1 Estas son palabras de Malʼakii: Porque he
aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los
que hacen maldad serán estopa; 2 aquel día que vendrá los abrasará, ha
dicho el Señor de las multitudes, y no les dejará ni raíz ni rama. 3 Mas para ustedes los que veneran y
respetan mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación;
y saldrán, y saltarán como becerros de la manada.
4 Hollarán a los malos, los cuales serán
ceniza bajo las plantas de los pies de ustedes, en el día en que yo actúe, ha
dicho el Señor de las multitudes.
5 He aquí, yo envío mi mensajero, el cual
preparará el camino delante de mí; y vendrá súbitamente a su templo la Luz del
Universo a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis
vosotros. He aquí viene, ha dicho el Dios del Universo.
6 He aquí, yo les envío el profeta Eliyahu,
antes que venga el día de Eli-Yah, grande y terrible. 7 El hará volver el corazón de los padres
hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo
venga y hiera la tierra con maldición.
8 Los labios del sacerdote han de guardar
la sabiduría, y de su boca el pueblo buscará la ley; porque mensajero es del
Dios del Universo. Mas vosotros os habéis apartado del camino; habéis hecho
tropezar a muchos en la ley; habéis corrompido el pacto de Levi, dice Yahvahé
de las naciones.

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