse el hombre que ha contaminado su carne tal como tú lo has explicado?”


83 “Sólo Dios tiene poder para sanar los antiguos hechos de ignorancia, porque todo el poder y la autoridad a Él le pertenecen”, me contestó y agregó: 84 “Desde ahora guárdate, así el Todopoderoso, que está lleno de compasión, dará cura a los errores cometidos por ignorancia, y 85 si a partir de ahora no contaminas ni a tu cuerpo ni a tu alma, porque ambos comparten en común y el uno no puede ser contaminado sin el otro, alcanzarás el perdón y el favor de la Luz del Universo”.

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