Migdonia
se interesa por la predicación de Tau’ma
1 Cuando Migdonia, hermana de
la reina Marcia, supo que su amiga Síntique se había hecho cristiana, quiso
conocer más de la nueva doctrina. 2 Síntique entonces le dijo: “No tengo palabras para
explicarte las maravillas que en mi espíritu ha provocado la palabra de este
llamado Tau’ma. 3
Hay que escucharle para conocer la grandeza del Dios del Universo”. Migdonia
entonces le dijo: “¿Crees que podré yo ver al hombre de Dios?”
4 Síntique le respondió
diciéndole: “Vístete con ropas humildes y ven, yo te llevaré junto a esas
mujeres del pueblo que concurres a escucharle el mensaje que él pregona. 5 Entonces, mezclada entre esas
mujeres, ve y solo escucha lo que el hombre de Dios dice”.
Casisio
y el sacerdote de Kali
6 El rey Misdeo había hecho
construir un ídolo de la diosa negra Kali y muchos iban a ofrecerles
sacrificios de animales y hacían donaciones para el templo que alimentaban al
sacerdote. 7
El sacerdote de Kali se quejaba ante Casisio que el apóstol Tau’ma estaba
apartando a muchos del culto a la diosa negra; y Casisio era adorador de Kali. 8 Entonces Casisio buscaba un
pretexto para encarcelar a Tau’ma 9 pero vacilaba en hacerlo pues muchos consideraban al
apóstol como un hombre de Dios.
Conversión
de Migdonia
10 Y Migdonia hizo como le
dijera su amiga y fue a escuchar a Tau’ma. Sucedió que aquel día el apóstol
hablaba con gran inspiración 11
y sus palabras llegaban a las almas como fuego encendido. 12 Y decía Tau’ma: “Estas,
hermanos, son palabras del Viviente: Reconoce
lo que tienes ante tu vista y se te manifestará lo que te está oculto, pues
nada hay escondido que no llegue a ser manifiesto; 13 porque si tu mente se abre a
la Luz del Universo, nada habrá escondido para ti. 14 Y tus ojos verán la verdad
que se esconde en todo lo que alcanza tu vista. 15 Reconozcan al Padre por quien el Viviente vino a la
tierra. 16 Él no ha nacido de mujer y
todo ha sido engendrado y nacido por Él; es la Verdad y la vida.
17 ¿Por qué se preocupan
pensando cual va a ser el fin de ustedes? Escuchen la palabra de Yehshua, el
Viviente, el ungido de Dios: ¿Es que
habéis descubierto ya el principio para que preguntéis por el fin? Sabed que
donde está el principio, allí estará también el fin. 18 Busquen hermanos el principio
y conocerán el fin, entonces no conocerán la muerte”.
19 Y continuó explicando las
palabras de Yehshua y le hablaba a la multitud de la esperanza de la vida
eterna y todos se conmovían con sus palabras. 20 Entonces Migdonia fue ante Tau’ma y le imploró diciendo:
“Dame el bautizo, porque tus palabras han estremecido mi alma y creo en el
Viviente ungido de Dios”.
La
furia de Casisio
21 Cuando Casisio conoció que su
esposa se había unido al Camino ardió en furia y conjuró a la diosa Kali; pero
Migdonia se reafirmó en la doctrina y 22 le dijo al esposo: “Puedes invocar a tu diosa negra en
vano, porque en ella no hay esperanza de vida sino de muerte”.
23 Furioso Casisio fue ante el
rey y le pidió que encerrara a Tau’ma, pero algunos de sus servidores
aconsejaron a Misdeo Gondofares 24
diciéndole: “Guárdate, ¡oh, rey!, de hacerle algún mal a ese hombre, no sea que
la multitud que le sigue se revele contra ti”.
Misdeo
envía a su esposa para hablar con Migdonia
25 Junto a Misdeo se sentaba
Marcia, su esposa. Entonces el rey le dijo a la reina: “Ve donde tu hermana y
convéncela de apartarse del error de aceptar una doctrina de esclavos”.
26 Y fue Marcia con su criada Tercia
a hablar con Migdonia para hacer lo que le mandara el rey Misdeo. Estaba
Migdonia con su amiga Síntique cuando llegaron Marcia y Tercia. 27 Largo rato debatieron las
cuatro mujeres, pero Migdonia iluminada por el Espíritu habló con gran fervor y
sus palabras eran fuertemente convincentes.
Conversión
de Marcia
28 Entonces Marcia le pidió a
Migdonia y Síntique que le llevaran ante Tau’ma para escucharle por ella misma.
29 Fueron al otro día y la predicación
del apóstol la convenció y aceptó a Yehshua como su Redentor. 30 Cuando regresó al palacio del
rey respondió a sus preguntas diciendo: “Cuando fui en busca de mi hermana
por orden tuya, amado esposo, 31 creía, como todavía ustedes
creen, que Migdonia, mi hermana, había cometido una enorme estupidez; pero me
he convencido de que ha obrado con gran sabiduría; 32 ella me puso en contacto con
el apóstol y él me ha hecho conocer el camino de la verdad y comprender
claramente que 33
los verdaderos necios son quienes no creen en el Viviente ungido de Dios”.
Detención
de Tau’ma
34 Molesto, Misdeo ordenó que de
noche fueran y apresaran a Tau’ma y le llevaran atado de pies y manos al
calabozo. Al otro día Misdeo se sentó en su tribunal y mandó llamar a Tau’ma, y
con él estaban Casisio y el sacerdote de Kali. 35 Cuando trajeron a Tau’ma ante el rey clamó Casisio: “Aquí
está el que trastorna las mentes de las mujeres y las aparta de nuestra diosa
madre de todos”.
36 Y dijo el rey: “¿Qué puedes
alegar en tu defensa? Mira que has enloquecido a la reina y a su hermana y has
blasfemado contra la adoración de Kali”. 37 Contestó Tau’ma: “Yo no trastorno la mente de nadie.
Predico la palabra de mi Señor, 38
del cual soy siervo y es su palabra la que entra en el alma de quienes me
escuchan para darles sabiduría y luz”.
39 Y le dijo el rey: “¿Quién es
tu señor y qué poder posee él para actuar en mi reino?”
40 Tau’ma contestó: “Si te digo
el Nombre no lo podrás resistir. Ahora no puedes conocer su nombre verdadero,
que está fuera de la comprensión de los hombres; 41 pero el nombre con que es
conocido es Yehshua, el Kristo Viviente. 42 A Él, el Padre le ha concedido grandeza sobre todos los
reinos y ante El todas las rodillas han de doblarse en adoración”.
43 Entonces gritó el sacerdote
de Kali y dijo: “Solo es Ganesha, dios nuestro, quien da sabiduría y tú
confundes al pueblo con el nombre de tu señor”. 44 Y dijo Tau’ma: “Solo Yehshua el Viviente es la Verdad y la
Vida, fuera de Él no hay poder que se le iguale. 45 Si me preguntas de donde he venido
te responderé diciendo: Somos los hijos y los elegidos del Padre de la Vida que
es Dios verdadero y viviente. 46
Llevamos la señal del Padre del Universo que es el movimiento y a la vez el
reposo”.
Misdeo
pide encerrar a Tau’ma
47 Casisio dijo entonces: “No
continuemos escuchándole. Apártalo de nosotros, rey Misdeo y enciérrale en el
calabozo”. 48
El rey ordenó entonces que llevaran a Tau’ma al calabozo y le encerraron con
cadenas. 49 Cuando la reina Marcia
conoció que habían llevado a Tau’ma preso, ella, su servidora Tercia y su
hermana Migdonia fueron y se presentaron
ante el jefe del calabozo reclamando: 50 “No es justo que encierren y encadenen al hombre de Dios.
Aquí venimos para que también a nosotras nos pongan en el calabozo”.
51 Entonces Tau’ma habló con
ellas y les pidió que se alejaran, porque él tenía que cumplir lo que el Señor
había decidido. 52
Ellas entonces se retiraron, pero presintiendo en sus almas que el rey Misdeo
deseaba matar al apóstol. 53
Sin embargo, Misdeo no sabía qué solución tomar, pues tenía miedo de la
muchedumbre. 54
Sabía que muchos del pueblo, incluidos algunos de los principales, creían en él
y en su doctrina.
El
prodigio de las puertas
55 Cuando en la noche dormían
los carceleros, las puertas de los calabozos se abrieron con gran ruido. 56 Nervioso fueron y vieron las
puertas abiertas y se apresuraron a cerrarlas; 57 pero vueltos al descanso volvieron a escuchar el sonido de
las puertas que se abrían y no podían explicarse lo que estaba ocurriendo. 57 Así durante toda la noche
continuaban abriéndose las puertas sin ninguna razón y se llenaron de pavor
diciéndose: “Este hombre es un hechicero”.
58 Al conocer el prodigio de las
puertas Casisio fue ante el rey y le dijo: “Majestad, este hombre tiene el
poder de Ráksasa, el demonio del que hay que cuidarse. 59 Tráelo a tu presencia y ponle
a prueba. Que él convenza a nuestras esposas del error y que vaya y adore a
Kali”.
Tau’ma
ante el rey Misdeo
60 Cuando llevaron a Tau’ma ante
el rey, este le dijo: “Puedes salvar tu vida. 61 Solo tienes que ir a presentarte ante nuestra diosa Kali
para que le ofrezcas sacrificio y la adores”. 62 Tau’ma le replicó diciendo: “¿Crees acaso que el ídolo que
levantaste es mayor que cualquier hombre para tener que rendirle adoración? 63 Mira y entiende. Tú vales
mucho más que ese ídolo. 64
¡Ah idólatra que desprecias al dios verdadero! Antes que yo adore a tu diosa de
la mentira, ella rodará por el suelo”.
65 El rey repicó indignado: “¿Cómo
te atreves a hablarme de igual a igual? Yo tengo el poder de condenarte a
muerte”. 66 Pero Tau’ma le contestó:
“Mira adorador de falsos dioses, la vida es solo una apariencia. 67 Si yo entrego mi espíritu al
Dios de la Vida, en los confines del universo, me aguarda el Ángel del Señor 68 para conducirme ante mi
Rabbi, Kristo viviente, quien me dará la recompensa de riqueza y felicidad que prometió
a los que creen en Él”. 69
Entonces el rey ordenó que encerraran de nuevo al apóstol.
Casisio
pide la muerte para Tau’ma
70 Sin embargo, Casisio no
estaba conforme y le insistía al rey que le diera muerte a Tau’ma. Misdeo
contestó: “Toma pues a este hombre y haz con él según tu parecer”.
71 Tomó Casisio a Tau’ma y lo
llevó fuera de la ciudad con algunos soldados armados. 72 Cuando recorrió unos tres
estadios, lo entregó a cuatro soldados y a uno de los oficiales, de nombre
Vazán, 73 con la orden de subirle a la
montaña y allí lo alancearan. 74
Sin embargo Vazán no deseaba darle muerte al apóstol, porque le tenía gran
respeto.
75 Cuando llegaron al lugar en
que Tau’ma debía ser alanceado, el prisionero dirigió a los soldados unas
palabras de aliento y les exhortó a creer en el Dios que predicaba,
diciéndoles: 76
“Las manos de ustedes se mancharán con mi sangre y ustedes no son culpables de
este pecado, porque esclavos son. 77 Acérquense a los hermanos en Kristo el Viviente, con
arrepentimiento y renuncien a la esclavitud del pecado; 78 practiquen el amor y busquen
la sabiduría; entonces conocerán la libertad”.
Tau’ma
y Vazán
79 Habló luego a Vazán,
diciéndole: “Eres noble de alma Vazán; pero no impidas a tus guardias cumplir las
órdenes del rey Misdeo, 80
porque es el Señor, mi Dios el que ha señalado el momento en que debo ir a su
encuentro en alma y espíritu”.
81 Tau’ma volvió sus ojos hacia
las alturas y exclamó: “¡Señor mío y Dios mío!”, luego continuó: 82 “Gracias te doy, Señor,
porque me permites liberarme de mis cadenas terrenales para llegar hasta ti. Yo
alabo tu Santo Nombre”.
Muerte
de Tau’ma
82 Dijo luego a los soldados:
“No se resistan y cumplan lo que se les ha ordenado. Yo pediré por ustedes ante
el Viviente para que no sean ustedes juzgados con severidad”. 83 Los cuatro lo atravesaron a
la vez y lo mataron. 84
Entonces Vazán envió de regreso a los cuatro soldados y tomando el cuerpo de
Tau’ma lo entregó a la congregación cristiana que se habían refugiado en lugar
secreto. 85 Los hermanos presentes
lloraban mientras adornaban el cadáver con túnicas y sudarios, y fueron y lo
depositaron en secreto en el lugar donde eran sepultados los antiguos reyes.
86 Sucedió entonces que la
tierra tembló con violencia y el ídolo de la diosa negra alzado por el rey cayó
hecho pedazos por el suelo.


