1 Levántate, Dios mío para que
huyan ante tu presencia los que te niegan.
2 Como el humo que se disipa
con el viento; como se derrite la cera delante del fuego; así perezcan los
hijos de Ahrimán.
3 Pero que se alegren y se
regocijen los justos y que salten de alegría ante Dios.
4 Canten a Dios; alabanzas a El
entonemos con gloria para el que se extiende por el universo. Su nombre es Inmensidad; alégrense ante su
presencia.
5 Para los huérfanos es padre y
defensor de los desesperados es Dios en su santa morada.
6 Dios provee hogar para los
sin techo y liberta a los prisioneros; pero a los rebeldes quedarán en el erial.
7 Cuando saliste, oh Dios, al
frente de tu pueblo, cuando a través de los páramos los condujiste, (Secreto), 8 la tierra se estremeció y lo
oculto se reveló ante la presencia de Dios.
9 ¡Ah!, la lluvia que brota de ti
hace reverdecer a tu huerto. A tu pueblo hambriento tú lo saciaste.
10 Los que tienen tu marca, tú,
Dios, los asentarás junto a tu huerto que por tu amor preparaste para los
humildes.
11 Dios ha pronunciado su
sentencia y las mujeres la proclaman.
12 Huyen los poderosos, huyeron
los que gobiernan ejércitos, y las mujeres se reparten el despojo:
13 Los que fueron echados sobre
el lodo serán como alas de paloma cubiertas de plata, y sus plumas como de oro
resplandeciente.
14 Cuando Dios puso en fuga a
los poderosos, a los marcados con el signo de la abominación, parecían como
copos de nieve cayendo sobre el monte de la oscuridad.
15 Montañas de Basán, montañas
imponentes; montañas de Basán, montañas escarpadas: 16 ¿Por qué, montañas
escarpadas, miran con envidia al monte donde a Dios le place residir, donde el
Señor habitará por siempre?
17 Incontables son las legiones
de los ángeles de Dios, desde el alto monte vino Dios con ellas para entrar en
su Santuario.
18 Cuando tú, Dios y Luz del
Universo, ascendiste a las alturas, te llevaste contigo a los cautivos; tomaste
tributo de los hombres y hasta de los rebeldes los tomaste para establecer tu
santuario.
19 Bendito seas Suprema
Inteligencia, nuestro Dios y Salvador. (Oculto)
20 Dios, nuestro Dios, es Dios
de salvación; él nos librará de la muerte.
21 Que todas las naciones canten
alabanzas a la Luz del Universo. Alaben a Dios; 22 al que se extiende sobre todo el Universo desde que fuera
formado; al que hace oír su voz, su voz de trueno.
23 Reconozcan el poder de Dios;
su majestad está sobre los pueblos, su poder está en las alturas.
24 En tu santuario, oh Dios,
eres imponente; ¡el Dios del Universo da poder y fuerza a su pueblo! ¡Bendito
sea Dios!

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