La conducta en la vida pública
1 No
hagas el mal, y el mal no se apoderará de ti; 2
apártate de la injusticia, y ella se apartará de ti. 3 No siembres,
hijo mío, en los surcos de la injusticia, no sea que coseches siete veces más.
4 No
pidas a Dios un puesto importante ni al poderoso un sitial de honor. 5 No
quieras pasar por justo delante de Dios ni te hagas el sabio delante del poderoso.
6 No
ofendas a la asamblea de la ciudad ni te degrades delante de la multitud. 8 No
incurras dos veces en pecado, porque ni uno solo quedará impune.
9 No
digas: “El Padre apreciará la multitud de mis dones; cuando los presente al
Dios Altísimo, él los aceptará”. 10 No
dejes de orar confiadamente ni te olvides de dar limosna.
11 No te
burles del hombre que está amargado, porque hay Alguien que humilla y también
exalta.
12 No
urdas mentiras contra tu hermano ni lo hagas tampoco contra un amigo. 13 No
digas nunca una mentira, porque esa costumbre no conduce a nada bueno.
14 No
hables demasiado en la asamblea de los ancianos ni repitas las palabras en tu
oración.
15 No
detestes los trabajos penosos ni el trabajo del campo, creado por el Altísimo.
16 No te
agregues a la multitud de los pecadores: recuerda que Dios te juzgará.
17 Sé
profundamente humilde, porque fuego y gusanos son el castigo del impío.
Deberes hacia los amigos y familiares
18 No
cambies a un amigo por dinero ni a un verdadero hermano por el oro de Ofir. 19 No te
apartes de una mujer sabia y buena, porque su encanto vale más que el oro.
20 No
maltrates al servidor que trabaja fielmente ni al jornalero que se da por
entero.
Deberes de los padres y los hijos
21 Si
tienes hijos, edúcalos y exígeles obediencia desde su niñez. 22 Si
tienes hijas, cuídalas para que sean castas y no te muestres demasiado blando
con ellas.
22
Glorifica a tu padre de todo corazón y no olvides los dolores de tu madre; 28
acuérdate que les debes la vida: ¿cómo les retribuirás lo que hicieron por ti?
Deberes hacia los pobres
23
Tiende la mano también al pobre, y serás plenamente bendecido; 24 sé
generoso con todos los vivientes y no niegues tu piedad a los muertos; 24 no
des la espalda a los que lloran y comparte la aflicción de los que sufren; 25 no
dejes de visitar al enfermo: con tales obras te harás amar.
26 En
todas tus acciones, acuérdate de tu fin y no pecarás jamás.

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