martes, 3 de febrero de 2015

Palabras del Predicador (Kohelet) 4 y 5

Capítulo 4

1 Luego me di cuenta de que hay mucha gente oprimida en este mundo. Vi llorar a los oprimidos sin tener quién los consolara. Vi a gente cruel en el poder y no había quien consolara a los que ellos oprimían. 2 Concluí que están mejor los que ya murieron que los que todavía están vivos 3 y que a los que nacieron muertos les fue mejor que a todos ellos porque no tuvieron que ver todo el mal que se hace bajo el sol.

4 Vi que la gente por envidia trata de triunfar y ser mejor que los demás. También esto es vanidad y aflicción de espíritu.

5 Hay quienes dicen: Es de necio cruzarse de brazos sin hacer nada pues tendrá que comerse su propia carne. 6 Pero yo digo: Más vale estar satisfecho con lo poco que se tiene, que estar siempre luchando por conseguir  más con trabajo y con aflicción de espíritu.

7 Estudié  otro tema, y  vi  otro sin sentido debajo del sol. 8 Aquel hombre que vive solo, que no tiene familia ni hijo ni hermano; pero nunca cesa de trabajar, ni se cansa de contemplar sus riquezas, ni se pregunta: ¿Para qué trabajo tanto, y no disfruto del bienestar? También esto carece de sentido y es aflicción del alma.

9 Valen más dos que uno; porque juntos obtienen mayor provecho de su trabajo. 10 Y si uno cae, el otro levantará a su compañero; pero ¡ay del que esté solo! porque si se cae, no habrá otro que lo levante. 11 También si dos durmieren juntos, se calentarán mutuamente; mas, ¿cómo se calentará uno solo? 12 Uno solo puede ser vencido, pero dos pueden resistir; porque la cuerda de tres dobleces no es fácil de romper.

13 Mejor es el joven pobre y sabio, que el rey viejo y necio que no admite consejos; 14 aunque ese joven que más tarde gobernará haya salido de la cárcel para luego reinar, aunque haya salido de la condición de pobreza. 15 Vi a todos los que viven debajo del sol dándole apoyo al muchacho sucesor, que reinará en lugar del rey necio. 16 No tenía fin la muchedumbre del pueblo que le seguía; sin embargo, los que vengan después tampoco estarán contentos de él. Y esto es también vanidad y aflicción de espíritu.

Capítulo 5

La insensatez de hacer votos a la ligera

1 No te apresures, ni con los labios ni con el pensamiento, a hacer promesas a Dios, pues Dios está en el centro del Universo y tú en la tierra. Por eso habla lo menos que puedas, 2 porque por mucho pensar se tienen pesadillas y por mucho hablar se dicen necedades.

3 Cuando hagas una promesa a Dios, no tardes en cumplirla, porque a él no le agradan los insensatos. Cumple lo que prometes, 4 pero vale más no prometer, que prometer y no cumplir. 5 No dejes que tus palabras te hagan pecar, y luego digas ante el mensajero de Dios que lo hiciste por error.  ¿Por qué harás que Dios se enoje a causa de lo que digas, y que destruya todo lo que has construido? 6 Por lo tanto, donde abundan los sueños, también abundan las vanidades y el hablar demasiado; mas tú, reverencia a Dios.

La vanidad de la vida

7 Cuando veas que en una provincia hay opresión contra los pobres, que reina la injusticia y se violan los derechos de los pobres, no te sorprendas porque a un alto funcionario lo protege otro más alto y a ambos los protegen otros superiores. 8 Hasta el rey obtiene su parte de ganancia. La riqueza de un país se la dividen entre ellos.


9 El que ama el dinero, no se saciará de dinero; y el que ama las riquezas, nunca cree tener suficiente. Esto también es ilusión. 10 Mientras más riquezas se posee, más es lo que se gasta ¿Qué bien, pues, tendrá su dueño, solo contemplando lo que se tiene? 11 Dulce es el sueño del trabajador, coma mucho, coma poco; pero al rico no le deja dormir su riqueza.

12 Hay un mal doloroso que he visto debajo del sol: el amontonar riquezas por sus dueños para su perjuicio; 13 pues un mal negocio puede acabar con toda la riqueza, y a los hijos que engendraron, nada les quedará en la mano. 14 Tal como salió del vientre de su madre, desnudo, así se irá, yéndose tal como vino; y sin llevarse nada del fruto de su trabajo. 15 Esto también es lamentable, que como vino al mundo, así se irá. ¿Entonces de qué le aprovechó trabajar en vano? 16 Además de esto, toda la vida vivió en tinieblas, con mucho trabajo y dolor y miseria.

17 He descubierto que lo mejor y más agradable es comer y beber, y gozar uno del bien de todo el trabajo con que se fatiga debajo del sol, todos los días de la vida que Dios nos ha dado; pues esto es lo que nos toca. 18 Asimismo, a todo hombre a quien Dios da riquezas y bienes, le da también la facultad para que coma de ellas, y tome lo que le corresponde, para disfrute de su trabajo, porque esto viene de parte de Dios.


19 Y como Dios le llena de alegría el corazón, no se preocupa mucho por el curso de su vida. 

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