Dios
de Paz
1 Y habló el Maestro: “¿Acaso
existe una guerra santa? ¿Acaso es sensato derramar sangre, diciendo: ‘Dios
conduce mi mano frente a los infieles, a los descreídos y a los apostatas’? 2 No, no hay guerra santa. La
guerra es odio, es muerte, es destrucción; 3 es sacar y desatar todo lo perverso y cruel que existe
dentro del hombre.
4 La Suprema Inteligencia es
amor, y la guerra, cualquiera que sea, sin importar el pretexto con que se
justifique, 5
es negación total del amor que Dios siente por todo lo que su impulso formó. 6 Dios es Padre de la Vida y la
guerra es muerte. Dios no apoya ninguna guerra, porque 7 Él es Dios de Paz.
La
guerra, abominación de Dios
8 ¿Desatar una guerra en Nombre
de Dios? Esto es abominación y la sangre que se derrame usando el Nombre será
reclamada.
9 ¿Quién inspira las guerras?
Ahrimán es quien inspira las guerras. Progenitores de las guerras son: La
ambición y el odio, la locura y el fanatismo.
Solo
la Paz es santa
10 Solo es santa la Paz y
bendecida con toda bendición. Bendito aquel que diga a su prójimo: ‘La paz sea
contigo’. Y ¿quién es el prójimo? 11 Ese que en la tierra habita, que tiene espíritu y alma. No
importa si habla lengua diferente o si sus rasgos son diferentes. 12 No tiene que ser el vecino,
ni siquiera el que comparta lo que tú crees. 13 Prójimo es toda la Humanidad. Así lo ha querido la Suprema
Inteligencia.
No
seguir al que habla con odio
14 Si alguien aconseja diciendo:
‘Vengan, aniquilemos a los incrédulos. Donde quiera que les encontremos les
mataremos, 15
les llevaremos cautivos, les asediaremos y les armaremos emboscadas, porque
Dios enviará a sus ángeles para reforzarnos en el combate”. 16 ¡No le creas! ¡No le sigas!,
porque ese habla con sus odios; 17
porque ese busca incautos para alcanzar dominio y hacerse jefe de los hombres
empleando el Santo Nombre, 18
para luego imponer sobre ellos el vasallaje diciendo: ‘Es palabra de Dios’.
19 La Suprema Inteligencia dice:
“Yo soy el que juzgo y conozco quien es el justo”. No seas tú juez de los
hombres para decir: ‘Este es fiel y este infiel. Para este la bendición; para
aquel la maldición”. 20
¿Eres acaso Dios para decidir quién es fiel o quien es infiel? ¿Quién te
sacramentó como profeta?
El
espíritu del mal predica aniquilación
21 Quien predique aniquilación
es Hijo de la Sombra y es Sama’el quien habla por su boca. 22 No por el miedo quiere la Luz
ser venerado y amado, no por las armas quiere que sean conquistadas las almas. 23 ¿Acaso Dios no da oportunidad
a los no creyentes para que le encuentren en el interior de sus almas? 24 A Dios y a su gloria se llega
por el amor y por la convicción de que Él es Él y no por la fuerza, por la
violencia o por la imposición. 25
Solo el espíritu del mal predica aniquilación.
26 Si detestas al que consideras
malvado, no te iguales a él haciendo lo malvado. No devuelvas odio por odio y
estate siempre dispuesto al perdón y al amor. 27 La Suprema Inteligencia dará su recompensa a cada cual en
el Tiempo de los Tiempos 28
y dirá: ‘Este se gana la vida eterna y este su alma será desechada como si
nunca hubiera sido’.
No
hay lugares santos en la tierra
29 ¿Derramar sangre para
proteger un lugar llamado santo? No hay lugar santo en la tierra; pero toda la
tierra es santa. 30
¿En nombre de la justicia hacer la guerra? ¿Quién te ha otorgado el derecho a
decidir qué es justicia? 31
Contra la injusticia rebélate con tu paz, sin devolver golpe al golpe, 32 pero enfrentando a la
brutalidad con tu firmeza. 33
Entonces demostrarás que estás defendiendo la justicia y sobre los impíos se
acumularán llamas.
La
cosecha de tu prédica
34 Si predicas odio, prepárate
para ser odiado y es justo que te odien. 35 Si predicas aniquilación, prepárate para ser tú mismo
aniquilado y es justo que te aniquilen. 36 Si predicas guerra, te responderán con guerra y justo es
defenderse de la agresión, porque toda agresión es injusta y la defensa,
legítima; así recibirás amargura y rencor. 37 Lo que siembres deberás cosechar, si cizaña, cizaña
recogerás; si espinos, espinos tendrás.
Combate
agradable a Dios
38 ¿Sabes cuál es combate que
agrada a Dios? El combate que tú mismo hagas dentro de ti contra las pasiones y
los desenfrenos y 39
contra la parte sombría que subsiste dentro de tu alma. 40 Ese es el combate que te pide
la Suprema Inteligencia.
Actuar
como pacificadores
41 Sean compasivos con los no
creyentes, muéstrense ante ellos como pacificadores y acérquense a ellos con
palabras amables y con la razón de la verdad. 42 Instruyan a los que no creen y si no aceptan a Dios, 43 sea Dios quien les juzgue y
no tu quien les condene.
44 No inicies la disputa,
recapacita primero antes de dejarte llevar por la ira. 45 Evita la confrontación
empleando palabras airadas o dejándote llevar por la intolerancia de tu mente
cerrada al buen discernimiento.
Cuidado
con las falsas enseñanzas
46 Cuídate con todo razonamiento
de cualquier enseñanza que te ofrezcan, 47 porque hay mentiras que se presentan con hermosas palabras
y se adornan con argumentos sutiles. 48 Así los reconocerás; si en lugar de amor se predica odio o
intolerancia, no es palabra de Dios; 49 si te imponen leyes que no nacen del amor y de la
justicia, no es palabra de Dios; 50 si lo que te anuncian no tiene cumplimiento, no es palabra
de Dios.

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