sábado, 21 de febrero de 2015

El Camino de los Apóstoles 25


Andras se une a Yojanán

1 Andras, el primer discípulo, hermano de Kefa, había ido en su predicación hasta donde muchos no se atrevían a incursionar, a la Escitia salvaje, la tierra de Magog, donde quería llevar el misterio y la enseñanza de la cruz. 2 Su palabra valiente fue recibida por algunos de los rudos y fieros habitantes de Escitia, pero los escitas le expulsaron del país.

3 Entonces, viajando en solitario se fue al Ponto Euxino, haciendo muchos conversos, para luego llegar a Ephesos donde se encontraba Yojanán Zebebdi.

4 Sucedió que estando con Yojanán, vinieron algunos de los seguidores del Camino para pedirle a Yojanán que escribiera las enseñanzas de Yehshua; 5 pero Yojanán no se consideraba adecuado para escribir el libro de la Buena Nueva y dijo a los hermanos: “Que sea el Señor quien nos guíe. 6 Ayunen conmigo a partir de hoy durante tres días, y después hablaremos unos con otros sobre la revelación que hayamos tenido, ya sea en pro o en contra”.

Encomienda a Yojanán escribir el libro de la Buena Noticia

7 En la noche Andras soñó que se presentaba Yehshua ante él, diciendo: “Andras, fiel apóstol mío, ¿por qué duda Yojanán? Nadie mejor que él para escribir el libro de la Buena Noticia. 8 Si después de escribir el libro, aún tiene dudas, dile que junto con los hermanos revisen lo escrito”.

9 Andras fue donde Yojanán y le dijo: “Escribe. No dudes. Tuve un sueño revelador donde el Rabbi me decía: ‘Nadie mejor que Yojanán’, y si continuas dudando, que los hermano revisen lo que escribas”.


10 Y Yojanán se apartó de todos para meditar. Mientras meditaba, recibía la inspiración y dijo Yojanán: “¡Oh, Señor! Tú eres la Palabra del Dios del Universo; 11 Tú siempre estuviste con el Padre y eres desde siempre Dios verdadero”. 12 Entonces comenzó a escribir y cuando los hermanos revisaban lo que escribía lo encontraron inspirado y verdad del Espíritu Santo.

Predicación de Andras en Patrae

13 Enterado Kefa de que su hermano Andras se encontraba en Ephesos, envió una carta pidiéndole que partiera para Roma a fin de fortalecer la predicación que ya se llevaba en la ciudad.

14 Se dispuso Andras viajar a Roma; así que se embarcó con dirección al Peloponeso con el propósito de continuar su viaje hasta Roma saliendo de la ciudad de Patrae. 15 Pero a Patrae no había llegado la predicación de Paulo. Gobernaba por entonces en la ciudad el prefecto Egeas, un hombre cruel e inescrupuloso.

16 Andras comenzó a predicar diciendo: “La cruz que es señal de castigo y muerte se ha convertido en símbolo de gozo y vida; 17 porque a ella fue atado el Hijo de Dios, para traer paz al mundo y esperanza de salvación para todas las generaciones”. Y muchos le escuchaban y le creían y recibían el bautismo.

Andras ante el prefecto Egeas

18 Algunos de los principales de la ciudad, molestos por la predicación de la Cruz que hacía Andras y porque hablaba de alimentarse de la carne y la sangre de Yehshua, 19 fueron ante el prefecto y le reclamaron: “Este judío está trastornando las buenas costumbres, adora a la cruz y propone prácticas insanas”.

20 Egeas entonces ordenó que trajeran a Andras ante su presencia y le conminó a que renunciara al culto que profesaba por la cruz. 21 Andras le dijo entonces: “Oh Egeas; si tú quisieses conocer este misterio de la cruz, y cómo el Padre del Universo quiso que su hijo muriera en el madero para salvar al hombre, 22 seguramente creerías en él y le adorarías”.

23 Pero Egeas no quiso escucharle y le dijo: “Predicas cosas perversas. Te ordeno que vayas ante el Templo y hagas sacrificios a los dioses, quizá ellos tengan piedad de ti”.

24 Andras le replicó: “Solo hay un solo Dios, un Dios de Vida por quien se formó todo lo existente. 25 Yo, en cambio, cada día ofrezco a Dios todopoderoso un sacrificio vivo, no el humo del incienso, ni la sangre de los cabritos, ni la sangre de los toros; 26 mi ofrenda es el Cordero sin mancha, cuya carne es verdadera comida, y cuya sangre es verdadera bebida con que se alimenta el pueblo creyente; y, a pesar de esto, 27 después de la inmolación persevera vivo y entero, como antes de ser sacrificado”.

Martirio de Andras

28 Furioso, Egeas hizo que le flagelaran; pero Andras se mantuvo firme, sin proferir quejas aunque el dolor le descomponía el rostro. 29 Luego Egeas ordenó: “Si tanto ama a la cruz, que sea atado a una cruz hasta que muera”.


30 Llevaron a Andras a las afuera de la ciudad y le ataron a una cruz en forma de aspa. Cuando Andras vio la cruz, dijo: “Dichoso soy, porque me ponen ante una cruz. Te venero cruz porque me recuerdas la cruz donde murió mi Divino Rabbi. 31 Me complace imitarlo a Él en este martirio. Dichosa hora esta cuando al ser recibido en tus brazos me llevarás junto al Divino Rabbi, Yehshua, el Kristo”.

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