lunes, 27 de julio de 2015

Sobre los ciclos de vida


Cuando en el libro La Suprema Inteligencia se habla de los ciclos de vida que han de transcurrir aquellos que no hayan alcanzado la perfección espiritual, por lo general, los que siguen al pie de la letra lo escrito en la Biblia afirman que este concepto no es bíblico. Y responderemos: Sí, ciertamente este concepto no aparece expresado literalmente en la Biblia. Pero el que no se exprese de manera literal no quiere decir que el concepto de los nuevos siclos de vida, o si se quiere, de la rencarnación, esté rechazado expresamente en el libro; de hecho, la noción de la rencarnación está insinuada de manera muy clara en los escritos.

En el libro de Mattai (Mateo) hay un reconocimiento explícito del tránsito por nuevos ciclos de vida. Veamos en Mt 12:31-32 lo que dice Yehshua sobre la blasfemia contra el Espíritu Santo:

Por eso les digo: a los hombres se les perdonarán todos sus pecados y blasfemias, pero la blasfemia contra el Espíritu no se les perdonará. Al que hable contra el Hijo del hombre se le perdonará, pero al que hable contra el Espíritu Santo no se le perdonará ni en esta vida ni en la otra.

Las últimas palabras de esta perícopa en el texto griego se escriben: Τούτῳ  τῷ  αἰῶνι  οὔτε  ἐν  τῷ  μέλλοντι, donde Αἰών (aión) significa, un ciclo o periodo de tiempo, y μέλλοντι (mélonti) quiere decir, venidero, por tanto la traducción de la frase será: “ni en este tiempo ni en el venidero” o “ni en esta vida ni en la venidera”.

En Marcos 3:28, 29 se toma el mismo tema:

Les aseguro que todos los pecados y blasfemias se les perdonarán a todos por igual excepto a quien blasfeme contra el Espíritu Santo.  Éste no tendrá perdón jamás; es culpable de un pecado eterno.

Es decir, se trata de un pecado que “no tiene principio ni fin”, que nunca ─ en ningún tiempo ─ será perdonado; o lo que es lo mismo: ni en esta vida ni en la venidera, o también: ni en este ciclo de vida ni en el venidero.

Veamos lo que dijera el profeta Malʼakii (Malaquías) en Mal. 4:5,6:

He aquí, yo os envío a Eliyahu el profeta antes que venga el día de Yahvahé, grande y terrible. Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con  maldición.

La poesía del libro redactado por Yirmiyahu (Jeremías) en el Segundo de Reyes 2:11 sustituye la muerte física de Eliyahu por la hermosa fantasía de haber sido raptado por dos carros de fuego que le llevaron al cielo en un torbellino, pero luego Malʼakii anuncia que “regresaría” ¿reencarnaría? Antes de la llegada del Mashíaj.

Si Yehshua es el Mashíaj, el Kristo, antes tenía que volver a encarnar Eliyahu. Si Eliyahu no hubiera retornado a la vida, entonces, proféticamente, Yehshua no se habría podido manifestar como el Kristo, porque sí es como dice la profecía: Eliyahu regresará “antes que venga el día de Yahvahé”.

Pero ¿apareció Eliyahu antes que se manifestara Yehshua como el Kristo? Esto es lo que dijo Yehshua sobre el Bautista de acuerdo con Mattai 7-15:

¿Qué salisteis a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? ¿O qué salisteis a ver? ¿A un hombre cubierto de vestiduras delicadas? He aquí, los que llevan vestiduras delicadas, en las casas de los reyes están. Pero ¿qué salisteis a ver? ¿A un profeta? Sí, os digo, y más que profeta. Porque éste es de quien está escrito: He aquí, yo envío mi mensajero delante de tu faz, el cual preparará tu camino delante de ti. De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Yojanán el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él. Desde los días de Yojanán el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan. Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan. Y si queréis recibirlo, él es aquel Eliyahu que había de venir. El que tiene oídos para oír, oiga”. 

Yehshua cita lo anunciado por Malʼakii 3:1 “el mensajero que preparará el camino”; y ese mensajero lo identifica con Yojanán en concordancia con lo expresado por Malʼakii en la perícopa antes citada. Yojanán es aquel Eliyahu (del que se decía) que había de venir.

No obstante Yojanán negó ser Eliyahu de acuerdo con el relato del apóstol Yojanán en 1:19-21:

Este es el testimonio de Yojanán, cuando los judíos enviaron de Yerushaláyim sacerdotes y levitas para que le preguntasen: ¿Tú, quién eres? Confesó, y no negó, sino confesó: Yo no soy el Cristo. Y le preguntaron: ¿Qué pues? ¿Eres tú Elías? Dijo: No soy. ¿Eres tú el profeta? Y respondió: No”.

A continuación los fariseos le cuestionan diciendo: “¿Por qué, pues, bautizas, si tú no eres el Kristo, ni Eliyahu, ni el profeta?” Él les responde: “Yo bautizo con agua; pero en medio de ustedes está uno a quien ustedes no conocen. Este es el que viene después de mí, el que es antes de mí, del cual yo no soy digno de desatar la correa del calzado…” El viene después de mi… es decir, Yojanán, de hecho está reconociendo que él es un precedente de la llegada del Mashíaj.

Si el Bautista declara que no es “el Eliyahu que había de venir” en apariencias se establece entonces una contradicción entre lo afirmado por Yehshua y lo reconocido por el Bautista. Dos proposiciones, entonces, de las cuales una debe ser falsa. ¿Mintió Yehshua?

No, no mintió pese a la negativa del Bautista sobre su condición. Se reencarna en espíritu (alma) en un cuerpo material. Yojanán era él, Yojanán, pero en su espíritu era Eliyahu, lo que evidentemente él desconocía; no tenía visión de la memoria astral que le hiciera ver su anterior ciclo de vida. Pero Yehshua sí tenía el poder de ver en el interior de los hombres. En Yojanán 2:24-25 se lee:

Pero Yehshua, por su parte, no se confiaba a ellos, porque conocía a todos, y no tenía necesidad de que nadie le diera testimonio del hombre, pues Él sabía lo que había en el hombre”.

Yehshua sabía lo que había en el interior de los hombres y podía ver que dentro de la figura humana de Yojanán el Bautista, se encontraba alojada el alma del profeta Eliyahu. La obra de los profetas había concluido con la aparición del Bautista, del Eliyahu reencarnado, y a partir de Yojanán y tras el encarcelamiento de Yojanán comenzaría entonces la manifestación del Kristo.

El Kristo tendría entonces que manifestarse después de Yojanán.

El concepto de nuevos ciclos de vida, quizá sea catalogado como teología de segunda oportunidad como se califica al dogma católico del Purgatorio. El Papa Benedicto XVI, en un encuentro celebrado 7 de febrero de 2008 con los párrocos y el clero de Roma, habló sobre el dogma del Purgatorio diciendo: “…el purgatorio, que para mí es una verdad tan obvia, tan evidente y también tan necesaria y consoladora, que no puede faltar”. Esto también se puede argumentar en defensa del concepto de los nuevos ciclos de vida diciendo: “Par mí es una verdad tan obvia, tan evidente y también tan necesaria y consoladora, que no puede faltar”. Faltaría agregar que el transcurrir por nuevos ciclos de vida, es, además, una oportunidad que, el gran amor de Dios por sus hijos, les permite a los que no hayan alcanzado la perfección espiritual de regeneración en nuevos ciclos de vida para librarse del karma negativo que hayan creado durante su existencia sin necesidad de ser condenados a padecer en “un lugar nebuloso, lleno de fuego (donde son confinadas) una multitud de almas sufrientes”, como describiera el purgatoria la monja canonizada santa el 30 de abril del 2000, Faustina Kowalska (1905 – 1938) en una visión que afirmó haber recibido guiada por el “ángel de la guarda”. Las visiones de una monja enajenada no pueden ser consideradas como artículo de fe imbatible.

El dogma del Purgatorio nace con Gregorio Magno, Papa desde el 590 hasta su muerte en el 604. En sus Diálogos expuso su tesis del purgatorio como lugar de reparación para los que murieron con pecados considerados veniales:

Respecto a ciertas faltas ligeras, es necesario creer que, antes del juicio (final), existe un fuego purificador, según lo que afirma Aquel que es la Verdad, al decir que si alguno ha pronunciado una blasfemia contra el Espíritu Santo, esto no le será perdonado ni en este siglo, ni en el futuro (Mt 12, 31). En esta frase podemos entender que algunas faltas pueden ser perdonadas en este siglo, pero otras en el siglo futuro. (Gregorio Magno, Diálogos 4, 39)

Ya hemos señalado antes que el texto de Mattai 12, 31 redactado en griego no se traduce como “este siglo” y “siglo futuro” sino como “ni en este tiempo ni en el venidero”. ¿Cuál es el tiempo venidero? Sin dudas un tiempo que se presentará en un futuro post mórtem física.

En el Primer Concilio Ecuménico de Lyon de 1245 quedó definido el Dogma del Purgatorio afirmándose “que las almas de aquellos que mueren, recibida la penitencia, pero sin cumplirla; o sin pecado mortal, pero sí veniales y menudos, son purificados después de la muerte y pueden ser ayudados por los sufragios de la Iglesia…”. En el Segundo Concilio de Lyon de 1274 se retoma el tema del Purgatorio estableciendo que los pecadores si “verdaderamente arrepentidos murieren en caridad antes de haber satisfecho con frutos dignos de penitencia por sus comisiones y omisiones, sus almas son purificadas después de la muerte con penas purgatorias (…) y para alivio de esas penas les aprovechan los sufragios de los fieles vivos…”

Finalmente el dogma del Purgatorio fue ratificado en la XXV sesión del Concilio de Trento celebrada el 3 y 4 de diciembre de 1563, estableciendo: “Habiendo la Iglesia católica (…) enseñado en los sagrados concilios, y últimamente en este general de Trento, que hay Purgatorio; y que las almas detenidas en él reciben alivio con los sufragios de los fieles…

De acuerdo con Thomas Hale y Stephen Thorson (Apliquemos La Palabra Comentario Del Nuevo Testamento), en “la época del Nuevo Testamento, la gente creía que el espíritu de una persona muerta tenía más poder del que había tenido cuando vivía”, de aquí que al ver los milagros realizados por Yehshua pensaron que era el bautista que había resucitado, aunque este no hubiera realizado ningún milagro. Herodes también creía que Yehshua era Yojanán resucitado pero, según estos autores citados, “por una razón especial” para creerlo; él había dado muerte al Bautista y, por tanto, temía que su espíritu “había regresado a castigarle”.

Aunque no hay evidencias arqueológicas de ello, es evidente que entre los contemporáneos de Yehshua había una tradición de creencia en la rencarnación, lo que se deduce de los propios evangelios canónicos, donde se muestra elementos de estas creencias presentes en las interrogantes que entre la gente común se hacían con respecto a la figura de Yehshua, tal y como lo dicho sobre el temor de Herodes.

Un enfoque interesante en este sentido lo ofrece el trabajo aparecido en 144000 net de un autor anónimo. Según este enfoque entre los contemporáneos palestinos de Yehshua

existía ya la noción y el conocimiento aceptado de la ley de reencarnación del espíritu lo demuestra el siguiente versículo, totalmente innecesario si el caso contrario hubiese sido lo verdadero: Otros decían: Es Elías. Y otros decían: Es un profeta, o alguno de los profetas.  Marcos 6:14,15.

Y agrega que la noción de rencarnación era tan normal entre los palestinos que de otro modo no se podría explicar que Yehshua en ocasiones fuera identificado como la rencarnación de algún profeta. El autor cita a Marcos 8:27 donde es el mismo Yehshua quien pregunta a sus discípulos: “¿Quién dicen los hombres que soy yo?" Ellos respondieron: “Unos, Yojanán el Bautista,   otros, Eliyahu; y otros, alguno de los profetas”. 

Es evidente esta idea de la reencarnación entre el pueblo común donde se desarrollaba la predicación de Yehshua, teniendo en cuenta que todos conocían que tanto Eliyahu, como los profetas llevaban muertos muchos años atrás. También es evidente que Yehshua conocía que la idea de la reencarnación estaba generalizada entre sus contemporáneos, pues de no ser así no hubiera indagado para conocer lo que la gente opinaba de él.

El hecho de que muchos opinaran así demuestra que la reencarnación era un concepto ampliamente difundido y aceptado (…) incluyendo por lo que se puede ver, al mismo Divino Maestro, quien no corrige ni enmienda esa noción”.

Existen otros conceptos teológicos que carecen de definición clara y contundente en los escritos de la Biblia y chocan con la doctrina de los nuevos ciclos de vida. Estos conceptos son: “El sueño del alma”; el “Estado Intermedio” y el dogma que expresa no haber una “segunda oportunidad de arrepentimiento”.

Digamos primero que la Biblia no es el único arcón que guarda todas las enseñanzas divinas. Un hombre sabio no guarda todas sus riquezas en un único cofre, porque así evita que los ladrones le despojen de todas sus riquezas de una sola vez. La Suprema Inteligencia en su infinita sabiduría ha repartido toda la Sabiduría (las riquezas) en muchos cofres donde se mezclan joyas y fantasías y ha dado clave a los humanos para que sepan diferenciar entre las piedras falsas y las joyas. El hombre sabio cuando redacta su testamento da claves para que sus herederos reciban las riquezas que les ha dejado. Así mismo ha hecho Dios con la Sabiduría, repartida entre muchos y diferentes pueblos.

Si la Verdad se guardara en un solo libro considerado sagrado habría la posibilidad de que los ladrones dejaran las piedras falsas (dogmas, leyes de hombres, alteración de la escritura) en sustitución de las joyas legítimas. ¡Y cuántos son los ladrones que han asaltado la Biblia para confusión de muchos! ¿Acaso el Corán no es un despojo de enseñanzas, de leyes y de personajes de la Biblia? ¿Acaso la Biblia no tomó mitos y leyendas sumerios y babilónicos adaptándolos a una teología particular, la teología hebrea? ¿Acaso en la Torá, el libro de las leyes, no fueron asimiladas muchas prácticas del Egipto politeísta para darles carácter sacramental?

Los cristianos tienen una fuente de inspiración en las enseñanzas recopiladas tras la muerte  y elevación a la gloria de Yehshua. El Nuevo Testamento recoge gran parte de estas enseñanzas pero no todos los libros de enseñanza, que fueron numerosos y muchos perdidos, se compilan y, en cambio, algunos de los que están no debieron haberse incluido en esta colección, como pudiera ser el Evangelio de Mattai por su carácter judeizante y el Apocalipsis evidentemente apócrifo y redactado por sectores pro judaísmo, de doctrina milenarista y con aspectos que pueden considerarse de precursores del arrianismo. No toda la enseñanza presente en el Nuevo Testamento puede ser considerada dentro del espíritu del cristianismo puro, como pueden ser muchas de las doctrinas paulistas influidas por la educación farisaica y por los propios prejuicios del predicador Paulo. Sin embargo quedan muchas enseñanzas dispersas entre los denominados Padres Apostólicos aquellos que fueron discípulos directos de algún apóstol de Kristo que pudieran tener cabida en el Libro del Cristiano.

Consideraré ahora, de modo somero los conceptos teológicos que yo denominaría como “conflicto post mortuorio” o conflicto escatológico del cristianismo.

El sueño del alma, es la doctrina que establece que el alma, al separarse del cuerpo, ya sin espíritu de aliento de vida, entra en un estado de crisálida o de “animación suspendida” y de inconsciencia que no se romperá mientras no llegue el día del juicio, es decir hasta la llegada del Tiempo de los tiempos y la resurrección de los muertos, quedando dormidas en el she’ol. Esta doctrina comenzó en los primeros tiempos de la Reforma, no obstante fue rebatida por Calvino en su "Vigilia de la noche del alma”. Los más destacados defensores de la doctrina del sueño del alma, en la actualidad incluyen a la iglesia de los Adventistas del Séptimo Día, a los Testigos de Jehová, a los Cristadelfianos.

El Estado Intermedio, es la doctrina que se plantea como el estado de los muertos durante el periodo comprendido entre la muerte y la resurrección. Es un estado consciente de las almas donde ni los impíos entran a sufrir su castigo final ni los creyentes disfrutan de su último estado de gloria y perfección hasta después de la resurrección.

Esta doctrina cuenta con suficientes evidencias bíblicas como para no ser reconocida como válida:

Deuteronomio 18, 10-12: “Que no haya entre vosotros nadie que inmole en el fuego a su hijo o a su hija, ni practique la adivinación, la astrología, la magia o la hechicería. Tampoco habrá ningún encantador, ni consultor de espectros o de espíritus, ni evocador de muertos. Porque todo el que practica estas cosas es abominable al Señor, tu Dios y por causa de estas abominaciones, El desposeerá a esos pueblos delante de ti”.

Marcos 12, 26-27: Y con respecto a la resurrección de los muertos, ¿no habéis leído en el Libro de Moshé, en el pasaje de la zarza, lo que Dios le dijo: “Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Yitzhak y el Dios de Ya’acov?” Él no es un Dios de muertos, sino de vivientes. Vosotros estáis en un grave error.

Lucas 16, 19-31: parábola del rico y Eleazar. Eleazar se encuentra en el seno de Abraham en tanto el rico padece en el She’ol.

1 Samuel 28, 12-19: Saúl consulta a Shamu’el en espíritu. Después de la muerte de Shamu’el, el espíritu del profeta se le aparece a Saúl y le avisa de su inminente derrota. Así que debemos concluir que Samuel no está en estado de animación suspendida sino alerta, consciente y capaz de alternar con los seres humanos.

Juan 3:3: Yehshua hablando con Nicodemo dice: “Respondió Yehshua y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios”.

Juan 5:24: De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra y cree al que me envió tiene vida eterna, y no vendrá a condenación, sino que ha pasado de muerte a vida.

Jn.11:26: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?"

1 P.3:18-20: Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu; en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados, los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua".

El dogma de la negación de la segunda oportunidad de arrepentimiento. Si existe un pecado que no puede tener perdón ni en esta vida ni en la venidera, tiene que haber pecados que puedan ser perdonados en esta vida y en la venidera. Los que niegan la posibilidad de una segunda oportunidad de arrepentimiento toman como base la perícopa de Hebreos 9:27-28:

“Y así como está establecido que los seres humanos mueran una sola vez, y después venga el juicio, así también Kristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan”.

Esta epístola se ha dejado demostrado que Paulo de Tarso no es su redactor y que se dirige, no a los hebreos, sino a los conversos provenientes del judaísmo, caracterizada por las continuas citas de los textos del Antiguo Testamento. Orígenes después de analizar esta carta o epístola supuestamente paulina terminó diciendo: “sólo Dios sabe quién es el autor”. Se dice que la iglesia latina, no aceptaba la autoría paulina de la Carta, tampoco la admitió en el canon hasta el siglo IV. Además todo el texto, en opinión de eruditos, refleja una fuerte influencia de Filón de Alejandría, un judío alejandrino con fuerte formación en el judaísmo y la filosofía griega. Sus obras son, se dice, comentarios exegéticos al Pentateuco.

Aunque en el canon de la Biblia cristiana, esta epístola, más bien una homilía, no representa enseñanza apostólica y, por tanto, no debe considerarse como doctrina aceptable.

Algunos creen, fundados en citas del Apocalipsis, “que a la humanidad se le dará la oportunidad de arrepentirse durante la Tribulación” (Pastor Dawlin A. Ureña).

Aunque el Apocalipsis ha sido un texto útil para desarrollar solo fantasías de una escatología agorera, justificar a los milenarista y hasta dar fundamento al arrianismo, muchos lo consideran un libro profético. Sin embargo este es un libro apócrifo sin iluminación y sin espíritu profético, luego las deducciones que se hagan a partir de sus textos carecen de fundamento cristiano.

En la Segunda Epístola de Pedro (3:9) se colige que existe una intención de la Suprema Inteligencia de concederle a todos tantas oportunidades como sean posibles para el arrepentimiento:

El Señor no tarda en cumplir lo que ha prometido, como algunos se imaginan, sino que tiene paciencia con nosotros porque no quiere que nadie perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.

Y esta promesa es válida aún para el día de la parusía, el Gran Día del Señor. Así se expresa en el libro de la Suprema Inteligencia Tiempo de los tiempos 3:27-28:

Y muchos arrepentidos de su cobardía clamarán: “Padre, Dios nuestro, otras potencias nos han dominado, pero a nadie reconocemos fuera de ti, solamente pronunciamos tu Nombre. Los muertos no revivirán, las Sombras no se levantarán: tú has intervenido para exterminarlos, hiciste desaparecer hasta su recuerdo”.

Creemos, como seguidores de la Luz en la doctrina del Estado Intermedio, es decir, una etapa de espera de las almas de los justos viviendo en gloria hasta la llegada del Tiempo de los Tiempos y sean resucitadas en cuerpo astral, tras el juicio del Todopoderoso.

Creemos también que las almas de los irredentos, asesinos y violadores permanecen por siempre aprisionadas en el foso de Abaddon foso de la desolación, uno de los aposentos del She’ol, la segunda esfera de la desesperanza. Y allí estarán hasta el día del Juicio cuando sean condenadas a desaparecer como si nunca hubieran existido. Esta será la segunda muerte reservado para los irredentos.


Creemos que las almas de los que tienen crímenes en su conciencia pero se arrepintieron sinceramente de sus desatinos permanecen en el aposento del She’ol denominado Gehinnom o Gehena, donde permanecerán hasta el momento en que deban emprender nuevos ciclos de vida para oportunidad de arrepentimiento y renovación.

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