1 Padre lleno de toda gloria,
se para mí una roca protectora, tú que decidiste venir siempre en mi ayuda,
porque tú eres mi Roca y mi Fortaleza.
2 Mi boca proclama tu alabanza
y anuncia tu gloria todo el día.
3 Pero ahora tengo mi lecho
entre los muertos, como los caídos que yacen en el sepulcro, como aquellos en
quienes ya nadie piensa, 4
porque fueron arrancados de tu mano.
5 Me has puesto en lo más hondo
de la fosa, en las regiones oscuras y profundas; 6 ¡Líbrame, Dios mío, de las
manos del impío, de las garras del malvado y del violento!
7 Porque tú, Luz del Universo,
eres mi Esperanza y mi seguridad desde toda mi vida.
8 ¡Líbrame, Dios mío!
9 ¡Padre de mi vida, ven pronto
a socorrerme! 10
Que se avergüencen y sean humillados los que quieren acabar con mi vida.
11 Yo soy pobre y miserable: ven
pronto, Dios mío; tú eres mi ayuda y mi libertador, ¡No tardes, Señor!

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