miércoles, 15 de julio de 2015

Líbrame, Dios mío de los impíos


1 Padre lleno de toda gloria, se para mí una roca protectora, tú que decidiste venir siempre en mi ayuda, porque tú eres mi Roca y mi Fortaleza.

2 Mi boca proclama tu alabanza y anuncia tu gloria todo el día.

3 Pero ahora tengo mi lecho entre los muertos, como los caídos que yacen en el sepulcro, como aquellos en quienes ya nadie piensa, 4 porque fueron arrancados de tu mano.

5 Me has puesto en lo más hondo de la fosa, en las regiones oscuras y profundas; 6 ¡Líbrame, Dios mío, de las manos del impío, de las garras del malvado y del violento!

7 Porque tú, Luz del Universo, eres mi Esperanza y mi seguridad desde toda mi vida.

8 ¡Líbrame, Dios mío!

9 ¡Padre de mi vida, ven pronto a socorrerme! 10 Que se avergüencen y sean humillados los que quieren acabar con mi vida.


11 Yo soy pobre y miserable: ven pronto, Dios mío; tú eres mi ayuda y mi libertador, ¡No tardes, Señor! 

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