martes, 3 de febrero de 2015

ENSEÑANZAS DEL MAESTRO XIV


Amistad

1 Escucha, hijo mío, estas palabras que te dice la Suprema Inteligencia: Yo soy, y siempre seré, tu fiel amigo; 2 el que te da refugio cuando estés en medio de la tormenta; el que te cuida y protege cuando sufres o enfermas; el que oye tus lamentos y te ofrece consuelo; el que ve en lo profundo de tu alma y te ofrece consejo. 3 No rechaces mi amistad que Yo, Luz del Universo, te ofrezco de gracia.

4 Apártate de los que buscan pendencia y actúan con violencia, porque son perversos; 5 ni murmures y escandalices hablando falsedades de tu prójimo porque el que así actúa aleja a los amigos y no son amigos de nadie. 6 El amigo verdadero, ese que perdona tus errores, busca afecto y no divulga ni proclama tus errores; el que lo hace aleja al amigo.

7 ¿Quién es tu amigo? No hay otro que aquel que ama en todo momento, y en los tiempos de la adversidad se comporta como un hermano; 8 porque hay quienes se dicen amigos y no lo son y hay amigos que son más que hermanos.

9 Atiende los consejos de tus amigos porque sus consejos, como el bálsamo y el perfume que alegran tu espíritu, son alegría del alma; 10 pero cuídate del consejo precipitado porque cuando no hay buen guía, la gente tropieza; 11 la seguridad depende de los muchos consejeros.

12 Del hipócrita cuídate porque vale más la crítica de un amigo que los mimos del que aborrece.

13 Yo, el Padre de la Vida, valoro la amistad sincera y bendigo al que es buen amigo, que te aconseja sin decirte palabras de lisonja.

14 Se siempre amable sin emplear palabras rudas porque si tus palabras son amables multiplicarás tus amigos porque el hablar suave, sin injurias, favorece las buenas relaciones.

15 Defiende a tu amigo en todo momento, pero no te hagas cómplice de él en sus errores o en su mal proceder para con otros, más bien hazle comprender su error y háblale con la verdad.


16 Dice la Suprema Inteligencia: No pretendo que me temas. Quiero que me ames, que me tengas como consejero tuyo, que me confíes tus quebrantos, 17 y no te atormentes por mis reproches, porque yo juzgo con justicia y verdad y, sobre todo, con amor. 18 Si te corrijo lo hago por tu bien, para que ganes la vida y el derecho a llamarte bendecido y santo bajo mi luz. 19  Esta es la amistad que te ofrezco.

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