domingo, 28 de junio de 2015

El Camino de los Apóstoles 32


Migdonia se interesa por la predicación de Tau’ma

1 Cuando Migdonia, hermana de la reina Marcia, supo que su amiga Síntique se había hecho cristiana, quiso conocer más de la nueva doctrina. 2 Síntique entonces le dijo: “No tengo palabras para explicarte las maravillas que en mi espíritu ha provocado la palabra de este llamado Tau’ma. 3 Hay que escucharle para conocer la grandeza del Dios del Universo”. Migdonia entonces le dijo: “¿Crees que podré yo ver al hombre de Dios?”

4 Síntique le respondió diciéndole: “Vístete con ropas humildes y ven, yo te llevaré junto a esas mujeres del pueblo que concurres a escucharle el mensaje que él pregona. 5 Entonces, mezclada entre esas mujeres, ve y solo escucha lo que el hombre de Dios dice”.

Casisio y el sacerdote de Kali

6 El rey Misdeo había hecho construir un ídolo de la diosa negra Kali y muchos iban a ofrecerles sacrificios de animales y hacían donaciones para el templo que alimentaban al sacerdote. 7 El sacerdote de Kali se quejaba ante Casisio que el apóstol Tau’ma estaba apartando a muchos del culto a la diosa negra; y Casisio era adorador de Kali. 8 Entonces Casisio buscaba un pretexto para encarcelar a Tau’ma 9 pero vacilaba en hacerlo pues muchos consideraban al apóstol como un hombre de Dios.

Conversión de Migdonia

10 Y Migdonia hizo como le dijera su amiga y fue a escuchar a Tau’ma. Sucedió que aquel día el apóstol hablaba con gran inspiración 11 y sus palabras llegaban a las almas como fuego encendido. 12 Y decía Tau’ma: “Estas, hermanos, son palabras del Viviente: Reconoce lo que tienes ante tu vista y se te manifestará lo que te está oculto, pues nada hay escondido que no llegue a ser manifiesto; 13 porque si tu mente se abre a la Luz del Universo, nada habrá escondido para ti. 14 Y tus ojos verán la verdad que se esconde en todo lo que alcanza tu vista. 15 Reconozcan al Padre por quien el Viviente vino a la tierra. 16 Él no ha nacido de mujer y todo ha sido engendrado y nacido por Él; es la Verdad y la vida.

17 ¿Por qué se preocupan pensando cual va a ser el fin de ustedes? Escuchen la palabra de Yehshua, el Viviente, el ungido de Dios: ¿Es que habéis descubierto ya el principio para que preguntéis por el fin? Sabed que donde está el principio, allí estará también el fin. 18 Busquen hermanos el principio y conocerán el fin, entonces no conocerán la muerte”.

19 Y continuó explicando las palabras de Yehshua y le hablaba a la multitud de la esperanza de la vida eterna y todos se conmovían con sus palabras. 20 Entonces Migdonia fue ante Tau’ma y le imploró diciendo: “Dame el bautizo, porque tus palabras han estremecido mi alma y creo en el Viviente ungido de Dios”.

La furia de Casisio

21 Cuando Casisio conoció que su esposa se había unido al Camino ardió en furia y conjuró a la diosa Kali; pero Migdonia se reafirmó en la doctrina y 22 le dijo al esposo: “Puedes invocar a tu diosa negra en vano, porque en ella no hay esperanza de vida sino de muerte”.

23 Furioso Casisio fue ante el rey y le pidió que encerrara a Tau’ma, pero algunos de sus servidores aconsejaron a Misdeo Gondofares 24 diciéndole: “Guárdate, ¡oh, rey!, de hacerle algún mal a ese hombre, no sea que la multitud que le sigue se revele contra ti”.

Misdeo envía a su esposa para hablar con Migdonia

25 Junto a Misdeo se sentaba Marcia, su esposa. Entonces el rey le dijo a la reina: “Ve donde tu hermana y convéncela de apartarse del error de aceptar una doctrina de esclavos”.

26 Y fue Marcia con su criada Tercia a hablar con Migdonia para hacer lo que le mandara el rey Misdeo. Estaba Migdonia con su amiga Síntique cuando llegaron Marcia y Tercia. 27 Largo rato debatieron las cuatro mujeres, pero Migdonia iluminada por el Espíritu habló con gran fervor y sus palabras eran fuertemente convincentes.

Conversión de Marcia

28 Entonces Marcia le pidió a Migdonia y Síntique que le llevaran ante Tau’ma para escucharle por ella misma. 29 Fueron al otro día y la predicación del apóstol la convenció y aceptó a Yehshua como su Redentor. 30 Cuando regresó al palacio del rey respondió a sus preguntas diciendo: “Cuando fui en busca de mi hermana por  orden tuya, amado esposo, 31 creía, como todavía ustedes creen, que Migdonia, mi hermana, había cometido una enorme estupidez; pero me he convencido de que ha obrado con gran sabiduría; 32 ella me puso en contacto con el apóstol y él me ha hecho conocer el camino de la verdad y comprender claramente que 33 los verdaderos necios son quienes no creen en el Viviente ungido de Dios”.

Detención de Tau’ma

34 Molesto, Misdeo ordenó que de noche fueran y apresaran a Tau’ma y le llevaran atado de pies y manos al calabozo. Al otro día Misdeo se sentó en su tribunal y mandó llamar a Tau’ma, y con él estaban Casisio y el sacerdote de Kali. 35 Cuando trajeron a Tau’ma ante el rey clamó Casisio: “Aquí está el que trastorna las mentes de las mujeres y las aparta de nuestra diosa madre de todos”.

36 Y dijo el rey: “¿Qué puedes alegar en tu defensa? Mira que has enloquecido a la reina y a su hermana y has blasfemado contra la adoración de Kali”. 37 Contestó Tau’ma: “Yo no trastorno la mente de nadie. Predico la palabra de mi Señor, 38 del cual soy siervo y es su palabra la que entra en el alma de quienes me escuchan para darles sabiduría y luz”.

39 Y le dijo el rey: “¿Quién es tu señor y qué poder posee él para actuar en mi reino?”

40 Tau’ma contestó: “Si te digo el Nombre no lo podrás resistir. Ahora no puedes conocer su nombre verdadero, que está fuera de la comprensión de los hombres; 41 pero el nombre con que es conocido es Yehshua, el Kristo Viviente. 42 A Él, el Padre le ha concedido grandeza sobre todos los reinos y ante El todas las rodillas han de doblarse en adoración”.

43 Entonces gritó el sacerdote de Kali y dijo: “Solo es Ganesha, dios nuestro, quien da sabiduría y tú confundes al pueblo con el nombre de tu señor”. 44 Y dijo Tau’ma: “Solo Yehshua el Viviente es la Verdad y la Vida, fuera de Él no hay poder que se le iguale. 45 Si me preguntas de donde he venido te responderé diciendo: Somos los hijos y los elegidos del Padre de la Vida que es Dios verdadero y viviente. 46 Llevamos la señal del Padre del Universo que es el movimiento y a la vez el reposo”.

Misdeo pide encerrar a Tau’ma

47 Casisio dijo entonces: “No continuemos escuchándole. Apártalo de nosotros, rey Misdeo y enciérrale en el calabozo”. 48 El rey ordenó entonces que llevaran a Tau’ma al calabozo y le encerraron con cadenas. 49 Cuando la reina Marcia conoció que habían llevado a Tau’ma preso, ella, su servidora Tercia y su hermana Migdonia  fueron y se presentaron ante el jefe del calabozo reclamando: 50 “No es justo que encierren y encadenen al hombre de Dios. Aquí venimos para que también a nosotras nos pongan en el calabozo”.

51 Entonces Tau’ma habló con ellas y les pidió que se alejaran, porque él tenía que cumplir lo que el Señor había decidido. 52 Ellas entonces se retiraron, pero presintiendo en sus almas que el rey Misdeo deseaba matar al apóstol. 53 Sin embargo, Misdeo no sabía qué solución tomar, pues tenía miedo de la muchedumbre. 54 Sabía que muchos del pueblo, incluidos algunos de los principales, creían en él y en su doctrina.

El prodigio de las puertas

55 Cuando en la noche dormían los carceleros, las puertas de los calabozos se abrieron con gran ruido. 56 Nervioso fueron y vieron las puertas abiertas y se apresuraron a cerrarlas; 57 pero vueltos al descanso volvieron a escuchar el sonido de las puertas que se abrían y no podían explicarse lo que estaba ocurriendo. 57 Así durante toda la noche continuaban abriéndose las puertas sin ninguna razón y se llenaron de pavor diciéndose: “Este hombre es un hechicero”.

58 Al conocer el prodigio de las puertas Casisio fue ante el rey y le dijo: “Majestad, este hombre tiene el poder de Ráksasa, el demonio del que hay que cuidarse. 59 Tráelo a tu presencia y ponle a prueba. Que él convenza a nuestras esposas del error y que vaya y adore a Kali”.

Tau’ma ante el rey Misdeo

60 Cuando llevaron a Tau’ma ante el rey, este le dijo: “Puedes salvar tu vida. 61 Solo tienes que ir a presentarte ante nuestra diosa Kali para que le ofrezcas sacrificio y la adores”. 62 Tau’ma le replicó diciendo: “¿Crees acaso que el ídolo que levantaste es mayor que cualquier hombre para tener que rendirle adoración? 63 Mira y entiende. Tú vales mucho más que ese ídolo. 64 ¡Ah idólatra que desprecias al dios verdadero! Antes que yo adore a tu diosa de la mentira, ella rodará por el suelo”.

65 El rey repicó indignado: “¿Cómo te atreves a hablarme de igual a igual? Yo tengo el poder de condenarte a muerte”. 66 Pero Tau’ma le contestó: “Mira adorador de falsos dioses, la vida es solo una apariencia. 67 Si yo entrego mi espíritu al Dios de la Vida, en los confines del universo, me aguarda el Ángel del Señor 68 para conducirme ante mi Rabbi, Kristo viviente, quien me dará la recompensa de riqueza y felicidad que prometió a los que creen en Él”. 69 Entonces el rey ordenó que encerraran de nuevo al apóstol.

Casisio pide la muerte para Tau’ma

70 Sin embargo, Casisio no estaba conforme y le insistía al rey que le diera muerte a Tau’ma. Misdeo contestó: “Toma pues a este hombre y haz con él según tu parecer”.

71 Tomó Casisio a Tau’ma y lo llevó fuera de la ciudad con algunos soldados armados. 72 Cuando recorrió unos tres estadios, lo entregó a cuatro soldados y a uno de los oficiales, de nombre Vazán, 73 con la orden de subirle a la montaña y allí lo alancearan. 74 Sin embargo Vazán no deseaba darle muerte al apóstol, porque le tenía gran respeto.

75 Cuando llegaron al lugar en que Tau’ma debía ser alanceado, el prisionero dirigió a los soldados unas palabras de aliento y les exhortó a creer en el Dios que predicaba, diciéndoles: 76 “Las manos de ustedes se mancharán con mi sangre y ustedes no son culpables de este pecado, porque esclavos son. 77 Acérquense a los hermanos en Kristo el Viviente, con arrepentimiento y renuncien a la esclavitud del pecado; 78 practiquen el amor y busquen la sabiduría; entonces conocerán la libertad”.

Tau’ma y Vazán

79 Habló luego a Vazán, diciéndole: “Eres noble de alma Vazán; pero no impidas a tus guardias cumplir las órdenes del rey Misdeo, 80 porque es el Señor, mi Dios el que ha señalado el momento en que debo ir a su encuentro en alma y espíritu”.

81 Tau’ma volvió sus ojos hacia las alturas y exclamó: “¡Señor mío y Dios mío!”, luego continuó: 82 “Gracias te doy, Señor, porque me permites liberarme de mis cadenas terrenales para llegar hasta ti. Yo alabo tu Santo Nombre”.

Muerte de Tau’ma

82 Dijo luego a los soldados: “No se resistan y cumplan lo que se les ha ordenado. Yo pediré por ustedes ante el Viviente para que no sean ustedes juzgados con severidad”. 83 Los cuatro lo atravesaron a la vez y lo mataron. 84 Entonces Vazán envió de regreso a los cuatro soldados y tomando el cuerpo de Tau’ma lo entregó a la congregación cristiana que se habían refugiado en lugar secreto. 85 Los hermanos presentes lloraban mientras adornaban el cadáver con túnicas y sudarios, y fueron y lo depositaron en secreto en el lugar donde eran sepultados los antiguos reyes.


86 Sucedió entonces que la tierra tembló con violencia y el ídolo de la diosa negra alzado por el rey cayó hecho pedazos por el suelo.

viernes, 26 de junio de 2015

Libro de la Sabiduría de Yehshua ben Sirac XIV y XV

XIV

La selección del hombre


1 De entre todas las especies la Luz escogió al hombre y lo hace volver al polvo de la tierra. 2 Le señaló un número de días y un tiempo determinado, y puso bajo su dominio todo lo que en la tierra existe. 3 Lo revistió de una fuerza semejante a la suya y lo formó según su propia imagen. 4 Hizo que todos los vivientes le temieran, para que él dominara las fieras y las aves. 6 Le dio una lengua, ojos y oídos, el poder de discernir y un cerebro para pensar.

7 Él colmó a los hombres de saber y entendimiento, y les mostró el bien y el mal. 8 Les infundió su propia luz, para manifestarles la grandeza de sus obras, 9 y les permitió gloriarse eternamente de sus maravillas: 10 así alabarán su Nombre santo, proclamando la grandeza de sus obras. 11 Él les dijo: “Apártense de la injusticia”, y dio a cada uno preceptos acerca del prójimo. 12 Los caminos de los hombres están siempre ante él y no pueden ocultarse a sus ojos.

Exhortación al arrepentimiento

13 Vuelve a Adonai y deja de pecar, suplica ante su rostro y deja de ofenderlo. 14 Vuelve al Altísimo, apártate de la injusticia y aborrece profundamente toda abominación.

15 ¿Quién alabará al Altísimo en la extensión del Universo, si los vivientes no le rinden homenaje?,  16 el muerto, el que ya no existe, deja de alabarlo: el que está vivo y sano debe alabar al Padre de la Vida, a Yahvahé.

17 ¡Qué grande es la generosidad del Dios de Luz y su perdón para los que vuelven a él!

18 Un hombre no puede tenerlo todo, porque el ser humano no es inmortal.

19 ¿Hay algo más luminoso que el sol? ¡Y sin embargo, también él se eclipsa! ¡Cuánto más la carne y la sangre, que sólo conciben el mal!

20 Yahvahé pasa revista al ejército de sus ángeles, ¡cuánto más a los hombres, que son tierra, agua y ceniza!

XV

La grandeza y la misericordia de Dios

1 El que vive para siempre creó todas las cosas por igual; 2 sólo el Dios del Universo será hallado justo y no hay otro fuera de él. 3 Él gobierna el mundo con la palma de la mano y todo obedece a su voluntad, ya que él, por su poder, es el Grande entre todas las cosas y separa las sagradas de las profanas.

4 ¿Quién podrá medir la magnitud de su fuerza y quién pretenderá narrar sus misericordias? 5 No hay nada que quitar, nada que añadir, y es imposible rastrear las maravillas del Padre Eterno.

6 Cuando el hombre llega al fin, está sólo al comienzo; cuando se detiene, no sale de su estupor.

7 ¿Qué es el hombre? ¿Para qué sirve? ¿Cuál es su bien y cuál es su mal? 8 La vida de un hombre dura cien años a lo más: 9 como una gota del mar y como un grano de arena, son sus pocos años frente a la eternidad. 10 Por eso Adonai es paciente con ellos y derrama sobre ellos su misericordia. 11 Él ve y conoce qué miserable es su fin, y por eso multiplica su perdón.

12 El hombre sólo tiene misericordia de su prójimo, pero Yahvahé es misericordioso con todos los vivientes. Él reprende, corrige y enseña, y los hace volver como el pastor a su rebaño. 13 Él tiene misericordia con los que aceptan la instrucción y están siempre dispuestos a cumplir sus decretos.

El arte de hacer el bien

14 Hijo mío, no eches en cara los beneficios que haces ni acompañes tus dones con palabras ofensivas. 15 ¿No calma el rocío el calor ardiente? Así, una buena palabra puede más que un regalo. 16 ¿Acaso no vale más una palabra que un obsequio? Pero el hombre caritativo sabe unir las dos cosas.

17 El necio reprende sin ningún miramiento y el don del avaro hace correr las lágrimas.

La preocupación en el obrar

18 Antes de hablar, instrúyete, y cuídate antes de caer enfermo. 19 Antes de juzgar, examínate a ti mismo, y hallarás perdón cuando el Ángel de Dios te visite. 20 Humíllate antes de caer enfermo y arrepiéntete apenas hayas pecado.

21 Que nada te impida cumplir tus votos en el momento debido, y no esperes hasta la muerte para estar en regla. 22 Antes de hacer un voto, prepárate a cumplirlo, y no seas como un hombre que pretende tentar a Dios.

23 En tiempo de abundancia, recuerda el tiempo de hambre, y en los días de riqueza, la pobreza y la penuria.

24 De la mañana a la tarde, el tiempo cambia, y todo pasa rápidamente delante del Señor.

25 El hombre sabio está siempre alerta, y en la ocasión de pecado, se cuida para no faltar.

26 Todo hombre prudente conoce la sabiduría y rinde homenaje al que la encuentra.

27 Los que hablan con sensatez son sabios ellos mismos y derraman como lluvia proverbios acertados.

El dominio de sí mismo

28 No te dejes guiar por tus pasiones, sino refrena tus deseos. 29 Si cedes a los impulsos de la pasión, ella hará de ti la burla de tus enemigos.


30 Que tu alegría no consista en darte todos los gustos ni te endeudes para pagar lo que ellos cuestan. 

miércoles, 24 de junio de 2015

LIBRO DE LAS PALABRAS DE YEHSHUA EL VIVIENTE III


Según Dídimo Yehudah Tau’ma




76. Dijo Yehshua: “El reino del Padre se parece a un comerciante poseedor de mercancías, que encontró una perla. Ese comerciante era sabio: vendió sus mercancías y compró aquella perla única. Buscad vosotros también el tesoro imperecedero allí donde no entran ni polillas para devorarlo ni gusano para destruirlo”.

77. Dijo Yehshua: “Yo soy la luz que está sobre todos ellos. Yo soy el universo: el universo ha surgido de mí y ha llegado hasta mí. Partid un leño y allí estoy yo; levantad una piedra y allí me encontraréis”.

78. Dijo Yehshua: “¿A qué salisteis al desierto? ¿Fuisteis a ver una caña sacudida por el viento? ¿Fuisteis a ver a un hombre vestido de ropas finas? Mirad a vuestros reyes y a vuestros magnates: ellos son los que llevan ropas finas, pero no podrán reconocer la verdad”.

79. Le dijo una mujer de entre la turba: “Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te amamantaron”. El le respondió: “Bienaventurados aquellos que han escuchado la palabra del Padre y la han guardado de verdad, pues días vendrán en que diréis: Dichoso el vientre que no concibió y los pechos que no amamantaron”.

80. Dijo Yehshua: “El que haya reconocido al mundo, ha encontrado el cuerpo. Pero de quien haya encontrado el cuerpo, de éste no es digno el mundo”.

81. Dijo Yehshua: “Quien haya llegado a ser rico, que se haga rey; y quien detente el poder, que renuncie”.

82. Dijo Yehshua: “Quien esté cerca de mí, está cerca del fuego; quien esté lejos de mí, está lejos del Reino”.

83. Dijo Yehshua: “Las imágenes se manifiestan al hombre, y la luz que hay en ellas permanece latente en la imagen de la luz del Padre. Él se manifestará, quedando eclipsada su imagen por su luz”.

84. Dijo Yehshua: “Cuando contempláis lo que se os parece, os alegráis; pero cuando veáis vuestras propias imágenes hechas antes que vosotros — imperecederas y a la vez invisibles —, ¿cuánto podréis aguantar?”

85. Dijo Yehshua: “El que el hombre al inicio llegara a existir se debió a una gran fuerza y a una gran riqueza; sin embargo, no llegó a ser digno de vosotros, pues en el supuesto de que hubiera conseguido ser digno, no hubiera sufrido la muerte”.

86. Dijo Yehshua: “Las zorras tienen su guarida y los pájaros su nido, pero el Hijo del hombre no tiene lugar donde reclinar su cabeza y descansar”.

87. Dijo Yehshua: “Miserable es el cuerpo que depende de un cuerpo, y miserable es el alma que depende de entrambos”.

88. Dijo Yehshua: “Los ángeles y los profetas vendrán a vuestro encuentro y os darán lo que os corresponde; vosotros dadles asimismo lo que está en vuestra mano, dádselo y decíos: ¿Cuándo vendrán ellos a recoger lo que les pertenece?».

89. Dijo Yehshua: “¿Por qué laváis lo exterior del vaso? ¿Es que no comprendéis que aquel que hizo el interior no es otro que quien hizo el exterior?”

90. Dijo Yehshua: “Venid a mí, pues mi yugo es adecuado y mi dominio suave, y encontraréis reposo para vosotros mismos”.

91. Ellos le dijeron: “Dinos quién eres tú, para que creamos en ti”. Él les dijo: “Vosotros observáis el aspecto del cielo y de la tierra, y no habéis sido capaces de reconocer a aquel que está ante vosotros ni de intuir el momento presente”.

92. Dijo Yehshua: “Buscad y encontraréis: mas aquello por lo que me preguntabais antaño — sin que yo entonces os diera respuesta alguna — quisiera manifestároslo ahora, y vosotros no me hacéis preguntas en este sentido”.

93. Dijo Yehshua: “No echéis las cosas santas a los perros, no sea que vengan a parar en el muladar; no arrojéis las perlas a los puercos, para que ellos no las pisoteen”.

94. Dijo Yehshua: “El que busca encontrará, y al que llama se le abrirá”.

95. Dijo Yehshua: “Si tenéis algún dinero, no lo prestéis con interés, sino dádselo a aquel que no va a devolvéroslo”.

96. Dijo Yehshua: “El reino del Padre se parece a una mujer que tomó un poco de levadura, la introdujo en la masa y la convirtió en grandes hogazas de pan. Quien tenga oídos, que oiga”.

97. Dijo Yehshua: El reino del Padre se parece a una mujer que transportaba un recipiente lleno de harina. Mientras iba por un largo camino, se rompió el asa y la harina se fue desparramando a sus espaldas por el camino. Ella no se dio cuenta ni se percató del accidente. Al llegar a casa puso el recipiente en el suelo y lo encontró vacío”.

98. Dijo Yehshua: “El reino del Padre se parece a un hombre que tiene la intención de matar a un gigante: desenvainó primero la espada en su casa y la hundió en la pared para comprobar la fuerza de su mano. Entonces dio muerte al gigante”.

99. Los discípulos le dijeron: “Tus hermanos y tu madre están afuera”. Él les dijo: “Los aquí presentes que hacen la voluntad de mi Padre, éstos son mis hermanos y mi madre; ellos son los que entrarán en el reino de mi Padre”.

100. Le mostraron a Yehshua una moneda de oro, diciéndole: “Los agentes de César nos piden los impuestos”. Él les dijo: “Dad a César lo que es de César, dad a Dios lo que es de Dios y dadme a mí lo que me pertenece”.

101. Dijo Yehshua: “El que no aborreció a su padre y a su madre como yo, no podrá ser discípulo mío; y quien no amó a su padre y a su madre como yo, no podrá ser discípulo mío; pues mi madre, la que me engendró me dio la carne , pero mi madre de verdad me ha dado la vida”.

102. Dijo Yehshua: “¡Ay de ellos, los fariseos, pues se parecen a un perro echado en un pesebre de bueyes!: ni come, ni deja comer a los bueyes”.

103. Dijo Yehshua: “Dichoso el hombre que sabe por qué flanco van a entrar los ladrones, de manera que le dé tiempo a levantarse, recoger sus armas  y ceñirse los lomos antes de que entren”.

104. Le dijeron: “Ven, vamos hoy a hacer oración y a ayunar”. Respondió Yehshua: “¿Qué clase de pecado he cometido yo, o en qué he sido derrotado? Cuando el novio haya abandonado la cámara nupcial, ¡que ayunen y oren entonces!”

105. Dijo Yehshua: “Quien conociere al padre y a la madre, será llamado hijo de prostituta”.

106. Dijo Yehshua: “Cuando seáis capaces de hacer de dos cosas una sola, seréis hijos del Viviente; y si decís: ¡Montaña, trasládate de aquí!, se trasladará”.

107. Dijo Yehshua: “El Reino se parece a un pastor que poseía cien ovejas. Una de ellas — la más grande — se extravió. Entonces dejó abandonadas las noventa y nueve y se dio a la búsqueda de ésta hasta que la encontró. Luego — tras la fatiga — dijo a la oveja: Te quiero más que a las noventa y nueve”.

108. Dijo Yehshua: “Quien bebe de mi boca, vendrá a ser como yo; y yo mismo me convertiré en él, y lo que está oculto le será revelado”.

109. Dijo Yehshua: “El Reino se parece a un hombre que tiene escondido un tesoro en su campo sin saberlo. Al morir dejó el terreno en herencia a su hijo, que tampoco sabía nada de ello: éste tomó el campo y lo vendió. Vino, pues, el comprador y — al arar — dio con el tesoro; y empezó a prestar dinero con interés a quienes le plugo”.

110. Dijo Yehshua: “Quien haya encontrado el mundo y se haya hecho rico, ¡que renuncie al mundo!”

111. Dijo Yehshua: “Arrollados serán los cielos y la tierra en vuestra presencia, mientras que quien vive del Viviente no conocerá muerte ni corrupción”; pues Yehshua dice: Quien se encuentra a sí mismo, de él no es digno el mundo”.

112. Dijo Yehshua: “¡Ay de la carne que depende del alma! ¡Ay del alma que depende de la carne!”

113. Le dijeron sus discípulos: “¿Cuándo va a llegar el Reino?” Dijo Yehshua: “No vendrá con expectación. No dirán: ¡Helo aquí! o ¡Helo allá!, sino que el reino del Padre está extendido sobre la tierra y los hombres no lo ven”.

114. Shimón Kefa les dijo: “¡Que se aleje Mariam de nosotros!, pues las mujeres no son dignas de la vida”. Dijo Yehshua: “Mira, yo me encargaré de hacerla macho, de manera que también ella se convierta en un espíritu viviente, idéntico a vosotros los hombres: pues toda mujer que se haga varón, entrará en el reino del cielo”.

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