miércoles, 4 de febrero de 2015

Libro de la Buena Noticia del Bendecido Yehshua (2)

Según Yojanán Marcos discípulo de Kefa


Yehshua sana a un paralítico en Kapurneum

1 Unos días después entró Yehshua otra vez en Kapurneum; y se corrió la noticia de que él estaba en casa.  2 Y de inmediato se reunió tanta gente, de manera que ya no cabían ni aun a la puerta; y les predicaba la palabra.

3 Le trajeron entonces un paralítico que era cargado por cuatro hombres. 4 Y como no podían acercarse a él a causa de la multitud, levantaron el techo sobre donde estaba Yehshua, y haciendo una abertura, descolgaron la camilla con el paralítico. 5 Al ver Yehshua la fe de aquellos hombres, le dijo al paralítico: “Hijo, tus pecados te son perdonados”.

6 Estaban allí sentados algunos de los escribas, los cuales cavilaban en sus corazones: 7 “¿Por qué habla éste así? Blasfemias dice. ¿Quién puede perdonar pecados, sino sólo Dios?”

8 Yehshua de inmediato advirtió lo que en su interior estaban pensando, les dijo: “¿Por qué caviláis así en vuestros corazones? 9 ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: Tus pecados te son perdonados, o decirle: Levántate, toma tu lecho y anda?10 Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico): 11 A ti te digo: Levántate, toma tu lecho, y vete a tu casa”.

12 Entonces él se levantó en seguida, y tomando su lecho, salió delante de todos, de manera que todos se asombraron, y glorificaron a Dios, diciendo: “Nunca hemos visto tal cosa”.  

Llamamiento de Leví

13 Después volvió a salir al mar; y toda la gente venía a él, y les enseñaba. 14 Y al pasar, vio a Leví hijo de Alfeo, sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: “Sígueme”. Y levantándose, le siguió.

15 Sucedió que estando Yehshua a la mesa en casa de él, muchos publicanos y pecadores se sentaron a comer con Yehshua y sus discípulos; porque había muchos que le seguían.   16 Y los escribas y los fariseos, viéndole comer con los publicanos y con los pecadores, dijeron a los discípulos: “¿Qué es esto, por qué él come y bebe con los publicanos y pecadores?”

17 Al oír esto Yehshua, les dijo: “No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores”.

La pregunta sobre el ayuno

18 Un día en que los discípulos de Yojanán y los fariseos ayunaban, fueron a decirle a Yehshua: “¿Por qué tus discípulos no ayunan, como lo hacen los discípulos de Yojanán y los discípulos de los fariseos?” 19 Yehshua les dijo: “¿Acaso pueden los que están de bodas ayunar mientras está con ellos el esposo? Es natural que no ayunen, mientras tienen consigo al esposo. 20 Pero llegará el momento en que el esposo les será quitado, y entonces ayunarán. 21 Nadie pone remiendo de paño nuevo en vestido viejo; de otra manera, el mismo remiendo nuevo tira de lo viejo, y se hace peor la rotura. 22 Y nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera, el vino nuevo rompe los odres, y el vino se derrama, y los odres se pierden; pero el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar.

Los discípulos recogen espigas en Shabbat


23 Aconteció que al pasar él por los sembrados en Shabbat, sus discípulos comenzaron a arrancar espigas. 24 Entonces los fariseos le dijeron: Mira, ¿por qué hacen en el día de reposo lo que no es lícito? 25 Pero él les dijo: “¿Nunca leísteis lo que hizo David cuando tuvo necesidad, y sintió hambre, él y los que con él estaban; 26 cómo entró en la casa de Dios, siendo Abiatar sumo sacerdote, y comió los panes de la proposición, de los cuales no es lícito comer sino a los sacerdotes, y aun dio a los que con él estaban?”


27 También les dijo: “El Shabbat ha sido hecho para el hombre, y no el hombre para el Shabbat. 28 De manera que, el Hijo del Hombre también es Señor del Shabbat”. 

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