viernes, 29 de mayo de 2015

¿Oró Estéfano directamente a Jesús?


Por Pablo Santomauro


Debido a que la Torre del Vigía, la organización de los Testigos de Jehová (TDJ en adelante), niega que Jesucristo es Dios Hijo, segunda Persona de la Trinidad, es lógico según su razonamiento, prohibir las oraciones a Jesús. Veamos dos ejemplos de esto:

“La oración es parte de nuestra adoración y por esta razón debe ser dirigida solamente al Creador (Mt 4:10)”. [The Truth that Leads to Eternal Life, p. 152]

“No obstante algunos aducen que la oración puede propiamente ser dirigida a otros, como el Hijo de Dios por ejemplo, la evidencia es enfáticamente contraria”. [Insight on the Scriptures, vol. 2, p. 667]

Uno de los pasajes bíblicos que más confirman la deidad de Jesucristo se encuentra en Hechos 7, capítulo que narra sobre el final la muerte de Esteban, el primer mártir de la iglesia. Específicamente en Hechos 7:59, durante su apedreamiento, Esteban dijo: “Señor Jesús, recibe mi espíritu”. Esta es una obvia oración directa a Jesús, lo que corrobora que desde sus comienzos, los cristianos reconocieron que Jesús era Dios, de la misma esencia del Padre.

Los TDJ son incomodados por esta oración de Esteban, y desde que ellos niegan que Jesús es Dios, i. e., de la misma naturaleza y con los mismos atributos de deidad que el Padre, no tienen más opción que explicar el pasaje con retorcidas interpretaciones.

A los efectos de familiarizar al lector con el pasaje, veamos los versículos pertinentes:

Y apedreaban a Esteban, mientras él invocaba y decía: Señor Jesús, recibe mi espírituY puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les tomes encuenta este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió. Hechos 7:59-60 (RV 1960)

La Torre del Vigía, por su lado, rinde el pasaje de la siguiente manera en su Traducción Nuevo Mundo (TNM en adelante):

Y siguieron arrojándole piedras a Esteban mientras él hacía petición y decía: “Señor Jesús, recibe mi espíritu”Entonces, doblando las rodillas, clamó con fuerte voz: “Jehová, no les imputes este pecado”. Y después de decir esto, se durmió [en la muerte]. [resaltados nuestros](TNM)

Hemos resaltado dos palabras: el sustantivo “petición” y el nombre propio “Jehová”. El primero es un intento de los TDJ de atenuar el verbo “invocar” (epikaléo), el cual acarrea en sí la idea de oración, mientras que el término “petición” es más difuso en su definición.

Por otra parte, los TDJ introducen el nombre “Jehová” en el verso 60, cuando en realidad no existe un solo manuscrito que incluya la palabra en el texto. Lo que los manuscritos contienen es el título Kurios (Señor), un título común para Jesús. El término Kurios es usado en el verso anterior (v.59) por Esteban: “Señor (Kurios), recibe mi espíritu”.

La intentona de la TNM al poner “Jehová” en lugar de “Señor” en el verso 60, persigue el fin de establecer una marcada diferencia entre el verso 59 y el 60, dando la apariencia de que Esteban hablaba con Jesús en el v. 59 para luego cambiar la dirección de su invocación, dirigiéndose al Padre (la única persona llamada Jehová en la teología de la secta).

Lamentablemente para ellos, una lectura normal del texto junto con una actitud de respeto hacia los manuscritos del Nuevo Testamento, revela que Esteban comenzó orando a Jesús en el v. 59 y continuó orando a Jesús en el v. 60.

Los apologistas de la Watchtower (Torre del Vigía) aducen que Esteban simplemente “apeló” a Jesús en el v. 59, pero en el v. 60 comenzó la oración a Jehová, ya que se puso “de rodillas”, algo que no hizo durante su petición a Jesús. La desesperación de los TDJ no puede pasar desapercibida en este ingenuo argumento.

En primer lugar, sólo alcanza recordar que la misma Torre del Vigía afirma que la posición del cuerpo durante la oración no es importante en absoluto y no existen normas al respecto (Aid to Bible Understanding, pp. 162-63). En esto, los TDJ están en lo correcto, la Biblia no menciona en absoluto qué posiciones son las adecuadas para levantar una oración.

Segundo, el verso no dice que Esteban asumió la posición de rodillas voluntariamente. Tampoco dice que “se puso de rodillas”. El pronombre “se” no aparece en el texto, indicando la ausencia de una acción directa por parte del sujeto. La posición de Esteban probablemente se debió a su debilidad debido a los impactos de las piedras en su cuerpo.

¿Estaba Esteban sólo “apelando” a Jesús, y no orando?

Los apologistas de los TDJ señalan que el verbo epikaléo, traducido como “invocaba” en la RV 1960 y “hacía petición” en la TNM, es la misma que el apóstol Pablo usa en Hechos 25:11: “A César apelo”. Desde que Pablo estaba apelando en el sentido estrictamente legal para que su caso se juzgara en la corte del emperador romano, y la palabra empleada por el apóstol es la misma que Esteban pronunció (“epikaléo” / “invocar” en español), así como Pablo no estaba orando a César, tampoco Esteban oró a Jesús.

Este argumento falla en no reconocer que una misma palabra puede tener diferentes significados, según el contexto en que se emplea. Este es un error muy común de las sectas y en lógica se le llama la falacia de equivocación. Es obvio que Esteban no estaba apelando a Jesús en el sentido legal, sino que estaba clamando a Jesús en oración.

Además, una simple revisación de las escrituras revela que en muchas ocasiones la palabra “invocar” está estrechamente relacionada o es sinónimo directo de oración. Por ejemplo, Romanos 10:13 lee, “porque todo el que invocare el nombre del Señor, será salvo” (RV 1960). La TNM traduce el mismo verso de la siguiente forma: “Porque todo el que invoque el nombre de Jehová será salvo.” Aquí vemos que epikaléono puede en ninguna manera ser considerado como una “apelación”. El pasaje conlleva claramente la idea de oración. La salvación de los hombres incluye indefectiblemente una oración de arrepentimiento y fe.

La Septuaginta (traducción del A.T. hecha por los judíos) contieneepikaléo 134 veces. En muchos de los casos la definición del término significa oración. En la confrontación de Elías con los profetas de Baal, narrada en 1 Reyes 18, vemos diáfanamente que epikaléo se refiere a oración:

Invocad luego vosotros el nombre de vuestros dioses, y yo invocaré el nombre de Jehová; y el Dios que respondiere por medio de fuego, ése sea Dios. Y todo el pueblo respondió, diciendo: Bien dicho. (1 R. 18:24)

El resto de la narración no deja lugar a dudas que “invocar” es, en este contexto, sinónimo de orar, o clamar en oración (1 R. 18: 36-37 en especial). La TNM no trae variaciones de peso en la narración, por lo cual el lector puede invitar al TDJ a leer el pasaje para probar el punto. La conclusión inevitable es que epikaléo significa oración en ciertos contextos, y el caso de Esteban es uno de ellos.

Finalmente en este punto, deseamos señalar que en el caso del apóstol Pablo, su apelación a César no fue más que un recurso legal ordinario, un acto externo sin ningún tipo de ruego o súplica donde el hombre interno expresa sus emociones. Estamos de acuerdo en que la apelación de Pablo no fue una oración. Pero en el caso de Esteban, así como en el caso de los cristianos que invocan o apelan a Jehová por liberación de alguna tribulación, o con un pedido de connotación espiritual (como en el caso de Esteban al borde la muerte), esa invocación o apelación incluye inherentemente los actos de oración y adoración.

¿Pobre memoria o cambio de opinión?

Los TDJ parecen haber olvidado que en el pasado han admitido que la invocación de Esteban es una oración. Todas las siguientes ediciones de la TNM contienen una nota al pie de la página en referencia a Hechos 7:59, que lee: ““invocación; “oración”.

iNew World Translation of the Christian Greek Scriptures (1950, second edition revised May 1, 1951)
iNew World Translation of the Holy Scriptures (1961, revised 1971)
iNew World Translation of the Holy Scriptures with References (1961, revised 1984)

Lo anterior es confirmado por la versión en español de la Biblia con Referencia TNM – 1977.

Sería interesante saber qué explicación dan los TDJ ante estas pifias “accidentales”, sobre todo sabiendo que la revista Atalaya del 12/15/1994, en su página 23, afirma que “toda oración es una forma de adoración”. ¿Cometió Esteban una blasfemia al adorar a Jesús?

Manotazos de ahogado

La página web Jehovah Witnesses United expresa:

“Observando de cerca la narración (Hechos 7:54-60) notamos que Esteban vio la gloria de Dios y Jesús a su diestra. Esteban “vio” a Jesus en una visión, reaccionando evidentemente como si él estuviera en la presencia personal de Jesús, sintió que expresar este ruego dirigido al que él reconoció como el Señor Jesucristo, y apeló a éste. No hay nada que indique que ésta fuera una oración, sino que fue una conversación. Meramente hablar con Jesús no constituye una oración, de la misma forma que una mera conversación con Dios no es necesariamente una oración”.(http://www.jehovah.to/exe/general/pray.htm)

Este argumento puede ser fácilmente desechado cuando analizamos el contexto rigurosamente. Es cierto que Esteban ve una visión de Jesús en el verso 56, pero recién invoca a Jesús en el verso 59. Entre ambos versos ha pasado un buen lapso de tiempo. ¿Cómo sabemos? Porque el verso 58 nos dice que los judíos echaron a Esteban fuera de la ciudad. La inferencia lógica es que para el momento que comienzan a apedrearlo, la visión ya ha pasado. Esteban no está viendo a Jesús en el momento que eleva la oración.

La trampa del politeísmo

Otro argumento de los TDJ para negar que Esteban oró directamente a Jesús, es generalmente formulado de este modo: “Cuando Esteban contempló a Jesús en la visión, parece que se sintió con la libertad de apelar directamente a él. Esteban sabía que Jesús había recibido autoridad para levantar a los muertos (Juan 5:27-29). Por esa razón le pidió a Jesús que salvaguardara su espíritu, o fuerza de vida, hasta el día en que lo resucitara con vida inmortal en los cielos”.

A primera vista, el argumento parecería tener sentido. Lo que lo destruye es que el solo hecho de tener poder para resucitar a los muertos es una prerrogativa única de la Deidad (Dt. 32:39b; 1 S. 2:6a). Ningún ser creado, por más que sea la primera y gran creación de Dios, puede dar vida. Esto elimina la posibilidad de que el poder pueda ser transmitido u otorgado al Cristo de los TDJ, un ser creado por definición. La otra cara de la moneda muestra que el Cristo bíblico es Dios, con los mismos atributos de Dios. El pasaje que los TDJ usan para manejar el argumento de la “transmisión de poder o autoridad” es muy revelador a este respecto, y vale la pena leerlo en contexto:

Porque como el Padre levanta a los muertos, y les da vida, así también el Hijo a los que quiere da vida… De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán. Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo; y también le dio autoridad de hacer juicio, por cuanto es el Hijo del Hombre. No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación. (Jn. 5:21, 25-29)

El pasaje revela que tanto el Padre como el Hijo son auto-existentes (tienen vida en sí mismos). La auto-existencia es un atributo incomunicable de Dios, y Jesús lo posee. Este atributo significa que Dios no depende de nada ni de nadie para su existencia, él es vida en sí mismo. Nosotros los humanos no somos auto-existentes. Ninguna criatura lo es. Dependemos de mil y una cosa para venir a la vida y para seguir existiendo. Somos lo que en filosofía se conoce como seres contingentes. Pero si Jesucristo fue creado en cierto punto de la eternidad, no puede ser auto-existente, ni tampoco tener el poder y la autoridad para dar vida.

El punto es que los TDJ trivializan los atributos de Dios al decir que Jesús recibió la autoridad para resucitar a los muertos, y automáticamente crean otro Dios separado del Padre, ambos con los mismos atributos. Su amañada teología los hace caer en un manifiesto politeísmo, o biteísmo, para ser más exactos. ¡Con razón no tienen más remedio que falsificar Juan 1:1 de modo que diga que “la Palabra (Cristo) era un dios”.

No solamente los TDJ enseñan un Jesucristo diferente, sino que también tienen un Padre diferente.

Un paralelismo imposible de pasar por alto

Un punto que los apologistas cristianos uniformemente destacan, es el paralelismo obvio entre la oración de Esteban y la oración de Jesucristo en la cruz:

Entonces Jesús, clamando a gran voz dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, expiró. (Lucas 23:46)

Básicamente, la oración que Jesús hizo al Padre, es la misma que Esteban hizo a Jesús (“Señor, recibe mi espíritu”). El observador sagaz no puede dejar de notar que el Padre y Jesús, ambos reciben oración. Esto apunta directamente a la doctrina de la Trinidad, es por ello que los TDJ son irritados por pasajes como estos.

En casos de que existan dudas en la mente de los TDJ de que las palabras de Jesús sean una oración, recuérdeles que la publicación de la Watchtower llamada ¿Debería Usted creer en la Trinidad? señala claramente que Lucas 23:46 es una de las oraciones de Jesús (p. 18).

Conclusión

Hemos visto que todos los argumentos de los TDJ para negar que Esteban oró a Jesús, no son convincentes ni bíblica, ni lógicamente. En el análisis final, sus argumentos carecen de sentido común y más bien se asemejan a cuentos para hacer dormir a los niños. Nosotros desearíamos que los TDJ fueran más serios en su tratamiento de la Escritura, pero como toda secta, deben fabricar mentira sobre mentira para perpetuar su credibilidad frente a sus pobres seguidores.

Blog Iglesia Iberoamérica Asamblea de Dios

jueves, 28 de mayo de 2015

¿Solo por la fe somos salvados?


Agustín de Hipona (350-430), doctor de la Iglesia Católica y eminente teólogo del siglo V definió el concepto de fe diciendo, como parafraseando la definición que de la misma se atribuyó a Paulo de Tarso en la apócrifa Carta a los hebreos: “La fe consiste en creer lo que no vemos, y la recompensa es ver lo que creemos”. O según la carta a los hebreos, “la fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven”.

Según Paulo “la fe nace de la predicación y la predicación se realiza en virtud de la Palabra de Kristo” (Rom 10,17); es decir: la fe es resultado de la enseñanza recibida y de la inspiración inserta en esa enseñanza.

La fe es acto de espiritualidad que vincula al ser con el supra ser; es la plena convicción de la existencia de un poder trascendente y al mismo tiempo inaccesible y distante y diferente de lo físico. La fe implica convicción y conocimiento. La fe es también la convicción de recibir un don, un bien esperado.

Este último criterio sobre el concepto de fe es recogido por Marcos en su libro. Así en 2:5 recoge lo dicho por Yehshua a los que le presentaron un paralítico para su sanación: “Al ver Yehshua la fe (πιστις pistis) de ellos, dijo al paralítico: “Hijo, tus pecados te son perdonados”. Así mismo en 4:40 cuando Yehshua calma la tormenta en el mar que ha atemorizado a sus discípulos: “Y les dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe (πιστις)?” Y cuando en 5:34 Yehshua le dice a la mujer que confiaba con solo tocar su manto estaría sana del mal que sufría: “Hija, tu fe te ha hecho salva; ve en paz, y queda sana de tu azote”.

De igual manera es la respuesta de Yehshua al ciego Bartimeo que le imploraba poder recobrar la visión que aparece en 10:52: “Vete, tu fe te ha salvado”. En 11:22-23 Kefa se sorprende de ver seca la higuera que Yehshua había maldecido y Yehshua le dice: “Tened fe en Dios. Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho”.

En Marcos la voz πιστις “fe” solo es empleada cinco veces y su contrario απιστία (Apistia) solo en una ocasión en 9:23-24 cuando después de sanar a un poseso Yehshua le dice al padre del muchacho: “… al que cree todo le es posible. E inmediatamente el padre del muchacho clamó y dijo: “Creo; ayuda mi incredulidad (απιστία)”.

La fe es no dudar y creer firmemente. Es creer en algo que no está sustentado sobre pruebas físicas; o, como se define el término, “la afirmación o confirmación de que algo es veraz”; la fe significa fidelidad a Dios, firmeza en el conocimiento espiritual.

En el Bahaísmo ─ una secta del islam ─ la fe significa, primero, conocimiento consciente, y segundo, la práctica de buenas acciones.

El equivalente de la palabra fe en el budismo es la palabra Saddhā que implica tres condiciones: convicción de que algo es; determinación de lograr las metas personales y sensación de dicha producto de las dos anteriores.

En el judaísmo no existe el concepto de fe en cambio se insiste en el conocimiento. La palabra hebrea אֱמוּנָה (emuná) erróneamente es traducida como Fe. No obstante, esta palabra hebrea significa “firme”, “con firmeza”, y  “Constante”; así en el Libro del profeta Habakkuk (Habacuc) aparece en 2:4 la siguiente frase traducida de esta manera: “He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe (אֱמוּנָה  emuná)  vivirá”. La traducción correcta de acuerdo al hebreo sería: “He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo, por su fidelidad (אֱמוּנָה  emuná) seguirá viviendo”. Entonces: “El justo por su “lealtad”, por su observancia de la confianza que debe a Dios, seguirá viviendo”.

Paulo cita esta frase de Habakkuk en Romanos 1:16-17, diciendo: “Porque en el Evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá”. Paulo utiliza la versión griega del Antiguo Testamento, la Septuaginta, que traduce el vocablo hebreo אֱמוּנָה por el griego πιστις. Precisamente en esta cita de Paulo, incorrectamente traducida, se funda la tesis luterana de Sola fide: “La fe es lo único que, mediante la gracia de Dios, nos salva. Ninguna obra puede salvarnos, sino sólo la fe”.

Yojanán, el más iluminado de los apóstoles, por su parte, funda el principio de salvación en el creer, Πιστεύω, y en ningún momento emplea la palabra fe (πιστις) que tanto aparece en las cartas de Paulo. Creer en Yehshua para alcanzar la salvación. Así dice en 3:18 El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios”. En 4:48 cita las palabras de Yehshua cuando le dice al oficial del rey que le pide por su hijo enfermo: “Si no viereis señales y prodigios, no creeréis”. No solo la palabra es portadora de la credibilidad; el hombre necesita ver “señales” y “prodigios” para creer; por eso en 5:24 dice Yehshua: “El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida”; pero el solo creer porque se ve o se comprueba no es creer verdaderamente. Creer es sentir la verdad desde el plano espiritual y ser fiel a la palabra en pleno sentido de la palabra hebrea emuná  (אֱמוּנָה).

En 12:46, Yehshua es la sabiduría, el logos (Λόγος) de Dios que ilumina al que en él cree: “Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas”. Yojanán se distancia del gnosticismo sustituyendo la σοφια (sabiduría) gnóstica por la palabra “luz” (φωτός) para definir a Yehshua como la verdad que ilumina y salva al que cree en él.

Yehshua es la verdad que se revela a los discípulos por eso en 14:10 le dice a Filíppos: “¿No crees que Yo estoy en el Padre y el Padre en Mí?”

Creer en lo que no se ha visto; creer en la gloria de Dios es bienaventuranza como Yehshua le reclama a Tau’ma en 20:29: “Porque me has visto, Tau’ma, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron.

Tal vez Yojanán omitiera la palabra fe en sus escritos teniendo en cuenta que la palabra griega que Paulo emplea como fe es Πίστις (Pistis), una deidad griega que era la personificación de la buena fe, la confianza y fiabilidad; la misma deidad a la cual los romanos denominaron Fides, como diosa de la confianza y de cuyo nombre se derivan las palabras Fe, en español y Faith en inglés. Entonces, el origen de la palabra FE  es pagano. Los Testigos de Jehová que ven en muchas celebraciones, como la Navidad o las fiestas de cumpleaños y consideran incluso que la doctrina de la Trinidad, su concepto de Dios mismo, ha sido tomado de fuentes paganas y fue desarrollado hasta su forma actual siglos después de haberse terminado de escribir la Biblia (Watchtower Online. Razonamiento); sin embargo no sienten repugnancia en utilizar el vocablo fe conociendo que este procede del paganismo.

Aceptemos como válido el término fe dado su tradicional uso y su empleo en los textos griegos de Marcos, Loukás y Paulo; pero preguntémonos ¿Solo la fe nos permite acceder a la esfera donde mora la gloria de Dios? La fe puede distorsionarse e hipertrofiarse hasta degenerar en dogmatismo y fanatismo; y el dogmatismo y el fanatismo es la negación de la Verdad de Dios, el oscurecimiento de la Luz transmitida por Yehshua.

Veamos las referencias de Paulo al concepto fe: En Romanos 5:1-2 dice: “Somos justificados por la fe, y por la fe tenemos acceso a la gracia”. Es decir, la fe nos hace justos solo de gracia y solo por su práctica. Reafirma luego: “Porque ustedes han sido salvados por su gracia, mediante la fe. Esto no proviene de ustedes, sino que es un don de Dios; y no es el resultado de las obras, para que nadie se gloríe” (Efesios 2,8-9) La salvación es un privilegio que nos concede Dios por nuestra fe y no solo por nuestras obras. Las obras requieren del complemento de la fe.

Sin embargo Paulo cita en Romanos 10,9-10 lo siguiente: “Si confiesas con tu boca que Yehshua es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvado. Con el corazón se cree para alcanzar la justicia, y con la boca se confiesa para obtener la salvación”. Condición para la salvación no solo es creer en Yehshua resucitado por Dios, también se requiere “confesarlo con la boca”, o sea expresar voluntariamente sus actos, ideas o sentimientos verdaderos referidos a las enseñanzas de Yehshua.

En la carta a los  efesios (5,8-11) plantea un aspecto muy importante para los seguidores de la Luz cuando le dice a los cristianos de Éfeso: “Antes, ustedes eran tinieblas, pero ahora son luz en el Señor. Vivan como hijos de la luz. Ahora bien, el fruto de la luz es la bondad, la justicia y la verdad. Sepan discernir lo que agrada al Señor, y no participen de las obras estériles de las tinieblas; al contrario, pónganlas en evidencia”. Además de la fe se requiere practicar la bondad, la justicia y, muy importante, la verdad. Ahora son luz en el Señor, en Yehshua Dios, habiendo alcanzado la sabiduría de sus enseñanzas.

Y este concepto es ampliado en su carta a los colosences (3,13-14): “Sopórtense los unos a los otros, y perdónense mutuamente siempre que alguien tenga motivo de queja contra otro. El Señor los ha perdonado: hagan ustedes lo mismo. Sobre todo, revístanse del amor, que es el vínculo de la perfección”. La perfección no se alcanza por la fe; la perfección se alcanza por la práctica del amor; porque: “El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad. El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta” (1 Cor 13,4-7).

Y le dice a los gálatas (5:14-16): “Toda la Ley está resumida plenamente en este precepto: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Pero si ustedes se están mordiendo y devorando mutuamente, tengan cuidado porque terminarán destruyéndose los unos a los otros. Yo les exhorto a que se dejen conducir por el Espíritu de Dios, y así no serán arrastrados por los deseos de la carne”.

Además dice en su primera carta a los corintios: “Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como una campana que resuena o un platillo que retiñe. Aunque tuviera el don de la profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, aunque tuviera toda la fe, una fe capaz de trasladar montañas, si no tengo amor, no soy nada. Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, no me sirve para nada” (1 Cor 13,1-3). Paulo deja bien claro: la fe sin amor no es nada, no sirve para nada.

Más adelante en esta misma carta (I Corintios 13,13), Paulo señala tajantemente: “Ahora subsisten la fe (Πίστις), la esperanza (ἐλπίς) y la caridad (ἀγάπη), estas tres. Pero la mayor de todas ellas es la caridad”.  Mayor que la fe es la esperanza y mayor que esta es la caridad, es decir, auxiliar a los necesitados, solidaridad con el dolor ajeno, rechazo total a la envidia y a la animadversión. Estas son obras inspiradas en el amor a Kristo y al Padre.


Sí, el Ángel de Dios podría reclamarnos diciendo: “¡Hipócritas! ¿Qué valor tiene para mí que te inclines aplastando tu frente contra el suelo y orando cinco veces al día, sin no hay amor en tu alma? ¿De qué me sirve que menciones mi nombre y cites de memoria textos de las escrituras si no hay bondad en tu alma, si el amor no crece en ti; si odias, si reniegas de los otros, creyéndote tú poseedor de la Verdad cuando Yo nunca te hablé directamente para reconocerte como mi testigo verdadero?”

sábado, 23 de mayo de 2015

Las Enseñanzas de Saulo de Tarso 3 y 4

III


Abraham

1 Abraham es nuestro padre a los ojos de aquel en quien creyó: el Dios que da vida a los muertos y llama a la existencia a las cosas que no existen.

2 Esperando contra toda esperanza, Abraham creyó y llegó a ser padre de muchas naciones, como le había anunciado el mensajero de la Luz: “Así será tu descendencia”.  Por eso, la fe de Abraham le fue tenida en cuenta para su justificación. 3 Por eso cuando se dice: “Dios tuvo en cuenta su fe”, no se refiere únicamente a Abraham, sino también a nosotros, que tenemos fe en aquel que resucitó a Yehshua, el cual fue entregado por nuestros pecados y resucitado para nuestra justificación.

IV


Yehshua es el rescate

1 A aquel que no conoció el pecado, Dios lo identificó con el pecado en favor nuestro, a fin de que nosotros seamos justificados por él.

2 Justificados, entonces, por la fe, estamos en paz con Dios, por medio de nuestro Señor Yehshua.  Por él hemos alcanzado, mediante la fe, la gracia en la que estamos afianzados, y por él nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. 3  Más aún, nos gloriamos hasta de las mismas tribulaciones, porque sabemos que la tribulación produce la constancia;  la constancia, la virtud probada, la esperanza.


4 Y la esperanza no quedará defraudada, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Paráclito, el Espíritu Santo, que nos ha sido dado.

martes, 19 de mayo de 2015

El camino de los malvados


1  No te impacientes a causa de los malvados,
Ni tengas envidia de los que hacen iniquidad.
2 Pues como la hierba serán pronto cortados,
Y como las flores de primavera, pronto se marchitaran.

3 Ten confianza en el Padre de la Vida, y haz el bien;
Porque así vivirás seguro en la tierra y prosperarás.
4 Deléitate en la Luz del Universo,
y Él te concederá los deseos de tu corazón.

5 Encomienda a la Suprema Inteligencia todo lo que haces;
Confía en Él; y Él te ayudará.  
6 Él hará resplandecer tu inocencia como el amanecer,
 y la justicia de tu causa brillará como el sol de mediodía.

7 Guarda silencio ante la grandeza del Dios del Universo,
y espera confiado a que Él actúe.
No te inquietes por la gente mala que prospera,
ni te preocupes por sus perversas maquinaciones.

8 ¡Ya no sigas enojado!  ¡Deja a un lado tu ira!
No pierdas los estribos,  que eso únicamente causa daño.
9 Porque los perversos serán desechados,
pero los que confían en el Dios de Luz poseerán la tierra.

10 Pronto los perversos desaparecerán;
por más que los busques, no los encontrarás.
11 Los humildes poseerán la tierra
 y vivirán en paz y prosperidad.

12 Los malvados conspiran contra el justo,
Y crujen contra él sus dientes;
13 Pero Dios simplemente se ríe de ellos.
Porque El conoce el destino que se han forjado

14 Los perversos ajustan sus armas
para masacrar al desvalido y a los humildes,
para aplastar a los que hacen lo correcto.
15 Pero sus armas se volverán contra ellos
Y su propio odio los destruirá.

16 Es mejor ser justo y tener poco
 que ser malvado, poderoso y rico.
17 Porque la fuerza de los poderosos será quebrantada;
 Porque la Suprema Inteligencia vela por los justos.

18 Día a día el Padre de la Vida cuida a los que alcanzaron iluminación,
y ellos recibirán una herencia que permanecerá para siempre.
19 No serán avergonzados en los tiempos difíciles,
Y en tiempos de hambre recibirán alimento.

20 Pero los perversos serán abatidos;
los que niegan a la Luz son como grasa en el bracero.
Consumidos serán y como humo se disiparán.

21 Los perversos toman prestado sin devolver;
Pero el justo es generoso y reparte.
22 Los bendecidos por Dios heredarán la tierra;
Y los crueles rechazados por Dios se desvanecerán.

23 La Suprema Inteligencia muestra el recto camino a los justos
y  se deleita en cada detalle de su vida.
24 Aunque tropiecen, nunca caerán,
porque el Dios los sostiene de la mano.

25 Joven fui, y ahora soy anciano,
Y no he visto desamparado al que ama la justicia,
Ni a sus hijos mendigando el pan.
26 Porque ellos dan sin pedir nada a cambio
Y sus hijos serán bendecidos.

27 Apártate del mal, y haz el bien,
Así recibirás vivir por siempre.
28 Porque Nuestro Padre ama la rectitud,
Y siempre velará por los que aman la justicia;
Ellos por siempre serán guardados;
Mas la estirpe de los impíos no prevalecerá.

29 Los humildes heredarán la tierra,
Y morarán siempre sobre ella.

30 El que tiene luz su palabra es guía en la oscuridad,
Y su boca habla justicia.
31 El Pacto de Dios es mantenido en su alma;
Por tanto, nunca tropezarán.

32 Los malvados acechan emboscados a los justos,
Aguardando el momento para matarlos.
33 Pero el Dios de Justicia no permitirá que los perversos tengan éxito
ni dejará que condenen a los justos.

34 Pon tu esperanza en Dios Padre del Universo
y marcha con paso firme por su camino.
Él te honrará sobre la tierra
y verás cómo serán desechados los perversos
.
35 He visto a gente malvada y despiadada
florecer como laurel verde en tierra fértil.
36 Pero cuando volví a mirar, ¡habían desaparecido!
¡Aunque los busqué, no pude encontrarlos!

37 Considera al íntegro, y observa al honesto;
porque a los que aman la paz les espera un futuro maravilloso.
38 Pero los transgresores serán destruidos;
Para ellos no habrá futuro.

39 Dios salvará a los justos y honestos del yugo de los perversos;
Él es su fortaleza en los tiempos de angustia.

40 Él salva a los justos, y ellos encuentran refugio en Él.

Vistas de página en total