jueves, 30 de abril de 2015

El Camino de los Apóstoles 28


1 Kefa había reunido un numeroso grupo de seguidores del Camino en Roma y muchos le veían con simpatías, 2 no así los sacerdotes de los templos romanos y muchos de los judíos que aún permanecían en Roma.

3 Por aquel tiempo, antes del martirio de los apóstoles Yehudah Tadeo y Shimón Kananay, estalló un poderoso incendio en Roma que destruyó varios distritos de la ciudad y duró por cinco días. 4 Muchos culpaban al emperador Nerón del incendio; otros decían que había sido castigo de los dioses enfurecidos por las muchas conversiones al cristianismo.

5 Así muchos comenzaron a acusar a los cristianos de incendiarios. Nerón decidió culpar a los cristianos. 6 Y decretó Nerón: “Hay que extirpar esta perniciosa superstición que da adoración a un Dios extranjero”. Entonces se inició la persecución. 7 Muchos cristianos fueron atormentados acusados de incendiarios y otros, aún débiles en la fe, no soportando las torturas se declararon culpables de haber iniciado el fuego por orden del guía de los cristianos: Kefa.

8 Los cristianos se ocultaban para no ser capturados y poder seguir adorando al Señor. Kefa les alentaba a mantenerse firmes en la fe e imitaran la vida de Yehshua que fue capaz de recibir el martirio sin oponer resistencia y sin lanzar frases de odio 9 y les alentaba diciéndoles: “Lo confieso, hermanos entrañablemente amados, yo, que compartía con nuestro Señor Yehshua el Kristo por temor le negué, y no una vez, sino tres veces.

10 Y el Señor, cuando vio mi cobardía no me lo imputó. Me miró con dulce mirada y tuvo compasión de la dolencia de mi carne, 11 cuando yo mismo condenaba mi cobardía llorando amargamente y lamentando la debilidad de mi fe, 12 porque fui engañado por el Maligno y por no haber mantenido la palabra de mi señor.

13 Y ahora les digo, hermanos amados, reunidos en nombre de Kristo el Señor: 13 No sean débiles, hermanos, tampoco permitan que su espíritu decaiga, sino, 14 sean fuertes y perseverantes y no duden: Pues si el príncipe de la Sombra me hizo tropezar, a mí, a quien el señor tenía en gran estima, 15 para que negara la luz de mi esperanza, y pusiera dentro de mi alma el anhelo de huir, como si hubiera puesto mi confianza en un hombre, 16 ¿qué puedo pensar que hagan ustedes que son jóvenes en la fe?

17 Si nuestro Rabbi se levantó de los muertos así nosotros también alcanzaremos vida eterna si morimos por su nombre. 18 Vuélvanse, por lo tanto, hermanos, elijan al Señor y sean fuerte en Dios Todopoderoso, el Padre de nuestro Señor el Kristo Yehshua, 19 que ningún hombre ha visto en ningún momento, ni unos ni otros pueden ver, excepto el que ha creído en él. 20 Y sean conscientes que el temor de perder la vida es la tentación que carga el Maligno sobre ustedes para apartarles de la Gloria de Dios”.

21 Pero los cristianos le pidieron a Kefa que abandonara la ciudad para mayor gloria de la Palabra, y salvando su vida pudiera dedicarse a las enseñanzas por los campos del imperio. 22 Mas Kefa se negaba diciéndoles: “Les ruego, hermanos, que no me hagan caer en tentación y de nuevo hacer que niegue al Señor”.

23 Entonces los ancianos le replicaron: “Tú, Kefa, has sufrido detenciones, maltratos y vejaciones. Todavía tienes mucho por hacer para la Palabra. 24 Ahora nada te librará de la muerte. 25 Que Marcos tu discípulo quede en la comunidad para que escriba tus dichos y las enseñanzas que nos has dado de la predicación del Señor”.

26 Y prepararon la partida de Kefa para ir a un lugar seguro. Entonces Kefa decidió que le acompañara solo un muchacho que le sirviera de guía. 27 En la madrugada Kefa abandonó Roma, pasando por la Porta Appia. A poco de andar Kefa ordenó al muchacho que regresara a la ciudad y continuó su marcha solo.


28 Fue entonces que vio a un hombre que venía en su dirección. Cuando pudo verle más de cerca comprendió que tenía una visión: 29 era Yehshua que venía a su encuentro. Entonces Kefa preguntó temeroso: “¿Dónde vas Señor?”

30 Yehshua le respondió diciendo: “Kefa, Kefa, a Roma voy para ser crucificado”. Preguntó de nuevo Kefa: “¿Vas a ser crucificado de nuevo, Señor?” 31 Y Yehshua contestó: “Si, Kefa, para ser crucificado de nuevo”. 32 Entonces ante la mirada de Kefa desapareció Yehshua. Lloró el apóstol comprendiendo que había recibido un mensaje del Señor. 33 Entonces dio vuelta y retornó a Roma para unirse de nuevo a la comunidad.

33 Y estuvo Kefa atendiendo a la comunidad sin dejar de predicar y se movía de un lugar a otro dando consuelo a los hermanos y avivándoles su espíritu. 34 Sucedió entonces que vinieron unos guardias romanos y tomaron preso a Kefa junto con otros hermanos y fueron llevados a un calabozo, donde permanecieron largo tiempo sin dejar de orar al Señor.

35 Un día sacaron a los cristianos y a Kefa y les condujeron al Circo de Nerón, más allá de las murallas de la ciudad. Y los soldados tenían órdenes de llevarles a la muerte. 36 Cuando iban a cumplir la orden, uno de los guardias dijo al reconocer a Kefa: “He aquí este judío que era discípulo del crucificado; ¿qué haremos con él?” 37 Entonces el centurión que les conducía dijo: “Pues a este lo dejamos aparte para que muera como su Maestro el crucificado”.

38 Llevaron a empujones y atado a Kefa y el centurión le reclamó: “Inclina tu cabeza y renuncia a tu Kristo”. Kefa le contestó: 39 “No inclinaré mi cabeza ni renegaré de mi Señor, recibo la muerte en la cruz con alegría”.

40 Y dijo el centurión: “Ya que no inclinarás la cabeza, serás crucificado con la cabeza hacia la tierra”. 41 Entonces colocaron a Kefa sobre la cruz y le clavaron al madero. Luego colocaron la cruz de forma invertida.


42 Sintió Kefa que entregaba su espíritu y entonces escuchó la voz de Yehshua que le decía: “Kefa, en verdad tú has sido piedra de fundación para congregar a mi pueblo”. 

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