viernes, 6 de febrero de 2015

AMPARO DEL PODER SUPREMO VIII




1 Recibí inspiración del Padre de la Vida y esto es lo que en mi mente apareció como mensaje de Dios: “Yo ─ así habla la Suprema Inteligencia ─ siempre atenderé el clamor de los que clamen a mí. 2 No importa que me den nombres diferentes; no importa que me rindan culto según sus tradiciones. 3 Si me llaman Yo les escucharé.

4 Y tendré piedad con todos los que amen la justicia, tengan su alma abierta al amor y al perdón y cuiden con esmero la obra de mi mente, 5 la obra de mi impulso que dio inicio a la vida; los que cuiden las aguas, la tierra y la atmósfera. 6 Los que no se manifiesten con odio en ningún momento; 7 los que no se inclinen ante los ídolos de la vida: la riqueza, el lujo deslumbrante y el poder.

8 No miro, para hacer justicia, a aquél que interprete mi pacto según sus propios juicios, según interpreten de forma diferente mis enseñanzas.

9 Yo inspiré a los profetas para que escribieran los libros sagrados; 10 pero todo lo escrito no es inspiración mía, porque los hombres de los tiempos antiguos entendieron mis enseñanzas 11 según su grado de sabiduría y dictaron normas según sus días, normas de moral y normas de comportamiento 12 y hasta dictaron  preceptos para cada actividad de la vida de los hombres.

13 Yo no cargo a mis hijos con fardos pesados difíciles de sobrellevar. Mi carga es ligera porque Yo solo exijo amor y acatamiento a la justicia y al derecho. 14 Yo les pido que alcancen Sabiduría por medio de la espiritualidad, más allá de lo que su mente terrenal pueda alcanzar.

15 Hasta los que creen que soy Dios de ira y de rencor y Dios celoso, que descargo mi ira hasta la tercera y cuarta generaciones de los pecadores, 16 Yo los amo, y les escucho, siempre que en sus desvaríos no comentan pecados de muerte.


17 Los que se acercan a mí con conciencia limpia y crean en mí tendrán mi amparo.

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