domingo, 15 de febrero de 2015

Dios escucha


1Amo al Dios de bondad, pues ha oído mi voz y mis súplicas: porque ha inclinado a mí Su oído; por tanto, le invocaré en todos mis días.

2 Debido a que él se inclina para escuchar, ¡oraré mientras tenga aliento!

3 La muerte me envolvió en sus cuerdas; los terrores de la tumba se apoderaron de mí. Lo único que veía era dificultad y dolor.

4 Entonces invoqué el nombre del Dios de Luz: “¡Señor, por favor, sálvame!”

5 ¡Qué bondadoso es Dios! ¡Qué bueno es él! ¡Tan misericordioso, este Dios nuestro!

6 Dios protege a los que tienen fe como de un niño; estuve frente a la muerte, y él me salvó.

7 Que mi alma descanse nuevamente,  porque el Padre de la Vida ha sido bueno conmigo.

8 Me rescató de la muerte, quitó las lágrimas de mis ojos,  y libró a mis pies de tropezar.

9 ¡Así que camino en la presencia del Dios de bondad mientras vivo aquí en la tierra!

10 Creí en ti, por tanto dije: “Señor, estoy muy afligido”.

11 En mi ansiedad clamé a ti: “¡Estas personas son todas mentirosas!”

12 ¿Qué puedo ofrecerle a nuestro Dios por todo lo que ha hecho a mi favor?

13 Levantaré la copa de la salvación y alabaré el nombre de la Luz del Universo por salvarme.

14 Cumpliré las promesas que le hice  en presencia de todo su pueblo.

15 A Dios le conmueve profundamente la muerte de sus amados.

16 Oh Dios, soy tu servidor; sí, soy tu siervo, nací en tu casa; me has liberado de mis cadenas.

17 Te ofreceré un sacrificio de agradecimiento e invocaré tu nombre.

18 Cumpliré mis votos a Dios en presencia de todo su pueblo, 19 en la casa del Señor, en el corazón de la gran ciudad.


¡Aleluya!

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