Según
Yojanán Marcos discípulo de Kefa
El
hombre de la mano paralizada
1 Entró otra vez Yehshua en la sinagoga; y
estaba allí un hombre que tenía la mano paralizada. 2 Y le
acechaban para ver si en el día de reposo le sanaría, a fin de poder acusarle.
3 Entonces dijo al hombre que tenía la mano
paralizada: “Levántate y ponte en medio”. 4 Y les
dijo: “¿Es lícito en los días de reposo hacer bien, o hacer mal; salvar la
vida, o quitarla?” Pero ellos callaban.
5 Entonces, dirigiendo sobre ellos una
mirada llena de indignación y apenado por la dureza de sus corazones, dijo al
hombre: “Extiende tu mano”. Y él la extendió, y la mano le fue restaurada
sana.
6 Los fariseos salieron y se confabularon
con los herodianos para buscar la forma de acabar con él.
La
multitud a la orilla del mar
7 Mas Yehshua se retiró al mar con sus
discípulos, y le siguió mucha gente de Galilea. 8 Al
enterarse de lo que hacía, también fue a su encuentro una gran multitud de
Judea, de Jerusalén, de Idumea, de la Transjordania y de la región de Tiro y
Sidón. 9 Entonces mandó a sus discípulos que le
prepararan una barca, para que la muchedumbre no lo apretujara. 10 Porque, como curaba a muchos, todos los
que padecían algún mal se arrojaban sobre él para tocarlo.
11Y los espíritus inmundos, al verle, se
postraban delante de él, y gritaban, diciendo: “Tú eres el Hijo de Dios”. 12 Mas él les exigía mucho que no lo
manifestaran.
Elección
de los doce apóstoles
13 Después subió al monte, y llamó a su lado
a los que él quiso; y ellos fueron con él. 14 Y designó
a doce de ellos para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar, 15 y les dio potestad para sanar enfermedades y
para expulsar demonios: 16 a Shimón, a quien puso por sobrenombre
Kefa; 17 a Ya’acov hijo de Zebebdi, y a Yojanán
hermano de Ya’acov, a quienes apellidó Boanerges, esto es, Hijos del trueno; 18 a Andras, Filíppos, Barptolomé, Mattai, Tau'ma,
Ya’akov hijo de Alfeo, Tadeo, Shimón Kananay, 19 y Yehudah
Iskaryyot, el que le entregó.
La
blasfemia contra el Espíritu Santo
20 Yehshua
regresó a la casa, y de nuevo se juntó tanta gente que ni siquiera podían comer.
21 Cuando se enteraron sus parientes, salieron
para llevárselo, porque decían: “Está fuera de sí”. 22 Los
escribas que habían venido de Jerusalén decían: “Está poseído por Baalzebut y
expulsa a los demonios por el poder del Príncipe de los demonios”.
23 Yehshua
los llamó y por medio de parábolas les dijo: “¿Cómo puede Shaitán echar fuera a
Shaitán? 24 Si un reino está dividido contra sí
mismo, tal reino no puede permanecer. 25 Y si
una casa está dividida contra sí misma, tal casa no puede permanecer. 26 Y si Shaitán se levanta contra sí mismo,
y se divide, no puede permanecer, sino que ha llegado su fin. 27 Ninguno puede entrar en la casa de un
hombre fuerte y saquear sus bienes, si antes no le ata, solo entonces podrá
saquear su casa. 28 De cierto os digo que todos los pecados
serán perdonados a los hijos de los hombres, y las blasfemias cualesquiera que
sean; 29 pero
cualquiera que blasfeme contra el Paráclito, el Espíritu Santo, no tiene jamás
perdón, es culpable de pecado para siempre.
30 Yehshua
dijo esto porque ellos decían: “Está poseído por un espíritu inmundo”.
La
madre y los hermanos de Yehshua
31Llegaron después sus hermanos y su madre,
y quedándose afuera, lo mandaron a llamar. 32 Y la
gente que estaba sentada alrededor de él le dijo: “Tu madre y tus hermanos
están afuera, y te buscan”.
33 Él les respondió diciendo: “¿Quién es mi
madre y mis hermanos?” 34 Y dirigiendo la mirada que estaban
sentados alrededor de él, dijo: “Estos son mi madre y mis hermanos. 35 Porque todo aquel que hace la voluntad de
Dios, ése es mi hermano, y mi hermana, y mi madre”.


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