Según
Yojanán Marcos discípulo de Kefa
Yehshua sana a un paralítico en Kapurneum
1 Unos días después entró Yehshua otra vez
en Kapurneum; y se corrió la noticia de que él estaba en casa. 2 Y de
inmediato se reunió tanta gente, de manera que ya no cabían ni aun a la puerta;
y les predicaba la palabra.
3 Le trajeron entonces un paralítico que
era cargado por cuatro hombres. 4 Y como no podían acercarse a él a causa
de la multitud, levantaron el techo sobre donde estaba Yehshua, y haciendo una
abertura, descolgaron la camilla con el paralítico. 5 Al ver Yehshua la fe de aquellos hombres,
le dijo al paralítico: “Hijo, tus pecados te son perdonados”.
6 Estaban allí sentados algunos de los
escribas, los cuales cavilaban en sus corazones: 7 “¿Por qué habla éste así? Blasfemias
dice. ¿Quién puede perdonar pecados, sino sólo Dios?”
8 Yehshua de inmediato advirtió lo que en
su interior estaban pensando, les dijo: “¿Por qué caviláis así en vuestros
corazones? 9 ¿Qué es más fácil, decir al paralítico:
Tus pecados te son perdonados, o decirle: Levántate, toma tu lecho y anda?10 Pues para que sepáis que el Hijo del
Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico): 11 A ti te digo: Levántate, toma tu lecho, y
vete a tu casa”.
12 Entonces él se levantó en seguida, y
tomando su lecho, salió delante de todos, de manera que todos se asombraron, y
glorificaron a Dios, diciendo: “Nunca hemos visto tal cosa”.
Llamamiento
de Leví
13 Después volvió a salir al mar; y toda la
gente venía a él, y les enseñaba. 14 Y al
pasar, vio a Leví hijo de Alfeo, sentado al banco de los tributos públicos, y
le dijo: “Sígueme”. Y levantándose, le siguió.
15 Sucedió que estando Yehshua a la mesa en
casa de él, muchos publicanos y pecadores se sentaron a comer con Yehshua y sus
discípulos; porque había muchos que le seguían. 16 Y los
escribas y los fariseos, viéndole comer con los publicanos y con los pecadores,
dijeron a los discípulos: “¿Qué es esto, por qué él come y bebe con los
publicanos y pecadores?”
17 Al oír esto Yehshua, les dijo: “No son
los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos. No he venido
a llamar a los justos, sino a los pecadores”.
La
pregunta sobre el ayuno
18 Un
día en que los discípulos de Yojanán y los fariseos ayunaban, fueron a decirle
a Yehshua: “¿Por qué tus discípulos no ayunan, como lo hacen los discípulos de Yojanán
y los discípulos de los fariseos?” 19
Yehshua les dijo: “¿Acaso pueden los que están de bodas ayunar mientras está
con ellos el esposo? Es natural que no ayunen, mientras tienen consigo al
esposo. 20 Pero llegará el momento en que el esposo
les será quitado, y entonces ayunarán. 21 Nadie
pone remiendo de paño nuevo en vestido viejo; de otra manera, el mismo remiendo
nuevo tira de lo viejo, y se hace peor la rotura. 22 Y nadie echa vino nuevo en odres viejos;
de otra manera, el vino nuevo rompe los odres, y el vino se derrama, y los
odres se pierden; pero el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar.
Los
discípulos recogen espigas en Shabbat
23 Aconteció que al pasar él por los
sembrados en Shabbat, sus discípulos comenzaron a arrancar espigas. 24 Entonces los fariseos le dijeron: Mira,
¿por qué hacen en el día de reposo lo que no es lícito? 25 Pero él les dijo: “¿Nunca leísteis lo que
hizo David cuando tuvo necesidad, y sintió hambre, él y los que con él estaban;
26 cómo entró en la casa de Dios, siendo
Abiatar sumo sacerdote, y comió los panes de la proposición, de los cuales no
es lícito comer sino a los sacerdotes, y aun dio a los que con él estaban?”
27 También les dijo: “El Shabbat ha sido
hecho para el hombre, y no el hombre para el Shabbat. 28 De manera que, el Hijo del Hombre también es
Señor del Shabbat”.


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