1 Recibí inspiración del Padre de la Vida y
esto es lo que en mi mente apareció como mensaje de Dios: “Yo ─ así habla la
Suprema Inteligencia ─ siempre atenderé el clamor de los que clamen a mí. 2 No importa que me den nombres diferentes;
no importa que me rindan culto según sus tradiciones. 3 Si me llaman Yo les escucharé.
4 Y tendré piedad con todos los que amen la
justicia, tengan su alma abierta al amor y al perdón y cuiden con esmero la
obra de mi mente, 5 la obra de mi impulso que dio inicio a la
vida; los que cuiden las aguas, la tierra y la atmósfera. 6 Los que no se manifiesten con odio en
ningún momento; 7 los que no se inclinen ante los ídolos de
la vida: la riqueza, el lujo deslumbrante y el poder.
8 No miro, para hacer justicia, a aquél que
interprete mi pacto según sus propios juicios, según interpreten de forma
diferente mis enseñanzas.
9 Yo inspiré a los profetas para que
escribieran los libros sagrados; 10 pero
todo lo escrito no es inspiración mía, porque los hombres de los tiempos
antiguos entendieron mis enseñanzas 11 según
su grado de sabiduría y dictaron normas según sus días, normas de moral y
normas de comportamiento 12 y hasta dictaron preceptos para cada actividad de la vida de
los hombres.
13 Yo no cargo a mis hijos con fardos
pesados difíciles de sobrellevar. Mi carga es ligera porque Yo solo exijo amor
y acatamiento a la justicia y al derecho. 14 Yo
les pido que alcancen Sabiduría por medio de la espiritualidad, más allá de lo
que su mente terrenal pueda alcanzar.
15 Hasta los que creen que soy Dios de ira y
de rencor y Dios celoso, que descargo mi ira hasta la tercera y cuarta generaciones
de los pecadores, 16 Yo los amo, y les escucho, siempre que en
sus desvaríos no comentan pecados de muerte.
17 Los que se acercan a mí con conciencia
limpia y crean en mí tendrán mi amparo.

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