Por Pablo Santomauro
Debido a que la Torre del Vigía, la organización
de los Testigos de Jehová (TDJ en adelante), niega que Jesucristo es Dios Hijo,
segunda Persona de la Trinidad, es lógico según su razonamiento, prohibir las
oraciones a Jesús. Veamos dos ejemplos de esto:
“La oración es parte de nuestra adoración y por
esta razón debe ser dirigida solamente al Creador (Mt 4:10)”. [The Truth
that Leads to Eternal Life, p. 152]
“No obstante algunos aducen que la oración puede
propiamente ser dirigida a otros, como el Hijo de Dios por ejemplo, la
evidencia es enfáticamente contraria”. [Insight on the Scriptures, vol.
2, p. 667]
Uno de los pasajes bíblicos que más confirman la
deidad de Jesucristo se encuentra en Hechos 7, capítulo que narra sobre el
final la muerte de Esteban, el primer mártir de la iglesia. Específicamente en
Hechos 7:59, durante su apedreamiento, Esteban dijo: “Señor Jesús, recibe mi
espíritu”. Esta es una obvia oración directa a Jesús, lo que corrobora que
desde sus comienzos, los cristianos reconocieron que Jesús era Dios, de la
misma esencia del Padre.
Los TDJ son incomodados por esta oración de
Esteban, y desde que ellos niegan que Jesús es Dios, i. e., de la misma
naturaleza y con los mismos atributos de deidad que el Padre, no tienen más
opción que explicar el pasaje con retorcidas interpretaciones.
A los efectos de familiarizar al lector con el
pasaje, veamos los versículos pertinentes:
Y apedreaban a Esteban, mientras él invocaba y
decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu. Y puesto de rodillas, clamó a gran voz:
Señor, no les tomes encuenta este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió. Hechos
7:59-60 (RV 1960)
La Torre del Vigía, por su lado, rinde el pasaje
de la siguiente manera en su Traducción Nuevo Mundo (TNM en
adelante):
Y siguieron arrojándole piedras a Esteban
mientras él hacía petición y decía: “Señor Jesús,
recibe mi espíritu”. Entonces,
doblando las rodillas, clamó con fuerte voz: “Jehová, no les
imputes este pecado”. Y después de decir esto, se durmió [en la muerte]. [resaltados
nuestros](TNM)
Hemos resaltado dos palabras: el sustantivo
“petición” y el nombre propio “Jehová”. El primero es un intento de los TDJ de
atenuar el verbo “invocar” (epikaléo), el cual acarrea en sí la idea de
oración, mientras que el término “petición” es más difuso en su definición.
Por otra parte, los TDJ introducen el nombre
“Jehová” en el verso 60, cuando en realidad no existe un solo manuscrito que
incluya la palabra en el texto. Lo que los manuscritos contienen es el título Kurios
(Señor), un título común para Jesús. El término Kurios es
usado en el verso anterior (v.59) por Esteban: “Señor (Kurios), recibe mi
espíritu”.
La intentona de la TNM al poner “Jehová” en lugar
de “Señor” en el verso 60, persigue el fin de establecer una marcada diferencia
entre el verso 59 y el 60, dando la apariencia de que Esteban hablaba con Jesús
en el v. 59 para luego cambiar la dirección de su invocación, dirigiéndose al
Padre (la única persona llamada Jehová en la teología de la secta).
Lamentablemente para ellos, una lectura normal
del texto junto con una actitud de respeto hacia los manuscritos del Nuevo
Testamento, revela que Esteban comenzó orando a Jesús en el v. 59 y continuó orando
a Jesús en el v. 60.
Los apologistas de la Watchtower (Torre
del Vigía) aducen que Esteban simplemente “apeló” a Jesús en el v. 59, pero en
el v. 60 comenzó la oración a Jehová, ya que se puso “de rodillas”, algo que no
hizo durante su petición a Jesús. La desesperación de los TDJ no puede pasar
desapercibida en este ingenuo argumento.
En primer lugar, sólo alcanza recordar que la
misma Torre del Vigía afirma que la posición del cuerpo durante la oración no
es importante en absoluto y no existen normas al respecto (Aid to Bible
Understanding, pp. 162-63). En esto, los TDJ están en lo correcto, la
Biblia no menciona en absoluto qué posiciones son las adecuadas para levantar
una oración.
Segundo, el verso no dice que Esteban asumió la
posición de rodillas voluntariamente. Tampoco dice que “se puso de
rodillas”. El pronombre “se” no aparece en el texto, indicando la ausencia de
una acción directa por parte del sujeto. La posición de Esteban probablemente
se debió a su debilidad debido a los impactos de las piedras en su cuerpo.
¿Estaba Esteban sólo
“apelando” a Jesús, y no orando?
Los apologistas de los TDJ señalan que el verbo epikaléo, traducido
como “invocaba” en la RV 1960 y “hacía petición” en la TNM, es la misma que el
apóstol Pablo usa en Hechos 25:11: “A César apelo”. Desde que Pablo estaba
apelando en el sentido estrictamente legal para que su caso se juzgara en la
corte del emperador romano, y la palabra empleada por el apóstol es la misma
que Esteban pronunció (“epikaléo” / “invocar” en español), así como Pablo no
estaba orando a César, tampoco Esteban oró a Jesús.
Este argumento falla en no reconocer que una
misma palabra puede tener diferentes significados, según el contexto en que se
emplea. Este es un error muy común de las sectas y en lógica se le llama la
falacia de equivocación. Es obvio que Esteban no estaba apelando a Jesús en el
sentido legal, sino que estaba clamando a Jesús en oración.
Además, una simple revisación de las escrituras
revela que en muchas ocasiones la palabra “invocar” está estrechamente
relacionada o es sinónimo directo de oración. Por ejemplo, Romanos 10:13 lee,
“porque todo el que invocare el nombre del Señor, será salvo”
(RV 1960). La TNM traduce el mismo verso de la siguiente forma: “Porque todo el
que invoque el nombre de Jehová será salvo.” Aquí vemos que epikaléono
puede en ninguna manera ser considerado como una “apelación”. El pasaje
conlleva claramente la idea de oración. La salvación de los hombres incluye
indefectiblemente una oración de arrepentimiento y fe.
La Septuaginta (traducción del A.T. hecha por los
judíos) contieneepikaléo 134 veces. En muchos de los casos la
definición del término significa oración. En la confrontación de Elías con los
profetas de Baal, narrada en 1 Reyes 18, vemos diáfanamente que epikaléo se
refiere a oración:
Invocad luego vosotros el nombre de vuestros
dioses, y yo invocaré el nombre de Jehová; y el Dios que respondiere por medio
de fuego, ése sea Dios. Y todo el pueblo respondió, diciendo: Bien dicho. (1 R. 18:24)
El resto de la narración no deja lugar a dudas
que “invocar” es, en este contexto, sinónimo de orar, o clamar en oración (1 R.
18: 36-37 en especial). La TNM no trae variaciones de peso en la narración, por
lo cual el lector puede invitar al TDJ a leer el pasaje para probar el punto.
La conclusión inevitable es que epikaléo significa oración en
ciertos contextos, y el caso de Esteban es uno de ellos.
Finalmente en este punto, deseamos señalar que en
el caso del apóstol Pablo, su apelación a César no fue más que un recurso legal
ordinario, un acto externo sin ningún tipo de ruego o súplica donde el hombre
interno expresa sus emociones. Estamos de acuerdo en que la apelación de Pablo
no fue una oración. Pero en el caso de Esteban, así como en el caso de los cristianos
que invocan o apelan a Jehová por liberación de alguna tribulación, o con un
pedido de connotación espiritual (como en el caso de Esteban al borde la
muerte), esa invocación o apelación incluye inherentemente los actos de oración
y adoración.
¿Pobre memoria o cambio de
opinión?
Los TDJ parecen haber olvidado que en el pasado
han admitido que la invocación de Esteban es una oración. Todas las siguientes
ediciones de la TNM contienen una nota al pie de la página en referencia a
Hechos 7:59, que lee: ““invocación; “oración”.
iNew World Translation of the Christian Greek
Scriptures (1950, second edition revised May 1, 1951)
iNew World Translation of the Holy Scriptures (1961,
revised 1971)
iNew World Translation of the Holy Scriptures
with References (1961, revised 1984)
Lo anterior es confirmado por la versión en
español de la Biblia con Referencia TNM – 1977.
Sería interesante saber qué explicación dan los
TDJ ante estas pifias “accidentales”, sobre todo sabiendo que la revista Atalaya del
12/15/1994, en su página 23, afirma que “toda oración es una forma de
adoración”. ¿Cometió Esteban una blasfemia al adorar a Jesús?
Manotazos de ahogado
La página web Jehovah Witnesses United expresa:
“Observando de cerca la narración (Hechos
7:54-60) notamos que Esteban vio la gloria de Dios y Jesús a su diestra.
Esteban “vio” a Jesus en una visión, reaccionando evidentemente como si él
estuviera en la presencia personal de Jesús, sintió que expresar este ruego
dirigido al que él reconoció como el Señor Jesucristo, y apeló a éste. No hay
nada que indique que ésta fuera una oración, sino que fue una conversación.
Meramente hablar con Jesús no constituye una oración, de la misma forma que una
mera conversación con Dios no es necesariamente una oración”.(http://www.jehovah.to/exe/general/pray.htm)
Este argumento puede ser fácilmente desechado
cuando analizamos el contexto rigurosamente. Es cierto que Esteban ve una
visión de Jesús en el verso 56, pero recién invoca a Jesús en el verso 59.
Entre ambos versos ha pasado un buen lapso de tiempo. ¿Cómo sabemos? Porque el
verso 58 nos dice que los judíos echaron a Esteban fuera de la ciudad. La
inferencia lógica es que para el momento que comienzan a apedrearlo, la visión
ya ha pasado. Esteban no está viendo a Jesús en el momento que eleva la
oración.
La trampa del politeísmo
Otro argumento de los TDJ para negar que Esteban
oró directamente a Jesús, es generalmente formulado de este modo: “Cuando
Esteban contempló a Jesús en la visión, parece que se sintió con la libertad de
apelar directamente a él. Esteban sabía que Jesús había recibido autoridad para
levantar a los muertos (Juan 5:27-29). Por esa razón le pidió a Jesús que
salvaguardara su espíritu, o fuerza de vida, hasta el día en que lo resucitara
con vida inmortal en los cielos”.
A primera vista, el argumento parecería tener
sentido. Lo que lo destruye es que el solo hecho de tener poder para resucitar
a los muertos es una prerrogativa única de la Deidad (Dt. 32:39b; 1 S. 2:6a).
Ningún ser creado, por más que sea la primera y gran creación de Dios, puede
dar vida. Esto elimina la posibilidad de que el poder pueda ser transmitido u
otorgado al Cristo de los TDJ, un ser creado por definición. La otra cara de la
moneda muestra que el Cristo bíblico es Dios, con los mismos atributos de Dios.
El pasaje que los TDJ usan para manejar el argumento de la “transmisión de
poder o autoridad” es muy revelador a este respecto, y vale la pena leerlo en
contexto:
Porque como el Padre levanta a los muertos, y les
da vida, así también el Hijo a los que quiere da vida… De cierto, de cierto os
digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de
Dios; y los que la oyeren vivirán. Porque como el Padre tiene vida en sí mismo,
así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo; y también le dio autoridad
de hacer juicio, por cuanto es el Hijo del Hombre. No os maravilléis de esto;
porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y
los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron
lo malo, a resurrección de condenación. (Jn. 5:21, 25-29)
El pasaje revela que tanto el Padre como el Hijo
son auto-existentes (tienen vida en sí mismos). La auto-existencia es un
atributo incomunicable de Dios, y Jesús lo posee. Este atributo significa que
Dios no depende de nada ni de nadie para su existencia, él es vida en sí mismo.
Nosotros los humanos no somos auto-existentes. Ninguna criatura lo es.
Dependemos de mil y una cosa para venir a la vida y para seguir existiendo.
Somos lo que en filosofía se conoce como seres contingentes. Pero si Jesucristo
fue creado en cierto punto de la eternidad, no puede ser auto-existente, ni
tampoco tener el poder y la autoridad para dar vida.
El punto es que los TDJ trivializan los atributos
de Dios al decir que Jesús recibió la autoridad para resucitar a los muertos, y
automáticamente crean otro Dios separado del Padre, ambos con los mismos
atributos. Su amañada teología los hace caer en un manifiesto politeísmo, o
biteísmo, para ser más exactos. ¡Con razón no tienen más remedio que falsificar
Juan 1:1 de modo que diga que “la Palabra (Cristo) era un dios”.
No solamente los TDJ enseñan un Jesucristo
diferente, sino que también tienen un Padre diferente.
Un paralelismo imposible de
pasar por alto
Un punto que los apologistas cristianos
uniformemente destacan, es el paralelismo obvio entre la oración de Esteban y
la oración de Jesucristo en la cruz:
Entonces Jesús, clamando a gran voz dijo: Padre,
en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, expiró. (Lucas
23:46)
Básicamente, la oración que Jesús hizo al Padre,
es la misma que Esteban hizo a Jesús (“Señor, recibe mi espíritu”). El
observador sagaz no puede dejar de notar que el Padre y Jesús, ambos reciben
oración. Esto apunta directamente a la doctrina de la Trinidad, es por ello que
los TDJ son irritados por pasajes como estos.
En casos de que existan dudas en la mente de los
TDJ de que las palabras de Jesús sean una oración, recuérdeles que la
publicación de la Watchtower llamada ¿Debería Usted creer en la
Trinidad? señala claramente que Lucas 23:46 es una de las oraciones de
Jesús (p. 18).
Conclusión
Hemos visto que todos los argumentos de los TDJ
para negar que Esteban oró a Jesús, no son convincentes ni bíblica, ni
lógicamente. En el análisis final, sus argumentos carecen de sentido común y
más bien se asemejan a cuentos para hacer dormir a los niños. Nosotros
desearíamos que los TDJ fueran más serios en su tratamiento de la Escritura,
pero como toda secta, deben fabricar mentira sobre mentira para perpetuar su
credibilidad frente a sus pobres seguidores.
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